{"id":39390,"date":"2016-10-05T22:34:19","date_gmt":"2016-10-06T03:34:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/memoria-y-servicio-30-de-abril-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:19","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:19","slug":"memoria-y-servicio-30-de-abril-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/memoria-y-servicio-30-de-abril-de-2015\/","title":{"rendered":"Memoria y servicio (30 de abril de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i> Memoria y servicio<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Jueves 30 de abril de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>,&nbsp; ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 19, viernes 8 de mayo de 2015 <\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p>El cristiano no camina solo: se integra en un pueblo, en una historia secular y est&aacute; llamado a ponerse al servicio de los dem&aacute;s. &laquo;Memoria&raquo; y &laquo;servicio&raquo; son las palabras clave de la reflexi&oacute;n del Papa Francisco durante la misa celebrada en Santa Marta el jueves 30 de abril. La historia \u2014y, por lo tanto, la memoria que se tiene de la misma\u2014 y el servicio son, dijo el Pont&iacute;fice, los &laquo;dos rasgos de la identidad del cristiano&raquo; sobre los cuales nos hace reflexionar &laquo;la liturgia de hoy&raquo;.<\/p>\n<p>La alusi&oacute;n se da en el pasaje de los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles<\/i> (13, 13-25) en donde se lee que Pablo, al llegar a Antioqu&iacute;a, &laquo;como acostumbraba hacer, se dirigi&oacute; el s&aacute;bado a la sinagoga&raquo; y ah&iacute;, &laquo;le invitaron a hablar&raquo;. Era esta, de hecho, &laquo;una costumbre de los jud&iacute;os de aquel tiempo&raquo; cuando llegaba un hu&eacute;sped. Tomando la palabra, Pablo &laquo;comenz&oacute; a predicar a Jesucristo&raquo;. Pero, destac&oacute; el Papa, &laquo;&eacute;l no dijo: \u201cyo predico a Jesucristo, el Salvador; vino del Cielo; Dios lo envi&oacute;; nos salv&oacute; a todos y nos dio esta revelaci&oacute;n\u201d. No, no, no&raquo;. Para explicar qui&eacute;n es Jes&uacute;s, el ap&oacute;stol &laquo;comienza a narrar toda la historia del pueblo&raquo;. Se lee, por lo tanto, en la Escritura: Pablo se puso en pie y, haciendo se&ntilde;a con la mano de que se callaran, dijo: \u201cescuchad: el Dios de este pueblo, Israel eligi&oacute; a nuestros padres&#8230;\u201d&raquo;. Y a partir de Abraham, Pablo &laquo;narra toda la historia&raquo;.<\/p>\n<p>No es una elecci&oacute;n casual. En su reflexi&oacute;n el Papa Francisco destac&oacute; que lo mismo hizo &laquo;Pedro en sus discursos, despu&eacute;s de Pentecost&eacute;s&raquo;, y tambi&eacute;n &laquo;Esteban, ante el Sanedr&iacute;n&raquo;. Ellos, por lo tanto, &laquo;no anunciaban un Jes&uacute;s sin historia&raquo;, sino &laquo;a Jes&uacute;s en la historia del pueblo, un pueblo que Dios hizo caminar desde siglos par llegar a esta madurez, a la plenitud de los tiempos, como dice Pablo&raquo;. De esta narraci&oacute;n se comprende que &laquo;cuando este pueblo llega a la plenitud de los tiempos, viene el Salvador, y el pueblo contin&uacute;a caminando porque este Salvador regresar&aacute;&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute;, afirm&oacute; el Papa, uno de los rasgos de la identidad cristiana: &laquo;ser hombre y mujer de historia, entender que la historia no comienza conmigo ni se acaba conmigo&raquo;. Todo comenz&oacute;, en efecto, cuando el Se&ntilde;or entr&oacute; en la historia.<\/p>\n<p>Confirmando lo dicho, el Pont&iacute;fice record&oacute; el salmo &laquo;tan bonito&raquo; recitado al inicio de la misa: &laquo;Cuando avanzabas, Se&ntilde;or, con tu pueblo y le abr&iacute;as los caminos, y viv&iacute;as con ellos, recuerdo de que Dios caminaba con su pueblo,&#x2212; la tierra y los cielos temblaron. Admirable&raquo;. Por tanto, &laquo;el cristiano es un hombre y una mujer de historia, porque no pertenece a s&iacute; mismo, est&aacute; integrado en un pueblo, un pueblo que camina&raquo;. De aqu&iacute; la imposibilidad de pensar en &laquo;un ego&iacute;smo cristiano&raquo;. O lo que es lo mismo, no existe el cristiano perfecto, &laquo;un hombre, una mujer espiritual de laboratorio&raquo;, sino que &laquo;es un hombre o una mujer espiritual insertado en un pueblo, que tiene una historia larga y sigue caminando hasta que el Se&ntilde;or regrese&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente mirando este acontecimiento concreto devanado a lo largo de los siglos y que a&uacute;n hoy contin&uacute;a, el Pont&iacute;fice a&ntilde;adi&oacute; que si asumimos &laquo;ser hombres y mujeres de historia&raquo;, nos damos cuenta tambi&eacute;n de que esto es &laquo;historia de la gracia de Dios, porque Dios avanzaba con su pueblo, abr&iacute;a