{"id":39398,"date":"2016-10-05T22:34:32","date_gmt":"2016-10-06T03:34:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-valentia-de-la-franqueza-13-de-abril-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:32","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:32","slug":"la-valentia-de-la-franqueza-13-de-abril-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-valentia-de-la-franqueza-13-de-abril-de-2015\/","title":{"rendered":"La valent\u00eda de la franqueza (13 de abril de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>&nbsp;La valent&iacute;a de la franqueza<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes 13 de abril de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 16, viernes 17 de abril de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>S&oacute;lo el Esp&iacute;ritu Santo nos da la &laquo;fuerza de anunciar a Jesucristo hasta el testimonio final&raquo;. Y el Esp&iacute;ritu &laquo;viene de cualquier parte, como el viento&raquo;. En la homil&iacute;a de la misa que celebr&oacute; el lunes 13 de abril en Santa Marta, el Papa Francisco afront&oacute; el tema de la &laquo;valent&iacute;a cristiana&raquo; que es una &laquo;gracia que da el Esp&iacute;ritu Santo&raquo;.<\/p>\n<p>El punto de partida de su reflexi&oacute;n fue un pasaje de los Hechos de los ap&oacute;stoles (4, 23-31). Se trata de la parte final de un largo relato &laquo;que comienza con un milagro que hacen Pedro y Juan: la curaci&oacute;n del cojo que estaba en la puerta llamada \u201cHermosa\u201d, pidiendo limosna&raquo;. El Papa hizo referencia a todo el episodio y record&oacute; que Pedro mir&oacute; al cojo &laquo;y le dijo: \u201cNo tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: lev&aacute;ntate y camina\u201d&raquo;. El hombre se cur&oacute;. La gente que vio esto qued&oacute; asombrada &laquo;y alababa a Dios&raquo;. Entonces &laquo;Pedro aprovech&oacute; para anunciar el Evangelio, para anunciar la buena noticia de Jesucristo: para anunciar a Jesucristo&raquo;.<\/p>\n<p>A ese punto, explic&oacute; el Papa Francisco, los sacerdotes se encontraban molestos: enviaron a &laquo;algunos a detener a Pedro y a Juan&raquo;, quienes se mostraron como &laquo;gente sencilla, sin instrucci&oacute;n&raquo;. Los dos ap&oacute;stoles &laquo;permanecieron en la c&aacute;rcel esa noche&raquo;. Al d&iacute;a siguiente los sacerdotes decidieron &laquo;prohibirles hablar en nombre de Jes&uacute;s, de predicar esta doctrina&raquo;. Pero ellos &laquo;continuaron&raquo;; es m&aacute;s, Pedro \u2014que &laquo;era quien hablaba en nombre de los dos&raquo;\u2014 afirm&oacute;: &laquo;Si es justo obedeceros a vosotros en lugar de obedecer a Dios: nosotros obedecemos a Dios&raquo;. Y a&ntilde;adi&oacute; &laquo;la palabra que hemos escuchado muchas veces: \u201cNo podemos menos de contar lo que hemos visto y o&iacute;do\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>De aqu&iacute; el Pont&iacute;fice retom&oacute; el pasaje propuesto por la liturgia del d&iacute;a, donde se lee que los dos, &laquo;al ser puestos en libertad&raquo;, fueron a contar a la comunidad &laquo;lo que les hab&iacute;an dicho los sumos sacerdotes y los ancianos&raquo;, y que todos, ante esas palabras, &laquo;invocaron a una a Dios y comenzaron a rezar&raquo;, recorriendo las etapas de la historia de la salvaci&oacute;n hasta Jes&uacute;s. Y &laquo;al terminar la oraci&oacute;n, tembl&oacute; el lugar donde estaban reunidos y todos se llenaron de Esp&iacute;ritu Santo y proclamaban la Palabra de Dios con franqueza&raquo;.<\/p>\n<p>Precisamente en esta &uacute;ltima palabra \u2014&laquo;franqueza&raquo;\u2014 se detuvo el Pont&iacute;fice destacando c&oacute;mo en esa oraci&oacute;n com&uacute;n se lee: &laquo;\u201cAhora, Se&ntilde;or, f&iacute;jate en sus amenazas y concede a tus siervos\u201d no huir: \u201cpredicar con toda franqueza tu palabra\u201d&raquo;. Aqu&iacute; emerge la indicaci&oacute;n para cada cristiano: &laquo;Podemos decir&raquo;, subray&oacute; el Papa Francisco, que &laquo;tambi&eacute;n hoy el mensaje de la Iglesia es el mensaje del camino de la franqueza, del camino de la valent&iacute;a cristiana&raquo;. Esa palabra, explic&oacute;, &laquo;se puede traducir como \u201cvalor\u201d, \u201cfranqueza\u201d, \u201clibertad de hablar\u201d, \u201cno tener miedo de decir las cosas\u201d&raquo;. Es la &laquo;parres&iacute;a&raquo;. Los dos ap&oacute;stoles &laquo;pasaron del temor a la franqueza, a decir las cosas con libertad&raquo;.