{"id":39369,"date":"2016-10-05T22:33:44","date_gmt":"2016-10-06T03:33:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/acortemos-las-distancias-26-de-junio-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:44","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:44","slug":"acortemos-las-distancias-26-de-junio-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/acortemos-las-distancias-26-de-junio-de-2015\/","title":{"rendered":"Acortemos las distancias (26 de junio de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i> Acortemos las distancias<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes 26 de junio de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 27, viernes 3 de julio de 2015 <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Acercarse a las personas marginadas, acortar las distancias hasta tocarlas sin miedo de ensuciarse: Esta es la &laquo;cercan&iacute;a cristiana&raquo; que nos mostr&oacute; Jes&uacute;s liberando al leproso de la impureza de la enfermedad y tambi&eacute;n de la exclusi&oacute;n social. A cada cristiano, y a toda la Iglesia, el Papa pidi&oacute; tener esta actitud de &laquo;cercan&iacute;a&raquo; durante la misa del viernes 26 de junio, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta. La pr&oacute;xima celebraci&oacute;n est&aacute; prevista para el 1 de septiembre, tras la pausa estival.<\/p>\n<p>&laquo;Al bajar Jes&uacute;s del monte, lo sigui&oacute; mucha gente&raquo;: El Papa Francisco inici&oacute; la homil&iacute;a repitiendo las primeras palabras del Evangelio de san Mateo (8, 1-4) propuestas por la liturgia. Y toda la gente, explic&oacute;, &laquo;hab&iacute;a escuchado sus catequesis: estaban maravillados porque les hablaba \u201ccon autoridad\u201d, no como los doctores de la ley&raquo; a quienes estaban acostumbrados a escuchar. &laquo;Estaban maravillados&raquo; se&ntilde;ala el Evangelio.<\/p>\n<p>Y, por lo tanto, precisamente &laquo;esta gente&raquo; comenz&oacute; a seguir a Jes&uacute;s sin cansarse de escucharlo. De tal modo que, record&oacute; el Papa, esas personas &laquo;se quedaron toda la jornada y, al final, los ap&oacute;stoles&raquo; se dieron cuenta de que seguramente tendr&iacute;an hambre. Pero para ellos &laquo;escuchar a Jes&uacute;s era una alegr&iacute;a&raquo;. Y, as&iacute;, &laquo;cuando Jes&uacute;s termin&oacute; de hablar, baj&oacute; del monte y la gente lo segu&iacute;a&raquo; reuni&eacute;ndose &laquo;alrededor de &Eacute;l&raquo;. Esta gente, record&oacute;, &laquo;iba por las calles, por los caminos, con Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Pero &laquo;hab&iacute;a otras personas que no lo segu&iacute;an: lo miraban de lejos, con curiosidad&raquo;, pregunt&aacute;ndose: &iquest;pero qui&eacute;n es este?&raquo;. Por lo dem&aacute;s, explic&oacute; el Papa Francisco, &laquo;no hab&iacute;an escuchado las catequesis que tanto maravillaban&raquo;. Y as&iacute;, hab&iacute;a &laquo;gente que miraba desde la acera&raquo; y &laquo;otras personas que no pod&iacute;an acercarse: les estaba prohibido por la ley, porque eran \u201cimpuros\u201d&raquo;. Precisamente entre ellos estaba el leproso del que habla san Mateo en el Evangelio.<\/p>\n<p>&laquo;Este leproso \u2014destac&oacute; el Papa Francisco\u2014 sinti&oacute; en su coraz&oacute;n el deseo de acercarse a Jes&uacute;s, se arm&oacute; de valor y se acerc&oacute;&raquo;. Pero &laquo;era un marginado&raquo;, y, por lo tanto, no pod&iacute;a hacerlo&raquo;. Pero &laquo;ten&iacute;a fe en ese hombre, se arm&oacute; de valor y se acerc&oacute;&raquo;, dirigi&eacute;ndole &laquo;sencillamente su oraci&oacute;n: \u201cSe&ntilde;or, si quieres puedes limpiarme\u201d&raquo;. Dijo as&iacute; &laquo;porque era \u201cimpuro\u201d&raquo;. En efecto, &laquo;la lepra era una condena de por vida&raquo;. Y &laquo;curar a un leproso era tan dif&iacute;cil como resucitar a un muerto: por eso lo marginaban, todos se encontraban ah&iacute;, no pod&iacute;an mezclarse con la gente&raquo;.<\/p>\n<p>Estaban, sin embargo, prosigui&oacute; el Papa Francisco, &laquo;tambi&eacute;n los auto-marginados, los doctores de la ley que miraban siempre con ese deseo de poner a prueba a Jes&uacute;s para hacerlo tropezar y despu&eacute;s condenarlo&raquo;. En cambio el leproso sab&iacute;a que era &laquo;impuro, enfermo, y se acerc&oacute;&raquo;. Y &laquo;Jes&uacute;s &iquest;qu&eacute; hizo?&raquo; se pregunt&oacute; el Papa. No se qued&oacute; inm&oacute;vil sin tocarlo, sino que se acerc&oacute; a&uacute;n m&aacute;s y le extendi&oacute; la mano cur&aacute;ndolo. <\/p>\n<p>&laquo;Cercan&iacute;a&raquo;, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, es una &laquo;palabra muy importante, no se puede formar comunidad sin cercan&iacute;a, no se puede construir la paz sin cercan&iacute;a; no se puede hacer el bien sin acercarse&raquo;. En realidad Jes&uacute;s habr&iacute;a podido decirle: &laquo;&iexcl;quedas curado!