{"id":39360,"date":"2016-10-05T22:33:31","date_gmt":"2016-10-06T03:33:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nostalgia-de-casa-1-de-octubre-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:31","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:31","slug":"nostalgia-de-casa-1-de-octubre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nostalgia-de-casa-1-de-octubre-de-2015\/","title":{"rendered":"Nostalgia de casa (1 de octubre de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> Nostalgia de casa<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Jueves 1 de octubre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 41, viernes 9 de octubre de 2015 <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es &laquo;la nostalgia de Dios&raquo; la que nos conduce a encontrar en &Eacute;l nuestra verdadera &laquo;identidad&raquo;. Consciente de esa realidad, madurada tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la historia del pueblo de Israel, el Papa invit&oacute; a mirar en el interior de s&iacute; mismo para nunca dejar apagar en el coraz&oacute;n esa &laquo;nostalgia&raquo;.<\/p>\n<p>En la misa celebrada el jueves 1 de octubre, memoria de santa Teresa del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, en la capilla de la Casa Santa Marta, el Papa se refiri&oacute; a la primera lectura, tomada del libro de Nehem&iacute;as (8,1-4.5-6.7-12), para recordar que el texto constituye &laquo;el final de una larga historia, de d&eacute;cadas, de a&ntilde;os de historia: el pueblo de Israel hab&iacute;a sido deportado a Babilonia, estaba lejos de Jerusal&eacute;n, y desde hac&iacute;a a&ntilde;os, decenas de a&ntilde;os, viv&iacute;a all&iacute;&raquo;. Y &laquo;muchos, muchos de ellos se acostumbraron a esa vida y casi llegaron a olvidar su patria&raquo;. Pero &laquo;hab&iacute;a algo dentro que siempre les hac&iacute;a recordar, y cuando llegaba el momento del recuerdo, rezaban con las palabras del salmo: \u201cQue se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Sin embargo, prosigui&oacute; Francisco, &laquo;era un recuerdo imposible, lejano, un pasado que no volver&iacute;a nunca m&aacute;s&raquo;. Hasta que &laquo;Nehem&iacute;as, un israelita muy cercano al rey, logr&oacute; obtener el permiso para regresar a Jerusal&eacute;n y reconstruirla, porque estaba en ruinas, totalmente en ruinas&raquo;. As&iacute; &laquo;comenz&oacute; la historia de los a&ntilde;os del regreso a Jerusal&eacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Es una historia dif&iacute;cil \u2014afirm&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 porque ten&iacute;an que llevar la madera, luego encontrar las piedras para hacer los muros, y, tambi&eacute;n all&iacute;, hab&iacute;a algunos que no quer&iacute;an y destru&iacute;an los muros nuevos&raquo;. As&iacute;, los &laquo;que quer&iacute;an reconstruir la ciudad velaban durante la noche para custodiar los muros: y as&iacute; fue&raquo;. Luego, continu&oacute; el Papa recorriendo la p&aacute;gina b&iacute;blica, &laquo;destruyeron los altares de los &iacute;dolos e hicieron el altar de Dios, el templo, lentamente&raquo;. En efecto, &laquo;no se trat&oacute; de una cuesti&oacute;n de un d&iacute;a, sino una cuesti&oacute;n de a&ntilde;os&raquo;. Y &laquo;al final lleg&oacute; el d&iacute;a del que hemos escuchado hablar hoy: ellos encontraron la Ley, el libro de la Ley&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente &laquo;Nehem&iacute;as pide al escriba Esdras que la lea ante el pueblo, ante todo el pueblo, ante ellos en la plaza&raquo;. Y, as&iacute;, &laquo;el escriba Esdras, ayudado por otros escribas, le&iacute;a la Ley y el pueblo comenz&oacute; a percibir que ese recuerdo que ten&iacute;a era verdadero, el recuerdo que les imped&iacute;a cantar los cantos de Jerusal&eacute;n cuando estaban deportados: \u201c&iexcl;C&oacute;mo cantar un c&aacute;ntico del Se&ntilde;or en tierra extranjera!\u201d&raquo;. Ese pueblo, explic&oacute; el Papa Francisco, &laquo;escuchaba lo que tan elegantemente dice el salmo: \u201cCuando el Se&ntilde;or hizo volver a los cautivos de Si&oacute;n&#8230; la boca se nos llenaba de risas\u201d&raquo;. Era de verdad &laquo;un pueblo feliz&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa indic&oacute; un hecho &laquo;curioso&raquo;: el pueblo de Israel &laquo;estaba alegre pero lloraba, y escuchaba la Palabra de Dios; re&iacute;a, pero tambi&eacute;n lloraba, todo junto&raquo;. &iquest;C&oacute;mo se explica esto? &laquo;Sencillamente \u2014dijo\u2014, este pueblo no hab&iacute;a s&oacute;lo encontrado su ciudad, la ciudad donde hab&iacute;a nacido, la ciudad de Dios: este pueblo, al escuchar la Ley, encontr&oacute; su identidad, y por ello estaba alegre y lloraba&raquo;. Tanto que Nehem&iacute;as y los levitas, juntos, exhortaban a la gente con estas palabras: &laquo;Este d&iacute;a est&aacute; consagrado al Se&ntilde;or, vuestro Dios. No est&eacute;is tristes ni llor&eacute;is&raquo;. En efecto, record&oacute; el Papa, de verdad &laquo;todo el pueblo lloraba mientras escuchaba las palabras de la Ley: pero lloraba de alegr&iacute;a, lloraba porque hab&iacute;a encontrado su identidad, hab&iacute;a reencontrado esa identidad que con los a&ntilde;os de deportaci&oacute;n en cierto sentido se hab&iacute;a perdido&raquo;.