{"id":39363,"date":"2016-10-05T22:33:35","date_gmt":"2016-10-06T03:33:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/riesgo-de-la-hipocresia-11-de-septiembre-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:35","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:35","slug":"riesgo-de-la-hipocresia-11-de-septiembre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/riesgo-de-la-hipocresia-11-de-septiembre-de-2015\/","title":{"rendered":"Riesgo de la hipocres\u00eda (11 de septiembre de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> Riesgo de la hipocres&iacute;a<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes 11 de septiembre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 38, viernes 18 de septiembre de 2015 <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Si se encontrara una persona que jam&aacute;s, jam&aacute;s, jam&aacute;s ha hablado mal de otra, se la podr&iacute;a canonizar inmediatamente&raquo;: es con una expresi&oacute;n fuerte que el Papa Francisco puso en guardia de la tentaci&oacute;n &laquo;hip&oacute;crita&raquo; de apuntar con el dedo en contra de los dem&aacute;s. Invitando, sobre todo, a tener &laquo;la valent&iacute;a de dar el primer paso&raquo; reconociendo los propios errores y las propias debilidades y acus&aacute;ndose a s&iacute; mismos. <\/p>\n<p>Es el consejo espiritual, centrado sobre el perd&oacute;n y la misericordia, que el Papa sugiri&oacute; a la misa celebrada el viernes 11 de septiembre, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la iglesia de Santa Marta. Porque &laquo;la hipocres&iacute;a&raquo; \u2014advirti&oacute;\u2014 es un riesgo que corremos todos, a comenzar del Papa hacia abajo&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;En estos d&iacute;as \u2014destac&oacute; inmediatamente el Papa Francisco\u2014 la liturgia hizo reflexionar muchas veces sobre la paz, sobre el trabajo de pacificar y de reconciliar como lo hizo Jes&uacute;s, y tambi&eacute;n sobre nuestro deber de hacer lo mismo&raquo;, es decir, &laquo;hacer la paz, hacer la reconciliaci&oacute;n&raquo;. Adem&aacute;s, prosigui&oacute; el Papa, &laquo;la liturgia nos ha hecho reflexionar, adem&aacute;s, sobre el estilo cristiano, sobre todo sobre dos palabras, palabras que Jes&uacute;s llevo a la pr&aacute;ctica: perd&oacute;n y misericordia&raquo;. Pero, insisti&oacute; el Papa Francisco, &laquo;debemos realizarlas tambi&eacute;n nosotros&raquo;.<\/p>\n<p>Y as&iacute; \u2014prosigui&oacute;\u2014 en estos d&iacute;as, la liturgia nos ha dado que pensar en esto, en reflexionar sobre este camino de la misericordia, del perd&oacute;n, del estilo cristiano con esos sentimientos de ternura, bondad, humildad, mansedumbre, magnanimidad&raquo;. El estilo cristiano, en efecto, cosiste en &laquo;soportarnos mutuamente, el uno al otro&raquo;: una actitud que lleva al amor, al perd&oacute;n, a la magnanimidad&raquo;. Porque &laquo;precisamente, el estilo cristiano es magn&aacute;nimo, es grande&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;El Se&ntilde;or \u2014explic&oacute; el Pont&iacute;fice\u2014 nos ha dicho adem&aacute;s que, con este esp&iacute;ritu grande, est&aacute; tambi&eacute;n otra cosa: esa generosidad, generosidad del perd&oacute;n, generosidad de la misericordia&raquo;. Y &laquo;nos impulsa a ser as&iacute;, generosos, y a dar: dar todo de nosotros, de nuestro coraz&oacute;n; dar amor, sobre todo&raquo;. En esta perspectiva, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;nos habla de la \u201crecompensa\u201d: no juzgu&eacute;is y no ser&eacute;is juzgados; no conden&eacute;is y no ser&eacute;is condenados. Esto, por lo tanto, afirm&oacute; el Papa Francisco, &laquo;es el resumen del Se&ntilde;or: perdonad y ser&eacute;is perdonados; dad y se os dar&aacute;&raquo;. Pero &laquo;&iquest;qu&eacute; se os dar&aacute;? Una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, plena, desbordante \u2014record&oacute; el Papa\u2014 os verter&aacute;n, pues con la medida con que midiereis se os medir&aacute; a vosotros&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; &laquo;es el resumen del pensamiento de la liturgia en estos d&iacute;as&raquo;, hizo presente el Pont&iacute;fice. Todos nosotros, coment&oacute;, &laquo;podemos decir: &iexcl;Esto es bello, &iquest;eh?, pero &iquest;c&oacute;mo se hace, c&oacute;mo se comienza con esto? Y &iquest;cu&aacute;l es el primer paso para seguir en este camino?&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente en la liturgia, es la respuesta sugerida por el Papa, vemos este &laquo;primer paso, ya sea en la primera lectura, ya en el Evangelio&raquo;. Y, el primer paso es la acusaci&oacute;n de s&iacute; mismos, la valent&iacute;a de acusarse a s&iacute; mismos, antes que acusar a los dem&aacute;s&raquo;. El ap&oacute;stol Pablo, en la primera lectura a Timoteo (1,1-2.12-14), &laquo;alaba al Se&ntilde;or porque lo eligi&oacute; y da gracias porque \u201cse fi&oacute; de m&iacute; y me confi&oacute; este ministerio, a m&iacute; que antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente\u201d&raquo;. Esta, explic&oacute; Francisco, &laquo;ha sido misericordia&raquo;. Pablo &laquo;dice de s&iacute; mismo qui&eacute;n era, un blasfemo, pero quien blasfemaba era condenado con la lapidaci&oacute;n, con la muerte&raquo;. Pablo era, por lo tanto un &laquo;perseguidor de Jesucristo, un insolente, un hombre que no ten&iacute;a paz en su alma ni hac&iacute;a la paz con los dem&aacute;s&raquo;. Y he aqu&iacute; que hoy &laquo;Pablo nos ense&ntilde;a a acusarnos a nosotros mismos&raquo;.