{"id":39371,"date":"2016-10-05T22:33:48","date_gmt":"2016-10-06T03:33:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-la-bolsa-del-cielo-19-de-junio-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:48","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:48","slug":"en-la-bolsa-del-cielo-19-de-junio-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-la-bolsa-del-cielo-19-de-junio-de-2015\/","title":{"rendered":"En la Bolsa del cielo (19 de junio de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i> En la Bolsa del cielo <\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes 19 de junio de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 26, viernes 26 de junio de 2015 <\/font><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p>Las riquezas que cuentan son las reconocidas por la &laquo;Bolsa del cielo&raquo;. Y no coinciden con las l&oacute;gicas &aacute;vidas de los hombres, destinadas a ser presa de &laquo;la polilla y la herrumbre&raquo;, pero tambi&eacute;n a desencadenar guerras. As&iacute;, el verdadero secreto es comportarse como administradores aut&eacute;nticos que ponen todos los bienes &laquo;al servicio de los dem&aacute;s&raquo;. Estos son los consejos pr&aacute;cticos que dio el Papa en la misa celebrada el viernes 19 de junio, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>&laquo;Jes&uacute;s vuelve a una catequesis muy querida por &eacute;l: la catequesis sobre las riquezas&raquo;, observ&oacute; enseguida el Papa Francisco, releyendo el pasaje evang&eacute;lico de hoy (<i>Mt<\/i> 6, 19-23). Y &laquo;aqu&iacute; es muy claro su consejo: \u201cNo amonton&eacute;is tesoros en la tierra\u201d&raquo;. Pero Jes&uacute;s explica tambi&eacute;n el porqu&eacute;: &laquo;Donde la polilla y la herrumbre corroen y donde los ladrones socavan y roban&raquo;. En definitiva, afirm&oacute; el Papa, &laquo;Jes&uacute;s nos dice que es peligroso jugar con esta actitud de amontar tesoros en la tierra&raquo;. Es verdad, reconoci&oacute; el Pont&iacute;fice, tal vez &laquo;en la ra&iacute;z de esta actitud est&eacute; el deseo de seguridad&raquo;. Como si uno dijera: &laquo;Quiero estar seguro y, por eso, tengo este ahorro&raquo;.<\/p>\n<p>Pero &laquo;las riquezas no son como una estatua, no est&aacute;n firmes: las riquezas tienen la tendencia a crecer, a moverse, a ocupar el puesto en la vida y en el coraz&oacute;n del hombre&raquo;. Y &laquo;as&iacute; este hombre, que para no convertirse en esclavo de la pobreza amontona riquezas, acaba por ser esclavo de las riquezas&raquo;. De ah&iacute; el consejo de Jes&uacute;s: &laquo;No amonton&eacute;is tesoros en la tierra&raquo;. Por lo dem&aacute;s, a&ntilde;adi&oacute; el Papa, &laquo;las riquezas tambi&eacute;n invaden el coraz&oacute;n, se apoderan del coraz&oacute;n y corrompen el coraz&oacute;n. Y este hombre termina por corromperse con esta actitud de amontar riquezas&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; pues, el Papa Francisco record&oacute; que &laquo;Jes&uacute;s, en otra catequesis, sobre el mismo tema, habl&oacute; del hombre que hab&iacute;a tenido una buena cosecha de grano y pensaba: \u201c&iquest;Qu&eacute; har&eacute; ahora? Voy a demoler mis graneros y edificar&eacute; otros m&aacute;s grandes\u201d&raquo;. Pero el Se&ntilde;or dice: &laquo;&iexcl;Necio! Morir&aacute;s esta misma noche&raquo;. Y &laquo;este \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 es un segundo rasgo de esta costumbre: el hombre que amontona riquezas no se da cuenta de que deber&aacute; dejarlas&raquo;.