{"id":39326,"date":"2016-10-05T22:31:53","date_gmt":"2016-10-06T03:31:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/corazones-libres-de-envidias-y-celos-23-de-enero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:31:53","modified_gmt":"2016-10-06T03:31:53","slug":"corazones-libres-de-envidias-y-celos-23-de-enero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/corazones-libres-de-envidias-y-celos-23-de-enero-de-2014\/","title":{"rendered":"Corazones libres de envidias y celos (23 de enero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Corazones libres de envidias y celos<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Jueves<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 23 de enero de 201<\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i>4<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 5, viernes 31 de enero de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>Con una oraci&oacute;n para que la &laquo;semilla de los celos no se siembre&raquo; en las comunidades cristianas y la envidia no tenga un lugar en el coraz&oacute;n de los creyentes concluy&oacute; el Papa Francisco la homil&iacute;a de la misa del jueves 23 de enero en Santa Marta. <\/p>\n<p>Toda la reflexi&oacute;n del Pont&iacute;fice se centr&oacute; en el tema de los celos y la envidia, definidas como las puertas a trav&eacute;s de las cuales el diablo entr&oacute; en el mundo. El obispo de Roma parti&oacute; de la primera lectura, tomada del primer libro de Samuel (18, 6-9; 19, 1-7), donde se narra acerca de las mujeres que, tras la victoria del pueblo de Dios contra los filisteos, salieron de todas las ciudades de Israel a cantar y a bailar al encuentro del rey Sa&uacute;l. Tambi&eacute;n &eacute;ste &uacute;ltimo \u2014coment&oacute;\u2014 &laquo;estaba feliz, pero sinti&oacute; algo que no le gust&oacute;. Cuando las mujeres alababan a David porque hab&iacute;a matado al Filisteo&raquo;, algo arroj&oacute; en el coraz&oacute;n del soberano &laquo;amargura, tristeza&raquo;. <\/p>\n<p>Precisamente en ese momento concreto \u2014destac&oacute; el Santo Padre\u2014 una &laquo;gran victoria comienza a convertirse en una derrota en el coraz&oacute;n del rey. Comienza esa amargura&raquo; que lleva a la mente &laquo;lo que suced&iacute;a en el coraz&oacute;n de Ca&iacute;n: comienza ese gusano de los celos y de la envidia&raquo;. Al rey Sa&uacute;l le sucede aquello que le sucedi&oacute; a Ca&iacute;n cuando el Se&ntilde;or le pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; te enfureces y andas abatido?&raquo;. En efecto, explic&oacute; el Papa Francisco, &laquo;el gusano de los celos trae el resentimiento, envidia, amargura&raquo; y tambi&eacute;n decisiones instintivas, como la de matar. No por casualidad Sa&uacute;l madura la misma determinaci&oacute;n de Ca&iacute;n: matar. Y decide matar a David.<\/p>\n<p>Una realidad que se repite a&uacute;n hoy, a&ntilde;adi&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;en nuestro coraz&oacute;n. Es una inquietud mala, que no tolera que un hermano o una hermana tenga algo que yo no tengo&raquo;. Y as&iacute; &laquo;en lugar de alabar a Dios, como hac&iacute;an las mujeres de Israel por la victoria&raquo;, se opta por encerrarse en s&iacute; mismos, &laquo;amargarse y cocinar los propios sentimientos, cocinarlos en el caldo de la amargura&raquo;. <\/p>\n<p>Precisamente los celos y la envidia, por lo dem&aacute;s, son las puertas a trav&eacute;s de las cuales entr&oacute; el diablo en el mundo, continu&oacute; el Papa, destacando que es la Biblia quien lo afirma: &laquo;Por la envidia del diablo entr&oacute; el mal en el mundo&raquo;. Y &laquo;los celos y la envidia abren las puertas a todas las cosas malas&raquo;, acabando por provocar laceraciones entre los creyentes mismos. El Pont&iacute;fice se refiri&oacute; expl&iacute;citamente a la vida de las comunidades cristianas, poniendo de relieve que cuando &laquo;algunos miembros sufren de celos y de envidia, terminan divididas&raquo;. Divisiones que el Papa Francisco defini&oacute; &laquo;un veneno fuerte&raquo;, el mismo que se encuentra en la primera p&aacute;gina de la Biblia con Ca&iacute;n. <\/p>\n<p>El Santo Padre destac&oacute; luego lo que sucede en concreto &laquo;en el coraz&oacute;n de una persona cuando tiene estos celos, esta envidia&raquo;. Son dos las consecuencias principales. La primera es la amargura: &laquo;La persona envidiosa y celosa es una persona amargada, no sabe cantar, no sabe alabar, no sabe lo que es la alegr&iacute;a; mira siempre&raquo; lo que tienen los dem&aacute;s. Y esta amargura, lamentablemente, &laquo;se difunde en toda la comunidad&raquo;, porque quienes son v&iacute;ctimas de este veneno se convierten en &laquo;sembradores de amargura&raquo;. <\/p>\n<p>La segunda consecuencia est&aacute; representada por las habladur&iacute;as. Est&aacute; quien no soporta que otro tenga algo \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 y entonces &laquo;la soluci&oacute;n es abajar al otro, para ser yo un poco m&aacute;s alto. Y el instrumento son las habladur&iacute;as: busca siempre y ver&aacute;s que detr&aacute;s de una cr&iacute;tica est&aacute;n los celos y la envidia&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto, &laquo;las habladur&iacute;as dividen a la comunidad, destruyen a la comunidad: son las armas del diablo. Hemos visto muchas hermosas comunidades cristianas \u2014coment&oacute; con dolor el Pont&iacute;fice\u2014 que marchaban bien&raquo;, pero luego en alguno de sus miembros &laquo;entr&oacute; el gusano de los celos y de la envidia, y lleg&oacute; la tristeza&raquo;, sus &laquo;corazones se irritaron&raquo;. He aqu&iacute; entonces la invitaci&oacute;n a no olvidar el episodio de Sa&uacute;l, porque &laquo;despu&eacute;s de una gran victoria, comienza un proceso de derrota. Una persona que est&aacute; bajo el influjo de la envidia y de los celos mata&raquo;. <\/p>\n<p>As&iacute;, el deseo final del Santo Padre: &laquo;Hoy, en esta misa, rezamos por nuestras comunidades cristianas, para que esta semilla de los celos no se siembre nunca entre nosotros. Para que la envidia no ocupe un lugar en nuestro coraz&oacute;n, en el coraz&oacute;n de nuestras comunidades. Y as&iacute; podamos seguir adelante con la alabanza al Se&ntilde;or, alabando al Se&ntilde;or con la alegr&iacute;a. Es una gracia grande: la gracia de no caer en la tristeza, en el resentimiento, en los celos y en la envidia&raquo;, concluy&oacute;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Corazones libres de envidias y celos Jueves 23 de enero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 5, viernes 31 de enero de 2014 &nbsp; Con una oraci&oacute;n para que la &laquo;semilla de los celos no se siembre&raquo; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/corazones-libres-de-envidias-y-celos-23-de-enero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCorazones libres de envidias y celos (23 de enero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39326","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39326","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39326"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39326\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39326"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39326"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39326"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}