{"id":39402,"date":"2016-10-05T22:34:38","date_gmt":"2016-10-06T03:34:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-cerreis-esa-puerta-17-de-marzo-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:38","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:38","slug":"no-cerreis-esa-puerta-17-de-marzo-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-cerreis-esa-puerta-17-de-marzo-de-2015\/","title":{"rendered":"No cerr\u00e9is esa puerta (17 de marzo de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>&nbsp;No cerr&eacute;is esa puerta&nbsp; <\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes 17 de marzo de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 12, viernes 20 de marzo de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Cuaresma es tiempo propicio para pedir al Se&ntilde;or, &laquo;para cada uno de nosotros y para toda la Iglesia&raquo;, la &laquo;conversi&oacute;n a la misericordia de Jes&uacute;s&raquo;. Demasiadas veces, en efecto, los cristianos &laquo;son especialistas en cerrar las puertas a las personas&raquo; que, debilitadas por la vida y por sus errores, estar&iacute;an, en cambio, dispuestas a recomenzar, &laquo;personas a las cuales el Esp&iacute;ritu Santo mueve el coraz&oacute;n para seguir adelante&raquo;.<\/p>\n<p>La ley del amor est&aacute; en el centro de la reflexi&oacute;n que el Papa Francisco desarroll&oacute;, el martes 17 de marzo, por la ma&ntilde;ana, en Santa Marta, a partir de la liturgia del d&iacute;a. Una Palabra de Dios que parte de una imagen: &laquo;el agua que cura&raquo;. En la primera lectura el profeta Ezequiel (47, 1-9.12) habla, en efecto, del agua que brota del templo, &laquo;un agua bendecida, el agua de Dios, abundante como la gracia de Dios: abundante siempre&raquo;. El Se&ntilde;or, en efecto, explic&oacute; el Papa, es generoso &laquo;al dar su amor, al sanar nuestras llagas&raquo;.<\/p>\n<p>El agua est&aacute; presente tambi&eacute;n en el Evangelio de san Juan (5, 1-16) donde se narra acerca de una piscina \u2014&laquo;llamada en hebreo <i>Betesda<\/i>&raquo;\u2014 caracterizada por &laquo;cinco soportales, bajo los cuales estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paral&iacute;ticos&raquo;. En ese sitio, en efecto, &laquo;hab&iacute;a una tradici&oacute;n&raquo; seg&uacute;n la cual &laquo;de vez en cuando bajaba del cielo un &aacute;ngel&raquo; a mover las aguas, y los enfermos &laquo;que se tiraban all&iacute;&raquo; en ese momento &laquo;quedaban curados&raquo;.<\/p>\n<p>Por ello, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;hab&iacute;a tanta gente&raquo;. Y, as&iacute;, se encontraba tambi&eacute;n en ese sitio &laquo;un hombre que estaba enfermo desde hac&iacute;a treinta y ocho a&ntilde;os&raquo;. Estaba all&iacute; esperando y Jes&uacute;s le pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;Quieres quedar sano?&raquo;. El enfermo respondi&oacute;: &laquo;Se&ntilde;or, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua, cuando viene el &aacute;ngel. Para cuando llego yo, otro se se me ha adelantado&raquo;. Es decir, quien se presenta a Jes&uacute;s es &laquo;un hombre derrotado&raquo; que &laquo;hab&iacute;a perdido la esperanza&raquo;. Enfermo, pero \u2014destac&oacute; el Papa Francisco\u2014 &laquo;no s&oacute;lo paral&iacute;tico&raquo;: estaba enfermo de &laquo;otra enfermedad muy mala&raquo;, la acedia.