{"id":39395,"date":"2016-10-05T22:34:26","date_gmt":"2016-10-06T03:34:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-tiempo-mensajero-de-dios-17-de-abril-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:26","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:26","slug":"el-tiempo-mensajero-de-dios-17-de-abril-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-tiempo-mensajero-de-dios-17-de-abril-de-2015\/","title":{"rendered":"El tiempo mensajero de Dios (17 de abril de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i> El tiempo mensajero de Dios<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Viernes 17 de abril de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 17, viernes 24 de abril de 2015<\/font><\/p>\n<p>Precisamente &laquo;en este momento&raquo; muchos cristianos &laquo;son martirizados por el nombre de Jes&uacute;s&raquo; y soportan los ultrajes con gozo, incluso hasta la muerte. Y siempre &laquo;por amor a Jes&uacute;s&raquo; hay personas &laquo;que sufren humillaciones cada d&iacute;a&raquo;, tal vez &laquo;por el bien de la propia familia&raquo;. Es el camino de la &laquo;imitaci&oacute;n de Jes&uacute;s&raquo; que hace vivir &laquo;el gozo que da la humillaci&oacute;n&raquo;, afirm&oacute; el Papa Francisco en la misa que celebr&oacute; el viernes 17 de abril, en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>Con la lectura de los Hechos de los ap&oacute;stoles (5, 34-42), propuesta por la liturgia del d&iacute;a, concluye la &laquo;historia de la persecuci&oacute;n de los ap&oacute;stoles que predicaban en nombre de Jes&uacute;s&raquo;, de la cual el Papa Francisco hab&iacute;a hablado tambi&eacute;n el jueves 16. &laquo;Fueron encarcelados, liberados por el &aacute;ngel&raquo; record&oacute; el Papa; &laquo;luego ense&ntilde;aban en el p&oacute;rtico de Salom&oacute;n&raquo; pero &laquo;los llevaron otra vez ante el Sanedr&iacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n, explic&oacute;, es que &laquo;los doctores de la ley no toleraban escuchar el anuncio, el kerigma, el anuncio de Jesucristo&raquo;. El vers&iacute;culo 33, en particular, &laquo;dice que los doctores de la ley, escuch&aacute;ndolos, se enfurecieron y quer&iacute;an matarlos&raquo;. Era tan fuerte &laquo;el odio, la furia que ten&iacute;an, que quer&iacute;an asesinarlos&raquo;. Pero &laquo;en ese momento, cuando tal vez estaban listos para detenerlos y llevarlos fuera para lapidarlos, un fariseo se levant&oacute; en el Sanedr&iacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>Se trata de un gesto &laquo;importante&raquo;, destac&oacute; el Papa, porque &laquo;no todos los fariseos eran malos&raquo;. No hay que pensar en ellos, en efecto, &laquo;como si fuesen diablos: no, estaban los malos y hab&iacute;a muchos buenos&raquo;. Y el pasaje de los Hechos de los ap&oacute;stoles relata precisamente sobre Gamaliel, &laquo;un hombre justo: estaba en el Sanedr&iacute;n, doctor de la ley, estimado por todo el pueblo, o sea que ten&iacute;a autoridad&raquo;. Se trataba de &laquo;un hombre con autoridad moral que dio la orden de dejar salir a los ap&oacute;stoles haciendo esta reflexi&oacute;n: \u201cHemos visto muchos revolucionarios que dec&iacute;an ser el Mes&iacute;as y luego &iquest;c&oacute;mo acabaron? Solos. Dej&eacute;moslos. Si es cosa de hombres, se disolver&aacute;. Pero si es cosa de Dios, por favor, que no os suceda de encontraros combatiendo contra Dios\u201d. Y as&iacute; los dem&aacute;s siguieron su parecer&raquo;.