{"id":39321,"date":"2016-10-05T22:31:46","date_gmt":"2016-10-06T03:31:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-martires-de-nuestros-pecados-31-de-enero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:46","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:46","slug":"los-martires-de-nuestros-pecados-31-de-enero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-martires-de-nuestros-pecados-31-de-enero-de-2014\/","title":{"rendered":"Los m\u00e1rtires de nuestros pecados (31 de enero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Los m&aacute;rtires de nuestros pecados <\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Viernes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 31 de enero de 201<\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i>4<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 6, viernes 7 de febrero de 2014<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>Liberarse del peligro de ser cristianos &laquo;demasiado seguros&raquo;, de perder el &laquo;sentido del pecado&raquo;, seducidos por &laquo;una visi&oacute;n antropol&oacute;gica superpotente&raquo; y mundana capaz de impulsar al hombre a considerar que puede hacer todo por s&iacute; mismo. Esta es la exhortaci&oacute;n que el Papa Francisco hizo durante la misa del viernes 31 de enero, refiri&eacute;ndose al episodio b&iacute;blico de la tentaci&oacute;n de David, quien, enamorado de Betsab&eacute;, esposa de su fiel soldado Ur&iacute;as, la tom&oacute; consigo y mand&oacute; a su marido a combatir, provoc&aacute;ndole la muerte. La p&eacute;rdida del sentido del pecado, dijo el Pont&iacute;fice, es signo de c&oacute;mo disminuye el significado del reino de Dios. Hace olvidar que la salvaci&oacute;n viene de &eacute;l &laquo;y no de la astucia&raquo; de los hombres.<\/p>\n<p>Partiendo de la liturgia del d&iacute;a, el Papa centr&oacute; su homil&iacute;a en el reino de Dios. El pasaje de Marcos (4, 26-34), dijo el Pont&iacute;fice, &laquo;nos habla del reino de Dios&raquo;, de c&oacute;mo crece. En realidad, se lee en el Evangelio, &laquo;ni siquiera el sembrador sabe&raquo; c&oacute;mo sucede esto. Pero en otro pasaje, explic&oacute;, Jes&uacute;s dice que es precisamente Dios quien hace crecer su reino en nosotros. &laquo;Y este crecimiento \u2014precis&oacute;\u2014 es un don de Dios que debemos pedir&raquo;. Y lo pedimos cada d&iacute;a cuando rezamos &laquo;el Padrenuestro: venga tu reino&raquo;. Es una invocaci&oacute;n, observ&oacute;, que &laquo;quiere decir: que crezca tu reino dentro de nosotros, en la sociedad. Que crezca el reino de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Pero &laquo;as&iacute; como el reino de Dios crece \u2014advirti&oacute;\u2014, as&iacute; tambi&eacute;n puede disminuir&raquo;. Y &laquo;de esto nos habla la primera lectura&raquo;, tomada del segundo libro de Samuel (11, 1-4a. 5-10a. 13-17), que narra la tentaci&oacute;n de David. Para explicar el pasaje, el Papa Francisco se remiti&oacute; a las lecturas del d&iacute;a anterior, en particular a la &laquo;hermosa oraci&oacute;n de David al Se&ntilde;or: la oraci&oacute;n por su pueblo&raquo;. &laquo;El rey reza por su pueblo, es la oraci&oacute;n de un santo&raquo;. Pero al a&ntilde;o siguiente, destac&oacute;, &laquo;sucedi&oacute; lo que acabamos de escuchar&raquo; en el segundo libro de Samuel: precisamente la tentaci&oacute;n de David. Y esto fue lo que alter&oacute; a un reino que, a fin de cuentas, era tranquilo a pesar de peque&ntilde;as guerras por el control de los confines. Tambi&eacute;n &laquo;David estaba tranquilo&raquo;, llevaba &laquo;una vida normal&raquo;. Pero un d&iacute;a, &laquo;despu&eacute;s del almuerzo, durmi&oacute; la siesta, se levant&oacute;, dio un paseo y se le present&oacute; una tentaci&oacute;n. Y David cay&oacute; en tentaci&oacute;n&raquo; al ver a Betsab&eacute;, la esposa de Ur&iacute;as.