{"id":39399,"date":"2016-10-05T22:34:34","date_gmt":"2016-10-06T03:34:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/himno-a-la-alegria-26-de-marzo-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:34","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:34","slug":"himno-a-la-alegria-26-de-marzo-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/himno-a-la-alegria-26-de-marzo-de-2015\/","title":{"rendered":"Himno a la alegr\u00eda (26 de marzo de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>&nbsp;Himno a la alegr&iacute;a<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Jueves 26 de marzo de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 13, viernes 27 de marzo de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alegr&iacute;a y esperanza son las caracter&iacute;sticas del cristiano. Y es triste encontrar a un creyente que no sabe gozar, asustado en su apego a la fr&iacute;a doctrina. Ha sido por eso un aut&eacute;ntico himno a la alegr&iacute;a el que lanz&oacute; el Papa Francisco en la misa celebrada el jueves 26 de marzo, en la capilla de la Casa Santa Marta. Al inicio, el Papa record&oacute; la &laquo;hora de oraci&oacute;n por la paz&raquo; promovida en todas las comunidades carmelitas. &laquo;Queridos hermanos y hermanas&raquo;, dijo tras el saludo lit&uacute;rgico, &laquo;pasado ma&ntilde;ana, 28 de marzo, se conmemorar&aacute; el quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jes&uacute;s, virgen y doctora de la Iglesia&raquo;. Y &laquo;por petici&oacute;n del padre general de los Carmelitas Descalzos, hoy aqu&iacute; presente con el padre vicario, ese d&iacute;a tendr&aacute; lugar en todas las comunidades carmelitas del mundo una hora de oraci&oacute;n por la paz. Me uno de coraz&oacute;n \u2014afirm&oacute; el Papa Francisco\u2014 a esta iniciativa, a fin de que el fuego del amor de Dios venza los incendios de guerra y de violencia que afligen a la humanidad, y el di&aacute;logo predomine por doquier sobre el enfrentamiento armado&raquo;. Y concluy&oacute; as&iacute;: &laquo;Que Santa Teresa de Jes&uacute;s interceda por esta petici&oacute;n nuestra&raquo;.<\/p>\n<p>En las dos lecturas propuestas hoy por la liturgia, destac&oacute; inmediatamente el Pont&iacute;fice, &laquo;se habla de tiempo, de eternidad, de a&ntilde;os, de futuro, de pasado&raquo; (<i>G&eacute;nesis<\/i> 17, 3-9 y Juan 8, 51-59). En tal medida que precisamente el tiempo parece que es la realidad &laquo;m&aacute;s importante en el mensaje lit&uacute;rgico de este jueves&raquo;. Pero el Papa Francisco prefiri&oacute; &laquo;tomar otra palabra&raquo; que, sugiri&oacute;, &laquo;creo que es precisamente el mensaje de la Iglesia hoy&raquo;. Y son las palabras de Jes&uacute;s que presenta el evangelista Juan: &laquo;Abrah&aacute;n, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi d&iacute;a; lo vio y se llen&oacute; de alegr&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, pues, el mensaje central de hoy es &laquo;la alegr&iacute;a de la esperanza, la alegr&iacute;a de la confianza en la promesa de Dios, la alegr&iacute;a de la fecundidad&raquo;. Precisamente &laquo;Abrah&aacute;n, en el tiempo del que habla la primera lectura, ten&iacute;a noventa y nueve a&ntilde;os y el Se&ntilde;or se le apareci&oacute; y le asegur&oacute; la alianza&raquo; con estas palabras: &laquo;Por mi parte, esta es mi alianza contigo: ser&aacute;s padre de muchedumbre de pueblos&raquo;.