{"id":39343,"date":"2016-10-05T22:33:05","date_gmt":"2016-10-06T03:33:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sin-falsos-compromisos-17-de-noviembre-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:05","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:05","slug":"sin-falsos-compromisos-17-de-noviembre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sin-falsos-compromisos-17-de-noviembre-de-2015\/","title":{"rendered":"Sin falsos compromisos (17 de noviembre de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> Sin falsos compromisos<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes 17 de noviembre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 47, viernes 20 de noviembre de 2015 <\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>No dejarse debilitar por el esp&iacute;ritu del mundo y vivir coherentemente, sin ceder y sin componendas, el propio ser cristiano. Es la invitaci&oacute;n que el Papa Francisco, meditando en las lecturas del d&iacute;as, dirigi&oacute; durante la misa que celebr&oacute; el martes 17 de noviembre en Santa Marta. Siguiendo el camino a trav&eacute;s del cual en estos d&iacute;as &laquo;la Iglesia nos prepara para el final del a&ntilde;o lit&uacute;rgico&raquo;, el Pont&iacute;fice habl&oacute; acerca de &laquo;c&oacute;mo comportarse en la persecuci&oacute;n&raquo;. Y para hacerlo desarroll&oacute; el hilo l&oacute;gico que hab&iacute;a iniciado el d&iacute;a anterior, cuando su reflexi&oacute;n se hab&iacute;a centrado en los tres conceptos de la &laquo;mundanidad&raquo;, de la &laquo;apostas&iacute;a&raquo; y de la &laquo;persecuci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>El punto de partida lo present&oacute; el pasaje del segundo libro de los Macabeos (6, 18-31), donde Eleazar \u2014una especie de &laquo;Policarpo&raquo;, de pater familias del Antiguo Testamento\u2014, con sus noventa a&ntilde;os, &laquo;no permite que el esp&iacute;ritu de la mundanidad lo debilite&raquo; y &laquo;ante la prueba no se entrega&raquo;.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a sucedido? &laquo;El pensamiento &uacute;nico de la apostas&iacute;a \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 pretend&iacute;a que comiese carne de cerdo&raquo;; &eacute;l en cambio la rechaz&oacute; y la escupi&oacute;. Entonces &laquo;sus amigos mundanos, los que hab&iacute;an cedido al esp&iacute;ritu de la mundanidad, lo llamaron, lo llevaron a un sito aparte y trataron de convencerlo&raquo;, proponi&eacute;ndole una soluci&oacute;n c&oacute;moda: &laquo;Hagamos una cosa, prep&aacute;rate una buena sopa de carne que t&uacute; puedas comer y simula que comes la carne de cerdo, as&iacute; salvas tu vida y no pecas&raquo;. Pero el anciano escriba &laquo;se indign&oacute;&raquo;. Y &laquo;con esa dignidad, con esa nobleza que &eacute;l ten&iacute;a de una vida coherente&raquo; se encamin&oacute; al &laquo;martirio&raquo;, dando testimonio: &laquo;No, yo a mi edad no dar&eacute; este ejemplo a los j&oacute;venes&raquo;.<\/p>\n<p>Es un claro ejemplo de &laquo;coherencia de vida&raquo; de la cual nos aleja &laquo;la mundanidad espiritual&raquo;. Precisamente en esto se centr&oacute; el Papa Francisco analizando el comportamiento de muchos: &laquo;T&uacute; finges ser as&iacute;, pero vives de otra forma&raquo;. Es la mundanidad que se introduce en el esp&iacute;ritu humano y poco a poco va tomando posesi&oacute;n de &eacute;l: &laquo;es dif&iacute;cil identificarla desde el comienzo \u2014destac&oacute; el Papa Francisco\u2014 porque es como la polilla que lentamente destruye, carcome la tela y luego esa tela es inutilizable&raquo;. As&iacute; &laquo;el hombre que se deja llevar por la mundanidad pierde la identidad cristiana&raquo;, la arruina, llegando a ser &laquo;incapaz de coherencia&raquo;. En efecto, continu&oacute; el Papa, est&aacute; quien dice: &laquo;Oh, yo soy muy cat&oacute;lico, padre, voy a misa todos los domingos, soy muy cat&oacute;lico&raquo;; luego, sin embargo, en la vida cotidiana o en el trabajo es incapaz de ser