{"id":39320,"date":"2016-10-05T22:31:44","date_gmt":"2016-10-06T03:31:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/instrucciones-para-los-momentos-de-tinieblas-3-de-febrero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:44","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:44","slug":"instrucciones-para-los-momentos-de-tinieblas-3-de-febrero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/instrucciones-para-los-momentos-de-tinieblas-3-de-febrero-de-2014\/","title":{"rendered":"Instrucciones para los momentos de tinieblas (3 de febrero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i> Instrucciones para los momentos de tinieblas <\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Lunes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 3 de febrero de 2014<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 6, viernes 7 de febrero de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los momentos dif&iacute;ciles de la vida no se debe &laquo;negociar a Dios&raquo; usando a los dem&aacute;s para salvarse a s&iacute; mismo: la actitud correcta es hacer penitencia, reconociendo los propios pecados y encomend&aacute;ndose al Se&ntilde;or, sin ceder a la tentaci&oacute;n de &laquo;hacer justicia con las propias manos&raquo;. En la misa celebrada el lunes 3 de febrero el Papa Francisco propuso nuevamente el testimonio del rey David, &laquo;santo y pecador&raquo;, en el &laquo;momento de oscuridad&raquo; de la huida de Jerusal&eacute;n por la traici&oacute;n del hijo Absal&oacute;n. Al t&eacute;rmino de la celebraci&oacute;n, el d&iacute;a de la memoria lit&uacute;rgica de san Blas, dos sacerdotes impartieron al Papa y a todos los presentes la tradicional bendici&oacute;n con dos candelas puestas en la garganta en forma de cruz.<\/p>\n<p>Para su meditaci&oacute;n el Pont&iacute;fice parti&oacute; de la primera lectura, tomada del segundo libro de Samuel (15, 13-14.30; 16, 5-13a). &laquo;Hemos escuchado \u2014dijo\u2014 la historia de ese momento tan triste de David, cuando tuvo que huir porque su hijo lo traicion&oacute;&raquo;. Son elocuentes las palabras de David, que llama a Absal&oacute;n &laquo;hijo nacido de mis entra&ntilde;as&raquo;. Estamos ante &laquo;una gran traici&oacute;n&raquo;: incluso la mayor parte del pueblo se agrupa &laquo;con el hijo contra el rey&raquo;. Se lee, en efecto, en la Escritura: &laquo;el coraz&oacute;n de los israelitas sigue a Absal&oacute;n&raquo;. Verdaderamente para David era &laquo;como si este hijo estuviese muerto&raquo;.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; hace David ante la traici&oacute;n del hijo? El Papa indic&oacute; &laquo;tres actitudes&raquo;. Ante todo, explic&oacute;, &laquo;David, hombre de gobierno, acoge la realidad como es. Sabe que esta guerra ser&aacute; muy dura, sabe que all&iacute; habr&aacute; muchos muertos del pueblo&raquo;, porque est&aacute; &laquo;una parte del pueblo contra la otra&raquo;. Y con realismo realiza &laquo;la opci&oacute;n de no hacer morir a su pueblo&raquo;. Cierto, hubiese podido &laquo;luchar en Jerusal&eacute;n contra las fuerzas de su hijo. Pero dijo: no, no quiero que Jerusal&eacute;n sea destruida&raquo;. Y se opuso incluso a los suyos que quer&iacute;an llevar el arca, orden&aacute;ndoles que la dejaran en su sitio: &laquo;Que el arca de Dios permanezca en la ciudad&raquo;. Todo esto muestra &laquo;la primera actitud&raquo; de David, que &laquo;para defenderse no usa ni a Dios ni a su pueblo&raquo;, porque sent&iacute;a por ambos un &laquo;amor muy grande&raquo;. <\/p>\n<p>&laquo;En los momentos malos de la vida \u2014destac&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 sucede que, tal vez, en la desesperaci&oacute;n uno busca defenderse como puede&raquo;, incluso &laquo;usando a Dios y a la gente&raquo;. En cambio David nos muestra c&oacute;mo su &laquo;primera actitud&raquo; es precisamente &laquo;la de no usar a Dios y a su pueblo&raquo;.<\/p>\n<p>La segunda es una &laquo;actitud penitencial&raquo;, que David asume mientras huye de Jerusal&eacute;n. Se lee en el pasaje del libro de Samuel: &laquo;Sub&iacute;a llorando&raquo; por la monta&ntilde;a &laquo;y caminaba con la cabeza cubierta y descalzo&raquo;. Pero, coment&oacute; el Papa, &laquo;pensad lo que significa subir el monte descalzo&raquo;. Lo mismo hac&iacute;a la gente que estaba con &eacute;l: &laquo;llevaban cubierta la cabeza y sub&iacute;an llorando&raquo;.