<\/p>\n<p>Es &laquo;curioso&raquo;, destac&oacute; el Papa Francisco, que esos &laquo;hombres cerrados, seguros de la ley y que no quer&iacute;an o&iacute;r a nadie que hablase diversamente, que no sab&iacute;an lo que era el di&aacute;logo y prefer&iacute;an el mon&oacute;logo&raquo;, al final hayan &laquo;aceptado este consejo&raquo; de esperar un tiempo. Precisamente el tiempo, en efecto, &laquo;es una gran medicina, porque en el tiempo hay sitio para la esperanza&raquo;. En tal medida que &laquo;san Pedro Fabro dec&iacute;a que el tiempo es el mensajero de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>La recomendaci&oacute;n de Gamaliel tambi&eacute;n es v&aacute;lida para los cristianos de hoy, precis&oacute; el Papa: &laquo;Cuando tenemos o pensamos algo en contra de una persona, y no pedimos consejo, la tensi&oacute;n crece y crece hasta que revienta: revienta con el insulto, la guerra, con muchas cosas feas&raquo;. As&iacute; &laquo;cuando un sentimiento est&aacute; encerrado crece, crece mal y se justifica porque estos se justificaban con la ley&raquo;. Por lo tanto &laquo;el remedio, la medicina ofrecida por Gamaliel es: \u201cDeteneos, deteneos\u201d. Su consejo es \u201cdar tiempo al tiempo\u201d. Una advertencia que &laquo;tambi&eacute;n nos sirve a nosotros cuando tenemos malos pensamientos contra los dem&aacute;s, malos sentimientos, cuando probamos antipat&iacute;a, odio: no dejarlos crecer, paraos, dar tiempo al tiempo&raquo;.<\/p>\n<p>El tiempo, de hecho, explic&oacute; el Papa, &laquo;pone las cosas en armon&iacute;a y hace ver la cosa justa&raquo;. Pero, &laquo;si reaccionas en el momento de la furia, seguro que ser&aacute;s injusto&raquo;. Y ser &laquo;injusto tambi&eacute;n te har&aacute; mal a ti&raquo;. Por eso, reiter&oacute; el Pont&iacute;fice, Gamaliel da una excelente recomendaci&oacute;n respecto al &laquo;tiempo en el momento de la tentaci&oacute;n&raquo;. Este es tambi&eacute;n &laquo;el sabio consejo de santa Teresa del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s: huir de la tentaci&oacute;n, es decir, dar tiempo, distanciarse, no dejar que crezca dentro y se justifique, que crezca y crezca&raquo; hasta estallar &laquo;en odio, en enemistades&raquo;. Y esto tambi&eacute;n sucede en las familias, record&oacute; el Pont&iacute;fice.<\/p>\n<p>As&iacute;, pues, en el sanedr&iacute;n que juzga a los ap&oacute;stoles, &laquo;este odio es detenido por un sabio consejo y advertencia: \u201cque no os suceda de encontraros luchando contra Dios\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Gamaliel nos da a entender que &laquo;cuando estamos con estos malos sentimientos contra los dem&aacute;s, luchamos contra Dios, porque Dios ama a los dem&aacute;s, ama la armon&iacute;a, ama el amor, ama el di&aacute;logo, ama caminar juntos&raquo;. Y esto es, por lo tanto, &laquo;un hermoso consejo&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Yo \u2014confes&oacute; el Papa Francisco\u2014 os digo francamente: a m&iacute; me sucede cuando algo no me gusta. El primer sentimiento no es de Dios, es malo, siempre. Lo he visto en m&iacute; mismo. &iexcl;Deteneos, deteng&aacute;monos!&raquo;. Para dejar as&iacute; &laquo;espacio al Esp&iacute;ritu Santo, para que nos sane lentamente y nos haga llegar a lo justo, a la paz&raquo;.<\/p>\n<p>Volviendo nuevamente al pasaje de los Hechos de los Ap&oacute;stoles, el Papa destac&oacute; otro hecho significativo. Los miembros del sanedr&iacute;n, en efecto, siguieron el parecer de Gamaliel pero, &laquo;volviendo a llamar a los ap&oacute;stoles mandaron flagelarles&raquo; antes de decir algo. Ten&iacute;an un odio tan grande que algo, de alg&uacute;n modo, ten&iacute;an que hacer contra ellos. Luego ordenaron a los ap&oacute;stoles &laquo;que no hablaran en el nombre de Jes&uacute;s&raquo;. As&iacute; que &laquo;se detuvieron pero hasta un cierto punto: la maldad de esta gente era grande&raquo;. Por eso, s&oacute;lo despu&eacute;s de la flagelaci&oacute;n y la orden de no hablar en el nombre de Jes&uacute;s &laquo;les pusieron en libertad&raquo;. Pero &laquo;&iquest;qu&eacute; hicieron los ap&oacute;stoles? &iquest;Les