{"id":39339,"date":"2016-10-05T22:33:00","date_gmt":"2016-10-06T03:33:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/caricia-de-padre-10-de-diciembre-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:00","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:00","slug":"caricia-de-padre-10-de-diciembre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/caricia-de-padre-10-de-diciembre-de-2015\/","title":{"rendered":"Caricia de padre (10 de diciembre de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> Caricia de padre<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Jueves 10 de diciembre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 51-52, viernes 18 de diciembre de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un pap&aacute; o una mam&aacute; que dice a su hijo: &laquo;No tengas miedo, estoy yo&raquo; y lo mima con una caricia, es la imagen de la condici&oacute;n privilegiada del hombre: peque&ntilde;o, d&eacute;bil, pero tranquilizado, sostenido y perdonado por un Dios que est&aacute; enamorado de &eacute;l. Al inicio del camino jubilar el Papa Francisco \u2014en la misa celebrada en Santa Marta el jueves 10 de diciembre con la participaci&oacute;n de los cardenales consejeros\u2014 encontr&oacute; en la liturgia del d&iacute;a la ocasi&oacute;n para volver a hablar de la misericordia del Padre.<\/p>\n<p>La meditaci&oacute;n se inspir&oacute; en el salmo responsorial, donde se repet&iacute;a: &laquo;El Se&ntilde;or es misericordioso y grande en el amor&raquo;. Es, dijo el Pont&iacute;fice, &laquo;una confesi&oacute;n de fe&raquo; en la que el cristiano reconoce que Dios &laquo;es misericordia y es grande, pero grande en el amor&raquo;. Una afirmaci&oacute;n sencilla s&oacute;lo en apariencia porque &laquo;comprender la misericordia de Dios es un misterio, es un camino que se debe hacer durante toda la vida&raquo;.<\/p>\n<p>Para ayudar a entrar mejor en este misterio, el Papa cit&oacute; la lectura tomada del libro del profeta Isa&iacute;as (41, 13-20), donde hay un mon&oacute;logo de Dios que se dirige a su pueblo. Y se lee que &Eacute;l &laquo;dijo a su pueblo que lo hab&iacute;a elegido no porque era grande o potente&raquo;, sino &laquo;porque era el m&aacute;s peque&ntilde;o de todos, el m&aacute;s miserable de todos&raquo;. Dios, explic&oacute; Francisco, se ha precisamente &laquo;enamorado de esta miseria&raquo;, de esta &laquo;peque&ntilde;ez&raquo;. <\/p>\n<p>Es un testo del que emerge claramente este amor: &laquo;un amor tierno, un amor como el del pap&aacute; o de la mam&aacute;&raquo;, cuando se dirigen al ni&ntilde;o &laquo;que por la noche se despierta asustado de un sue&ntilde;o&raquo;. Con la misma atenci&oacute;n Dios habla a su pueblo y le dice: &laquo;Yo, el Se&ntilde;or, tu Dios, te tomo por tu diestra y te digo: \u201cNo temas, yo te auxilio\u201d&raquo;. Y, utilizando im&aacute;genes para describir su condici&oacute;n de peque&ntilde;ez, contin&uacute;a: &laquo;No temas, gusanillo de Jacob, oruga de Israel, yo mismo te auxilio, tu libertador es el Santo de Israel&raquo;.<\/p>\n<p>No temas. En estas palabras se centr&oacute; el Papa para volver al ejemplo de la vida familiar: &laquo;Todos nosotros conocemos las caricias de los pap&aacute;s o de las mam&aacute;s cuando los ni&ntilde;os est&aacute;n inquietos por un susto&raquo;. Tambi&eacute;n ellos dicen: &laquo;No temas, yo estoy aqu&iacute;&raquo;. A cada uno de nosotros el Se&ntilde;or nos recuerda con ternura: &laquo;Me he enamorado de tu peque&ntilde;ez, de tu nada&raquo; y nos repite: &laquo;No tengas miedo a tus pecados, yo te quiero mucho y estoy aqu&iacute; para perdonarte&raquo;. Esto, en s&iacute;ntesis, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;es