{"id":39354,"date":"2016-10-05T22:33:20","date_gmt":"2016-10-06T03:33:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-seduccion-del-claroscuro-16-de-octubre-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:20","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:20","slug":"la-seduccion-del-claroscuro-16-de-octubre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-seduccion-del-claroscuro-16-de-octubre-de-2015\/","title":{"rendered":"La seducci\u00f3n del claroscuro (16 de octubre de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> La seducci&oacute;n del claroscuro<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes 16 de octubre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 43, viernes 23 de octubre de 2015 <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Existe un &laquo;virus&raquo; potente y peligroso que nos insidia, pero existe tambi&eacute;n un Padre &laquo;que nos ama mucho&raquo; y nos protege. La solapada seducci&oacute;n de la hipocres&iacute;a estuvo en el centro de la homil&iacute;a que el Papa Francisco pronunci&oacute; durante la misa celebrada en Santa Marta el viernes 16 de octubre, por la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Se refiere al pasaje evang&eacute;lico propuesto por la lectura del d&iacute;a (<i>Lc<\/i> 12, 1-7): &laquo;Jes&uacute;s estaba rodeado por miles de personas&raquo; \u2014una multitud reunida a su alrededor hasta el punto de &laquo;pisarse unos a otros&raquo;\u2014 y, antes &laquo;de hablar a la gente, de ense&ntilde;ar&raquo; como lo hac&iacute;a habitualmente, se dirige &laquo;a los disc&iacute;pulos que estaban all&iacute;&raquo;. En medio de tanta gente &laquo;les habla de algo muy peque&ntilde;o: de la levadura&raquo;.<\/p>\n<p>La advertencia del Se&ntilde;or \u2014&laquo;Cuidado con la levadura de los fariseos&raquo;\u2014 se parece, dijo el Pont&iacute;fice, a la de &laquo;un m&eacute;dico, que dice a sus colaboradores, a sus ayudantes: \u201cEstad atentos, que toda esta gente no se contagie con el virus\u201d&raquo;. Y la &laquo;levadura de los fariseos&raquo;, a&ntilde;adi&oacute; el Papa Francisco, es &laquo;la hipocres&iacute;a&raquo;. Esa hipocres&iacute;a de la que Jes&uacute;s siempre les habl&oacute; con total franqueza, dici&eacute;ndoles &laquo;de frente&raquo;: &laquo;Hip&oacute;critas, hip&oacute;critas: vosotros sois hip&oacute;critas&raquo;.<\/p>\n<p>Pero, &iquest;qu&eacute; es, en esencia, ese virus del que habla Jes&uacute;s &laquo;en medio de esa multitud&raquo;? Lo explic&oacute; el Papa: &laquo;La hipocres&iacute;a es el modo de vivir, de obrar y de hablar que no es claro&raquo;, que se presenta de forma ambigua: &laquo;en alguna ocasi&oacute;n sonr&iacute;e, en otra est&aacute; serio&#8230; no es luz, es tiniebla&raquo;. Es un poco como la serpiente: &laquo;se mueve de un modo que parece no amenazar a nadie&raquo; y tiene &laquo;la fascinaci&oacute;n del claroscuro&raquo;. La hipocres&iacute;a cuenta con el atractivo &laquo;de no decir las cosas claramente; la fascinaci&oacute;n de la mentira, de las apariencias&raquo;. Jes&uacute;s mismo, en los Evangelios, a&ntilde;ade algunas anotaciones sobre el comportamiento de los &laquo;fariseos hip&oacute;critas&raquo; diciendo que est&aacute;n &laquo;llenos de s&iacute; mismo, de vanidad&raquo; y que les gusta &laquo;pasear por las plazas&raquo; para demostrar que son importantes.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s alerta acerca de ellos y, retomando la palabra, dice a todos: &laquo;Cuidado con la levadura de los fariseos&#8230; pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que dig&aacute;is en la oscuridad ser&aacute; o&iacute;do a plena luz, y lo que dig&aacute;is al o&iacute;do en las rec&aacute;maras se pregonar&aacute; desde la azotea&raquo;. Como si dijese: ocultarse no ayuda, porque al final &laquo;todo se conocer&aacute;&raquo;. Y dec&iacute;a esto, explic&oacute; el Papa, &laquo;porque la levadura de los fariseos llevaba a la gente a amar m&aacute;s las tinieblas que la luz&raquo;. El mismo ap&oacute;stol Juan lo destaca cuando escribe: &laquo;Los hombres amaron m&aacute;s las tinieblas que la luz&raquo;.