el camino, viv&iacute;a con ellos&raquo;. Pero es tambi&eacute;n &laquo;historia de pecado&raquo;. Y record&oacute; el Papa: &laquo;Cu&aacute;ntos pecadores, cu&aacute;ntos cr&iacute;menes&#8230;&raquo;. Tambi&eacute;n en el pasaje de los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles<\/i>, por ejemplo, &laquo;Pablo menciona al rey David, santo&raquo;, pero que &laquo;antes de llegar a ser santo fue un gran pecador&raquo;. Esto, destac&oacute;, es v&aacute;lido &laquo;tambi&eacute;n hoy&raquo; cuando &laquo;la historia personal de cada uno&raquo; debe asumir &laquo;el propio pecado y la gracia del Se&ntilde;or que est&aacute; con nosotros&raquo;. Dios, en efecto, nos acompa&ntilde;a en el pecado &laquo;para perdonar&raquo;, nos acompa&ntilde;a &laquo;en la gracia&raquo;.<\/p>\n<p>Es, por lo tanto, una realidad muy concreta que atraviesa los siglos, la que alude el Papa Francisco en la homil&iacute;a: &laquo;Nosotros \u2014dijo\u2014 no estamos sin ra&iacute;ces&raquo;, tenemos &laquo;ra&iacute;ces profundas&raquo; que jam&aacute;s debemos olvidar y que se extienden desde &laquo;nuestro padre Abraham hasta hoy&raquo;.<\/p>\n<p>Pero comprender que no estamos solos, que estamos estrechamente unidos a un pueblo que camina desde siglos, significa tambi&eacute;n distinguir otro rasgo caracter&iacute;stico del cristiano que es &laquo;el que Jes&uacute;s nos ense&ntilde;a en el Evangelio: el servicio&raquo;. En el pasaje de san Juan propuesto por la liturgia del jueves de la cuarta semana de Pascua, &laquo;Jes&uacute;s lava los pies a los disc&iacute;pulos. Y tras haber lavado los pies, les dijo: \u201cEn verdad, en verdad os digo, el criado no es m&aacute;s grande que su amo, ni el enviado es m&aacute;s grande que el que lo env&iacute;a. Puesto que si sab&eacute;is esto, dichosos vosotros si lo pon&eacute;is en pr&aacute;ctica. Yo he hecho esto con vosotros, hacedlo vosotros tambi&eacute;n con los otros. Yo he venido como siervo, vosotros deb&eacute;is haceros siervos los unos de los otros, es decir servir\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Parece claro, evidenci&oacute; el Pont&iacute;fice, que &laquo;la identidad cristiana es el servicio, no el ego&iacute;smo&raquo;. Alguien, dijo, podr&iacute;a objetar: &laquo;Pero padre, todos somos ego&iacute;stas&raquo;, pero esto &laquo;es un pecado, es una costumbre de la cual debemos desprendernos&raquo;; debemos, entonces, &laquo;pedir perd&oacute;n, que el Se&ntilde;or nos convierta&raquo;. Ser cristiano, de hecho, &laquo;no es una apariencia o una conducta social, no es maquillarse un poco el alma, para que sea m&aacute;s bonita&raquo;. Ser cristiano, dijo con decisi&oacute;n el Papa, &laquo;es hacer lo que hizo Jes&uacute;s: servir. &Eacute;l vino no para ser servido, sino para servir&raquo;.<\/p>\n<p>De aqu&iacute; algunas sugerencias del Papa para la vida cotidiana de cada uno de nosotros. En primer lugar &laquo;pensad en estas dos cosas: &iquest;yo tengo sentido de la historia? &iquest;Me siento parte de un pueblo que camina desde lejos? Podr&iacute;a ser &uacute;til &laquo;tomar la Biblia, el <i>Libro del Deuteronomio<\/i>, cap&iacute;tulo 26, y leerlo&raquo;. Aqu&iacute;, dijo, se encuentra &laquo;la memoria, la memoria de los justos&raquo; y &laquo;c&oacute;mo el Se&ntilde;or quiere que seamos \u201cmemoriosos\u201d&raquo;, o sea, que recordemos &laquo;el camino recorrido por nuestro pueblo&raquo;. Y despu&eacute;s, tambi&eacute;n nos har&aacute; bien pensar: &laquo;&iquest;en mi coraz&oacute;n qu&eacute; es lo que m&aacute;s hago? &iquest;Me hago servir de los dem&aacute;s, me sirvo de los otros, de la comunidad, de la parroquia, de mi familia, de mis amigos, o sirvo, estoy al servicio?&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Memoria y servicio&raquo; son, por tanto, dos actitudes del cristiano con las cuales se participa en la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica &laquo;que es precisamente memoria del servicio que Jes&uacute;s realiz&oacute;; memoria real, con &Eacute;l, del servicio que nos ha hecho: dar su vida por nosotros&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE Memoria y servicio Jueves 30 de abril de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano,&nbsp; ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 19, viernes 8 de mayo de 2015 &nbsp; El cristiano no camina solo: se integra en un pueblo, en una historia secular y est&aacute; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/memoria-y-servicio-30-de-abril-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMemoria y servicio (30 de abril de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39390","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39390"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39390\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}