<\/p>\n<p>En el pasaje evang&eacute;lico de hoy, &laquo;Jes&uacute;s habla de la polilla y la herrumbre: pero, &iquest;cu&aacute;les son? Est&aacute; la destrucci&oacute;n del coraz&oacute;n, la corrupci&oacute;n del coraz&oacute;n y tambi&eacute;n la destrucci&oacute;n de las familias&raquo;. Y as&iacute;, el Pont&iacute;fice record&oacute; tambi&eacute;n &laquo;a aquel hombre que fue a decirle a Jes&uacute;s: \u201cPor favor, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia\u201d&raquo;. Y, una vez m&aacute;s, se repite el consejo del Se&ntilde;or: &laquo;Estad atentos y guardaos de las riquezas&raquo;.<\/p>\n<p>Pero &laquo;en este discurso va m&aacute;s all&aacute;&raquo;, precis&oacute; el Papa. Y &laquo;el pasaje que sigue al que se ha le&iacute;do es muy claro: nadie puede servir a dos se&ntilde;ores, porque aborrecer&aacute; a uno y amar&aacute; al otro; o se entregar&aacute; a uno y despreciar&aacute; al otro&raquo;. En suma, dice el Se&ntilde;or, &laquo;no pod&eacute;is servir a Dios y al dinero&raquo;.<\/p>\n<p>Es una afirmaci&oacute;n clar&iacute;sima, remarc&oacute; el Papa Francisco: &laquo;Es verdad, si escuchamos a las personas que tienen esta actitud de amontar riquezas, &laquo;amontonar&aacute;n&raquo; tantas excusas para justificarse, &iexcl;tantas!&raquo;. Pero &laquo;al final estas riquezas no dan la seguridad para siempre. M&aacute;s a&uacute;n, echan por los suelos tu dignidad&raquo;. Y esto tambi&eacute;n vale &laquo;en familia&raquo;: tantas familias se separan precisamente por las riquezas.<\/p>\n<p>M&aacute;s todav&iacute;a: &laquo;Incluso en la ra&iacute;z de las guerras existe esta ambici&oacute;n que destruye, corrompe&raquo;, observ&oacute; el Papa. En efecto, &laquo;en este mundo, en este momento, hay muchas guerras por la avidez de poder, de riquezas&raquo;. Pero &laquo;se puede pensar en la guerra en nuestro coraz&oacute;n: \u201cEvitad toda clase de codicia\u201d, dice el Se&ntilde;or&raquo;. Porque &laquo;la codicia va adelante, va adelante, va adelante: es un escal&oacute;n, abre la puerta, despu&eacute;s viene la vanidad \u2014creerse importante, creerse potente\u2014 y, al final, el orgullo&raquo;. Y &laquo;de ah&iacute; todos los vicios, todos: son escalones, pero el primero es la codicia, el deseo de amontar riquezas&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo tanto, el Papa Francisco record&oacute; &laquo;un dicho muy hermoso: el diablo entra por la billetera&raquo; o &laquo;entra por los bolsillos, es lo mismo: esta es la entrada del diablo y de ah&iacute; a todos los vicios, a estas seguridades no seguras&raquo;. Y &laquo;esta \u2014explic&oacute; el Papa\u2014 es precisamente la corrupci&oacute;n, es la polilla y la herrumbre que nos lleva adelante&raquo;. Por lo dem&aacute;s, &laquo;amontar es precisamente una cualidad del hombre: hacer las cosas y dominar el mundo es tambi&eacute;n una misi&oacute;n&raquo;. Pero, &laquo;&iquest;qu&eacute; debo amontar?&raquo;. La respuesta de Jes&uacute;s en el Evangelio de hoy es clara: &laquo;Amontonaos m&aacute;s bien tesoros en el cielo, donde no hay ladrones, donde no se roba, donde no hay polilla ni herrumbre&raquo;. Precisamente &laquo;esta es la lucha de cada d&iacute;a: c&oacute;mo administrar bien las riquezas de la tierra para que se orienten al cielo y se conviertan en riquezas del cielo&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Cuando el Se&ntilde;or bendice a una persona con las riquezas \u2014afirm&oacute; el Papa Francisco\u2014, la hace administrador de esas riquezas para el bien com&uacute;n y para el bien de todos&raquo;, y &laquo;no para su propio bien&raquo;. Pero &laquo;no es f&aacute;cil llegar a ser un administrador honrado, porque existe siempre la tentaci&oacute;n de la codicia, de llegar a ser importante: el mundo te ense&ntilde;a esto y nos lleva por este camino&raquo;.