{"id":39380,"date":"2016-10-05T22:34:04","date_gmt":"2016-10-06T03:34:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-salario-de-jesus-26-de-mayo-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:04","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:04","slug":"el-salario-de-jesus-26-de-mayo-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-salario-de-jesus-26-de-mayo-de-2015\/","title":{"rendered":"El salario de Jes\u00fas (26 de mayo de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i> El salario de Jes&uacute;s<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes 26 de mayo de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 22, viernes 29 de mayo de 2015 <\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El &laquo;salario&raquo; del cristiano es &laquo;asemejarse a Jes&uacute;s&raquo;: no hay una recompensa en dinero o en poder para quien sigue de verdad al Se&ntilde;or, porque el camino es s&oacute;lo el del servicio y en la gratuidad. Buscando en cambio un &laquo;buen negocio&raquo; mundano, con &laquo;la riqueza, la vanidad y el orgullo&raquo;, se &laquo;nos sube a la cabeza&raquo; y se produce tambi&eacute;n un &laquo;contra-testimonio&raquo; en la Iglesia. De esta tentaci&oacute;n puso en guardia el Papa durante la misa que celebr&oacute; el martes 26 de mayo.<\/p>\n<p>El &laquo;di&aacute;logo entre Pedro y Jes&uacute;s&raquo; inspir&oacute; la meditaci&oacute;n del Pont&iacute;fice, que parti&oacute; precisamente del pasaje evang&eacute;lico de san Marcos (10, 28-31) propuesto por la liturgia del d&iacute;a. Un di&aacute;logo, explic&oacute;, que tiene lugar tras el encuentro con &laquo;el joven que quer&iacute;a seguir a Jes&uacute;s: era bueno, Jes&uacute;s lo am&oacute;&raquo;, como relata el Evangelio. Pero el Se&ntilde;or &laquo;le dijo que le faltaba una cosa: vender todo lo que ten&iacute;a&raquo; para darlo &laquo;a los pobres: \u201ctendr&aacute;s un tesoro en el cielo\u201d&raquo;. Pero &laquo;ante estas palabras \u2014afirm&oacute; el Papa\u2014 el joven frunci&oacute; el ce&ntilde;o y se march&oacute; triste&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, pues, &laquo;Jes&uacute;s retom&oacute; el discurso y dijo a los disc&iacute;pulos: \u201c&iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil les ser&aacute; entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!\u201d&raquo;. Y &laquo;los disc&iacute;pulos quedaron desconcertados por sus palabras&raquo;. Pero &laquo;Jes&uacute;s retom&oacute; el discurso y les dijo: \u201cHijos, &iexcl;qu&eacute; dif&iacute;cil es entrar en el reino de Dios. M&aacute;s f&aacute;cil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Y he aqu&iacute; el pasaje evang&eacute;lico de la liturgia, con Pedro que asegura a Jes&uacute;s: &laquo;Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido&raquo;. Como si dijese: &laquo;Y a nosotros, &iquest;qu&eacute;? &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; nuestro salario? Lo hemos dejado todo&raquo;. En pocas palabras, &laquo;los ricos que no han dejado nada \u2014el joven que no quer&iacute;a dejar sus riquezas\u2014 no entrar&aacute;n en el reino de Dio, y para nosotros &iquest;cu&aacute;l ser&aacute; la ganancia?&raquo;.<\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n, destac&oacute; el Papa Francisco, es que &laquo;los disc&iacute;pulos entend&iacute;an a Jes&uacute;s a medias, porque el conocimiento de Jes&uacute;s, plenamente, tiene lugar con la venida del Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Y, en efecto, Jes&uacute;s les responde: &laquo;En verdad os digo que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por m&iacute; y por el Evangelio, recibir&aacute; ahora, en este tiempo, cien veces m&aacute;s, con persecuciones&raquo;. En realidad, &laquo;Jes&uacute;s responde indicando otra direcci&oacute;n&raquo; y no promete &laquo;las mismas riquezas que ten&iacute;a el joven&raquo;. Precisamente &laquo;el hecho de tener muchos hermanos, hermanas, madres, padres, bienes es la herencia del reino, pero con la persecuci&oacute;n, con la cruz. Y esto cambia&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute; porqu&eacute;, explic&oacute; el Papa, &laquo;cuando un cristiano est&aacute; apegado a los bienes, hace el mal papel de un cristiano que quiere tener dos cosas: el cielo y la tierra&raquo;. Y &laquo;el punto de confrontaci&oacute;n es precisamente lo que dice Jes&uacute;s: la cruz, las persecuciones, quiere decir negarse a s&iacute; mismo, sufrir la cruz cada d&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>Por su parte, &laquo;los disc&iacute;pulos ten&iacute;an esta tentaci&oacute;n: seguir a Jes&uacute;s, &iquest;pero cu&aacute;l ser&aacute; el final de este buen negocio?