{"id":39341,"date":"2016-10-05T22:33:02","date_gmt":"2016-10-06T03:33:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucha-cotidiana-20-de-noviembre-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:02","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:02","slug":"lucha-cotidiana-20-de-noviembre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucha-cotidiana-20-de-noviembre-de-2015\/","title":{"rendered":"Lucha cotidiana (20 de noviembre de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> Lucha cotidiana<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes 20 de noviembre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 48, viernes 27 de noviembre de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Invitado por la liturgia del d&iacute;a, Francisco volvi&oacute; a hablar de la Iglesia y de los peligros que corre cuando se deja vencer por la tentaci&oacute;n de la mundanidad: en lugar de ser fiel al Se&ntilde;or, se deja seducir por el dinero y el poder.<\/p>\n<p>En la homil&iacute;a que pronunci&oacute; durante la misa en Santa Marta, el viernes 20 de noviembre, el Papa puso de relieve c&oacute;mo &laquo;en estos &uacute;ltimos d&iacute;as&raquo; la Iglesia nos hizo reflexionar &laquo;sobre el proceso de mundanidad, de apostas&iacute;a que acaba en la persecuci&oacute;n&raquo;. Las Escrituras propusieron para la reflexi&oacute;n &laquo;la mundanidad del pueblo de Dios que quer&iacute;a cambiar la alianza con las costumbres de toda la gente pagana&raquo;. Un cambio, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, que conduce al &laquo;pensamiento &uacute;nico&raquo;; y quien no se adhiere a ello es &laquo;perseguido&raquo;, despu&eacute;s de &laquo;muchos martirios&raquo; y &laquo;muchos sufrimientos&raquo;. Un ejemplo, en las lecturas de los d&iacute;as pasados, se vio en la situaci&oacute;n del anciano escriba Eleazar, &laquo;que dio ejemplo, hasta el final, de su fidelidad a la ley&raquo;.<\/p>\n<p>En el pasaje tomado del primer libro de los Macabeos (4, 36-37. 52-59) se lee c&oacute;mo fueron derrotados &laquo;estos paganos, este esp&iacute;ritu de mundanidad&raquo;. Inmediatamente Judas y sus hermanos dijeron: &laquo;Nuestros enemigos est&aacute;n vencidos; subamos, pues, a purificar el santuario y a restaurarlo&raquo;. As&iacute;, explic&oacute; el Papa, todo el pueblo de Dios se sinti&oacute; feliz, porque volvi&oacute; a encontrar &laquo;la propia identidad, la de la alianza con el Dios vivo; no la de la mundanidad, que le hab&iacute;an propuesto&raquo;. Y, destac&oacute;, se volvi&oacute; a consagrar el templo &laquo;entre cantos, sonidos de c&iacute;taras, arpas y timbales. Todo el pueblo se postr&oacute; en tierra adorando y alabando al cielo, que les hab&iacute;a dado el triunfo&#8230; Celebraron la consagraci&oacute;n del altar con holocaustos, con alegr&iacute;a y alabanza&raquo;.<\/p>\n<p>Se percibe en estos renglones una &laquo;actitud de fiesta&raquo;. Y, dijo el Papa Francisco, &laquo;la fiesta es algo que la mundanidad no sabe ofrecer, no puede hacer&raquo;, porque &laquo;el esp&iacute;ritu mundano nos conduce, como m&aacute;ximo, a vivir un poco de diversi&oacute;n, un poco de ruido&raquo;; pero &laquo;la alegr&iacute;a s&oacute;lo viene de la fidelidad a la alianza y no de estas propuestas mundanas&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Lo mismo \u2014destac&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 le pas&oacute; a Jes&uacute;s&raquo; cuando fue al templo y &laquo;empez&oacute; a expulsar a los vendedores. Los expuls&oacute; a todos, dici&eacute;ndoles: \u201cEst&aacute; escrito: mi casa ser&aacute; casa de oraci&oacute;n. Pero vosotros hab&eacute;is hecho de ella una cueva de ladrones\u201d&raquo;. Es una situaci&oacute;n an&aacute;loga: en el &laquo;tiempo de los Macabeos era precisamente el esp&iacute;ritu mundano lo que hab&iacute;a ocupado el sitio de la adoraci&oacute;n al Dios viviente&raquo;, y tambi&eacute;n aqu&iacute; encontramos &laquo;el esp&iacute;ritu mundano&raquo;, si bien &laquo;de otra forma&raquo;. En ese tiempo, explic&oacute; el Papa Francisco haciendo referencia al Evangelio de san Lucas (19, 45-48) que se acababa de leer, &laquo;los jefes del templo, los jefes de los sacerdotes y los escribas hab&iacute;a cambiado un poco las cosas. Hab&iacute;an entrado en un proceso de degradaci&oacute;n y hab&iacute;an convertido en impuro al templo, hab&iacute;an ensuciado el templo&raquo;.<\/p>\n<p>Esto tiene algo que decir tambi&eacute;n a los cristianos de hoy, porque &laquo;el templo es un icono de la Iglesia&raquo;. Y, destac&oacute; el Papa, &laquo;la Iglesia siempre \u2014&iexcl;siempre!\u2014 experimentar&aacute; la tentaci&oacute;n de la mundanidad y la tentaci&oacute;n de un poder que no es el poder que Jesucristo quiere para ella&raquo;. Jes&uacute;s no dice: &laquo;No, esto no se hace, hacedlo fuera&raquo;; sino &laquo;vosotros hab&eacute;is hecho aqu&iacute; una cueva de ladrones&raquo;. Y, coment&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;cuando la Iglesia entra en este proceso de degradaci&oacute;n el final es muy feo. &iexcl;Muy feo!