{"id":39340,"date":"2016-10-05T22:33:01","date_gmt":"2016-10-06T03:33:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-unico-tesoro-23-de-noviembre-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:01","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:01","slug":"el-unico-tesoro-23-de-noviembre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-unico-tesoro-23-de-noviembre-de-2015\/","title":{"rendered":"El \u00fanico tesoro (23 de noviembre de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> El &uacute;nico tesoro<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes 23 de noviembre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 48, viernes 27 de noviembre de 2015<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>El &laquo;&uacute;nico tesoro&raquo; de la Iglesia es Cristo, en consecuencia, si &eacute;sta coloca su seguridad &laquo;en otras realidades&raquo;, se vuelve &laquo;tibia, mediocre y mundana&raquo;. De ah&iacute; que, durante la misa del lunes 23 de noviembre, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta, el Papa invitase a repetir &laquo;Ven Se&ntilde;or Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Las dos lecturas de la liturgia de hoy&raquo; se apresur&oacute; a se&ntilde;alar Francisco refiri&eacute;ndose a los pasajes del libro del profeta Daniel (1, 1-6.8-20) y del Evangelio de san Lucas (21, 1-4) &laquo;nos hablan de personas necesitadas, especialmente en la tradici&oacute;n de Israel: el forastero y la viuda&raquo;. Y &laquo;el tercer necesitado es un hu&eacute;rfano&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Los forasteros \u2014explic&oacute; refiri&eacute;ndose a la primera lectura\u2014 eran estos j&oacute;venes llevados a Babilonia: estaban lejos de sus tierras y hab&iacute;an decidido permanecer fieles a sus tradiciones, a la ley del Se&ntilde;or&raquo;. Pero &laquo;el personaje que acapara mayor atenci&oacute;n, en este Evangelio, es la viuda&raquo;. En la Biblia, afirm&oacute; el Papa, &laquo;las viudas aparecen muchas veces, much&iacute;simas, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo&raquo;. La viuda, continu&oacute; Francisco, &laquo;es la mujer sola que no tiene marido que la proteja; la mujer que tiene que arregl&aacute;rselas como puede, que vive de la caridad p&uacute;blica&raquo;.<\/p>\n<p>Concretamente, dijo el Papa, &laquo;la viuda de este pasaje del Evangelio, que Jes&uacute;s nos muestra, era una viuda que ten&iacute;a su &uacute;nica esperanza en el Se&ntilde;or&raquo;. Y &laquo;Jes&uacute;s, mientras observaba a los que echaban donativos en el templo, vio que &eacute;sta hab&iacute;a lanzado s&oacute;lo dos peque&ntilde;as monedas y dijo: \u201cEsa pobre viuda ha echado m&aacute;s que todos porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad ha echado todo lo que ten&iacute;a para vivir\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Me gusta contemplar en las viudas del Evangelio \u2014afirm&oacute; el Papa\u2014 la imagen de \u201cviudez\u201d de la Iglesia que espera el regreso de Jes&uacute;s&raquo;. De hecho, &laquo;la Iglesia es la esposa de Jes&uacute;s, pero su Se&ntilde;or se ha ido y su &uacute;nico tesoro es su Se&ntilde;or&raquo;. Y &laquo;la Iglesia, cuando es fiel, deja todo a la espera de su Se&ntilde;or. Por el contrario, cuando la Iglesia no es fiel, o no es tan fiel o no tiene mucha fe en el amor de su Se&ntilde;or, trata de arregl&aacute;rselas con otras cosas, con otras seguridades, m&aacute;s propias del mundo que de Dios&raquo;. <\/p>\n<p>&laquo;Las viudas del Evangelio \u2014continu&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 nos transmiten un hermoso mensaje de Jes&uacute;s sobre la Iglesia&raquo;. Por ejemplo, esa mujer &laquo;que sal&iacute;a de Na&iacute;n con el ata&uacute;d de su hijo, lloraba sola&raquo;. S&iacute;, &laquo;la gente la acompa&ntilde;aba con mucho cari&ntilde;o, pero &iexcl;su coraz&oacute;n estaba solo!&raquo;. Es &laquo;la Iglesia viuda que llora cuando sus hijos mueren a la vida de Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n, nos encontramos con esa otra mujer &laquo;que para defender a sus hijos se presenta ante el juez injusto y le hace la vida imposible, toc&aacute;ndole a la puerta todos los d&iacute;as para decirle \u201c&iexcl;hazme justicia!\u201d&raquo;. Y &laquo;al final&raquo; ese juez &laquo;hace justicia&raquo;. Ella &laquo;es la Iglesia viuda que reza e intercede por sus hijos&raquo;.<\/p>\n<p>Pero &laquo;el coraz&oacute;n de la Iglesia est&aacute; siempre con su Esposo, con Jes&uacute;s. Est&aacute; all&aacute; arriba. Tambi&eacute;n nuestra alma, tal y como dec&iacute;an los padres del desierto, se asemeja mucho a la Iglesia&raquo;, aclar&oacute; el Papa. Y &laquo;cuando nuestra alma, nuestra vida, est&aacute; m&aacute;s cerca de Jes&uacute;s se aleja de muchas cosas mundanas, cosas que no sirven, que no ayudan y que alejan de Jes&uacute;s&raquo;. As&iacute; &laquo;es nuestra Iglesia que busca a su Esposo, espera a su Esposo, espera ese encuentro, que llora por sus hijos, lucha por sus hijos, da todo lo que tiene porque su inter&eacute;s es s&oacute;lo su Esposo&raquo;. <\/p>\n<p>&laquo;En estos &uacute;ltimos d&iacute;as del a&ntilde;o lit&uacute;rgico \u2014sugiri&oacute; Francisco\u2014 nos har&aacute; bien interrogarnos sobre nuestra alma: si es como esta Iglesia que quiere Jes&uacute;s, si nuestra alma se dirige a su Esposo y dice: \u201c&iexcl;Ven Se&ntilde;or Jes&uacute;s! Ven\u201d&raquo;. Y si &laquo;dejamos de lado todas estas cosas que no sirven, que no ayudan a la fidelidad, de la misma forma que los j&oacute;venes de la primera lectura dejaron de lado todos esos manjares que no ayudaban a su fidelidad&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;La \u201cviudez\u201d de la Iglesia \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 se refiere al hecho de que la Iglesia est&aacute; esperando a Jes&uacute;s, esto es una realidad: puede ser una Iglesia fiel a esta expectativa, esperando con confianza el regreso del marido o una Iglesia no fiel a esta \u201cviudez\u201d, que busca seguridad en otras realidades\u2026 la Iglesia tibia, la Iglesia mediocre, la Iglesia mundana&raquo;. Para concluir el Papa invit&oacute; a que &laquo;pensemos tambi&eacute;n en nuestra almas &iquest;nuestra alma busca seguridad s&oacute;lo en el Se&ntilde;or o busca otras seguridades que no gustan al Se&ntilde;or?&raquo;. As&iacute;, &laquo;en estos &uacute;ltimos d&iacute;as, nos har&aacute; bien repetir este &uacute;ltimo vers&iacute;culo de la Biblia: \u201c&iexcl;Ven Se&ntilde;or Jes&uacute;s!\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El &uacute;nico tesoro Lunes 23 de noviembre de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 48, viernes 27 de noviembre de 2015 &nbsp; El &laquo;&uacute;nico tesoro&raquo; de la Iglesia es Cristo, en consecuencia, si &eacute;sta coloca su seguridad &laquo;en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-unico-tesoro-23-de-noviembre-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl \u00fanico tesoro (23 de noviembre de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39340","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39340"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39340\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}