<\/p>\n<p>Al contrario, se debe &laquo;pensar en los dem&aacute;s, pensar que lo que tengo est&aacute; al servicio de los dem&aacute;s, y que nada de lo que tengo podr&eacute; llevar conmigo&raquo;. Y &laquo;si uso lo que el Se&ntilde;or me ha dado para el bien com&uacute;n, como administrador, esto me santifica, me har&aacute; santo&raquo;. Pero &laquo;no es f&aacute;cil&raquo;, reconoci&oacute; el Papa una vez m&aacute;s. As&iacute;, &laquo;todos los d&iacute;as debemos estar en nuestro coraz&oacute;n para preguntarnos: &iquest;D&oacute;nde est&aacute; tu tesoro? &iquest;En las riquezas o en esta administraci&oacute;n, en este servicio al bien com&uacute;n?&raquo;.<\/p>\n<p>Por eso, &laquo;cuando un rico ve que su tesoro es administrado para el bien com&uacute;n, y en su coraz&oacute;n y en su vida vive sencillamente, como si fuera pobre, este hombre es santo, este hombre va por el camino de la santidad, porque sus riquezas son para todos&raquo;. Pero &laquo;es dif&iacute;cil, es como jugar con el fuego&raquo;, a&ntilde;adi&oacute; el Pont&iacute;fice. Por este motivo &laquo;muchos tranquilizan su propia conciencia con la limosna y dan lo que les sobra&raquo;. Pero &laquo;este no es el administrador: el administrador toma lo que sobra y da a los dem&aacute;s, como servicio, todo&raquo;. En efecto, &laquo;administrar la riqueza es despojarse continuamente del propio inter&eacute;s y no pensar que estas riquezas nos dar&aacute;n la salvaci&oacute;n&raquo;. Por lo tanto, &laquo;amontar est&aacute; bien, incluso tesoros, pero los que tienen valor \u2014por decirlo as&iacute;\u2014 en la &laquo;bolsa del cielo&raquo;: &iexcl;all&iacute;, amontonar all&iacute;!&raquo;.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, explic&oacute; el Papa, &laquo;el Se&ntilde;or vivi&oacute; su vida como pobre, pero &iexcl;cu&aacute;nta riqueza! Pablo mismo, prosigui&oacute; el Papa Francisco refiri&eacute;ndose a la primera lectura (2 <i> Cor<\/i> 11. 18, 21-30), &laquo;vivi&oacute; como pobre, &iquest;y de qu&eacute; se gloriaba? De su propia debilidad&raquo;. Y &laquo;ten&iacute;a la posibilidad, ten&iacute;a el poder, pero siempre al servicio, al servicio&raquo;. Por eso, destac&oacute;, &laquo;al servicio&raquo; es en verdad la palabra clave. Y a&ntilde;adi&oacute;: &laquo;El Bautismo nos hace hermanos unos de otros para servirnos, para despojarnos: no para despojar al otro, sino para despojarme a m&iacute; mismo y darle al otro&raquo;.<\/p>\n<p>Pensemos, sugiri&oacute; el Papa Francisco, &laquo;c&oacute;mo es nuestro coraz&oacute;n, c&oacute;mo es la luz de nuestro coraz&oacute;n, c&oacute;mo es el ojo de nuestro coraz&oacute;n: &iquest;es sencillo?&raquo;. En efecto, dice el Se&ntilde;or en el mismo Evangelio de Mateo, que &laquo;todo el cuerpo ser&aacute; luminoso&raquo;. Pero si, al contrario, &laquo;es malo, si est&aacute; apegado a su propio inter&eacute;s y no a los dem&aacute;s, ser&aacute; un coraz&oacute;n tenebroso&raquo;. Y precisamente &laquo;esto es lo que hacen las riquezas a trav&eacute;s de los vicios y la corrupci&oacute;n: hacen que el coraz&oacute;n sea tenebroso cuando el hombre est&aacute; apegado a ellas.<\/p>\n<p> El Papa concluy&oacute; recordando que &laquo;en la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a el Se&ntilde;or, que es tan rico \u2014&iexcl;tan rico!\u2014, se hace pobre para enriquecernos&raquo;. Precisamente &laquo;con su pobreza nos ense&ntilde;a este camino de no amontonar riquezas en la tierra, porque corrompen&raquo;. Y, &laquo;cuando las tenemos, a usarlas como administradores, al servicio de los dem&aacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE En la Bolsa del cielo Viernes 19 de junio de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 26, viernes 26 de junio de 2015 &nbsp; Las riquezas que cuentan son las reconocidas por la &laquo;Bolsa del cielo&raquo;. 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