{"id":39323,"date":"2016-10-05T22:31:49","date_gmt":"2016-10-06T03:31:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-oracion-de-alabanza-28-de-enero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:49","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:49","slug":"la-oracion-de-alabanza-28-de-enero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-oracion-de-alabanza-28-de-enero-de-2014\/","title":{"rendered":"La oraci\u00f3n de alabanza (28 de enero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>La oraci&oacute;n de alabanza<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Martes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 28 de enero de 201<\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i>4<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 5, viernes 31 de enero de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es dif&iacute;cil justificar a quien siente verg&uuml;enza al cantar la alabanza del Se&ntilde;or, mientras que luego se deja llevar por gritos de j&uacute;bilo por el gol de su equipo del coraz&oacute;n. &Eacute;ste es el sentido de la reflexi&oacute;n que propuso el Papa Francisco en la misa del martes 28 de enero.<\/p>\n<p>El Papa Francisco se centr&oacute; en la descripci&oacute;n de la fiesta que improvis&oacute; David por la llegada del arca de la Alianza, tal como lo relata la primera lectura de la liturgia del d&iacute;a (<i>2 Samuel<\/i> 6, 12-15 .17-19). &laquo;El rey David \u2014record&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 inmol&oacute; sacrificios en honor a Dios; or&oacute;. Luego su oraci&oacute;n lleg&oacute; a ser jubilosa&#8230; era una oraci&oacute;n de alabanza, de alegr&iacute;a. Y comenz&oacute; a danzar. Dice la Biblia: \u201cDavid iba danzando ante el Se&ntilde;or con todas sus fuerzas\u201d&raquo;. Y David estaba tan contento al dirigir esta oraci&oacute;n de alabanza que sali&oacute; &laquo;de toda moderaci&oacute;n&raquo; y comenz&oacute; &laquo;a danzar ante el Se&ntilde;or con todas sus fuerzas&raquo;. Esto, insisti&oacute; el Papa, era &laquo;precisamente la oraci&oacute;n de alabanza&raquo;.<\/p>\n<p>Ante este episodio &laquo;pens&eacute; inmediatamente \u2014confes&oacute; el obispo de Roma\u2014 en la palabra de Sara tras dar a luz a Isaac: \u201cel Se&ntilde;or me hizo bailar de alegr&iacute;a\u201d. Esta anciana de 90 a&ntilde;os bail&oacute; de alegr&iacute;a&raquo;. David era joven, repiti&oacute;, pero tambi&eacute;n &eacute;l &laquo;bailaba, danzaba ante el Se&ntilde;or. Esto es un ejemplo de oraci&oacute;n de alabanza&raquo;. Que es algo distinto de la oraci&oacute;n que, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, normalmente hacemos &laquo;para pedir algo al Se&ntilde;or&raquo; o incluso s&oacute;lo &laquo;para dar gracias al Se&ntilde;or&raquo;. <\/p>\n<p>Pero &laquo;la oraci&oacute;n de alabanza \u2014destac&oacute; el Santo Padre\u2014 la dejamos a un lado&raquo;. Para nosotros no es algo espont&aacute;neo. Algunos, a&ntilde;adi&oacute;, podr&iacute;an pensar que se trata de una oraci&oacute;n &laquo;para los de la Renovaci&oacute;n en el Esp&iacute;ritu, no para todos los cristianos. La oraci&oacute;n de alabanza es una oraci&oacute;n cristiana, para todos nosotros. En la misa, todos los d&iacute;as, cuando cantamos repitiendo \u201cSanto, Santo&#8230;\u201d, &eacute;sta es una oraci&oacute;n de alabanza, alabamos a Dios por su grandeza, porque es grande. Y le decimos cosas hermosas, porque a nosotros nos gusta que sea as&iacute;&raquo;. Y no importa ser buenos cantantes. En efecto, explic&oacute; el Papa Francisco, no es posible pensar que &laquo;eres capaz de gritar cuando tu equipo hace un gol y no eres capaz de cantar las alabanzas al Se&ntilde;or, de salir un poco de tu comportamiento para cantar esto&raquo;.