{"id":39368,"date":"2016-10-05T22:33:43","date_gmt":"2016-10-06T03:33:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-consejo-de-pablo-1-de-septiembre-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:43","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:43","slug":"el-consejo-de-pablo-1-de-septiembre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-consejo-de-pablo-1-de-septiembre-de-2015\/","title":{"rendered":"El consejo de Pablo (1 de septiembre de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i> El consejo de Pablo<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes 1 de septiembre de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 36, viernes 4 de septiembre de 2015 <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El testimonio de Job y la pintura del Juicio universal de Miguel &Aacute;ngel de la Capilla Sixtina son dos iconos que pueden reavivar nuestra certeza del encuentro personal con el Se&ntilde;or. Lo volvi&oacute; a proponer el Papa relanzando a cada uno el consejo, dirigido por Pablo a los cristianos de Tesal&oacute;nica, de &laquo;animarse mutuamente&raquo;, y, es decir, &laquo;hablar de la venida del Se&ntilde;or&raquo;, lo &uacute;nico que cuenta, sin perder tiempo en habladur&iacute;as de sacrist&iacute;a.<\/p>\n<p>En la misa celebrada el martes 1 de septiembre, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta, el Pont&iacute;fice sugiri&oacute; tambi&eacute;n una serie de preguntas para un examen de conciencia acerca de c&oacute;mo estamos viviendo la espera del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>El Papa Francisco se inspir&oacute; precisamente para su meditaci&oacute;n en el pasaje lit&uacute;rgico de la primera carta que &laquo;el ap&oacute;stol Pablo escribi&oacute; a la comunidad de Tesal&oacute;nica&raquo; (5, 1-6. 9-11).<\/p>\n<p>Tal vez, destac&oacute;, &laquo;esta carta es la primera escrita por &eacute;l&raquo; y la dirigi&oacute; a &laquo;una comunidad un poco inquieta&raquo; por preocuparse sobre &laquo;c&oacute;mo y cuando&raquo; ser&iacute;a y llegar&iacute;a el d&iacute;a del regreso del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Era tan as&iacute; que ya en el pasaje le&iacute;do el d&iacute;a anterior, precis&oacute; el Papa, san Pablo se ve obligado a recomendar no estar &laquo;tristes como los que no tienen esperanza&raquo;. En efecto, la comunidad se preguntaba: &laquo;&iquest;Qu&eacute; sucede a los muertos? &iquest;Ad&oacute;nde van los muertos?&raquo;. Y tambi&eacute;n: &laquo;&iquest;Cu&aacute;ndo viene el Se&ntilde;or?&raquo;. Y alguno respond&iacute;a: &laquo;No, viene s&uacute;bito. Y si viene s&uacute;bito, no trabajemos&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, Pablo, hombre &laquo;concreto&raquo;, tiene que dirigirse a los cristianos de Tesal&oacute;nica con una expresi&oacute;n fuerte: &laquo;Quien no trabaja, que no coma&raquo;. En definitiva, afirm&oacute; el Papa, a esta &laquo;comunidad con un cierto estilo&raquo; el ap&oacute;stol &laquo;debe ense&ntilde;ar el camino de la paz&raquo;.<\/p>\n<p>Y tambi&eacute;n el pasaje de la ep&iacute;stola del d&iacute;a anterior pon&iacute;a en guardia de no estar &laquo;tristes porque el Se&ntilde;or vendr&aacute; y vuestros muertos est&aacute;n con &Eacute;l&raquo;.<\/p>\n<p>Pero Pablo mira m&aacute;s lejos: &laquo;Y as&iacute; estaremos siempre con el Se&ntilde;or&raquo;. Esta afirmaci&oacute;n, dijo el Papa Francisco, &laquo;es una consolaci&oacute;n grande&raquo; y &laquo;es lo que nos espera a todos nosotros&raquo;. Adem&aacute;s, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;el pasaje de ayer acababa con un consejo: animaos mutuamente y edificaos con estas palabras&raquo;.<\/p>\n<p>Pero &laquo;tambi&eacute;n hoy \u2014dijo el Papa\u2014 el pasaje que hemos le&iacute;do termina con el mismo verbo: animaos mutuamente&raquo;.<\/p>\n<p>Es, en efecto, &laquo;precisamente el consuelo que da la esperanza: el Se&ntilde;or vendr&aacute;, y vendr&aacute; cuando &Eacute;l quiera venir, cuando &Eacute;l vea que haya llegado el momento&raquo;. Nadie puede decir cuando ser&aacute;: Pablo escribe que el Se&ntilde;or &laquo;vendr&aacute; como un ladr&oacute;n, como los dolores a una mujer embarazada: &iexcl;viene!&raquo;.<\/p>\n<p>Y en esta perspectiva &laquo;&iquest;qu&eacute; debemos hacer nosotros?&raquo;.<\/p>\n<p>Pablo sugiere, precisamente, este consejo: &laquo;Animaos, animaos mutuamente&raquo;. Es decir, invita a hablar de estas cosas juntos. &laquo;Y yo \u2014dijo el Papa Francisco\u2014 os pregunto: &iquest;hablamos del hecho que el Se&ntilde;or vendr&aacute;, que nos encontraremos con &Eacute;l?&raquo;. &iquest;O, en cambio, &laquo;hablamos de muchas cosas, incluso de teolog&iacute;as, de asuntos de Iglesia, de sacerdotes, de religiosas, de monse&ntilde;ores, de todo eso&raquo;?.