{"id":39322,"date":"2016-10-05T22:31:47","date_gmt":"2016-10-06T03:31:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entre-cristo-y-la-iglesia-ninguna-dicotomia-30-de-enero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:47","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:47","slug":"entre-cristo-y-la-iglesia-ninguna-dicotomia-30-de-enero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entre-cristo-y-la-iglesia-ninguna-dicotomia-30-de-enero-de-2014\/","title":{"rendered":"Entre Cristo y la Iglesia ninguna dicotom\u00eda (30 de enero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Entre Cristo y la Iglesia ninguna dicotom&iacute;a<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Jueves<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 30 de enero de 201<\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i>4<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 6, viernes 7 de febrero de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>El <i>sensus Ecclesiae<\/i> \u2014que nos salva de la &laquo;absurda dicotom&iacute;a de ser cristianos sin Iglesia&raquo;\u2014 se apoya en tres pilares: humildad, fidelidad y servicio de la oraci&oacute;n. Lo afirm&oacute; el Papa Francisco en la misa del jueves 30 de enero, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>Le sugiri&oacute; la reflexi&oacute;n la lectura del salmo 132 (131) que, dijo el Pont&iacute;fice, &laquo;nos abre la puerta para reflexionar sobre la Palabra de Dios en la liturgia de hoy&raquo;. Dice el texto: &laquo;Se&ntilde;or, tenle en cuenta a David todos sus afanes&raquo;. Por lo tanto, explic&oacute; el Papa, he aqu&iacute; &laquo;el rey David como modelo; el rey David como el hombre que trabaj&oacute; mucho, que se entreg&oacute; en gran medida por el reino de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Un pensamiento que se relaciona con el &laquo;pasaje del segundo libro de Samuel (7, 18-19.24-29) que hemos escuchado hoy, continuaci&oacute;n del de ayer&raquo;, destac&oacute; el Santo Padre. El texto relata el pensamiento de David, que reflexiona: &laquo;yo vivo en un palacio, pero el arca del Se&ntilde;or est&aacute; a&uacute;n en una tienda: hagamos un templo&raquo;. La respuesta del Se&ntilde;or es negativa: &laquo;No, t&uacute; no, lo har&aacute; tu hijo&raquo;. Y &laquo;David acepta, pero acepta con alegr&iacute;a&raquo;, present&aacute;ndose ante Dios y habl&aacute;ndole &laquo;como un hijo a un padre&raquo;.<\/p>\n<p>David empieza as&iacute;: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n soy yo, mi Due&ntilde;o y Se&ntilde;or, y qui&eacute;n la casa de mi padre, para que me hayas engrandecido hasta tal punto?&raquo;. &Eacute;l, destac&oacute; el Papa, ante todo se pregunta: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n soy yo?&raquo;. Recuerda bien haber sido &laquo;un joven pastor de ovejas, como dice en otro pasaje, tomado de entre las ovejas&raquo; y que se convirti&oacute; &laquo;en rey de Israel&raquo;. He aqu&iacute;, entonces, el sentido de la pregunta de David: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n soy?&raquo;. <\/p>\n<p>Una pregunta, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, capaz de revelar que &laquo;David ten&iacute;a precisamente un sentimiento fuerte de pertenencia al pueblo de Dios&raquo;. Y esto, dijo, &laquo;me hizo reflexionar: ser&iacute;a hermoso preguntarnos hoy c&oacute;mo es nuestro signo de pertenencia a la Iglesia: el sentir con la Iglesia, sentir en la Iglesia&raquo;. En efecto, continu&oacute;, &laquo;el cristiano no es un bautizado que recibe el bautismo y luego sigue adelante por su camino&raquo;. No es as&iacute;, porque &laquo;el primer fruto del bautismo es hacer que pertenezcas a la Iglesia, al pueblo de Dios&raquo;. Por lo tanto, precis&oacute;, &laquo;no se comprende un cristiano sin Iglesia. Por ello, el gran Pablo VI dec&iacute;a que es una dicotom&iacute;a absurda amar a Cristo sin la Iglesia; escuchar a Cristo pero no a la Iglesia; estar con Cristo al margen de la Iglesia. Es una dicotom&iacute;a absurda&raquo;.<\/p>\n<p>En efecto, a&ntilde;adi&oacute; el Papa Francisco, &laquo;el mensaje evang&eacute;lico lo recibimos en la Iglesia y nuestra santidad la hacemos en la Iglesia. Nuestro camino est&aacute; en la Iglesia&raquo;. La alternativa, dijo, &laquo;es una fantas&iacute;a&raquo; o, como dec&iacute;a Pablo VI, &laquo;una dicotom&iacute;a absurda&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice profundiz&oacute; luego el significado &laquo;de este sentir con la Iglesia. En lat&iacute;n se dice <i>sensus Ecclesiae<\/i>: es precisamente sentir, pensar y querer dentro de la Iglesia&raquo;. Y &laquo;reflexionando en este pasaje de David, sobre la pertenencia al pueblo de Dios, podemos encontrar tres pilares de esta pertenencia, de este sentir con la Iglesia&raquo;: humildad, fidelidad y servicio de la oraci&oacute;n.<\/p>\n<p>En cuanto al primero, el obispo de Roma explic&oacute; que &laquo;una persona que no es humilde no puede sentir con la Iglesia: sentir&aacute; lo que a ella le gusta&raquo;. La aut&eacute;ntica humildad, precisamente, &laquo;se ve en David&raquo;, quien pregunta: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n soy yo, Se&ntilde;or Dios, y qu&eacute; es mi casa?