<\/p>\n<p>Al llegar aqu&iacute;, a&ntilde;adi&oacute; el Papa Francisco continuando su reflexi&oacute;n, Jes&uacute;s &laquo;centra la atenci&oacute;n en la confianza en Dios&raquo;. Porque si es verdad que &laquo;esta levadura es un virus que contagia enfermedad&raquo; y lleva a la muerte \u2014y Jes&uacute;s advierte: &laquo;&iexcl;Cuidado! Esta levadura te lleva a las tinieblas. &iexcl;Cuidaos!&raquo;\u2014, tambi&eacute;n es verdad que hay alguien &laquo;m&aacute;s grande&raquo;, y es &laquo;el Padre que est&aacute; en el cielo&raquo;. Para explicar esta amable presencia del Padre, Jes&uacute;s dice: &laquo;&iquest;No se venden cinco p&aacute;jaros por dos c&eacute;ntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. M&aacute;s a&uacute;n, hasta los cabellos de vuestra cabeza est&aacute;n contados&raquo;. De aqu&iacute; &laquo;la exhortaci&oacute;n final: \u201cNo teng&aacute;is miedo: val&eacute;is m&aacute;s que muchos p&aacute;jaros\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice profundiz&oacute; precisamente este aspecto. &laquo;Ante todos estos miedos&raquo; \u2014dijo\u2014 que son insinuados por el &laquo;virus&raquo;, por la &laquo;levadura de la hipocres&iacute;a farisaica&raquo;, tenemos que ser confortados por lo que dice Jes&uacute;s: &laquo;Hay un Padre. Existe un Padre que os ama. Hay un Padre que os cuida&raquo;. Ante la &laquo;seducci&oacute;n del claroscuro, la seducci&oacute;n de la serpiente&raquo;, Jes&uacute;s nos serena: &laquo;Tranquilos, el Padre os ama, os defiende. Confiad en &Eacute;l. No teng&aacute;is miedo a estas cosas&raquo;. As&iacute;, explic&oacute; el Papa, Jes&uacute;s, &laquo;partiendo del m&aacute;s peque&ntilde;o en medio de tanta gente, llega al m&aacute;s grande, al Padre que cuida a todos, tambi&eacute;n a los m&aacute;s peque&ntilde;os, para que no se enfermen, para que no se contagien con esta enfermedad&raquo;. Y, destac&oacute; el Papa Francisco: &laquo;Cuando Jes&uacute;s nos dice esto, nos invita a rezar&raquo;, nos invita a rezar para no caer &laquo;en esta actitud farisaica que no es ni luz ni tiniebla&raquo;, que est&aacute; siempre a mitad de camino y &laquo;nunca llegar&aacute; a la luz de Dios&raquo;.<\/p>\n<p> Por ello, concluy&oacute;, &laquo;recemos mucho&raquo;. Pidamos al Se&ntilde;or: &laquo;protege a tu Iglesia, que somos todos nosotros: custodia a tu pueblo, el que se hab&iacute;a reunido y se pisaban entre ellos, mutuamente. Protege a tu pueblo, para que ame la luz, la luz que viene del Padre, que viene de tu Padre&raquo;. Tenemos que pedir a Dios, a&ntilde;adi&oacute; el Papa, que proteja a su pueblo &laquo;para que no llegue a ser hip&oacute;crita, para que no caiga en la tibieza de la vida&raquo;, para que &laquo;cuente con la alegr&iacute;a de saber que existe un Padre que nos ama mucho&raquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE La seducci&oacute;n del claroscuro Viernes 16 de octubre de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 43, viernes 23 de octubre de 2015 &nbsp; Existe un &laquo;virus&raquo; potente y peligroso que nos insidia, pero existe tambi&eacute;n un Padre &laquo;que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-seduccion-del-claroscuro-16-de-octubre-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa seducci\u00f3n del claroscuro (16 de octubre de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39354","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39354"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39354\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}