gritaron? &iquest;Les dijeron: sois malos, ir&eacute;is al infierno? No&raquo;. Los Hechos de los Ap&oacute;stoles, record&oacute; el obispo de Roma, nos dicen que los ap&oacute;stoles &laquo;se fueron del sanedr&iacute;n, alegres de haber sido juzgados dignos de padecer ultrajes por el nombre de Jes&uacute;s&raquo;: o sea &laquo;la humillaci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>Y, as&iacute;, &laquo;el orgullo de los primeros lleva a querer matar a los dem&aacute;s; la humildad, tambi&eacute;n la humillaci&oacute;n, te lleva a asemejarte a Jes&uacute;s: y esto es algo que nosotros no pensamos&raquo;. E inmediatamente el pensamiento del Papa se dirigi&oacute; &laquo;a muchos hermanos y hermanas nuestros martirizados por el nombre de Jes&uacute;s&raquo;, tambi&eacute;n &laquo;en este momento&raquo;. Y &laquo;ellos est&aacute;n en este estado, en este momento tienen la alegr&iacute;a de haber sufrido ultrajes, incluso la muerte, por el nombre de Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s, afirm&oacute; el Papa Francisco, &laquo;para huir del orgullo de los primeros est&aacute; solamente el camino de abrir el coraz&oacute;n a la humildad, y a la humildad no se llega jam&aacute;s sin humillaci&oacute;n: esto es algo que no se entiende naturalmente&raquo;. Es m&aacute;s bien &laquo;una gracia que debemos pedir: Se&ntilde;or, que cuando lleguen las humillaciones yo sienta que estoy detr&aacute;s de ti, en tu camino, que te has humillado&raquo;.<\/p>\n<p>Es la gracia de la &laquo;imitaci&oacute;n de Jes&uacute;s&raquo; que se refiere, a&ntilde;adi&oacute; el Papa, &laquo;no s&oacute;lo a los m&aacute;rtires de los que he hablado ahora, sino tambi&eacute;n a muchos hombres y mujeres que padecen humillaciones cada d&iacute;a y por el bien de la propia familia, el bien de otras cosas, cierran la boca, no hablan, soportan por amor a Jes&uacute;s. Y son muchos&raquo;. Esta &laquo;es la santidad de la Iglesia: este gozo que da la humillaci&oacute;n no porque la humillaci&oacute;n sea algo hermoso, no: eso ser&iacute;a masoquismo&raquo;; sino &laquo;porque con dicha humillaci&oacute;n t&uacute; imitas a Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Aqu&iacute; se encuentran las &laquo;dos actitudes&raquo; que se confrontan. Por una parte &laquo;la cerraz&oacute;n que te lleva al odio, a la ira, a querer matar a los dem&aacute;s&raquo;. Por otro lado &laquo;el de la apertura a Dios en el camino de Jes&uacute;s, que te hace recibir las humillaciones, tambi&eacute;n las fuertes, con ese gozo interior, porque est&aacute;s seguro de estar en el camino de Jes&uacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Antes de continuar la misa, &laquo;celebraci&oacute;n del misterio de Jes&uacute;s, este misterio de la muerte, de la humillaci&oacute;n y de la gloria de Jes&uacute;s&raquo;, el Papa invit&oacute; a rezar para pedir &laquo;la gracia de la paciencia: la paciencia que tuvo Jes&uacute;s para escuchar a todos&raquo; y para &laquo;estar abierto a todos, y tambi&eacute;n soportar las humillaciones por amor a todos&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE El tiempo mensajero de Dios Viernes 17 de abril de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 17, viernes 24 de abril de 2015 Precisamente &laquo;en este momento&raquo; muchos cristianos &laquo;son martirizados por el nombre de Jes&uacute;s&raquo; y soportan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-tiempo-mensajero-de-dios-17-de-abril-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl tiempo mensajero de Dios (17 de abril de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39395","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39395"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39395\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}