{"id":39331,"date":"2016-10-05T22:32:00","date_gmt":"2016-10-06T03:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuatro-modelos-14-de-enero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:32:00","modified_gmt":"2016-10-06T03:32:00","slug":"cuatro-modelos-14-de-enero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuatro-modelos-14-de-enero-de-2014\/","title":{"rendered":"Cuatro modelos (14 de enero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>Cuatro modelos<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Martes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 14 de enero de 201<\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i>4<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 3, viernes 17 de enero de 2014<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>La gente sigue a quien ense&ntilde;a como Jes&uacute;s, a quien lleva consigo la novedad de la Palabra de Dios, su amor. Y no a quien \u2014sea laico, cristiano, sacerdote u obispo\u2014 es un corrupto y tiene el coraz&oacute;n corrompido. El Papa Francisco volvi&oacute; a hablar del testimonio de fe que deben dar quienes, sobre todo en raz&oacute;n de su misi&oacute;n, est&aacute;n llamados a transmitirla al pueblo de Dios. Durante la homil&iacute;a de la misa del martes 14 de enero repiti&oacute; que no existe otra v&iacute;a m&aacute;s que la que ense&ntilde;&oacute; Cristo.<\/p>\n<p>A esta ense&ntilde;anza hacen referencia las dos lecturas propuestas por la liturgia, tomadas del primer libro de Samuel (1, 9-20) y del Evangelio de Marcos (1, 21b-28). En ellos, indic&oacute; el Pont&iacute;fice, se describen &laquo;cuatro modelos de creyentes predicadores: Jes&uacute;s, los escribas, el sacerdote El&iacute;, y detr&aacute;s de &eacute;l \u2014no est&aacute; expl&iacute;cito, pero est&aacute;n\u2014 los dos hijos de El&iacute;, sacerdotes&raquo;.<\/p>\n<p>Los escribas ense&ntilde;aban y predicaban poniendo sobre los hombros de la gente cargas pesadas. &laquo;Y la pobre gente \u2014dijo el Papa\u2014 no pod&iacute;a seguir adelante&raquo;. El reproche que les hace Jes&uacute;s es que no mueven ni un dedo para ayudar a estas personas. Y dir&aacute; luego a la gente: &laquo;Haced lo que dicen, pero no lo que hacen&raquo;. Gente incoherente, explic&oacute; el Pont&iacute;fice hablando de los escribas y fariseos, que se comportaban &laquo;como si apaleasen a las personas&raquo;. Y Jes&uacute;s les advert&iacute;a &laquo;dici&eacute;ndoles: si os comport&aacute;is as&iacute;, vosotros cerr&aacute;is las puertas de los cielos; no dej&aacute;is entrar a ninguno y tampoco vosotros entr&aacute;is&raquo;. <\/p>\n<p>Es as&iacute; que a&uacute;n hoy, subray&oacute; el Papa, se usa este modo equivocado de predicar, de ense&ntilde;ar, de dar testimonio de la propia fe. &laquo;Y son muchos \u2014lament&oacute;\u2014 los que piensan que la fe es as&iacute;&raquo;. <\/p>\n<p>Luego, el Obispo de Roma se centr&oacute; en el modo de obrar de El&iacute;, &laquo;un anciano&#8230; pobrecito&raquo; que \u2014confes&oacute;\u2014 &laquo;a m&iacute; me da cierta ternura&raquo;, pero que, sin embargo, &laquo;no era de verdad un buen hombre: era un pobre sacerdote, d&eacute;bil, tibio y dejaba hacer, no ten&iacute;a fuerza. Dejaba hacer muchas cosas malas a sus hijos&raquo;. El Santo Padre cont&oacute; el episodio de El&iacute; cuando confundi&oacute; con una borracha a una pobre mujer que rezaba en silencio, moviendo apenas los labios para pedir al Se&ntilde;or la gracia de un hijo. Ella &laquo;rezaba como reza la gente humilde, sencillamente, desde el coraz&oacute;n, con angustia, y mov&iacute;a los labios. Muchas mujeres buenas rezan as&iacute; en nuestras iglesias y en nuestros santuarios. Y &eacute;sta rezaba as&iacute;, ped&iacute;a un milagro. Y el anciano El&iacute;, pobrecito, no ten&iacute;a nada que hacer. La miraba y pensaba: &eacute;sta es una borracha. Y la despreci&oacute;. &Eacute;l era el representante de la fe&raquo;, quien hubiese tenido que ense&ntilde;ar la fe, pero &laquo;su coraz&oacute;n no percib&iacute;a bien y despreci&oacute; a esta se&ntilde;ora. Le dijo: vete, vete borracha&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Cu&aacute;ntas veces el pueblo de Dios \u2014constat&oacute; el Santo Padre\u2014 no se siente querido por quienes deben dar testimonio, por los cristianos, los laicos cristianos, los sacerdotes, los obispos&raquo;. Volviendo entonces a El&iacute;, el Papa Francisco explic&oacute; por qu&eacute; siente por &eacute;l cierta simpat&iacute;a: &laquo;Porque en el coraz&oacute;n ten&iacute;a a&uacute;n la unci&oacute;n. Cuando la mujer le explic&oacute; su situaci&oacute;n, El&iacute; le dijo: vete en paz y que el Dios de Israel te conceda el favor que le has pedido. Aflora la unci&oacute;n sacerdotal. Pobre hombre, la ten&iacute;a escondida dentro de su pereza. Era un tibio. Y luego termina mal, pobrecito&raquo;. <\/p>\n<p>En el pasaje de la Escritura, observ&oacute; el Pont&iacute;fice, sus hijos no se ven, pero eran quienes gestionaban el templo. &laquo;Eran bandidos. Eran sacerdotes \u2014dijo\u2014 pero bandidos. Iban detr&aacute;s del poder y del dinero; explotaban a la gente, se aprovechaban de las limosnas y de las ofrendas. Dice la Biblia que tomaban los mejores trozos de los sacrificios para comer ellos. Explotaban. El Se&ntilde;or sanciona con fuerza a &eacute;stos dos&raquo;.