<\/p>\n<p>&laquo;A todos nosotros \u2014coment&oacute; el Papa\u2014 nos puede suceder lo mismo&raquo;, porque &laquo;todos somos pecadores y todos somos tentados. Y la tentaci&oacute;n es el pan nuestro de cada d&iacute;a&raquo;. Hasta tal punto que, observ&oacute;, &laquo;si alguno de nosotros dijera: jam&aacute;s he tenido tentaciones&raquo;, la respuesta justa ser&iacute;a: &laquo;o eres un &aacute;ngel o eres un tonto&raquo;. En efecto, &laquo;es normal la lucha en la vida: el diablo no est&aacute; tranquilo, y quiere su victoria&raquo;.<\/p>\n<p>En realidad, &laquo;el problema m&aacute;s grave de este pasaje \u2014precis&oacute;\u2014 no es tanto la tentaci&oacute;n o el pecado contra el noveno mandamiento, sino m&aacute;s bien c&oacute;mo actu&oacute; David&raquo;. En efecto, en aquella circunstancia perdi&oacute; la conciencia del pecado y habl&oacute; sencillamente de &laquo;un problema&raquo; por resolver. Y su actitud &laquo;era un signo&raquo;, porque &laquo;cuando el reino de Dios disminuye, uno de los signos es la p&eacute;rdida del sentido del pecado&raquo;. David, explic&oacute; el Papa, cometi&oacute; &laquo;un grave pecado&raquo; y, sin embargo, &laquo;no lo sinti&oacute;&raquo; como tal. Para &eacute;l era s&oacute;lo un &laquo;problema&raquo;. Por eso, &laquo;no pens&oacute; en pedir perd&oacute;n&raquo;. Solo se preocup&oacute; por resolver un problema \u2014despu&eacute;s de su relaci&oacute;n con Betsab&eacute;, la mujer qued&oacute; embarazada\u2014, y se pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;C&oacute;mo hago para cubrir el adulterio?&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, elabor&oacute; una estrategia y la aplic&oacute; de modo tal que indujo a Ur&iacute;as a pensar que el hijo que esperaba su mujer era efectivamente suyo. Ur&iacute;as, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;era un buen israelita, pensaba en sus compa&ntilde;eros y no quer&iacute;a festejar mientras el ej&eacute;rcito de Israel luchaba&raquo;. Pero David, tras in&uacute;tilmente intentar convencerlo &laquo;con un banquete, con vino&raquo;, como &laquo;hombre resuelto, hombre de gobierno, tom&oacute; una decisi&oacute;n&raquo;: escribi&oacute; una carta a Joab, el capit&aacute;n del ej&eacute;rcito, orden&aacute;ndole que mandara a Ur&iacute;as al lugar m&aacute;s re&ntilde;ido de la batalla, para que muriera. &laquo;Y as&iacute; sucedi&oacute;. Ur&iacute;as pereci&oacute;. Y pereci&oacute; porque lo pusieron precisamente all&iacute; para que muriera&raquo;: se trat&oacute; de &laquo;un homicidio&raquo;.<\/p>\n<p>Sin embargo, &laquo;cuando el rey David supo c&oacute;mo hab&iacute;a terminado la historia, permaneci&oacute; tranquilo y continu&oacute; su vida&raquo;. &iquest;La raz&oacute;n? David &laquo;hab&iacute;a perdido el sentido del pecado, y en aquel momento el reino de Dios comenzaba a disminuir&raquo; en su horizonte. Lo demuestra el hecho de que David no &laquo;hizo referencia a Dios&raquo;, no dijo: &laquo;Se&ntilde;or, mira qu&eacute; hice: &iquest;c&oacute;mo hacemos?&raquo;. En &eacute;l, en cambio, predomin&oacute; &laquo;esta visi&oacute;n antropol&oacute;gica superpotente: &iexcl;yo puedo hacer todo!