{"id":39403,"date":"2016-10-05T22:34:40","date_gmt":"2016-10-06T03:34:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-cambia-16-de-marzo-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:40","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:40","slug":"como-se-cambia-16-de-marzo-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-cambia-16-de-marzo-de-2015\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo se cambia (16 de marzo de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>&nbsp;C&oacute;mo se cambia&nbsp; <\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes 16 de marzo de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 12, viernes 20 de marzo de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nosotros somos el &laquo;sue&ntilde;o de Dios&raquo; que, enamorado de verdad, quiere &laquo;cambiar nuestra vida&raquo;. Precisamente por amor. S&oacute;lo nos pide tener fe para dejarlo obrar. Y as&iacute;, &laquo;s&oacute;lo podemos llorar de alegr&iacute;a&raquo; ante un Dios que nos &laquo;re-crea&raquo;, dijo el Papa Francisco en la misa celebrada el lunes 16 de marzo, en la capilla de la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>En la primera lectura, tomada de Isa&iacute;as (65, 17-21) &laquo;el Se&ntilde;or nos dice que crea cielos nuevos y tierra nueva, es decir, \u201cre-crea\u201d las cosas&raquo;, destac&oacute; el Papa Francisco, al recordar tambi&eacute;n que &laquo;muchas veces hemos hablado de estas \u201cdos creaciones\u201d de Dios: la primera, la que se hizo en seis d&iacute;as, y la segunda, cuando el Se&ntilde;or \u201crehace\u201d el mundo, arruinado por el pecado, en Jesucristo&raquo;. Y, destac&oacute;, &laquo;hemos dicho muchas veces que esta segunda es m&aacute;s maravillosa que la primera&raquo;. En efecto, explic&oacute; el Papa, &laquo;la primera ya es una creaci&oacute;n maravillosa; pero la segunda, en Cristo, es a&uacute;n m&aacute;s maravillosa&raquo;.<\/p>\n<p>En la meditaci&oacute;n, sin embargo, el Papa Francisco eligi&oacute; detenerse &laquo;en otro aspecto&raquo;, a partir precisamente del pasaje de Isa&iacute;as en el cual, explic&oacute;, &laquo;el Se&ntilde;or habla de lo que har&aacute;: un cielo nuevo, una tierra nueva&raquo;. Y &laquo;encontramos que el Se&ntilde;or tiene mucho entusiasmo: habla de alegr&iacute;a y dice una palabra: \u201cMe regocijar&eacute; con mi pueblo\u201d&raquo;. En esencia, &laquo;el Se&ntilde;or piensa en lo que har&aacute;, piensa que &Eacute;l, &Eacute;l mismo gozar&aacute; de la alegr&iacute;a con su pueblo&raquo;. As&iacute; &laquo;es como si fuese un \u201csue&ntilde;o\u201d del Se&ntilde;or, como si el Se&ntilde;or \u201cso&ntilde;ase\u201d acerca de nosotros: cu&aacute;n hermoso ser&aacute; cuando estemos todos juntos, cuando nos encontraremos all&aacute; o cuando esa persona, la otra o la otra caminar&aacute;&#8230;&raquo;.<\/p>\n<p>Precisando a&uacute;n m&aacute;s su razonamiento, el Papa Francisco recurri&oacute; a &laquo;una met&aacute;fora que nos pueda hacer comprender: es como si una joven con su novio o el joven con su novia pensase: cuando estaremos juntos, cuando nos casemos&#8230;&raquo;. He aqu&iacute;, precisamente, &laquo;el \u201csue&ntilde;o\u201d de Dios: Dios piensa en cada uno de nosotros, nos quiere mucho, sue&ntilde;a con nosotros, sue&ntilde;a con la alegr&iacute;a de la que gozar&aacute; con nosotros&raquo;. Y es precisamente &laquo;por esto que el Se&ntilde;or quiere \u201cre-crearnos\u201d, hacer de nuevo nuestro coraz&oacute;n, \u201cre-crear\u201d nuestro coraz&oacute;n para hacer triunfar la alegr&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>Todo esto condujo al Papa a sugerir alguna pregunta: &laquo;&iquest;Hab&eacute;is pensado alguna vez: el Se&ntilde;or sue&ntilde;a conmigo, piensa en m&iacute;, yo estoy en la mente, en el coraz&oacute;n del Se&ntilde;or, el Se&ntilde;or es capaz de cambiarme la vida?