{"id":39334,"date":"2016-10-05T22:32:05","date_gmt":"2016-10-06T03:32:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-credo-de-los-loros-10-de-enero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:32:05","modified_gmt":"2016-10-06T03:32:05","slug":"el-credo-de-los-loros-10-de-enero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-credo-de-los-loros-10-de-enero-de-2014\/","title":{"rendered":"El credo de los loros (10 de enero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>El credo de los loros<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Viernes<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 10 de enero de 201<\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i>4<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 3, viernes 17 de enero de 2014<\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>El cristiano no repite el Credo de memoria como un loro y no vive como un eterno &laquo;derrotado&raquo;, sino que confiesa toda su fe y tiene la capacidad de adorar a Dios, llevando as&iacute; hacia lo alto el term&oacute;metro de la vida de la Iglesia. Para el Papa Francisco &laquo;confesar y confiarse&raquo; son las dos palabras clave que alimentan y refuerzan la actitud de quien cree, porque &laquo;nuestra fe es la victoria que venci&oacute; al mundo&raquo; como escribe el ap&oacute;stol Juan en su primera carta. El Pont&iacute;fice lo reafirm&oacute; en la misa celebrada el viernes 10 de enero, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa de Santa Marta.<\/p>\n<p>El Papa Francisco retom&oacute; de este modo el hilo conductor de la meditaci&oacute;n del d&iacute;a anterior, presentando su reflexi&oacute;n centrada en la primera carta de Juan. Quien, explic&oacute;, &laquo;insiste, subraya mucho esa palabra que para &eacute;l es como la expresi&oacute;n de la vida cristiana: permanecer, permanecer en el Se&ntilde;or&raquo;. Y &laquo;en estos d&iacute;as \u2014continu&oacute;\u2014 hemos visto c&oacute;mo&raquo; Juan &laquo;piensa este permanecer: nosotros en el Se&ntilde;or y el Se&ntilde;or en nosotros. Esto significa permanecer en el amor, porque los dos mandamientos principales son los del amor a Dios y al pr&oacute;jimo&raquo;.<\/p>\n<p>Para Juan, por lo tanto, el centro de la vida cristiana es el &laquo;permanecer en el Se&ntilde;or, permanecer el Se&ntilde;or en nosotros, permanecer en el amor. Y por esto, dice, nos dio el Esp&iacute;ritu. Es precisamente el Esp&iacute;ritu Santo quien hace esta obra del permanecer&raquo;. En el pasaje de la primera lectura (4, 19 \u2013 5, 4) proclamado en la liturgia, el ap&oacute;stol \u2014indic&oacute; el Papa\u2014 da la respuesta a una pregunta que nos surge naturalmente: por nuestra parte, &iquest;qu&eacute; debemos hacer para vivir el estilo del &laquo;permanecer&raquo;? Escribe Juan: quien permanece en Dios, quienquiera que sea engendrado por Dios, quien permanece en el amor vence el mundo. &laquo;Y la victoria es nuestra fe&raquo;, explic&oacute; el Pont&iacute;fice repitiendo las palabras del ap&oacute;stol. Para vivir &laquo;este permanecer&raquo;, afirm&oacute;, &laquo;por parte nuestra&raquo; est&aacute; precisamente la fe, mientras que &laquo;por parte de Dios est&aacute; el Esp&iacute;ritu Santo, que hace esta obra de gracia&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;&iexcl;Es fuerte!&raquo;, exclam&oacute; el Papa, porque &laquo;la victoria que venci&oacute; el mundo es nuestra fe. Nuestra fe lo puede todo: &iexcl;es victoria!&raquo;. Se trata de una verdad que &laquo;ser&iacute;a hermoso&raquo; repetirnos con frecuencia, &laquo;porque muchas veces somos cristianos derrotados. La Iglesia \u2014afirm&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 est&aacute; llena de cristianos derrotados, que no creen que la fe es victoria, que no viven esta fe. Y si no se vive esta fe est&aacute; la derrota, y vence el mundo, el pr&iacute;ncipe del mundo&raquo;.<\/p>\n<p>La pregunta fundamental, entonces, que hemos de plantearnos a nosotros mismos es: &laquo;&iquest;Qu&eacute; es esta fe?&raquo;. El Papa Francisco record&oacute; al respecto c&oacute;mo Jes&uacute;s hablaba de la fe y mostraba la fuerza de la misma, como se deduce de los episodios evang&eacute;licos de la mujer hemorro&iacute;sa, de la cananea, del hombre que se acerca para pedir una curaci&oacute;n con fe \u2014&laquo;&iexcl;es grande tu fe!