coherente. As&iacute;, por ejemplo, cede ante el discurso de quien le propone: &laquo;Si me compras esto, hacemos este acuerdo y t&uacute; te quedas con una suma de dinero&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Esto \u2014record&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 no es coherencia de vida, esto es mundanidad&raquo;. Y es precisamente la mundanidad la que &laquo;conduce a la doble vida, la que es apariencia y la que es verdadera, y te aleja de Dios y destruye tu identidad cristiana&raquo;. Por esto &laquo;Jes&uacute;s es tan fuerte cuando pide al Padre: &laquo;Padre, no te pido que los quites del mundo sino que los salves, que no tengan el esp&iacute;ritu mundano\u201d&raquo;, es decir &laquo;ese esp&iacute;ritu que destruye la identidad &iexcl;cristiana&raquo;.<\/p>\n<p>De la Sagrada Escritura, en particular del relato que habla del anciano Eleazar, surge un &laquo;ejemplo contra este esp&iacute;ritu de mundanidad&raquo;. No por casualidad el Pont&iacute;fice invit&oacute; a los fieles a volver a escuchar sus palabras coherentes: &laquo;Si muchos j&oacute;venes piensan que yo a los noventa a&ntilde;os me he pasado a las costumbres extranjeras, a su vez, por causa de mi comportamiento, se perder&aacute;n por mi culpa&raquo;. Eleazar, por lo tanto, se preocupa por el ejemplo que podr&iacute;a dar a los j&oacute;venes si cediese. Es una elecci&oacute;n que el Papa interpret&oacute; as&iacute;: &laquo;El esp&iacute;ritu cristiano, la identidad cristiana, nunca es ego&iacute;sta, siempre trata de iluminar con la propia coherencia, cuidar, evitar el esc&aacute;ndalo, cuidar a los dem&aacute;s, dar un buen ejemplo&raquo;.<\/p>\n<p>Cierto, a&ntilde;adi&oacute; el Papa Francisco, alguno podr&iacute;a objetar: &laquo;Pero no es f&aacute;cil, padre, vivir en este mundo, donde las tentaciones son tantas, y la astucia de la doble vida nos tienta todos los d&iacute;as, &iexcl;no es f&aacute;cil!&raquo;. En realidad, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;para nosotros no s&oacute;lo no es f&aacute;cil, es imposible. S&oacute;lo &Eacute;l es capaz de hacerlo&raquo;. Por ello la liturgia del d&iacute;a invita a rezar con el Salmo: &laquo;El Se&ntilde;or me sostiene&raquo;.<\/p>\n<p>Es Dios, record&oacute; el Papa, &laquo;nuestro apoyo contra la mundanidad que destruye nuestra identidad cristiana, que nos conduce a la doble vida&raquo;. S&oacute;lo &Eacute;l puede salvarnos. Y, as&iacute;, &laquo;nuestra oraci&oacute;n humilde ser&aacute;: \u201cSe&ntilde;or, soy pecador, de verdad, todos lo somos, pero te pido tu apoyo, dame tu apoyo, para que de una parte no finja ser cristiano y por otra viva como un pagano, como un mundano\u201d&raquo;. El Pont&iacute;fice concluy&oacute; la homil&iacute;a con un consejo: &laquo;Si hoy ten&eacute;is un poco de tiempo, tomad la Biblia, el segundo libro de los Macabeos, cap&iacute;tulo sexto, y leed esta historia de Eleazar. Os har&aacute; bien, os animar&aacute; a todos a ser ejemplo y tambi&eacute;n os dar&aacute; fuerza y &aacute;nimo para vivir la identidad cristiana, sin componendas, sin doble vida&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Sin falsos compromisos Martes 17 de noviembre de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 47, viernes 20 de noviembre de 2015 &nbsp; No dejarse debilitar por el esp&iacute;ritu del mundo y vivir coherentemente, sin ceder y sin componendas, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/sin-falsos-compromisos-17-de-noviembre-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSin falsos compromisos (17 de noviembre de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39343","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39343","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39343"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39343\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39343"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39343"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39343"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}