&raquo;. Isa&iacute;as, a&ntilde;adi&oacute; el Papa Francisco, nos dice tambi&eacute;n que el Se&ntilde;or &laquo;hace muchos proyectos: construiremos casas, plantaremos vi&ntilde;as, comeremos juntos: todos esos proyectos t&iacute;picos de un enamorado&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s, &laquo;el Se&ntilde;or se manifiesta enamorado de su pueblo&raquo; llegando incluso a decir: &laquo;Pero yo no te eleg&iacute; porque t&uacute; eres el m&aacute;s fuerte, el m&aacute;s grande, el m&aacute;s poderoso; sino que te eleg&iacute; porque t&uacute; eres el m&aacute;s peque&ntilde;o de todos&raquo;. Es m&aacute;s, &laquo;se podr&iacute;a decir: el m&aacute;s miserable de todos. Pero te eleg&iacute; as&iacute;, y esto es el amor&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;De all&iacute; \u2014afirm&oacute; el Papa\u2014 este continuo querer del Se&ntilde;or, este deseo suyo de cambiar nuestra vida. Y nosotros podemos decir, si escuchamos esta invitaci&oacute;n del Se&ntilde;or: \u201cCambiaste mi luto en danzas\u201d&raquo;, o sea las palabras &laquo;que rezamos&raquo; en el Salmo 29. &laquo;Te ensalzar&eacute;, Se&ntilde;or, porque me has librado&raquo; dice tambi&eacute;n el Salmo, reconociendo de este modo que el Se&ntilde;or &laquo;es capaz de cambiarnos, por amor: est&aacute; enamorado de nosotros&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Creo que no existe un te&oacute;logo que pueda explicar esto: no se puede explicar&raquo;, destac&oacute; el Papa Francisco. Porque &laquo;sobre esto s&oacute;lo se puede reflexionar, sentir y llorar de alegr&iacute;a: el Se&ntilde;or nos puede cambiar&raquo;. A este punto surge espont&aacute;neo preguntarse: &iquest;qu&eacute; debo hacer? La respuesta es clara: &laquo;Creer, creer que el Se&ntilde;or puede cambiarme, que &Eacute;l puede&raquo;. Exactamente lo que hizo con el funcionario del rey que ten&iacute;a un hijo enfermo en Cafarna&uacute;n, como relata san Juan en su Evangelio (4, 43-54). Ese hombre, se lee, a Jes&uacute;s le &laquo;ped&iacute;a que bajase a curar a su hijo, porque estaba por morir&raquo;. Y Jes&uacute;s le respondi&oacute;: &laquo;Anda, tu hijo vive&raquo;. As&iacute;, pues, ese padre &laquo;crey&oacute; en la palabra que Jes&uacute;s le hab&iacute;a dicho y se puso en camino: crey&oacute;, crey&oacute; que Jes&uacute;s ten&iacute;a el poder de curar a su ni&ntilde;o. Y tuvo raz&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;La fe \u2014explic&oacute; el Papa Francisco\u2014 es dejar espacio a este amor de Dios; es dejar espacio al poder, al poder de Dios, al poder de alguien que me ama, que est&aacute; enamorado de m&iacute; y desea la alegr&iacute;a conmigo. Esto es la fe. Esto es creer: es dejar espacio al Se&ntilde;or para que venga y me cambie&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa concluy&oacute; con una significativa anotaci&oacute;n: &laquo;Es curioso: este fue el segundo milagro que hizo Jes&uacute;s. Y lo hizo en el mismo sitio que hab&iacute;a hecho el primero, en Can&aacute; de Galilea&raquo;. En el pasaje del Evangelio de hoy se lee: &laquo;Fue Jes&uacute;s otra vez a Can&aacute; de Galilea, donde hab&iacute;a convertido el agua en vino&raquo;. De nuevo &laquo;en Can&aacute; de Galilea cambia incluso la muerte de este ni&ntilde;o en vida&raquo;. De verdad, dijo el Papa Francisco, &laquo;el Se&ntilde;or puede cambiarnos, quiere cambiarnos, ama cambiarnos. Y esto, por amor&raquo;. A nosotros, concluy&oacute;, &laquo;s&oacute;lo nos pide nuestra fe: es decir, dejar espacio a su amor para que pueda obrar y realizar un cambio de vida en nosotros&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE &nbsp;C&oacute;mo se cambia&nbsp; Lunes 16 de marzo de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 12, viernes 20 de marzo de 2015 &nbsp; Nosotros somos el &laquo;sue&ntilde;o de Dios&raquo; que, enamorado de verdad, quiere &laquo;cambiar nuestra vida&raquo;. 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