<\/p>\n<p>En el pasaje evang&eacute;lico de Lucas (6, 39-42) &laquo;el Se&ntilde;or, con aquella imagen de la paja que est&aacute; en el ojo de tu hermano y de la viga que llevas en el tuyo, nos ense&ntilde;a lo mismo: hermano, d&eacute;jame que te saque la mota del ojo, primero ac&uacute;sate a ti mismo; s&oacute;lo entonces ver&aacute;s bien para poder quitar la mota del ojo de tu hermano&raquo;. Por lo tanto el &laquo;primer paso&raquo; es: &laquo;ac&uacute;sate a ti mismo&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; el Papa Francisco sugiri&oacute; tambi&eacute;n un examen de conciencia &laquo;cuando nos vienen pensamientos sobre otras personas&raquo;, del tipo: &laquo;Pero mira este as&iacute;, aquel as&iacute;, aquel hace esto y esto&#8230;&raquo;. Precisamente en esos momentos es oportuno preguntarse a s&iacute; mismos: &laquo;&iquest;Y t&uacute; qu&eacute; haces? &iquest;Qu&eacute; haces? &iquest;Yo qu&eacute; hago? &iquest;Soy justo? &iquest;Me siento juez para quitar la mota de los ojos de los dem&aacute;s y acusar a los dem&aacute;s?&raquo;.<\/p>\n<p>Por estas situaciones Jes&uacute;s escoge la palabra &laquo;hip&oacute;crita&raquo; que, destac&oacute; el Papa, &laquo;usa s&oacute;lamente con aquellos que tienen doble cara, doble alma: &iexcl;hip&oacute;crita!&raquo;. Todos, &iquest;eh? Todos. Comenzando por el Papa en adelante: todos&raquo;. En efecto, prosigui&oacute;, &laquo;si uno de nosotros no tiene la capacidad de acusarse a s&iacute; mismo y despu&eacute;s decir, si es necesario, a quien se debe decir las cosas de los dem&aacute;s, no es cristiano, no entra en esta obra tan hermosa de la reconciliaci&oacute;n, de la magnanimidad, de la misericordia que nos ha tra&iacute;do Jesucristo&raquo;.<\/p>\n<p>Por eso, afirm&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;si t&uacute; puedes dar este primer paso, pide la gracia al Se&ntilde;or de una conversi&oacute;n&raquo;. Y, efectivamente &laquo;el primer paso es este: &iquest;yo soy capaz de acusarme a m&iacute; mismo? &iquest;Y c&oacute;mo se hace?&raquo;. La respuesta en el fondo es &laquo;sencilla, es un ejercicio sencillo&raquo;. Francisco sugiri&oacute; este consejo pr&aacute;ctico: &laquo;Cuando me viene a la mente el deseo de decir a los dem&aacute;s los defectos de los otros, detenerse: \u201c&iquest;Y yo?\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Es neceario tener tambi&eacute;n &laquo;el valor que tuvo Pablo&raquo; en escribir de s&iacute; mismo a Timoteo: &laquo;Yo era un blasfemo, un perseguidor, un insolente&raquo;. Pero, pregunt&oacute; el Papa, &laquo;&iquest;Cu&aacute;ntas cosas podemos decir de nosotros mismos?&raquo;. Y as&iacute; &laquo;nos ahorramos los comentarios sobre los dem&aacute;s y hacemos comentarios sobre nosotros mismos&raquo;. De este modo damos, en verdad, &laquo;el primer paso en este camino de la magnanimidad&raquo;. Porque quien &laquo;sabe mirar s&oacute;lamente las motas en el ojo del otro, acaba en la mezquindad: un alma mezquina, llena de peque&ntilde;eces, llena de cr&iacute;ticas&raquo;.<\/p>\n<p>Antes de seguir con la celebraci&oacute;n, el Pont&iacute;fice invit&oacute; a pedir en la oraci&oacute;n &laquo;al Se&ntilde;or la gracia \u2014esta es la valent&iacute;a de Pablo \u2014de seguir el consejo de Jes&uacute;s: ser generosos en el perd&oacute;n, ser generosos en el perd&oacute;n, ser generosos en la misericordia&raquo;. De modo que, concluy&oacute;, &laquo;para reconocer como santa a una persona, hay todo un proceso, se necesita un milagro, y despu&eacute;s la Iglesia la proclama santa. Pero si t&uacute; encontraras una persona que jam&aacute;s, jam&aacute;s, jam&aacute;s haya hablado mal del otro, se le podr&iacute;a canonizar inmediatamente. Es hermoso, &iquest;no?&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Riesgo de la hipocres&iacute;a Viernes 11 de septiembre de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 38, viernes 18 de septiembre de 2015 &nbsp; &laquo;Si se encontrara una persona que jam&aacute;s, jam&aacute;s, jam&aacute;s ha hablado mal de otra, se &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/riesgo-de-la-hipocresia-11-de-septiembre-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRiesgo de la hipocres\u00eda (11 de septiembre de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39363","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39363","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39363"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39363\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39363"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39363"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39363"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}