<\/p>\n<p>&laquo;Es la acedia la que hac&iacute;a que estuviese triste, que sea perezoso&raquo;, destac&oacute;. Otra persona, en efecto, hubiese &laquo;buscado el camino para llegar a tiempo, como el ciego en Jeric&oacute;, que gritaba, gritaba, y quer&iacute;an hacerle callar y gritaba m&aacute;s fuerte: encontr&oacute; el camino&raquo;. Pero &eacute;l, postrado por la enfermedad desde hac&iacute;a treinta y ocho a&ntilde;os, &laquo;no ten&iacute;a ganas de curarse&raquo;, no ten&iacute;a &laquo;fuerzas&raquo;. Al mismo tiempo, ten&iacute;a &laquo;amargura en el alma: \u201cPero el otro llega antes que yo y a m&iacute; me dejan a un lado\u201d&raquo;. Y ten&iacute;a &laquo;tambi&eacute;n un poco de resentimiento&raquo;. Era &laquo;de verdad un alma triste, derrotada, derrotada por la vida&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Jes&uacute;s tiene misericordia&raquo; de este hombre y lo invita: &laquo;Lev&aacute;ntate. Lev&aacute;ntate, acabemos esta historia; toma tu camilla y echa a andar&raquo;. El Papa Francisco describi&oacute; la siguiente escena: &laquo;Y al momento el hombre qued&oacute; sano, tom&oacute; su camilla y ech&oacute; a andar. Pero estaba tan enfermo que no lograba creer y tal vez caminaba un poco dudoso con su camilla sobre los hombros&raquo;. A este punto entraron en juego otros personajes: &laquo;Era s&aacute;bado, &iquest;qu&eacute; encontr&oacute; ese hombre? A los doctores de la ley&raquo;, quienes le preguntaron: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; llevas esto? No se puede, hoy es s&aacute;bado&raquo;. Y el hombre respondi&oacute;: &laquo;&iquest;Sabes? Estoy curado&raquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &laquo;El que me ha curado es quien me ha dicho: \u201cToma tu camilla\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Sucede, por lo tanto, un hecho extra&ntilde;o: &laquo;esta gente en lugar de alegrarse, de decir: \u201c&iexcl;Qu&eacute; bien! &iexcl;Felicidades!\u201d&raquo;, se pregunta: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n es este hombre?&raquo;. Los doctores comienzan &laquo;una investigaci&oacute;n&raquo; y discuten: &laquo;Veamos lo que sucedi&oacute; aqu&iacute;, pero la ley&#8230; Debemos custodiar la ley&raquo;. El hombre, por su parte, sigue caminando con su camilla, &laquo;pero un poco triste&raquo;. Coment&oacute; el Papa: &laquo;Soy malo, pero algunas veces pienso qu&eacute; hubiese sucedido si este hombre hubiese dado un buen cheque a esos doctores. Hubiesen dicho: \u201cSigue adelante, s&iacute;, s&iacute;, por esta vez sigue adelante\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>Continuando con la lectura del Evangelio, tenemos a Jes&uacute;s que &laquo;encuentra a este hombre m&aacute;s tarde y le dice: \u201cMira, has quedado sano, pero no vuelvas atr&aacute;s \u2014es decir, no peques m&aacute;s\u2014 para que no te suceda algo peor. Sigue adelante, sigue caminando hacia adelante\u201d&raquo;. Y el hombre fue a los doctores de la ley para decir: &laquo;La persona, el hombre que me cur&oacute; se llama Jes&uacute;s. Es Aquel&raquo;. Y se lee: &laquo;Por esto los jud&iacute;os persegu&iacute;an a Jes&uacute;s, porque hac&iacute;a tales cosas en s&aacute;bado&raquo;. De nuevo coment&oacute; el Papa Francisco: &laquo;Porque hac&iacute;a el bien tambi&eacute;n el s&aacute;bado, y no se pod&iacute;a hacer&raquo;.