{"id":39361,"date":"2016-10-05T22:33:32","date_gmt":"2016-10-06T03:33:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/maternidad-contagiosa-15-de-septiembre-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:32","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:32","slug":"maternidad-contagiosa-15-de-septiembre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/maternidad-contagiosa-15-de-septiembre-de-2015\/","title":{"rendered":"Maternidad contagiosa (15 de septiembre de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> Maternidad contagiosa<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes 15 de septiembre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 38, viernes 18 de septiembre de 2015 <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En un modo que parece &laquo;hu&eacute;rfano&raquo; est&aacute; la esperanza de una &laquo;maternidad contagiosa&raquo; que trae acogida, ternura y perd&oacute;n. En la memoria lit&uacute;rgica de la Virgen dolorosa, el Papa Francisco quiso reflexionar sobre la maternidad de Mar&iacute;a y de la Iglesia que sin tal caracter&iacute;stica se reduce a una &laquo;asociaci&oacute;n r&iacute;gida&raquo;. <\/p>\n<p>Inici&oacute; del texto evang&eacute;lico de Juan\u2014 &laquo;\u201cMujer he ah&iacute; a tu Hijo\u201d. Despu&eacute;s dice al disc&iacute;pulo: \u201cHe ah&iacute; a tu madre\u201d&raquo; (19, 25-27)\u2014 la meditaci&oacute;n del Pont&iacute;fice durante al misa celebrada el martes 15 de septiembre en Santa Marta, con la presencia de los cardenales consejeros: &laquo;es la segunda vez \u2014subray&oacute;\u2014 que Mar&iacute;a escucha que su Hijo le dice \u201cmujer\u201d&raquo;. La primera, en efecto, fue en Can&aacute; cuando Jes&uacute;s dice la madre: &laquo;No ha llegado mi hora&raquo;; la segunda es esta, bajo la cruz, cuando le entrega al hijo.<\/p>\n<p>Hay que resaltar que en &laquo;aquella primera vez ella escuch&oacute; la palabra&raquo; de Jes&uacute;s, pero despu&eacute;s tom&oacute; por las riendas la situaci&oacute;n diciendo a los servidores: &laquo;Haced lo que &Eacute;l os dir&aacute;&raquo;. En cambio, en esta circunstancia es Jes&uacute;s quien domina la situaci&oacute;n: &laquo;mujer, tu hijo&raquo;. <\/p>\n<p>Y en aquel momento, dijo el Papa Francisco, Mar&iacute;a &laquo;se convierte en madre de nuevo&raquo;. <\/p>\n<p>Su maternidad, as&iacute;, &laquo;se alarga en la figura de aquel nuevo hijo, se alarga a toda la Iglesia y a toda la humanidad&raquo;. Y nosotros, hoy, no podemos &laquo;pensar en Mar&iacute;a sin pensarla como madre&raquo;. Y en este momento en donde, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, se advierte un sentido de &laquo;orfandad&raquo;, esta palabra &laquo;tiene una importancia grande&raquo;. Una heredad que es tambi&eacute;n &laquo;nuestro orgullo: tenemos una madre, que est&aacute; con nosotros, nos protege, nos acompa&ntilde;a, nos ayuda, tambi&eacute;n en los momentos dif&iacute;ficiles, en los momentos malos&raquo;.<\/p>\n<p>Para mejor argumentar tal consideraci&oacute;n suya, el Papa record&oacute; la tradici&oacute;n de los antiguos monjes rusos, quienes &laquo;en los momentos de las turbulencias espirituales&raquo; dicen que debemos refugiarnos &laquo;bajo el manto de la Santa Madre de Dios&raquo;. Un consejo que encuentra confirmaci&oacute;n en la primera ang&iacute;fona latina mariana: <i>Sub tuum praesidium confugimus<\/i>; en esta primera oraci&oacute;n encontramos a la &laquo;madre que nos acoge y nos protege y cuida de nosotros&raquo;. Pero, a&ntilde;adi&oacute; el Papa, &laquo;esta maternidad de Mar&iacute;a podemos decir que va m&aacute;s all&aacute;&raquo; y es &laquo;contagiosa&raquo;. En