<\/p>\n<p>Y, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;&iquest;es esta esperanza nuestro consuelo?&raquo;.<\/p>\n<p>El consejo de Pablo es animarse rec&iacute;procamente, alentarse en comunidad. Y sobre el tema el Papa Francisco propuso un aut&eacute;ntico examen de conciencia: &laquo;En nuestras comunidades, en nuestras parroquias, &iquest;se habla del hecho que esperamos al Se&ntilde;or que viene o se habla de esto, de aquel, de aquella, para pasar un poco el tiempo y no aburrirse demasiado? &iquest;Cu&aacute;l es mi consuelo? &iquest;Es esto la esperanza? &iquest;Estoy seguro de que el Se&ntilde;or vendr&aacute; a buscarme y me llevar&aacute; con &Eacute;l? &iquest;Tengo esta certeza?&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa repiti&oacute; luego las palabras del salmo responsorial (26): &laquo;Espero gozar de la dicha del Se&ntilde;or en el pa&iacute;s de la vida&raquo;. E inmediatamente propuso otra pregunta: &laquo;&iquest;Tienes esa certeza de contemplar al Se&ntilde;or?&raquo;.<\/p>\n<p>Al respecto, el Papa Francisco quiso hacer referencia a &laquo;ese final tan bonito del cap&iacute;tulo 19 del Libro de Job&raquo;, explicando que &laquo;Job sufri&oacute; mucho&raquo;, y, sin embargo, &laquo;en medio de sus dolores, sus llagas, sus incomprensiones, del sufrimiento de no comprender por qu&eacute; le suced&iacute;a eso, dec&iacute;a: yo estoy seguro, yo s&eacute; que mi Redentor vive; yo s&eacute; que Dios est&aacute; vivo y lo ver&eacute;, y lo ver&eacute; con estos ojos&raquo;.<\/p>\n<p>Un testimonio que interpela a cada uno de nosotros. Y, as&iacute;, el Papa propuso tambi&eacute;n una reflexi&oacute;n directa: &laquo;&iquest;Creo en esto? &iquest;O mejor no pensar? Pensamos en otra cosa, porque esta certeza de que el Se&ntilde;or vendr&aacute; a mi encuentro, a llevarme con &Eacute;l&#8230; Esta es nuestra paz, este es nuestro consuelo, esta es nuestra esperanza&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Es verdad, &Eacute;l vendr&aacute; a juzgar \u2014a&ntilde;adi&oacute;\u2014 y cuando vamos a la Capilla Sixtina vemos esa hermosa escena del Juicio final: &iexcl;es verdad!&raquo;. Pero &laquo;pensemos tambi&eacute;n que &Eacute;l vendr&aacute; a mi encuentro para que yo lo vea con estos ojos, lo abrace y est&eacute; siempre con &Eacute;l.<\/p>\n<p>Esta es la esperanza que el ap&oacute;stol Pedro nos pide que expliquemos con nuestra vida a los dem&aacute;s, y dar testimonio de esperanza&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, pues, esta es la consolaci&oacute;n aut&eacute;ntica: &laquo;Estoy seguro \u2014esta es la verdadera certeza\u2014 de contemplar la bondad del Se&ntilde;or&raquo;. Por ello, continu&oacute; el Papa relanzando el consejo de Pablo, &laquo;animaos mutuamente y edificaos unos a otros.<\/p>\n<p>Y as&iacute; iremos adelante&raquo;. Por lo dem&aacute;s, precisamente &laquo;en la oraci&oacute;n al inicio de la misa \u2014record&oacute;\u2014 hemos pedido al Se&ntilde;or que &Eacute;l haga crecer la semilla que ha sembrado en nosotros, esa semilla de bondad, esa semilla de gracia&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco continu&oacute; la homil&iacute;a pidiendo &laquo;al Se&ntilde;or la gracia de que esa semilla de esperanza que ha sembrado en nuestro coraz&oacute;n se desarrolle, crezca hasta el encuentro definitivo con &Eacute;l&raquo;, para poder afirmar: &laquo;Tengo la certeza de que ver&eacute; al Se&ntilde;or&raquo;; &laquo;tengo la certeza de que el Se&ntilde;or vive&raquo;; &laquo;estoy seguro de que el Se&ntilde;or vendr&aacute; a mi encuentro&raquo;. Es este &laquo;el horizonte de nuestra vida&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto, concluy&oacute;, &laquo;pidamos esta gracia al Se&ntilde;or y anim&eacute;monos unos a otros con las buenas obras y las buenas palabras, por este camino&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El consejo de Pablo Martes 1 de septiembre de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 36, viernes 4 de septiembre de 2015 &nbsp; El testimonio de Job y la pintura del Juicio universal de Miguel &Aacute;ngel de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-consejo-de-pablo-1-de-septiembre-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl consejo de Pablo (1 de septiembre de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39368","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39368","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39368"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39368\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39368"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39368"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39368"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}