<\/p>\n<p>Abrah&aacute;n, record&oacute; el Papa Francisco, &laquo;ten&iacute;a un hijo de doce, trece a&ntilde;os: Ismael&raquo;. Pero Dios le asegura que se convertir&aacute; en &laquo;padre de una muchedumbre de pueblos&raquo;. Y &laquo;le cambia el nombre&raquo;. Luego &laquo;contin&uacute;a y le pide que sea fiel a la alianza&raquo; diciendo: &laquo;Mantendr&eacute; mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras za generaciones, como alianza perpetua&raquo;. En concreto, Dios dice a Abrah&aacute;n &laquo;te doy todo, te doy el tiempo: te doy todo, t&uacute; ser&aacute;s padre&raquo;.<\/p>\n<p>Seguramente Abrah&aacute;n, dijo el Papa, &laquo;era feliz por esto, sent&iacute;a una consolaci&oacute;n plena&raquo; escuchando la promesa del Se&ntilde;or: &laquo;Dentro de un a&ntilde;o tendr&aacute;s otro hijo&raquo;. Cierto, ante esas palabras &laquo;Abrah&aacute;n ri&oacute;, dice la Biblia a continuaci&oacute;n: &iquest;c&oacute;mo un hijo a los cien a&ntilde;os?&raquo;. S&iacute;, &laquo;hab&iacute;a engendrado a Ismael a los ochenta y siete a&ntilde;os, pero a los cien un hijo es demasiado, no se puede comprender&raquo;. Y as&iacute; &laquo;ri&oacute;&raquo;. Pero precisamente &laquo;esa sonrisa, esa risa fue el inicio de la alegr&iacute;a de Abrah&aacute;n&raquo;. He aqu&iacute;, por lo tanto, el sentido de las palabras de Jes&uacute;s que hoy vuelve a proponer el Papa como mensaje central: &laquo;Abrah&aacute;n, vuestro padre, exult&oacute; en la esperanza&raquo;. En efecto, &laquo;no se atrev&iacute;a a creer y dijo al Se&ntilde;or: \u201cPero si al menos Ismael viviese en tu presencia\u201d&raquo;. Y recibi&oacute; esta respuesta: &laquo;No, no ser&aacute; Ismael. Ser&aacute; otro&raquo;.<\/p>\n<p>Para Abrah&aacute;n, por lo tanto, &laquo;la alegr&iacute;a era plena&raquo;, afirm&oacute; el Papa. Pero &laquo;tambi&eacute;n su esposa Sara, un poco m&aacute;s tarde, ri&oacute;: estaba un poco oculta, detr&aacute;s de las cortinas de la entrada, escuchando lo que dec&iacute;an los hombres&raquo;. Y &laquo;cuando estos enviados de Dios dieron a Abrah&aacute;n la noticia sobre el hijo, tambi&eacute;n ella ri&oacute;&raquo;. Es precisamente este, afirm&oacute; el Papa Francisco, &laquo;el inicio de la gran alegr&iacute;a de Abrah&aacute;n&raquo;. S&iacute;, &laquo;la gran alegr&iacute;a: exult&oacute; en la esperanza de ver de este d&iacute;a; lo vio y se llen&oacute; de alegr&iacute;a&raquo;. Y el Papa invit&oacute; a contemplar &laquo;este hermoso icono: Abrah&aacute;n ante Dios, postrado con el rostro en tierra: escuch&oacute; esta promesa y abri&oacute; el coraz&oacute;n a la esperanza y se llen&oacute; de alegr&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>Y es precisamente &laquo;esto y aquello lo que no entend&iacute;an los doctores de la ley&raquo; destac&oacute; el Papa Francisco. &laquo;No entend&iacute;an la alegr&iacute;a de la promesa; no entend&iacute;an la alegr&iacute;a de la esperanza; no entend&iacute;an la alegr&iacute;a de la alianza. No entend&iacute;an&raquo;. Y &laquo;no sab&iacute;an alegrarse, porque hab&iacute;an perdido el sentido de la alegr&iacute;a que llega solamente por la fe&raquo;. En cambio, explic&oacute; el Papa, &laquo;nuestro padre Abrah&aacute;n fue capaz de alegrarse porque ten&iacute;a fe: fue justificado en la fe&raquo;. Por su parte, esos doctores de la ley &laquo;hab&iacute;an perdido la fe: eran doctores de la ley, pero sin fe&raquo;. &laquo;M&aacute;s a&uacute;n: hab&iacute;an perdido la ley, porque el centro de la ley es el amor, el amor a Dios y al pr&oacute;jimo&raquo;. Ellos, sin embargo, &laquo;ten&iacute;an s&oacute;lo un sistema de doctrinas precisas y que necesitaban cada d&iacute;a m&aacute;s para que nadie los tocara&raquo;.