la misericordia de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Continuando con su meditaci&oacute;n, el Papa Francisco hizo referencia a un ejemplo tomado de una hagiograf&iacute;a (&laquo;creo que de san Jer&oacute;nimo, pero no estoy seguro&raquo;, confes&oacute;) y record&oacute; que de un santo se dice que fue muy penitente en su vida, que hac&iacute;a sacrificios, oraciones, y que el Se&ntilde;or le ped&iacute;a siempre m&aacute;s. El santo segu&iacute;a preguntando: &laquo;Se&ntilde;or, &iquest;qu&eacute; puedo darte?&raquo;, hasta que dijo: &laquo;Pero Se&ntilde;or, ya no tengo nada m&aacute;s para darte, te lo he dado todo&raquo;. Y la respuesta fue: &laquo;No, falta una cosa&raquo;. \u2014&laquo;&iquest;Qu&eacute; te falta, Se&ntilde;or?&raquo;. \u2014&laquo;Dame tus pecados&raquo;. Con este episodio el Pont&iacute;fice quiso destacar que &laquo;el Se&ntilde;or quiere cargar con nuestras debilidades, nuestros pecados, nuestros cansancios&raquo;. Es una actitud que encontramos tambi&eacute;n en los Evangelios, en Jes&uacute;s, que afirmaba: &laquo;Venid a m&iacute;, todos vosotros que est&aacute;is cansados y agobiados, que yo os aliviar&eacute;&raquo;. Dios, dijo el Papa Francisco, nos lo repite continuamente: &laquo;Yo soy el Se&ntilde;or tu Dios, te tomo por tu diestra, no temas peque&ntilde;o, no temas. Yo te dar&eacute; la fuerza. Dame todo y yo te perdonar&eacute;, te dar&eacute; la paz&raquo;. Son estas, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;las caricias de Dios&raquo;, las caricias &laquo;de nuestro Padre, cuando se expresa con su misericordia&raquo;.<\/p>\n<p>Nosotros los hombres, continu&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;somos muy nerviosos&raquo; y &laquo;cuando algo no va bien, hacemos ruido, somos impacientes&raquo;. En cambio Dios nos consuela: &laquo;Tranquil&iacute;zate, has cometido un gran error, s&iacute;, pero tranquil&iacute;zate; no temas, yo te perdono&raquo;. Y as&iacute; nos acoge en todo, tambi&eacute;n con nuestros errores, con nuestros pecados. Precisamente esto significa lo que se repite en el salmo: &laquo;El Se&ntilde;or es misericordioso y grande en el amor&raquo;. As&iacute;, sintetiz&oacute; el Papa, &laquo;nosotros somos peque&ntilde;os. &Eacute;l nos ha dado todo. Nos pide s&oacute;lo nuestras miserias, nuestra peque&ntilde;ez, nuestros pecados, para abrazarnos, para acariciarnos&raquo;.<\/p>\n<p> Recordando, por &uacute;ltimo, la oraci&oacute;n recitada al inicio de la misa (&laquo;Despierta, Se&ntilde;or, nuestros corazones&raquo;), Francisco concluy&oacute; invitando a todos a pedir al Se&ntilde;or que &laquo;despierte en cada uno de nosotros y en todo el pueblo la fe en esta paternidad, en esta misericordia, en su coraz&oacute;n&raquo;. Y tambi&eacute;n a pedirle &laquo;que esta fe en su paternidad y su misericordia&raquo; nos haga &laquo;un poco m&aacute;s misericordiosos con los dem&aacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Caricia de padre Jueves 10 de diciembre de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 51-52, viernes 18 de diciembre de 2015 &nbsp; Un pap&aacute; o una mam&aacute; que dice a su hijo: &laquo;No tengas miedo, estoy yo&raquo; y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/caricia-de-padre-10-de-diciembre-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCaricia de padre (10 de diciembre de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39339","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39339","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39339"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39339\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}