{"id":39338,"date":"2016-10-05T22:32:58","date_gmt":"2016-10-06T03:32:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-leccion-de-una-abuela-14-de-diciembre-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:32:58","modified_gmt":"2016-10-06T03:32:58","slug":"la-leccion-de-una-abuela-14-de-diciembre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-leccion-de-una-abuela-14-de-diciembre-de-2015\/","title":{"rendered":"La lecci\u00f3n de una abuela (14 de diciembre de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> La lecci&oacute;n de una abuela<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes 14 de diciembre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 51-52, viernes 18 de diciembre de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Dios perdona todo, de otra forma el mundo no existir&iacute;a&raquo;: las palabras que una anciana mujer dijo en 1992 a Jorge Mario Bergoglio son una aut&eacute;ntica &laquo;lecci&oacute;n&raquo; al inicio del A&ntilde;o santo de la misericordia. Y ponen en guardia acerca de no caer en la &laquo;rigidez clerical&raquo;, sugiriendo m&aacute;s bien seguir sin dudar el camino de la esperanza y de la misericordia que nos hace &laquo;libres&raquo;. El Papa, en la misa celebrada el lunes 14 de diciembre, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta, relanz&oacute; la invitaci&oacute;n a tener &laquo;una mirada penetrante&raquo;, que sepa ir m&aacute;s all&aacute; para ver y decir la verdad.<\/p>\n<p>&laquo;En la primera lectura \u2014destac&oacute; inmediatamente el Papa\u2014 hemos escuchado un pasaje del libro de los N&uacute;meros&raquo; (24, 2-7.15-17) sobre la &laquo;historia de Bala&aacute;n: era un profeta, pero era tambi&eacute;n un hombre y ten&iacute;a sus defectos, incluso pecados&raquo;. Porque, destac&oacute; el Papa Francisco, &laquo;todos pecamos, todos somos pecadores&raquo;. Pero &laquo;no os asust&eacute;is \u2014dijo el Papa con palabras que tranquilizan\u2014 Dios es m&aacute;s grande que nuestros pecados&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Bala&aacute;n \u2014explic&oacute;\u2014 hab&iacute;a sido \u201ccontratado\u201d por un tal Balac, general y rey, que quer&iacute;a destruir el pueblo de Dios. Y lo envi&oacute; a profetizar en contra del pueblo de Dios&raquo;. Pero &laquo;en el camino Bala&aacute;n se encontr&oacute; con el &aacute;ngel del Se&ntilde;or y cambia el coraz&oacute;n, y ve la verdad&raquo;. Pero &laquo;no cambia de partido: hoy soy de este partido pol&iacute;tico y despu&eacute;s paso a este otro, no. Cambia del error a la verdad y dice lo que ve&raquo;.<\/p>\n<p>Pero &laquo;&iquest;qu&eacute; pas&oacute; en el coraz&oacute;n de Bala&aacute;n?&raquo;. El hecho, dijo Francisco, es que &laquo;&eacute;l abri&oacute; el coraz&oacute;n y el Se&ntilde;or le dio la virtud de la esperanza&raquo;. Y &laquo;la esperanza es la virtud cristiana que nosotros tenemos como un gran don del Se&ntilde;or que nos hace ver lejos, m&aacute;s all&aacute; de los problemas, los dolores, las dificultades, m&aacute;s all&aacute; de nuestros pecados&raquo;.<\/p>\n<p>En el pasaje del Evangelio de Mateo (21, 23-27) propuesto por la liturgia, continu&oacute;, &laquo;vemos, en cambio, hombres que no tienen esta libertad, no tienen horizontes, hombres cerrados en sus c&aacute;lculos&raquo;. As&iacute;, los jefes de los sacerdotes y de los ancianos del pueblo preguntan al Se&ntilde;or: &laquo;&iquest;Con qu&eacute; autoridad haces esto?