<\/p>\n<p>Eran &laquo;hombres sin fe, sin ley, apegados a doctrinas que se convierten igualmente en actitudes casu&iacute;sticas&raquo;. Y el Papa Francisco propuso ejemplos concretos: &laquo;&iquest;Se puede pagar el tributo al C&eacute;sar? &iquest;No se puede? Esta mujer, que estuvo casada siete veces, &iquest;ser&aacute; esposa de esos siete cuando vaya al cielo?&raquo;. Y &laquo;esta casu&iacute;stica era su mundo: un mundo abstracto, un mundo sin amor, un mundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios&raquo;. Precisamente &laquo;por ello no pod&iacute;an alegrarse&raquo;.<\/p>\n<p>No se alegraban ni hac&iacute;an alguna fiesta para divertirse: tanto que, afirm&oacute; el Papa, seguramente habr&aacute;n &laquo;destapado algunas botellas cuando Jes&uacute;s fue condenado&raquo;. Pero siempre &laquo;sin alegr&iacute;a&raquo;, es m&aacute;s &laquo;con miedo porque uno de ellos, tal vez mientras beb&iacute;an&raquo;, recodar&iacute;a la promesa de &laquo;que resucitar&iacute;a&raquo;. Y, as&iacute; &laquo;de r&aacute;pido, con miedo, fueron al procurador para decirle: por favor, ocupaos de esto, que no vaya a ser un enga&ntilde;o&raquo;. Y todo porque &laquo;ten&iacute;an miedo&raquo;.<\/p>\n<p>Pero &laquo;esta es la vida sin fe en Dios, sin confianza en Dios, sin esperanza en Dios&raquo;, afirm&oacute; nuevamente el Papa. &laquo;La vida de estos que s&oacute;lo cuando entendieron que no ten&iacute;an raz&oacute;n&raquo; \u2014a&ntilde;adi&oacute;\u2014 pensaron que &uacute;nicamente les quedaba el camino de tomar las piedras para lapidar a Jes&uacute;s. Su coraz&oacute;n se hab&iacute;a petrificado&raquo;. En efecto, &laquo;es triste ser creyente sin alegr&iacute;a \u2014explic&oacute; el Papa Francisco\u2014 y no hay alegr&iacute;a cuando no hay fe, cuando no hay esperanza, cuando no hay ley, sino solamente las prescripciones, la doctrina fr&iacute;a. Esto es lo que vale&raquo;. En contraposici&oacute;n, el Papa volvi&oacute; a proponer &laquo;la alegr&iacute;a de Abrah&aacute;n, ese hermoso gesto de la sonrisa de Abrah&aacute;n&raquo; cuando escucha la promesa de tener &laquo;un hijo a los cien a&ntilde;os&raquo;. Y &laquo;tambi&eacute;n la sonrisa de Sara, una sonrisa de esperanza&raquo;. Porque &laquo;la alegr&iacute;a de la fe, la alegr&iacute;a del Evangelio es el criterio para ver la fe de una persona: sin alegr&iacute;a esa persona no es un verdadero creyente&raquo;.<\/p>\n<p>Como conclusi&oacute;n, el Papa Francisco invit&oacute; a hacer propias las palabras de Jes&uacute;s: &laquo;Abrah&aacute;n, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi d&iacute;a; lo vio, y se llen&oacute; de alegr&iacute;a&raquo;. Y pidi&oacute; &laquo;al Se&ntilde;or la gracia de ser exultante en la esperanza, la gracia de poder ver el d&iacute;a de Jes&uacute;s cuando nos encontremos con &Eacute;l y la gracia de la alegr&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE &nbsp;Himno a la alegr&iacute;a Jueves 26 de marzo de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 13, viernes 27 de marzo de 2015 &nbsp; Alegr&iacute;a y esperanza son las caracter&iacute;sticas del cristiano. 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