&raquo;. Es la actitud de la &laquo;mundanidad&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice dijo que lo mismo &laquo;puede sucedernos a nosotros cuando perdemos el sentido del reino de Dios y, en consecuencia, el sentido del pecado&raquo;. Al respecto, record&oacute; las palabras de P&iacute;o XII: &laquo;en la p&eacute;rdida del sentido del pecado consiste el mal de esta civilizaci&oacute;n: se puede todo, resolvemos todo. La potencia del hombre en lugar de la gloria de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Este modo de pensar, afirm&oacute; el Papa, &laquo;es el pan de cada d&iacute;a&raquo;. De ah&iacute; nuestra &laquo;oraci&oacute;n de todos los d&iacute;as a Dios: venga tu reino, crezca tu reino&raquo;. Porque &laquo;la salvaci&oacute;n no vendr&aacute; de nuestra habilidad, de nuestra astucia, de nuestra inteligencia en hacer negocios&raquo;. No, &laquo;la salvaci&oacute;n vendr&aacute; por la gracia de Dios y del ejercicio diario que hacemos de esta gracia&raquo;, es decir, &laquo;la vida cristiana&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco enumer&oacute; luego &laquo;los numerosos personajes&raquo; nombrados en el pasaje b&iacute;blico: David, Betsab&eacute;, Joab, pero tambi&eacute;n a &laquo;los cortesanos&raquo;, que estaban alrededor de David y &laquo;sab&iacute;an todo: un verdadero esc&aacute;ndalo, pero no se escandalizaban&raquo;, porque tambi&eacute;n ellos hab&iacute;an &laquo;perdido el sentido del pecado&raquo;. Y estaba &laquo;el pobre Ur&iacute;as, quien pag&oacute; la cuenta del banquete&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente la figura de Ur&iacute;as suscit&oacute; la reflexi&oacute;n conclusiva del Santo Padre: &laquo;Os confieso que cuando veo estas injusticias, esta soberbia humana&raquo;, o &laquo;cuando advierto el peligro, que yo mismo&raquo; puedo correr &laquo;de perder el sentido del pecado \u2014admiti&oacute;\u2014, creo que hace bien pensar en los numerosos Ur&iacute;as de la historia, en los numerosos Ur&iacute;as que tambi&eacute;n hoy sufren nuestra mediocridad cristiana&raquo;. Una mediocridad cristiana que predomina cuando &laquo;perdemos el sentido del pecado y dejamos que el reino de Dios caiga&raquo;.<\/p>\n<p>Las personas como Ur&iacute;as, dijo, &laquo;son los m&aacute;rtires no reconocidos de nuestros pecados&raquo;. As&iacute;, a&ntilde;adi&oacute; el Papa, &laquo;nos har&aacute; bien hoy rezar por nosotros, para que el Se&ntilde;or nos d&eacute; siempre la gracia de no perder el sentido del pecado y para que el reino no disminuya en nosotros&raquo;. Y concluy&oacute; invitando &laquo;tambi&eacute;n a llevar una flor espiritual a la tumba de esos Ur&iacute;as contempor&aacute;neos que pagan la cuenta del banquete de los seguros, de los cristianos que se sienten seguros y que, sin querer o queriendo, matan al pr&oacute;jimo&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Los m&aacute;rtires de nuestros pecados Viernes 31 de enero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 6, viernes 7 de febrero de 2014 &nbsp; Liberarse del peligro de ser cristianos &laquo;demasiado seguros&raquo;, de perder el &laquo;sentido del pecado&raquo;, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-martires-de-nuestros-pecados-31-de-enero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLos m\u00e1rtires de nuestros pecados (31 de enero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39321","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39321","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39321"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39321\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39321"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39321"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39321"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}