{"id":39335,"date":"2016-10-05T22:32:06","date_gmt":"2016-10-06T03:32:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-no-es-una-telenovela-9-de-enero-de-2014\/"},"modified":"2016-10-05T22:32:06","modified_gmt":"2016-10-06T03:32:06","slug":"el-amor-no-es-una-telenovela-9-de-enero-de-2014","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-no-es-una-telenovela-9-de-enero-de-2014\/","title":{"rendered":"El amor no es una telenovela (9 de enero de 2014)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>PAPA FRANCISCO<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"> <b><i>El amor no es una telenovela<\/i><\/b><\/font><font color=\"#663300\"><i><\/p>\n<p> Jueves<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 9 de enero de 201<\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i>4<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u0092Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 2, viernes 10 de de enero de 2014<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El amor verdadero no es el de las telenovelas. No est&aacute; hecho de ilusiones. El verdadero amor es concreto, se centra en los hechos y no en las palabras; en el dar y no en la b&uacute;squeda de beneficios. La receta espiritual para vivir el amor hasta el extremo est&aacute; en el verbo &laquo;permanecer&raquo;, un &laquo;doble permanecer: nosotros en Dios y Dios en nosotros&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco, en la misa del jueves 9 de enero, indic&oacute; en la persona de Jesucristo, Verbo de Dios hecho hombre, el fundamento &uacute;nico del amor verdadero. &Eacute;sta es la verdad, dijo, &laquo;la clave para la vida cristiana&raquo;, &laquo;el criterio&raquo; del amor.<\/p>\n<p>Como es costumbre, el Pont&iacute;fice si inspir&oacute; para su meditaci&oacute;n en la liturgia del d&iacute;a, en especial en la primera lectura (<i>1 Juan<\/i> 4, 11-18), donde se encuentra m&aacute;s de una vez una palabra decisiva: &laquo;permanecer&raquo;. El ap&oacute;stol Juan, dijo el Papa, &laquo;nos dice muchas veces que debemos permanecer en el Se&ntilde;or. Y nos dice tambi&eacute;n que el Se&ntilde;or permanece en nosotros&raquo;. En esencia afirma &laquo;que la vida cristiana es precisamente \u0093permanecer\u0094, este doble permanecer: nosotros en Dios y Dios en nosotros&raquo;. Pero &laquo;no permanecer en el esp&iacute;ritu del mundo, no permanecer en la superficialidad, no permanecer en la idolatr&iacute;a, no permanecer en la vanidad. No, permanecer en el Se&ntilde;or. Y el Se&ntilde;or, explic&oacute; el Papa, &laquo;corresponde a esta&raquo; actitud nuestra, y, as&iacute;, &laquo;&Eacute;l permanece en nosotros&raquo;. Es m&aacute;s, es &laquo;&Eacute;l quien permanece antes en nosotros&raquo;, que, por el contrario, &laquo;muchas veces lo sacamos fuera&raquo; y as&iacute; &laquo;no podemos permanecer en &Eacute;l&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios permanece en &eacute;l&raquo; escribe una vez m&aacute;s Juan que, afirm&oacute; el Papa, nos dice en la pr&aacute;ctica c&oacute;mo &laquo;este permanecer es lo mismo que permanecer en el amor&raquo;. Y es una &laquo;cosa hermosa o&iacute;r esto del amor&raquo;, a&ntilde;adi&oacute;, alertando: &laquo;Mirad que el amor del que habla Juan no es el amor de las telenovelas. No, es otra cosa&raquo;. En efecto, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;el amor cristiano tiene siempre una cualidad: lo concreto. El amor cristiano es concreto. Jes&uacute;s mismo, cuando habla del amor, nos habla de cosas concretas: dar de comer a los hambrientos, visitar a los enfermos&raquo;. Son todas &laquo;cosas concretas&raquo; porque, precisamente &laquo;el amor es concreto&raquo;. Es &laquo;lo concreto de la vida cristiana&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, el Papa Francisco advirti&oacute;: &laquo;cuando no existe lo concreto&raquo; se acaba por &laquo;vivir un cristianismo de ilusiones, porque no se comprende bien d&oacute;nde est&aacute; el centro del mensaje de Jes&uacute;s&raquo;. El amor &laquo;no llega a ser concreto&raquo; y se convierte en &laquo;un amor de ilusiones&raquo;. Es una &laquo;ilusi&oacute;n&raquo; tambi&eacute;n la que &laquo;ten&iacute;an los disc&iacute;pulos cuando, mirando a Jes&uacute;s, cre&iacute;an que fuese un fantasma&raquo; como relata el pasaje evang&eacute;lico de Marcos (6, 45-52). Pero, coment&oacute; el Papa, &laquo;un amor de ilusiones, no concreto, no nos hace bien&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Pero cu&aacute;ndo sucede esto?