&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco se centr&oacute; en este concepto fundamental, haciendo referencia una vez m&aacute;s a las im&aacute;genes del Antiguo Testamento donde se ve &laquo;al pobre anciano sacerdote&raquo; que estaba &laquo;all&iacute;, d&eacute;bil&raquo; y &laquo;permit&iacute;a que sus hijos sacerdotes se corrompiesen&raquo;. Es un peligro actual. En efecto, dijo el Papa, &laquo;en la Iglesia siempre est&aacute; la tentaci&oacute;n de la corrupci&oacute;n&raquo;. Se cae en ella cuando &laquo;en lugar de apegarse a la fidelidad al Se&ntilde;or Jes&uacute;s, al Se&ntilde;or de la paz, de la alegr&iacute;a, de la salvaci&oacute;n&raquo;, ella &laquo;se deja seducir por el dinero y el poder&raquo;. Como se lee en el Evangelio del d&iacute;a, donde los &laquo;jefes de los sacerdotes \u2014estos escribas estaban todos apegados al dinero, al poder\u2014 hab&iacute;an olvidado el esp&iacute;ritu&raquo;. No s&oacute;lo. &laquo;Para justificarse y decir que eran justos, que eran buenos, hab&iacute;an cambiado el esp&iacute;ritu de libertad del Se&ntilde;or por la rigidez&raquo;.<\/p>\n<p>Al respecto, el Pont&iacute;fice record&oacute; c&oacute;mo Jes&uacute;s, en el cap&iacute;tulo 23 de san Mateo, habla precisamente &laquo;de esta rigidez de ellos&raquo;. Se ve que la gente, precisamente como se le&iacute;a en el pasaje del Antiguo Testamento, &laquo;hab&iacute;a perdido el sentido de Dios, tambi&eacute;n la capacidad de alegr&iacute;a, de alabanza: no sab&iacute;an alabar a Dios porque estaban apegados al dinero y al poder, a una forma de mundanidad&raquo;.<\/p>\n<p>En este punto el Papa sigui&oacute; analizando la escena evang&eacute;lica, destacando c&oacute;mo los jefes de los sacerdotes y los escribas &laquo;se enfadaron&raquo;. Jes&uacute;s no los expulsa a ellos del templo, sino a los que &laquo;hac&iacute;an negocios, a los especuladores del templo&raquo;; sin embargo &laquo;los jefes de los sacerdotes y los escribas estaban vinculados a ellos&raquo;, porque evidentemente recib&iacute;an dinero de ellos. Exist&iacute;a, dijo el Papa Francisco, la &laquo;santa tangente&raquo;. Y ellos &laquo;estaban a pegados al dinero y veneraban a esta \u201csanta\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>En el Evangelio se leen palabras muy fuertes y se dice que los jefes de los sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo &laquo;buscaban acabar con &Eacute;l&raquo;. Lo mismo hab&iacute;a pasado en tiempos de Judas Macabeo. &laquo;&iquest;Por qu&eacute;?&raquo; se pregunt&oacute; el Pont&iacute;fice, explicando la dificultad en la que se debat&iacute;a quien acabar&iacute;a con Jes&uacute;s: &laquo;No sab&iacute;an qu&eacute; hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de &Eacute;l, escuch&aacute;ndolo&raquo;. La fuerza de Jes&uacute;s, por lo tanto, &laquo;era su palabra, su testimonio, su amor. Y donde est&aacute; Jes&uacute;s, no hay sitio para la mundanidad, no hay sitio para la corrupci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>Todo esto habla claro tambi&eacute;n hoy: &laquo;esta es la lucha de cada uno de nosotros, esta es la lucha cotidiana de la Iglesia&raquo;, que est&aacute; llamada a estar &laquo;siempre con Jes&uacute;s&raquo;. Y los cristianos deben estar &laquo;siempre pendientes de sus labios, para escuchar su palabra; y nunca buscar seguridades donde hay cosas de otro patr&oacute;n&raquo;. Por lo dem&aacute;s, &laquo;no se puede servir a dos se&ntilde;ores: o Dios o las riquezas; o Dios o el poder&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute; por qu&eacute;, concluy&oacute; el Papa Francisco, &laquo;nos har&aacute; bien rezar por la Iglesia, pensar en los numerosos m&aacute;rtires de hoy que, por no entrar en este esp&iacute;ritu de mundanidad, de pensamiento &uacute;nico, de apostas&iacute;a, sufren y mueren. &iexcl;Hoy!&raquo;. Y recordando que &laquo;hoy hay m&aacute;s m&aacute;rtires en la Iglesia que en los primeros tiempos&raquo;, exhort&oacute;: &laquo;Nos har&aacute; bien pensar en ellos, y tambi&eacute;n pedir la gracia&raquo; de no entrar nunca &laquo;en este proceso de degradaci&oacute;n hacia la mundanidad que nos conduce al apego del dinero y el poder&raquo;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Lucha cotidiana Viernes 20 de noviembre de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 48, viernes 27 de noviembre de 2015 &nbsp; Invitado por la liturgia del d&iacute;a, Francisco volvi&oacute; a hablar de la Iglesia y de los peligros &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lucha-cotidiana-20-de-noviembre-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLucha cotidiana (20 de noviembre de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39341","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39341","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39341"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39341\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39341"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39341"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39341"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}