&raquo;. En cambio se acerc&oacute; y lo toc&oacute;. &laquo;Es m&aacute;s: en el momento en el que Jes&uacute;s toc&oacute; al impuro, se hizo impuro&raquo;. Y &laquo;este es el misterio de Jes&uacute;s: carga sobre s&iacute; nuestras suciedades, nuestras impurezas&raquo;.<\/p>\n<p>Es una realidad, prosigui&oacute; el Papa, que san Pablo dice bien cuando escribe: &laquo;siendo de condici&oacute;n divina, no retuvo &aacute;vidamente esta divinidad; se despoj&oacute; de s&iacute; mismo&raquo;. Y despu&eacute;s, Pablo va m&aacute;s all&aacute; afirmando que &laquo;se hizo pecado&raquo;: Jes&uacute;s se hizo pecado, Jes&uacute;s se excluy&oacute;, carg&oacute; sobre s&iacute; la impureza para acercarse al hombre. Por lo tanto, &laquo;no retuvo &aacute;vidamente el ser igual a Dios&raquo;, sino que &laquo;se despoj&oacute; de s&iacute; mismo, se hizo pecado, se hizo impuro&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Muchas veces \u2014confes&oacute; el Papa Francisco\u2014 pienso que sea, no digo imposible, sino muy dif&iacute;cil hacer el bien sin ensuciarse las manos&raquo;. Y &laquo;Jes&uacute;s se ensuci&oacute;&raquo; con su &laquo;cercan&iacute;a&raquo;. Pero despu&eacute;s, narra san Mateo, fue m&aacute;s all&aacute; al decir al hombre liberado de la enfermedad: &laquo;ve a presentarte al sacerdote y haz lo que se debe hacer cuando un leproso es curado&raquo;.<\/p>\n<p>En s&iacute;ntesis, &laquo;al que estaba excluido de la vida social, Jes&uacute;s lo incluye: lo incluye en la Iglesia, lo incluye en la sociedad&raquo;. Le aconseja: &laquo;Ve, para que todas las cosas se hagan como deben ser&raquo;. Por lo tanto, &laquo;Jes&uacute;s jam&aacute;s margina a nadie, jam&aacute;s&raquo;. Es m&aacute;s, Jes&uacute;s &laquo;se margina a s&iacute; mismo para incluir a los marginados, para incluirnos a nosotros, pecadores, marginados, con su vida&raquo;. Y &laquo;esto es bello&raquo;, coment&oacute; el Pont&iacute;fice.<\/p>\n<p>&laquo;&iexcl;Cu&aacute;nta gente sigui&oacute; a Jes&uacute;s en ese momento, y sigue a Jes&uacute;s en la historia porque est&aacute; maravillada por c&oacute;mo habla&raquo;, destac&oacute; el Papa Francisco. Y &laquo;cu&aacute;nta gente mira de lejos y no entiende, no le interesa; cu&aacute;nta gente mira de lejos pero con mal coraz&oacute;n, para poner a prueba a Jes&uacute;s, para criticarlo, para condenarlo&raquo;. Y tambi&eacute;n, &laquo;cu&aacute;nta gente mira de lejos porque no tiene la valent&iacute;a que tuvo&raquo; ese leproso, &laquo;pero tiene muchas ganas de acercarse&raquo;. Y &laquo;en ese caso Jes&uacute;s tendi&oacute; la mano, primero; no como en este caso, sino que con su ser nos tendi&oacute; la mano a todos, haci&eacute;ndose uno de nosotros, como nosotros: pecadores como nosotros pero sin pecado; sin embargo pecador, sucio por nuestros pecados&raquo;. Y &laquo;esta es la cercan&iacute;a cristiana&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Bella palabra, esta de cercan&iacute;a, para cada uno de nosotros&raquo;, prosigui&oacute; el Papa. Sugiriendo que nos preguntemos: &laquo;Pero, &iquest;s&eacute; acercarme? &iquest;Tengo la fuerza, tengo el valor de tocar a los marginados?&raquo;. Y &laquo;tambi&eacute;n para la Iglesia, las parroquias, comunidades, consagrados, obispos, sacerdotes, todos&raquo;, est&aacute; bien responder a esta pregunta: &laquo;&iquest;Tengo la valent&iacute;a de acercarme o siempre guardo distancia? &iquest;Tengo la valent&iacute;a de acortar las distancias, como hizo Jes&uacute;s?&raquo;.<\/p>\n<p>Y &laquo;ahora en el altar&raquo;, destac&oacute; el Papa Francisco, Jes&uacute;s &laquo;se acercar&aacute; a nosotros: acortar&aacute; las distancias&raquo;. Por lo tanto, &laquo;pid&aacute;mosle esta gracia: Se&ntilde;or, que no tenga miedo de acercarme a los necesitados, a los necesitados que se ven o a los que tienen las llagas escondidas&raquo;. Es esta, concluy&oacute;, &laquo;la gracia de acercarme&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Acortemos las distancias Viernes 26 de junio de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 27, viernes 3 de julio de 2015 &nbsp; Acercarse a las personas marginadas, acortar las distancias hasta tocarlas sin miedo de ensuciarse: Esta es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/acortemos-las-distancias-26-de-junio-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAcortemos las distancias (26 de junio de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39369","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39369","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39369"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39369\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39369"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39369"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39369"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}