<\/p>\n<p>Para el Papa ellos representan &laquo;la figura del cristiano corrupto, del laico corrupto, del sacerdote corrupto, del obispo corrupto. Aprovechan la situaci&oacute;n, el privilegio de la fe, el ser cristianos. Y su coraz&oacute;n termina corrompido. Pensemos en Judas: comenz&oacute;, quiz&aacute;, la primera vez por celos, por envidia, a meter la mano en la bolsa&raquo;, y as&iacute; &laquo;su coraz&oacute;n comenz&oacute; a corromperse. Juan \u2014el ap&oacute;stol bueno a quien ama todo el mundo, que predica el amor\u2014 dice de Judas: era un ladr&oacute;n. Punto. Est&aacute; claro: era corrupto. Y de un coraz&oacute;n corrupto surge tambi&eacute;n la traici&oacute;n. Traiciona a Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Y, por &uacute;ltimo, el modo de predicar de Jes&uacute;s. &iquest;Qu&eacute; tiene de especial? &iquest;Por qu&eacute; la gente dice: &laquo;ense&ntilde;a como uno que tiene autoridad; esta es una ense&ntilde;anza nueva&raquo;? Jes&uacute;s \u2014afirm&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 ense&ntilde;aba la ley, ense&ntilde;aba a Mois&eacute;s y a los profetas. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; lo nuevo? Tiene poder, el poder de la santidad, porque los esp&iacute;ritus impuros huyen. La novedad de Jes&uacute;s es que lleva consigo la Palabra de Dios, el mensaje de Dios, es decir, el amor de Dios por cada uno de nosotros. Acerca a la gente a Dios. Y para hacerlo se acerca &Eacute;l. Es cercano a los pecadores, va a comer con Mateo, un ladr&oacute;n, traidor de la patria; perdona a la ad&uacute;ltera que la ley dec&iacute;a que deb&iacute;a ser castigada; habla de teolog&iacute;a con la Samaritana que no era un \u201cangelito\u201d, ten&iacute;a su historia&raquo;. Por lo tanto, Jes&uacute;s &laquo;busca el coraz&oacute;n de las personas, Jes&uacute;s se acerca al coraz&oacute;n herido de las personas. A Jes&uacute;s s&oacute;lo le interesa la persona y Dios. Y busca acercar a Dios a las personas y a las personas a Dios&raquo;. <\/p>\n<p>Y a&uacute;n m&aacute;s: &laquo;Jes&uacute;s es como el buen samaritano que cura las heridas de la vida. Jes&uacute;s es el intercesor que va a rezar por la gente solo a la monta&ntilde;a, y da la vida por la gente. Jes&uacute;s quiere que la gente se acerque y la busca; y se conmueve cuando la ve como ovejas sin pastor. Toda esta actitud es la que la gente define como una actitud nueva. No, no es nueva la ense&ntilde;anza, es el modo de hacerlo nuevo. La transparencia evang&eacute;lica&raquo;. <\/p>\n<p>&laquo;Pidamos al Se&ntilde;or \u2014concluy&oacute; el Papa Francisco\u2014 que estas dos lecturas nos ayuden en nuestra vida de cristianos&raquo;, para que cada uno, en el papel que est&aacute; llamado a desempe&ntilde;ar en la misi&oacute;n de la Iglesia, no sea simplemente legalista, puro pero hip&oacute;crita como los escribas y los fariseos. La invitaci&oacute;n del Pont&iacute;fice es a &laquo;no ser corruptos como los hijos de El&iacute;; a no ser tibios como El&iacute;; sino a ser como Jes&uacute;s, con ese celo de buscar a la gente, curar a la gente, amar a la gente&raquo;.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Cuatro modelos Martes 14 de enero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 3, viernes 17 de enero de 2014 &nbsp; La gente sigue a quien ense&ntilde;a como Jes&uacute;s, a quien lleva consigo la novedad de la Palabra &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuatro-modelos-14-de-enero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCuatro modelos (14 de enero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39331","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39331","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39331"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39331\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39331"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39331"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39331"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}