<\/p>\n<p>Se trata de &laquo;un camino penitencial&raquo;. Tal vez, continu&oacute; el Pont&iacute;fice, David en ese momento &laquo;en su coraz&oacute;n&raquo; pensaba en &laquo;muchas cosas malas&raquo; y en los &laquo;numerosos pecados que hab&iacute;a cometido&raquo;. Y probablemente se dec&iacute;a a s&iacute; mismo: &laquo;Pero yo no soy inocente. No es justo que mi hijo me haga esto, pero yo no soy santo&raquo;. Con este esp&iacute;ritu David &laquo;elige la penitencia: llora, hace penitencia&raquo;. Y su &laquo;subida al monte&raquo;, indic&oacute; una vez m&aacute;s el Papa, &laquo;nos hace pensar en la subida de Jes&uacute;s. Tambi&eacute;n &Eacute;l dolido y descalzo, con su cruz, sub&iacute;a al monte&raquo;.<\/p>\n<p>David, sin embargo, vive una &laquo;actitud penitencial&raquo;. Cuando a nosotros, en cambio, dijo el Papa, &laquo;nos sucede algo por el estilo en nuestra vida, siempre buscamos \u2014es un instinto que tenemos\u2014 justificarnos&raquo;. Al contrario, &laquo;David no se justifica. Es realista. Busca salvar el arca de Dios, a su pueblo. Y hace penitencia&raquo; subiendo al monte. Por esta raz&oacute;n &laquo;es un grande: un gran pecador y un gran santo&raquo;. Cierto, a&ntilde;adi&oacute; el Santo Padre, &laquo;c&oacute;mo vayan juntas estas dos cosas&raquo; s&oacute;lo &laquo;Dios lo sabe. Pero &eacute;sta es la verdad&raquo;.<\/p>\n<p>A lo largo de su camino penitencial el rey encuentra a un hombre de nombre Seme&iacute;, que le &laquo;arrojaba piedras&raquo; a &eacute;l y a quienes le acompa&ntilde;aban. Es &laquo;un enemigo&raquo; que &laquo;lanzaba maldiciones&raquo; dirigidas a David. As&iacute;, Abisay, &laquo;uno de los amigos de David&raquo;, propuso al rey capturarlo y matarlo: &laquo;&Eacute;ste es un perro muerto&raquo; le dijo con el lenguaje de su tiempo para remarcar en qu&eacute; sentido Seme&iacute; era &laquo;una persona mala&raquo;. Pero David se lo impidi&oacute; y &laquo;en lugar de elegir la venganza contra tantos insultos, eligi&oacute; encomendarse a Dios&raquo;. Se lee, en efecto, en el pasaje b&iacute;blico: &laquo;Un hijo m&iacute;o, salido de mis entra&ntilde;as, busca mi vida. Cu&aacute;nto m&aacute;s este benjaminita \u2014este Seme&iacute;\u2014. Dejadle que me maldiga, si se lo ha ordenado el Se&ntilde;or. Quiz&aacute; el Se&ntilde;or vea mi humillaci&oacute;n y me pague con bendiciones la maldici&oacute;n de este d&iacute;a&raquo;. He aqu&iacute; la tercera actitud: David &laquo;se encomienda al Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente &laquo;estas tres actitudes de David en el momento de la oscuridad, en el momento de la prueba, pueden ayudarnos a todos nosotros&raquo; cuando nos encontramos en situaciones dif&iacute;ciles. No se debe &laquo;negociar nuestra pertenencia&raquo;. Luego, repiti&oacute; el Pont&iacute;fice, es necesario &laquo;aceptar la penitencia&raquo;, comprender las razones por las cuales se &laquo;necesita hacer penitencia&raquo;, y as&iacute; saber &laquo;llorar sobre nuestros errores, sobre nuestros pecados&raquo;. Por &uacute;ltimo, no se debe buscar hacer justicia con las propias manos, sino m&aacute;s &laquo;encomendarse a Dios&raquo;. <\/p>\n<p>El Papa Francisco concluy&oacute; la homil&iacute;a invitando a invocar a David, que nosotros &laquo;veneramos como santo&raquo;, pidi&eacute;ndole que nos ense&ntilde;e a vivir &laquo;estas actitudes en los momentos dif&iacute;ciles de la vida&raquo;. Para que cada uno sea &laquo;un hombre que ama a Dios, que ama a su pueblo y no lo negocia; un hombre que sabe que es pecador y hace penitencia; un hombre que est&aacute; seguro de su Dios y se encomienda a &Eacute;l&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Instrucciones para los momentos de tinieblas Lunes 3 de febrero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 6, viernes 7 de febrero de 2014 &nbsp; En los momentos dif&iacute;ciles de la vida no se debe &laquo;negociar a Dios&raquo; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/instrucciones-para-los-momentos-de-tinieblas-3-de-febrero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abInstrucciones para los momentos de tinieblas (3 de febrero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39320","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39320","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39320"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39320\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39320"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39320"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39320"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}