&raquo;. A la sucesiva pregunta de Jes&uacute;s, antes de responder &laquo;no sabemos&raquo;, hacen sus c&aacute;lculos: &laquo;Pero si digo esto tengo este peligro, y si digo eso otro&#8230;&raquo;. De este modo, destac&oacute; el Papa, &laquo;los c&aacute;lculos humanos cierran el coraz&oacute;n, cierran la libertad&raquo;. Es &laquo;la esperanza&raquo; la que &laquo;nos hace &aacute;giles&raquo;. As&iacute;, &laquo;esta hipocres&iacute;a de los doctores de la ley, que est&aacute; en el Evangelio y que cierra el coraz&oacute;n, nos hace esclavos: estos eran esclavos&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;&iexcl;Qu&eacute; hermosa es la libertad, la magnanimidad, la esperanza de un hombre y de una mujer de Iglesia&raquo;, asegur&oacute; el Papa. Y, &laquo;en cambio, que fea y cu&aacute;nto mal hace la rigidez de una mujer y de un hombre de Iglesia: la rigidez clerical, que no tiene esperanza&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;En este A&ntilde;o de la misericordia \u2014dijo el Pont&iacute;fice\u2014 est&aacute;n estos dos caminos&raquo;. Por una parte est&aacute; &laquo;quien tiene esperanza en la misericordia de Dios y sabe que Dios es Padre&raquo;, que &laquo;Dios perdona siempre, y todo&raquo;, y que &laquo;m&aacute;s all&aacute; del desierto est&aacute; el abrazo del Padre, el perd&oacute;n&raquo;. Pero por otra parte &laquo;est&aacute;n tambi&eacute;n los que se refugian en su esclavitud, en su rigidez, y no conocen nada de la misericordia de Dios&raquo;. Aquellos de los que habla el Evangelio de Mateo &laquo;eran doctores, hab&iacute;an estudiado, pero su ciencia no los salv&oacute;&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Quisiera terminar \u2014dijo como conclusi&oacute;n\u2014 con una an&eacute;cdota de un hecho que me sucedi&oacute; a m&iacute;, en el a&ntilde;o 1992. Hab&iacute;a llegado a la di&oacute;cesis la imagen de la Virgen de F&aacute;tima. Se celebraba una gran misa para los enfermos \u2014muy grande, en un campo grande, con mucha gente\u2014, y yo fui a confesar all&iacute;. Y confes&eacute; desde cerca del mediod&iacute;a hasta las seis, cuando termin&oacute; la misa. Hab&iacute;a muchos confesores&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente &laquo;cuando me levant&eacute; para ir a celebrar una Confirmaci&oacute;n en otro lugar \u2014record&oacute;\u2014 se acerc&oacute; una anciana, de unos ochenta a&ntilde;os, con una mirada que ve&iacute;a m&aacute;s all&aacute;, con ojos llenos de esperanza&raquo;. Y &laquo;yo le dije: &laquo;Abuela, &iquest;usted viene a confesarse? Pero, &iexcl;usted no tiene pecados!&raquo;. A partir de la respuesta de la mujer \u2014&laquo;Padre, &iexcl;todos pecamos!&raquo;\u2014 Bergoglio relanz&oacute; el di&aacute;logo: &laquo;&iquest;Tal vez el Se&ntilde;or no los perdona?&raquo;. Y la mujer, fuerte en su esperanza, dijo: &laquo;Dios perdona todo, porque si Dios no perdonara todo, el mundo no existir&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>Y as&iacute;, &laquo;ante estas dos personas&raquo; \u2014el &laquo;libre&raquo; con su &laquo;esperanza, con lo que te conduce a la misericordia de Dios&raquo;; y &laquo;el cerrado, el legalista, precisamente el ego&iacute;sta, el esclavo de sus rigideces&raquo;\u2014 el Papa Francisco sugiri&oacute; hacer propia &laquo;la lecci&oacute;n que me dio esa anciana de ochenta a&ntilde;os \u2014era portuguesa\u2014: Dios perdona todo, s&oacute;lo espera que t&uacute; te acerques&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE La lecci&oacute;n de una abuela Lunes 14 de diciembre de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 51-52, viernes 18 de diciembre de 2015 &nbsp; &laquo;Dios perdona todo, de otra forma el mundo no existir&iacute;a&raquo;: las palabras que una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-leccion-de-una-abuela-14-de-diciembre-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa lecci\u00f3n de una abuela (14 de diciembre de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39338","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39338","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39338"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39338\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39338"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39338"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39338"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}