efecto, retomando las meditaciones del antiguo &laquo;abad del monasterio de Stella, Isaac&raquo;, podemos darnos cuenta que m&aacute;s all&aacute; de la &laquo;maternidad de Mar&iacute;a&raquo; est&aacute; tambi&eacute;n &laquo;una segunda maternidad&raquo;, la &laquo;de la Iglesia&raquo;, aquella &laquo;nuestra santa madre Iglesia&raquo;, que nos engendra en el bautismo, nos hace crecer en su comunidad&raquo; y tiene esas actitudes propias de la maternidad: &laquo;la mansedumbre, la bondad: la madre Mar&iacute;a y la madre Iglesia saben acariciar a sus hijos, dan ternura&raquo;.<\/p>\n<p>Es una caracter&iacute;stica, subray&oacute; el Papa Francisco, fundamental: pensar, en efecto, en la Iglesia sin esta maternidad, es como pensar &laquo;en una asociaci&oacute;n r&iacute;gida, una asociaci&oacute;n sin calor humano, hu&eacute;rfana&raquo;. <\/p>\n<p>La Iglesia, en cambio, &laquo;es madre y nos recibe como madre: Mar&iacute;a madre, la Iglesia madre&raquo;.<\/p>\n<p>No es todo, Es a&uacute;n el abad Isaac quien a&ntilde;ade otro detalle que, ha dicho el Papa, nos podr&iacute;a &laquo;escandalizar&raquo;, es decir, que &laquo;tambi&eacute;n nuestra alma es madre&raquo;, tambi&eacute;n en nosotros est&aacute; presente una maternidad &laquo;que se expresa en las actitudes de humildad, de acogida, de comprensi&oacute;n, de bondad, de perd&oacute;n y de ternura&raquo;.<\/p>\n<p>Cada una de estas maternidades proviene precisamente de las &laquo;palabras de Jes&uacute;s a su madre&raquo; que estaba bajo la cruz. <\/p>\n<p>Y, explic&oacute; el Papa, donde est&aacute; la maternidad &laquo;hay vida, hay gozo, hay paz, se crece en paz&raquo;, al contrario cuando esta falta, queda s&oacute;lo &laquo;la rigidez, esa disciplina&raquo;, y, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;no se sabe sonre&iacute;r&raquo;. <\/p>\n<p>De ah&iacute; la invitaci&oacute;n a pensar, que &laquo;una de las cosas m&aacute;s bellas y humanas es sonre&iacute;rle a un ni&ntilde;o y hacerlo sonre&iacute;r&raquo;.<\/p>\n<p>Aplicando, en fin, la meditaci&oacute;n a la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, el Pont&iacute;fice concluy&oacute;: &laquo;Ahora hagamos el memorial de la Cruz, Jes&uacute;s viene aqu&iacute; y otra vez renueva su sacrificio por nosotros y su Madre&raquo;, en el sacrificio eucar&iacute;stico, explic&oacute;, est&aacute;n presentes los dos &laquo;aunque en modo diverso: espiritualmente, la madre; &eacute;l, de un modo real&raquo;. <\/p>\n<p>La oraci&oacute;n al Se&ntilde;or es que &laquo;nos haga sentir tambi&eacute;n hoy&raquo;, en el momento en el que &laquo;otra vez se ofrece al Padre por nosotros&raquo;, las palabras: &laquo;Hijo he ah&iacute; a tu madre&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Maternidad contagiosa Martes 15 de septiembre de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 38, viernes 18 de septiembre de 2015 &nbsp; En un modo que parece &laquo;hu&eacute;rfano&raquo; est&aacute; la esperanza de una &laquo;maternidad contagiosa&raquo; que trae acogida, ternura &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/maternidad-contagiosa-15-de-septiembre-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMaternidad contagiosa (15 de septiembre de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39361","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39361","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39361"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39361\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39361"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39361"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39361"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}