{"id":39377,"date":"2016-10-05T22:33:59","date_gmt":"2016-10-06T03:33:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-salvacion-viene-del-descarte-1-de-junio-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:33:59","modified_gmt":"2016-10-06T03:33:59","slug":"la-salvacion-viene-del-descarte-1-de-junio-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-salvacion-viene-del-descarte-1-de-junio-de-2015\/","title":{"rendered":"La salvaci\u00f3n viene del descarte (1 de junio de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i> La salvaci&oacute;n viene del descarte<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes 1 de junio de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 23, viernes 5 de junio de 2015 <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dios siempre da vida a una &laquo;historia de amor&raquo; con cada uno de nosotros. Y a pesar de lo que parece ser &laquo;fracaso&raquo;, peque&ntilde;o o grande, al final vence el &laquo;sue&ntilde;o de amor&raquo;. Precisamente este camino nuestro por una &laquo;senda dif&iacute;cil&raquo;, con un Dios que salva a trav&eacute;s de lo que se descarta, volvi&oacute; a proponer el Papa Francisco en la misa que celebr&oacute; el lunes 1 de junio, por la ma&ntilde;ana, en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>Para el Papa, la par&aacute;bola de los labradores y del due&ntilde;o de la vi&ntilde;a, que relata san Marcos en el pasaje evang&eacute;lico (12, 1-12) propuesto por la liturgia, &laquo;es un resumen de la historia de salvaci&oacute;n que Jes&uacute;s presenta \u2014como hemos escuchado\u2014 a los jefes de los sacerdotes, a los escribas, a los ancianos: es decir, a los dirigentes del pueblo de Israel, a los que ten&iacute;an en sus manos el gobierno del pueblo, a quienes ten&iacute;an en sus manos la promesa de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Y &laquo;es una bella par&aacute;bola&raquo;, destac&oacute; el Papa Francisco, que &laquo;comienza con un sue&ntilde;o, un proyecto de amor: el hombre que plant&oacute; la vi&ntilde;a, la rode&oacute; con una cerca, cav&oacute; un lagar&raquo; y construy&oacute; una torre. Todo esto &laquo;se hizo con amor&raquo;. El hombre, en efecto, &laquo;amaba esta vi&ntilde;a&raquo; y es as&iacute; que &laquo;la dej&oacute; en alquiler, la entreg&oacute;&raquo; para que d&eacute; frutos. Luego, &laquo;en el momento oportuno, mand&oacute; un criado a los labradores para que retirase su parte del fruto de la vi&ntilde;a y comenz&oacute; todo lo que hemos escuchado: a uno lo golpearon, a otro lo azotaron, a otro lo mataron&raquo;. Al final &laquo;envi&oacute; a su hijo&raquo;, pero los labradores &laquo;lo mataron: y as&iacute; termina la historia&raquo;. <\/p>\n<p>Al final de cuentas, explic&oacute; el Papa, &laquo;esta historia que parece una historia de amor, que ten&iacute;a que seguir adelante con pasos de amor entre Dios y su pueblo&raquo;, se presenta en cambio como &laquo;una historia de fracasos&raquo;. Hasta el punto que &laquo;Dios \u2014el Padre del pueblo, que elige a este pueblo para s&iacute; por ser un pueblo peque&ntilde;o y lo ama, sue&ntilde;a con amor\u2014 parece fracasar&raquo;. Y &laquo;esta historia de salvaci&oacute;n puede ser llamada historia del fracaso&raquo;. Pero &laquo;el fracaso \u2014dijo el Pont&iacute;fice\u2014 inicia desde el primer momento, tambi&eacute;n en ese fracaso del sue&ntilde;o de Dios, desde el comienzo hay sangre \u2014la sangre de Abel\u2014 y desde all&iacute; contin&uacute;a: la sangre de todos los profetas que fueron a hablar al pueblo, a ayudar a custodiar la vi&ntilde;a, hasta la sangre de su Hijo&raquo;. Sin embargo, a&ntilde;adi&oacute; el Papa Francisco, &laquo;al final hay una Palabra de Dios, que nos hace pensar&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Qu&eacute; har&aacute; entonces el due&ntilde;o de la vi&ntilde;a?&raquo;, se pregunt&oacute; el Papa Francisco. Y respondi&oacute;: &laquo;Vendr&aacute; y pondr&aacute; al pueblo ante el juicio&raquo;. Al respecto Jes&uacute;s dijo &laquo;una palabra que parece un poco fuera de lugar: \u201c&iquest;No hab&eacute;is le&iacute;do aquel texto de la Escritura: La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Es el Se&ntilde;or quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?