<\/p>\n<p>Esta historia, dijo el Papa actualizando su reflexi&oacute;n, &laquo;se repite muchas veces en la vida: un hombre \u2014una mujer\u2014 que se siente enfermo en el alma, triste, que cometi&oacute; muchos errores en la vida, en un cierto momento percibe que las aguas se mueven, est&aacute; el Esp&iacute;ritu Santo que mueve algo; u oye una palabra&raquo;. Y reacciona: &laquo;Yo quisiera ir&raquo;. As&iacute;, &laquo;se arma de valor y va&raquo;. Pero ese hombre &laquo;cu&aacute;ntas veces hoy en las comunidades cristianas encuentra las puertas cerradas&raquo;. Tal vez escucha que le dicen: &laquo;T&uacute; no puedes, no, t&uacute; no puedes; t&uacute; te has equivocado aqu&iacute; y no puedes. Si quieres venir, ven a la misa del domingo, pero qu&eacute;date all&iacute;, no hagas nada m&aacute;s&raquo;. Sucede de este modo que &laquo;lo que hace el Esp&iacute;ritu Santo en el coraz&oacute;n de las personas, los cristianos con psicolog&iacute;a de doctores de la ley lo destruyen&raquo;.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice dijo estar disgustado por esto, porque, destac&oacute;, la Iglesia &laquo;es la casa de Jes&uacute;s y Jes&uacute;s acoge, pero no s&oacute;lo acoge: va a al encuentro de la gente&raquo;, as&iacute; como &laquo;fue a buscar&raquo; a ese hombre. &laquo;Y si la gente est&aacute; herida \u2014se pregunt&oacute;\u2014, &iquest;qu&eacute; hace Jes&uacute;s?, &iquest;la reprende dici&eacute;ndole: por qu&eacute; est&aacute; herida? No, va y la carga sobre los hombros&raquo;. Esto, afirm&oacute; el Papa, &laquo;se llama misericordia&raquo;. Precisamente de esto habla Dios cuando &laquo;reprende a su pueblo: \u201cMisericordia quiero, no sacrificios\u201d&raquo;.<\/p>\n<p> Como es costumbre, el Pont&iacute;fice concluy&oacute; la reflexi&oacute;n sugiriendo un compromiso para la vida cotidiana: &laquo;Estamos en Cuaresma, tenemos que convertirnos&raquo;. Alguien, dijo, podr&iacute;a reconocer: &laquo;Padre, hay tantos pecadores por la calle: los que roban, los que est&aacute;n en los campos n&oacute;madas&#8230; \u2014por decir algo\u2014 y nosotros despreciamos a esta gente&raquo;. Pero a este se le debe decir: &laquo;&iquest;Y t&uacute; qui&eacute;n eres? &iquest;Y t&uacute; qui&eacute;n eres, que cierras la puerta de tu coraz&oacute;n a un hombre, a una mujer, que tiene ganas de mejorar, de volver al pueblo de Dios, porque el Esp&iacute;ritu Santo ha obrado en su coraz&oacute;n?&raquo;. Incluso hoy hay cristianos que se comportan como los doctores de la ley y &laquo;hacen lo mismo que hac&iacute;an con Jes&uacute;s&raquo;, objetando: &laquo;Pero este, este dice una herej&iacute;a, esto no se puede hacer, esto va contra la disciplina de la Iglesia, esto va contra la ley&raquo;. Y as&iacute; cierran las puertas a muchas personas. Por ello, concluy&oacute; el Papa, &laquo;pidamos hoy al Se&ntilde;or&raquo; la &laquo;conversi&oacute;n a la misericordia de Jes&uacute;s&raquo;: s&oacute;lo as&iacute; &laquo;la ley estar&aacute; plenamente cumplida, porque la ley es amar a Dios y al pr&oacute;jimo, como a nosotros mismos&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE &nbsp;No cerr&eacute;is esa puerta&nbsp; Martes 17 de marzo de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 12, viernes 20 de marzo de 2015 &nbsp; La Cuaresma es tiempo propicio para pedir al Se&ntilde;or, &laquo;para cada uno de nosotros y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-cerreis-esa-puerta-17-de-marzo-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNo cerr\u00e9is esa puerta (17 de marzo de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39402","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39402","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39402"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39402\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39402"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39402"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39402"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}