<\/p>\n<p>Alabar a Dios &laquo;es totalmente gratuito&raquo;, prosigui&oacute;. &laquo;No pedimos, no damos gracias. Alabamos: t&uacute; eres grande. \u201cGloria al Padre, al Hijo, al Esp&iacute;ritu Santo&#8230;\u201d. Con todo el coraz&oacute;n decimos esto. Es incluso un acto de justicia, porque &Eacute;l es grande, es nuestro Dios. Pensemos en una hermosa pregunta que podemos hacernos hoy: \u201c&iquest;c&oacute;mo es mi oraci&oacute;n de alabanza? &iquest;S&eacute; alabar al Se&ntilde;or? &iquest;O cuando rezo el Gloria o el Sanctus lo hago s&oacute;lo con la boca y no con todo el coraz&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; me dice David danzando? &iquest;Y Sara que baila de alegr&iacute;a? Cuando David entr&oacute; en la ciudad, comenz&oacute; otra cosa: una fiesta. La alegr&iacute;a de la alabanza nos lleva a la alegr&iacute;a de la fiesta&raquo;. Fiesta que luego se extiende a la familia, &laquo;cada uno \u2014es la imagen propuesta por el Pont&iacute;fice\u2014 en su casa comiendo el pan, festejando&raquo;. Pero cuando David vuelve a entrar en el palacio, debe afrontar el reproche y el desprecio de Mical, la hija del rey Sa&uacute;l: &laquo;\u201c&iquest;pero t&uacute; no tienes verg&uuml;enza de hacer lo que has hecho? &iquest;C&oacute;mo has hecho esto, bailar delante de todos, t&uacute; el rey? &iquest;No tienes verg&uuml;enza?\u201d. Me pregunto cu&aacute;ntas veces despreciamos en nuestro coraz&oacute;n a personas buenas, gente buena que alaba al Se&ntilde;or&raquo;, as&iacute;, de modo espont&aacute;neo, as&iacute; como surge sin seguir actitudes formales. Pero en la Biblia, record&oacute; el Papa, se lee &laquo;que Mical qued&oacute; est&eacute;ril para toda su vida por esto. &iquest;Qu&eacute; quiere decir aqu&iacute; la Palabra de Dios? Que la alegr&iacute;a, la oraci&oacute;n de alabanza nos hace fecundos. Sara bailaba en el momento grande de su fecundidad, a los noventa a&ntilde;os. La fecundidad alaba al Se&ntilde;or&raquo;. El hombre o la mujer que alaba al Se&ntilde;or, que reza alabando al Se&ntilde;or \u2014y cuando lo hace es feliz de decirlo\u2014, y goza &laquo;cuando canta el Sanctus en la misa&raquo;, es un hombre o una mujer fecundo. En cambio, a&ntilde;adi&oacute; el Pont&iacute;fice, quienes &laquo;se cierran en la formalidad de una oraci&oacute;n fr&iacute;a, medida, as&iacute;, tal vez terminan como Mical, en la esterilidad de su formalidad. Pensemos e imaginemos a David que baila con todas sus fuerzas ante el Se&ntilde;or. Pensemos cu&aacute;n hermoso es hacer oraciones de alabanza. Tal vez nos har&aacute; bien repetir las palabras del salmo que hemos orado, el 23: \u201c&iexcl;Portones! Alzad los dinteles, que se alcen las puertas eternales: va a entrar el rey de la gloria. &iquest;Qui&eacute;n es ese rey de la gloria? El Se&ntilde;or h&eacute;roe valeroso, el Se&ntilde;or valeroso en la batalla&raquo;. &Eacute;sta debe ser nuestra oraci&oacute;n de alabanza, y, concluy&oacute;, cuando elevamos esta oraci&oacute;n al Se&ntilde;or debemos &laquo;decir a nuestro coraz&oacute;n: \u201clev&aacute;ntate coraz&oacute;n, porque est&aacute;s ante el rey de la gloria\u201d&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE La oraci&oacute;n de alabanza Martes 28 de enero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 5, viernes 31 de enero de 2014 &nbsp; Es dif&iacute;cil justificar a quien siente verg&uuml;enza al cantar la alabanza del Se&ntilde;or, mientras que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-oracion-de-alabanza-28-de-enero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa oraci\u00f3n de alabanza (28 de enero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39323","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39323","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39323"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39323\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39323"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39323"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39323"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}