\u201d&raquo;. El Papa aclar&oacute; que &laquo;esa historia de fracaso no prospera y lo que hab&iacute;a sido descartado se convierte en fuerza&raquo;. De este modo, &laquo;los profetas, los hombres de Dios hablaron al pueblo, que no fueron acogidos, que fueron descartados, ser&aacute;n su gloria&raquo;. Y &laquo;el Hijo, el &uacute;ltimo enviado, que fue precisamente descartado, juzgado, no escuchado y asesinado, se convirti&oacute; en la piedra angular&raquo;. He aqu&iacute;, entonces, que &laquo;esta historia, que comienza con un sue&ntilde;o de amor y parece ser una historia de amor, pero luego parece acabar en una historia de fracasos, termina con el gran amor de Dios, que del descarte saca la salvaci&oacute;n; de su Hijo descartado, nos salva a todos&raquo;.<\/p>\n<p>Para el Pont&iacute;fice es una experiencia bella &laquo;leer en la Biblia tantos, tantos lamentos de Dios&raquo;. Por lo dem&aacute;s, &laquo;cuando Dios habla a su pueblo dice: \u201c&iquest;Por qu&eacute; has hecho esto? Recuerda todo lo que hice por ti: c&oacute;mo te eleg&iacute;, c&oacute;mo te liber&eacute;. &iquest;Por qu&eacute; me haces esto?\u201d&raquo;. El Padre, destac&oacute; el Papa Francisco, &laquo;se lamenta, incluso llora&raquo;. Y &laquo;al final&raquo; est&aacute; precisamente &laquo;el llanto de Jes&uacute;s ante Jerusal&eacute;n: \u201cJerusal&eacute;n, Jerusal&eacute;n, que matas a los profetas\u201d&raquo;. Esta, explic&oacute;, &laquo;es la historia de un pueblo que no logra liberarse de la voluntad que sembr&oacute; Satan&aacute;s en los primeros padres: convertirse en dioses&raquo;. Es &laquo;un pueblo que no sabe obedecer a Dios, porque quiere llegar a ser dios&raquo;.<\/p>\n<p>Esta actitud hace que sea &laquo;un pueblo cerrado, un pueblo en el que los ministros se endurecen&raquo;. Por lo tanto, el Papa se&ntilde;al&oacute; que &laquo;el final de este pasaje, que hemos le&iacute;do, es triste&raquo;, porque emerge &laquo;la rigidez de esos sacerdotes, de esos doctores de la ley: trataban de capturar a Jes&uacute;s para matarlo pero ten&iacute;an miedo de la multitud&raquo;. De hecho, &laquo;se dieron cuenta de que hab&iacute;a contado la par&aacute;bola contra ellos&raquo;. Y as&iacute; &laquo;lo dejaron y se fueron&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;La v&iacute;a de nuestra redenci&oacute;n es un camino donde no faltan muchos fracasos&raquo;, reconoci&oacute; el Pont&iacute;fice. Tanto es as&iacute; que &laquo;tambi&eacute;n el &uacute;ltimo, el de la cruz, es un esc&aacute;ndalo: pero precisamente ah&iacute; el amor vence&raquo;. Y &laquo;esa historia que comienza con un sue&ntilde;o de amor, y contin&uacute;a con una historia de fracasos, termina con la victoria del amor: la cruz de Jes&uacute;s&raquo;. El Papa Francisco inst&oacute; a &laquo;no olvidar este camino&raquo;, aunque &laquo;es un camino dif&iacute;cil&raquo;. Y, &laquo;tambi&eacute;n el nuestro&raquo; es siempre un camino dif&iacute;cil. As&iacute;, &laquo;si cada uno de nosotros hace un examen de conciencia, ver&aacute; cu&aacute;ntas veces ha echado fuera a los profetas; cu&aacute;ntas veces ha dicho a Jes&uacute;s: \u201c&iexcl;vete!\u201d; cu&aacute;ntas veces ha querido salvarse a s&iacute; mismo; cu&aacute;ntas veces ha pensado tener la raz&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;El amor de Dios con su pueblo se manifiesta en el sacrificio de su Hijo, que ahora celebraremos una vez m&aacute;s, verdaderamente&raquo;, dijo el Papa Francisco antes de reanudar la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. &laquo;Y cuando &Eacute;l desciende sobre el altar y lo ofrecemos al Padre \u2014 a&ntilde;adi&oacute;\u2014 nos har&aacute; bien hacer memoria de esta historia de amor que parece fracasar, pero al final triunfa&raquo;. Es importante, por lo tanto, &laquo;hacer memoria, en la historia de nuestra vida, de la semilla de amor que Dios ha sembrado en nosotros&raquo;. Y en consecuencia, &laquo;hacer lo que Jes&uacute;s hizo en nuestro nombre: se humill&oacute;&raquo;. As&iacute; que tambi&eacute;n a nosotros, concluy&oacute;, &laquo;nos har&aacute; bien humillarnos ante el Se&ntilde;or que ahora viene para celebrar con nosotros el memorial de su victoria&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE La salvaci&oacute;n viene del descarte Lunes 1 de junio de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 23, viernes 5 de junio de 2015 &nbsp; Dios siempre da vida a una &laquo;historia de amor&raquo; con cada uno de nosotros. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-salvacion-viene-del-descarte-1-de-junio-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa salvaci\u00f3n viene del descarte (1 de junio de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39377","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39377","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39377"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39377\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}