&raquo;\u2014 y del ciego de nacimiento. El Se&ntilde;or, record&oacute;, &laquo;dec&iacute;a tambi&eacute;n que el hombre que tiene fe como un grano de mostaza puede mover monta&ntilde;as&raquo;. <\/p>\n<p>Precisamente &laquo;esta fe nos pide dos actitudes: confesar y confiarnos&raquo; dijo el Papa. Ante todo &laquo;la fe es confesar a Dios; pero al Dios que se ha revelado a nosotros desde el tiempo de nuestros padres hasta ahora: el Dios de la historia&raquo;. Es lo que afirmamos todos los d&iacute;as en el Credo. Pero \u2014puntualiz&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 &laquo;una cosa es recitar el Credo desde el coraz&oacute;n y otra como loros: creo en Dios, creo en Jesucristo, creo&#8230;&raquo;. El Papa continu&oacute; proponiendo un examen de conciencia: &laquo;&iquest;Creo en lo que digo? &iquest;Esta confesi&oacute;n de fe es aut&eacute;ntica o lo digo de memoria porque se debe decir? &iquest;O creo a medias?&raquo;. <\/p>\n<p>Por lo tanto, se debe &laquo;confesar la fe&raquo;. Y confesarla &laquo;toda, no una parte. &iexcl;Toda!&raquo;. Pero, a&ntilde;adi&oacute;, se debe tambi&eacute;n &laquo;custodiarla por entero como lleg&oacute; a nosotros por el camino de la tradici&oacute;n. &iexcl;Toda la fe!&raquo;. El Pont&iacute;fice indic&oacute; luego &laquo;el signo&raquo; para reconocer si confesamos &laquo;bien la fe&raquo;. En efecto &laquo;quien confiesa bien la fe, toda la fe, tiene la capacidad de adorar a Dios&raquo;. Es un &laquo;signo&raquo; que puede parecer &laquo;un poco extra&ntilde;o \u2014coment&oacute; el Papa\u2014 porque sabemos c&oacute;mo pedir a Dios, c&oacute;mo dar gracias a Dios. Pero adorar a Dios, alabar a Dios es algo m&aacute;s. S&oacute;lo quien tiene esta fe fuerte es capaz de la adoraci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente sobre la adoraci&oacute;n, destac&oacute; el Papa, &laquo;me atrevo a decir que el term&oacute;metro de la vida de la Iglesia est&aacute; un poco bajo: nosotros, cristianos, no tenemos mucha capacidad de adorar \u2014algunos s&iacute;\u2014, porque en la confesi&oacute;n de la fe no estamos convencidos. O estamos convencidos a medias&raquo;. Deber&iacute;amos, en cambio, recuperar la capacidad &laquo;de alabar y adorar&raquo; a Dios; incluso porque, a&ntilde;adi&oacute; el Pont&iacute;fice, la oraci&oacute;n para &laquo;pedir y agradecer la hacemos todos&raquo;.<\/p>\n<p>En cuanto a la segunda actitud, el Papa Francisco record&oacute; c&oacute;mo &laquo;el hombre o la mujer que tiene fe se conf&iacute;a a Dios. Se conf&iacute;a. Pablo, en el momento sombr&iacute;o de su vida, dec&iacute;a: yo s&eacute; bien de qui&eacute;n me he fiado. De Dios. Del Se&ntilde;or Jes&uacute;s&raquo;. Y &laquo;fiarse \u2014afirm&oacute;\u2014 nos conduce a la esperanza. As&iacute; como la confesi&oacute;n de la fe nos conduce a la adoraci&oacute;n y a la alabanza de Dios, el confiarse a Dios nos lleva a una actitud de esperanza&raquo;.<\/p>\n<p>Sin embargo \u2014alert&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 &laquo;hay muchos cristianos con una esperanza con demasiada agua&raquo;, una esperanza aguada que no es &laquo;fuerte&raquo;. &iquest;Y cu&aacute;l es la raz&oacute;n de esta &laquo;esperanza d&eacute;bil&raquo;? Precisamente la falta de &laquo;fuerza y valent&iacute;a para confiarse al Se&ntilde;or&raquo;. Para ser, por el contrario, &laquo;cristianos vencedores&raquo;, destac&oacute;, debemos creer &laquo;confesando la fe, y tambi&eacute;n custodiando la fe, y encomend&aacute;ndonos a Dios, al Se&ntilde;or. Y &eacute;sta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.<\/p>\n<p>&laquo;Para permanecer en el Se&ntilde;or, para permanecer en el amor \u2014repiti&oacute;\u2014 es necesario el Esp&iacute;ritu Santo, por parte de Dios. Pero por parte nuestra: confesar la fe que es un don y confiarse al Se&ntilde;or Jes&uacute;s para adorar, alabar y ser personas de esperanza&raquo;. El Papa Francisco concluy&oacute; la homil&iacute;a con la oraci&oacute;n que &laquo;el Se&ntilde;or nos haga comprender y vivir esta hermosa frase&raquo; del ap&oacute;stol Juan que vuelve a proponer la liturgia: &laquo;Y &eacute;sta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El credo de los loros Viernes 10 de enero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 3, viernes 17 de enero de 2014 &nbsp; El cristiano no repite el Credo de memoria como un loro y no vive &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-credo-de-los-loros-10-de-enero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl credo de los loros (10 de enero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39334","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39334","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39334"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39334\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}