&raquo;. David tiene &laquo;consciencia de que la historia de salvaci&oacute;n no comenz&oacute; conmigo y no acabar&aacute; cuando yo muera. &iexcl;No! Es precisamente una historia de salvaci&oacute;n&raquo;, a trav&eacute;s de la cual &laquo;el Se&ntilde;or te toma, te hace ir adelante y luego te llama; y la historia contin&uacute;a&raquo;. Humildad es, por lo tanto, ser consciente de que &laquo;la historia de la Iglesia comenz&oacute; antes de nosotros y seguir&aacute; despu&eacute;s de nosotros&raquo;. Porque &laquo;somos una peque&ntilde;a parte de un gran pueblo que sigue el camino del Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>La fidelidad, el segundo pilar, est&aacute; &laquo;relacionada con la obediencia&raquo;. Al respecto, el Papa Francisco volvi&oacute; a proponer la figura de David que &laquo;obedece al Se&ntilde;or y tambi&eacute;n es fiel a su doctrina, a su ley&raquo;: por lo tanto &laquo;fidelidad a la Iglesia, fidelidad a su ense&ntilde;anza, fidelidad al Credo, fidelidad a la doctrina y custodiar esta doctrina&raquo;. As&iacute;, &laquo;humildad y fidelidad&raquo; van juntas. &laquo;Tambi&eacute;n Pablo VI nos recordaba \u2014dijo\u2014 que nosotros recibimos el mensaje del Evangelio como un don. Y debemos transmitirlo como un don. Pero no como algo nuestro. Es un don recibido que damos&raquo;. Y &laquo;en esta transmisi&oacute;n&raquo; es necesario &laquo;ser fieles, porque nosotros hemos recibido y debemos dar un Evangelio que no es nuestro, es de Jes&uacute;s. Y no tenemos que convertirnos en due&ntilde;os del Evangelio, en due&ntilde;os de la doctrina recibida para usarla a nuestro gusto&raquo;.<\/p>\n<p>Con humildad y fidelidad, &laquo;el tercer pilar es el servicio: servicio en la Iglesia. Est&aacute; el servicio a Dios, el servicio al pr&oacute;jimo, a los hermanos&raquo;, explic&oacute; el Santo Padre, &laquo;pero yo aqu&iacute; hago referencia s&oacute;lo al servicio a Dios&raquo;. Punto de partida es una vez m&aacute;s la actitud de David: cuando &laquo;termina su reflexi&oacute;n ante Dios, que es una oraci&oacute;n, ora por el pueblo de Dios&raquo;. Precisamente &laquo;&eacute;ste es el tercer pilar: rezar por la Iglesia&raquo;.<\/p>\n<p>Se lee en el pasaje del Antiguo Testamento: &laquo;T&uacute;, mi Due&ntilde;o y Se&ntilde;or, eres Dios, tus palabras son verdad y has prometido a tu siervo este bien&raquo;. Tambi&eacute;n a nosotros, coment&oacute; el Papa, el Se&ntilde;or nos asegur&oacute; que &laquo;la Iglesia no ser&aacute; destruida&raquo; y las puertas del infierno no prevalecer&aacute;n &laquo;contra ella&raquo;. El pasaje del segundo libro de Samuel sigue as&iacute;: &laquo;D&iacute;gnate, pues, bendecir esta casa de tu siervo, para que permanezca para siempre ante ti&raquo;. Son palabras que sugieren una pregunta: &laquo;&iquest;C&oacute;mo es nuestra oraci&oacute;n por la Iglesia? &iquest;Rezamos por la Iglesia? En la misa, todos los d&iacute;as, &iquest;y en nuestra casa? &iquest;Cu&aacute;ndo recitamos nuestras oraciones?&raquo;. Se debe orar al Se&ntilde;or por &laquo;toda la Iglesia, por todas la partes del mundo&raquo;. He aqu&iacute; la esencia de &laquo;un servicio ante Dios que es oraci&oacute;n por la Iglesia&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto, resumi&oacute; el Pont&iacute;fice, la humildad nos hace comprender que &laquo;estamos integrados en una comunidad como una gracia grande&raquo; y que &laquo;la historia de la salvaci&oacute;n no comenzar&aacute; conmigo, no acabar&aacute; conmigo: cada uno de nosotros puede decir esto&raquo;. La fidelidad nos recuerda, en cambio, que &laquo;hemos recibido un Evangelio, una doctrina&raquo; a los cuales hay que ser fieles y custodiar. Y el servicio nos impulsa a ser constantes en la &laquo;oraci&oacute;n por la Iglesia&raquo;. Que el Se&ntilde;or, fue su deseo como conclusi&oacute;n, &laquo;nos ayude a seguir por este camino para profundizar nuestra pertenencia a la Iglesia y nuestro sentir con la Iglesia&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Entre Cristo y la Iglesia ninguna dicotom&iacute;a Jueves 30 de enero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 6, viernes 7 de febrero de 2014 &nbsp; El sensus Ecclesiae \u2014que nos salva de la &laquo;absurda dicotom&iacute;a de ser &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entre-cristo-y-la-iglesia-ninguna-dicotomia-30-de-enero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEntre Cristo y la Iglesia ninguna dicotom\u00eda (30 de enero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39322","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39322","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39322"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39322\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39322"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39322"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39322"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}