<\/p>\n<p>El c&iacute;rculo de la reflexi&oacute;n del Papa se cerr&oacute; con la relectura del pasaje del Evangelio de san Juan (3, 1-8), o sea del &laquo;di&aacute;logo un poco misterioso entre Jes&uacute;s y Nicodemo, sobre el \u201csegundo nacimiento\u201d&raquo;. En este punto el Pont&iacute;fice se pregunt&oacute;: &laquo;En toda la historia, &iquest;qui&eacute;n es el verdadero protagonista? En este itinerario de la franqueza, &iquest;qui&eacute;n es el verdadero protagonista? &iquest;Pedro, Juan, el cojo curado, la gente que escuchaba, los sacerdotes, los soldados, Nicodemo, Jes&uacute;s?&raquo;. Y la respuesta fue: &laquo;el verdadero protagonista es precisamente el Esp&iacute;ritu Santo. Porque &Eacute;l es el &uacute;nico capaz de darnos esta gracia de la valent&iacute;a de anunciar a Jesucristo&raquo;.<\/p>\n<p>Es la &laquo;valent&iacute;a del anuncio&raquo; lo que &laquo;nos distingue del simple proselitismo&raquo;. Explic&oacute; el Papa: &laquo;Nosotros no hacemos publicidad&raquo; para tener &laquo;m&aacute;s \u201csocios\u201d en nuestra \u201csociedad espiritual\u201d&raquo;. Esto &laquo;no funciona, no es cristiano&raquo;. En cambio, &laquo;lo que el cristiano hace es anunciar con valent&iacute;a; y el anuncio de Jesucristo provoca, mediante el Esp&iacute;ritu Santo, ese estupor que nos hace seguir adelante&raquo;. Por eso &laquo;el verdadero protagonista de todo esto es el Esp&iacute;ritu Santo&raquo;, hasta el punto que \u2014como se lee en los Hechos de los Ap&oacute;stoles\u2014 cuando los disc&iacute;pulos terminaron la oraci&oacute;n, el lugar donde se encontraban tembl&oacute; y todos quedaron llenos del Esp&iacute;ritu. Fue, dijo el Papa Francisco, &laquo;como un nuevo Pentecost&eacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>El Esp&iacute;ritu Santo es, por lo tanto, el protagonista, hasta el punto que Jes&uacute;s dice a Nicodemo que se puede nacer de nuevo pero que &laquo;el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de d&oacute;nde viene y ad&oacute;nde va. As&iacute; es todo el que ha nacido del Esp&iacute;ritu&raquo;. Por ello, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;es precisamente el Esp&iacute;ritu quien nos cambia, quien viene de cualquier parte, como el viento&raquo;. Y tambi&eacute;n: &laquo;solamente el Esp&iacute;ritu es capaz de cambiar nuestra actitud, de cambiarnos, de cambiar la actitud, de cambiar la historia de nuestra vida, cambiar incluso nuestra pertenencia&raquo;. Y es el Esp&iacute;ritu mismo quien dio la fuerza a los dos ap&oacute;stoles, &laquo;hombres sencillos y sin instrucci&oacute;n&raquo;, de &laquo;anunciar a Jesucristo hasta el testimonio final: el martirio&raquo;.<\/p>\n<p>Aqu&iacute; est&aacute; entonces la ense&ntilde;anza para cada creyente: &laquo;el camino de la valent&iacute;a cristiana es una gracia que da el Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Hay, en efecto, &laquo;muchos caminos que podemos tomar, incluso que nos dan una cierta valent&iacute;a&raquo;, por lo que se puede decir: &laquo;&iexcl;Mira qu&eacute; valiente la decisi&oacute;n que tom&oacute;!&raquo;. Pero todo esto &laquo;es instrumento de algo m&aacute;s grande: el Esp&iacute;ritu&raquo;. Y &laquo;si no est&aacute; el Esp&iacute;ritu, podemos hacer muchas cosas, mucho trabajo, pero no sirve de nada&raquo;.<\/p>\n<p>Por eso, concluy&oacute; el Papa, despu&eacute;s del d&iacute;a de Pascua, &laquo;que dur&oacute; ocho d&iacute;as&raquo;, la Iglesia &laquo;nos prepara para recibir el Esp&iacute;ritu Santo&raquo;. Ahora, &laquo;en la celebraci&oacute;n del misterio de la muerte y resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, podemos recordar toda la historia de salvaci&oacute;n&raquo;, que es tambi&eacute;n &laquo;nuestra propia historia de salvaci&oacute;n&raquo;, y podemos &laquo;pedir la gracia de recibir el Esp&iacute;ritu para que nos d&eacute; la aut&eacute;ntica valent&iacute;a para anunciar a Jesucristo&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE &nbsp;La valent&iacute;a de la franqueza Lunes 13 de abril de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 16, viernes 17 de abril de 2015 &nbsp; S&oacute;lo el Esp&iacute;ritu Santo nos da la &laquo;fuerza de anunciar a Jesucristo hasta el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-valentia-de-la-franqueza-13-de-abril-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa valent\u00eda de la franqueza (13 de abril de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39398","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39398","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39398"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39398\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}