&raquo;. Y, a&ntilde;adi&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;pensemos en la madre de Santiago y Juan cuando pidi&oacute; a Jes&uacute;s un sitio para sus hijos: \u201cAh, a este n&oacute;mbralo primer ministro y a este ministro de econom&iacute;a\u201d&raquo;. Era &laquo;el inter&eacute;s mundano en el seguimiento de Jes&uacute;s&raquo;: pero luego &laquo;el coraz&oacute;n de estos disc&iacute;pulos fue purificado, purificado, purificado hasta Pentecost&eacute;s, cuando lo comprendieron todo&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;La gratuidad en el seguimiento de Jes&uacute;s es la respuesta a la gratuidad del amor y salvaci&oacute;n que nos da &Eacute;l&raquo;, record&oacute; el Papa. &laquo;Cuando se quiere estar con Jes&uacute;s y con el mundo, con la pobreza y con la riqueza&raquo;, surge &laquo;un cristianismo a medias, que busca la ganancia material: es el esp&iacute;ritu de la mundanidad&raquo;. Y &laquo;ese cristiano, dec&iacute;a el profeta El&iacute;as, \u201ccojea con ambas piernas\u201d&raquo;, pues &laquo;no sabe lo que quiere&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, sugiri&oacute; el Papa Francisco, &laquo;la clave para comprender este discurso de Jes&uacute;s \u2014cien veces m&aacute;s, pero con la cruz\u2014 es la &uacute;ltima expresi&oacute;n: \u201cMuchos primeros ser&aacute;n &uacute;ltimos, y muchos &uacute;ltimos ser&aacute;n primeros\u201d&raquo;. Y &laquo;esto es lo que dice del servicio: \u201cQuien se cree o quien es el m&aacute;s grande entre vosotros, que sea servidor: el m&aacute;s peque&ntilde;o&raquo;. No por casualidad, record&oacute; el Papa, al decir estas palabras Jes&uacute;s &laquo;tom&oacute; un ni&ntilde;o y lo mostr&oacute;&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Seguir a Jes&uacute;s desde el punto de vista humano no es un buen negocio: se trata de servir&raquo;, insisti&oacute; el Pont&iacute;fice. Por lo dem&aacute;s, es exactamente lo que &laquo;hizo &Eacute;l: y si el Se&ntilde;or te da la posibilidad de ser el primero, t&uacute; debes comportarte como el &uacute;ltimo, es decir, con actitud de servicio. Y si el Se&ntilde;or te da la posibilidad de tener bienes, te debes comportar con actitud de servicio, es decir, para los dem&aacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Son tres cosas, tres escalones, los que nos alejan de Jes&uacute;s: las riquezas, la vanidad y el orgullo&raquo;, afirm&oacute; el Papa. &laquo;Por ello \u2014explic&oacute;\u2014 las riquezas son tan peligrosas: te llevan inmediatamente a la vanidad y te crees importante&raquo;; pero &laquo;cuando te crees importante, se te sube a la cabeza y te pierdes&raquo;. Es por ello que Jes&uacute;s nos recuerda el camino: &laquo;Muchos primeros ser&aacute;n &uacute;ltimos, y muchos &uacute;ltimos ser&aacute;n primeros, y quien es el primero entre vosotros que sea el servidor de todos&raquo;. Es &laquo;un camino de abajamiento&raquo;, el mismo camino &laquo;recorrido por &Eacute;l&raquo;. <\/p>\n<p>A &laquo;Jes&uacute;s este trabajo de catequesis a los disc&iacute;pulos le cost&oacute; mucho, mucho tiempo porque no entend&iacute;an bien&raquo;. As&iacute; hoy, recomend&oacute; el Papa Francisco, &laquo;tambi&eacute;n nosotros tenemos que pedir a &Eacute;l que nos ense&ntilde;e este camino, esta ciencia del servicio, esta ciencia de la humildad, esta ciencia de ser los &uacute;ltimos para servir a los hermanos y a las hermanas de la Iglesia&raquo;.<\/p>\n<p> Para el Pont&iacute;fice &laquo;no es algo bueno ver a un cristiano \u2014laico, consagrado, sacerdote, obispo\u2014 que quiera las dos cosas: seguir a Jes&uacute;s y los bienes, seguir a Jes&uacute;s y la mundanidad&raquo;. Es &laquo;un contra-testimonio que aleja a la gente de Jes&uacute;s&raquo;. Antes de continuar con la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a, el Papa invit&oacute; a pensar de nuevo en la pregunta de Pedro: &laquo;Lo hemos dejado todo, &iquest;c&oacute;mo nos pagar&aacute;s?&raquo;. Y a tener bien presente la respuesta de Jes&uacute;s, porque &laquo;el precio que &Eacute;l nos dar&aacute; ser&aacute; asemejarnos a &Eacute;l: este ser&aacute; el \u201csalario\u201d&raquo;. Y &laquo;asemejarse a Jes&uacute;s&raquo;, concluy&oacute;, es un &laquo;gran salario&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El salario de Jes&uacute;s Martes 26 de mayo de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 22, viernes 29 de mayo de 2015 &nbsp; El &laquo;salario&raquo; del cristiano es &laquo;asemejarse a Jes&uacute;s&raquo;: no hay una recompensa en dinero o &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-salario-de-jesus-26-de-mayo-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl salario de Jes\u00fas (26 de mayo de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39380","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39380"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39380\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}