&raquo;, fue la pregunta del Papa para comprender c&oacute;mo se cae en la ilusi&oacute;n y no en lo concreto. Y la respuesta, dijo, se encuentra muy clara en el Evangelio. Cuando los disc&iacute;pulos piensan que ven a un fantasma, explic&oacute; el Pont&iacute;fice citando el texto, &laquo;dentro de s&iacute; estaban fuertemente asombrados porque no hab&iacute;an comprendido el hecho de los panes, la multiplicaci&oacute;n de los panes: su coraz&oacute;n estaba endurecido&raquo;. Y &laquo;si t&uacute; tienes el coraz&oacute;n endurecido, no puedes amar. Y piensas que el amor es imaginarse las cosas. No, el amor es concreto&raquo;.<\/p>\n<p>Hay un criterio fundamental para vivir de verdad el amor. &laquo;El criterio del permanecer en el Se&ntilde;or y el Se&ntilde;or en nosotros \u0097afirm&oacute; el Papa\u0097 y el criterio de lo concreto en la vida cristiana es lo mismo, siempre: el Verbo vino en la carne&raquo;. El criterio es la fe en la &laquo;encarnaci&oacute;n del Verbo, Dios hecho hombre&raquo;. Y &laquo;no existe un cristianismo aut&eacute;ntico sin este fundamento. La clave de la vida cristiana es la fe en Jesucristo, Verbo de Dios hecho hombre&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco sugiri&oacute; tambi&eacute;n el modo de &laquo;conocer&raquo; el estilo del amor concreto, explicando que &laquo;hay algunas consecuencias de este criterio&raquo;. Y propuso dos de ellas. La primera es que &laquo;el amor est&aacute; m&aacute;s en las obras que en las palabras. Jes&uacute;s mismo lo dijo: no los que me dicen \u0093Se&ntilde;or, Se&ntilde;or\u0094, los que hablan mucho, entrar&aacute;n en el Reino de los cielos; sino aquellos que cumplen la voluntad de Dios&raquo;. Es la invitaci&oacute;n, por lo tanto, a ser &laquo;concretos&raquo; cumpliendo &laquo;las obras de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Hay una pregunta que cada uno debe hacerse a s&iacute; mismo: &laquo;Si yo permanezco en Jes&uacute;s, permanezco en el Se&ntilde;or, permanezco en el amor, &iquest;qu&eacute; hago por Dios \u0097no lo que pienso o lo que digo\u0097 y qu&eacute; hago por los dem&aacute;s?&raquo;. Por lo tanto, &laquo;el primer criterio es amar con las obras, no con las palabras&raquo;. Las palabras, por lo dem&aacute;s, &laquo;se las lleva el viento: hoy est&aacute;n, ma&ntilde;ana ya no est&aacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>El &laquo;segundo criterio de lo concreto&raquo; propuesto por el Papa es: &laquo;en el amor es m&aacute;s importante dar que recibir&raquo;. La persona &laquo;que ama da, da cosas, da vida, se entrega a s&iacute; mismo a Dios y a los dem&aacute;s&raquo;. En cambio la persona &laquo;que no ama y que es ego&iacute;sta busca siempre recibir. Busca siempre tener cosas, tener ventajas. He aqu&iacute;, entonces, el consejo espiritual de &laquo;permanecer con el coraz&oacute;n abierto, no como el de los disc&iacute;pulos que estaba cerrado&raquo; y les llevaba a no comprender. Se trata, afirm&oacute; una vez m&aacute;s el Papa, de &laquo;permanecer en Dios&raquo;, as&iacute; &laquo;Dios permanece en nosotros. Y permanecer en el amor&raquo;.<\/p>\n<p>El &uacute;nico &laquo;criterio para permanecer est&aacute; en nuestra fe en Jesucristo Verbo de Dios hecho carne: precisamente el misterio que celebramos en este tiempo&raquo;. Y luego volvi&oacute; a afirmar que &laquo;las dos consecuencias pr&aacute;cticas de este modo concreto de vida cristiana, de este criterio, son que el amor est&aacute; m&aacute;s en las obras que en las palabras; y que el amor est&aacute; m&aacute;s en dar que en recibir&raquo;. <\/p>\n<p>Precisamente &laquo;mirando al Ni&ntilde;o, en estos tres &uacute;ltimos d&iacute;as del tiempo de Navidad&raquo;, mirando al Verbo que se hizo carne&raquo;, el Papa Francisco concluy&oacute; la homil&iacute;a invitando a renovar &laquo;nuestra fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Pidamos la gracia \u0097dese&oacute;\u0097 de que nos conceda este modo concreto de amor cristiano para permanecer siempre en el amor&raquo; y de hacer lo posible para que &laquo;&Eacute;l permanezca en nosotros&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El amor no es una telenovela Jueves 9 de enero de 2014 &nbsp; Fuente: L\u0092Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 2, viernes 10 de de enero de 2014 &nbsp; El amor verdadero no es el de las telenovelas. No est&aacute; hecho &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-amor-no-es-una-telenovela-9-de-enero-de-2014\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl amor no es una telenovela (9 de enero de 2014)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39335","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39335"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39335\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}