<\/p>\n<p>Para el pueblo de Israel se trat&oacute; de &laquo;un largo camino&raquo;. As&iacute; recomendaba Nehem&iacute;as: &laquo;&iexcl;No os pong&aacute;is tristes; el gozo del Se&ntilde;or es vuestra fuerza!&raquo;. Es &laquo;la alegr&iacute;a que da el Se&ntilde;or cuando encontramos nuestra identidad&raquo;. Pero &laquo;nuestra identidad se pierde en el camino, se pierde en muchas deportaciones o auto-deportaciones nuestras, cuando hacemos un nido aqu&iacute;, un nido all&aacute;, un nido&#8230; y no en la casa del Se&ntilde;or&raquo;. He aqu&iacute;, entonces, la importancia de &laquo;encontrar la propia identidad&raquo;.<\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n planteada por el Papa Francisco, por lo tanto, es c&oacute;mo proceder para encontrar la propia identidad. &laquo;Hay un hilo que conduce hasta all&iacute;: es la nostalgia, la nostalgia de tu casa&raquo;. Tanto que &laquo;cuando pierdes lo que era tuyo, tu casa, lo que era precisamente tuyo, surge en ti esa nostalgia, y esa nostalgia te lleva de nuevo a tu casa&raquo;. As&iacute; sucedi&oacute; tambi&eacute;n al pueblo de Israel, que &laquo;con esta nostalgia percibi&oacute; que era feliz y lloraba de felicidad por eso, porque la nostalgia de la propia identidad lo hab&iacute;a conducido a encontrarla: una gracia de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Sugiriendo un examen de conciencia, el Papa Francisco propuso esta reflexi&oacute;n: &laquo;Si nosotros, por ejemplo, estamos saciados de alimento, no tenemos hambre; si estamos c&oacute;modos, tranquilos donde estamos, no necesitamos ir a otro sitio. Y yo me pregunto, y ser&iacute;a bueno que todos nosotros nos pregunt&aacute;semos hoy: &iquest;estoy tranquilo, contento, no necesito nada \u2014espiritualmente, hablo\u2014 en mi coraz&oacute;n? &iquest;Est&aacute; apagada mi nostalgia?&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice invit&oacute; nuevamente a mirar al pueblo &laquo;feliz que lloraba y estaba alegre: un coraz&oacute;n que no tiene nostalgia, no conoce la alegr&iacute;a&raquo;. Y &laquo;la alegr&iacute;a, precisamente, es nuestra fuerza: la alegr&iacute;a de Dios&raquo;. Porque &laquo;un coraz&oacute;n que no sabe lo que es la nostalgia no puede hacer fiesta, y todo este camino comenzado hace a&ntilde;os acaba con una fiesta&raquo;.<\/p>\n<p>El pasaje del libro de Nehem&iacute;as concluye con la imagen de todo el pueblo que &laquo;marcha a comer, a beber, a invitar a los dem&aacute;s y exultar con gran alegr&iacute;a, porque hab&iacute;a comprendido las palabras que se le hab&iacute;a proclamado&raquo;. En definitiva, hab&iacute;a encontrado &laquo;lo que la nostalgia les hac&iacute;a percibir&raquo; para &laquo;seguir adelante&raquo;. Como conclusi&oacute;n, el Papa insisti&oacute; para que todos nos preguntemos &laquo;c&oacute;mo es nuestra nostalgia de Dios: &iquest;estamos contentos, somos felices as&iacute; o todos los d&iacute;as tenemos ese deseo de seguir adelante?&raquo;. Y en la oraci&oacute;n pidi&oacute; &laquo;que el Se&ntilde;or nos d&eacute; esta gracia: que jam&aacute;s, jam&aacute;s, jam&aacute;s se apague en nuestro coraz&oacute;n la nostalgia de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Nostalgia de casa Jueves 1 de octubre de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 41, viernes 9 de octubre de 2015 &nbsp; Es &laquo;la nostalgia de Dios&raquo; la que nos conduce a encontrar en &Eacute;l nuestra verdadera &laquo;identidad&raquo;. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nostalgia-de-casa-1-de-octubre-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNostalgia de casa (1 de octubre de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39360","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39360","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39360"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39360\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}