{"id":39404,"date":"2016-10-05T22:34:41","date_gmt":"2016-10-06T03:34:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/corazones-petrificados-12-de-marzo-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:41","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:41","slug":"corazones-petrificados-12-de-marzo-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/corazones-petrificados-12-de-marzo-de-2015\/","title":{"rendered":"Corazones petrificados (12 de marzo de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>&nbsp;Corazones petrificados&nbsp; <\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Jueves 12 de marzo de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 11, viernes 13 de marzo de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ninguna componenda: o nos dejamos amar &laquo;por la misericordia de Dios&raquo; o elegimos el camino &laquo;de la hipocres&iacute;a&raquo; y hacemos lo que queremos dejando que nuestro coraz&oacute;n &laquo;se endurezca&raquo; cada vez m&aacute;s. Es la historia de la relaci&oacute;n entre Dios y el hombre, desde los tiempos de Abel hasta nuestros d&iacute;as, en el centro de la reflexi&oacute;n propuesta por el Papa Francisco durante la misa en Santa Marta el jueves 12 de marzo.<\/p>\n<p>El Pont&iacute;fice parti&oacute; de la oraci&oacute;n del salmo responsorial \u2014&laquo;No endurezc&aacute;is vuestro coraz&oacute;n&raquo;\u2014 y se pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; sucede esto?&raquo;. Para comprenderlo hizo referencia ante todo a la primera lectura tomada del libro del profeta Jerem&iacute;as (7, 23-28) donde est&aacute;, por decirlo as&iacute;, sintetizada la &laquo;historia de Dios&raquo;. Y nos podr&iacute;amos preguntar: &iquest;C&oacute;mo, &laquo;Dios tiene una historia?&raquo;. &iquest;C&oacute;mo es posible visto que &laquo;Dios es eterno&raquo;? Es verdad, explic&oacute; el Papa Francisco, &laquo;pero desde el momento en que Dios entr&oacute; en di&aacute;logo con su pueblo, entr&oacute; en la historia&raquo;.<\/p>\n<p>Y la historia de Dios con su pueblo &laquo;es una historia triste&raquo; porque &laquo;Dios lo dio todo&raquo; y a cambio &laquo;s&oacute;lo recibi&oacute; cosas malas&raquo;. El Se&ntilde;or hab&iacute;a dicho: &laquo;Escuchad mi voz. Yo ser&eacute; vuestro Dios y vosotros ser&eacute;is mi pueblo. Seguid el camino que os se&ntilde;alo, y todo os ir&aacute; bien&raquo;. Ese era el &laquo;camino&raquo; hacia la felicidad. &laquo;Pero ellos no escucharon ni hicieron caso&raquo; y, es m&aacute;s, &laquo;caminaron seg&uacute;n sus ideas, seg&uacute;n la maldad de su obstinado coraz&oacute;n&raquo;: es decir, no quer&iacute;an &laquo;escuchar la Palabra de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>Esta opci&oacute;n, explic&oacute; el Papa, caracteriz&oacute; toda la historia del pueblo de Dios: &laquo;pensemos en el asesinato, en la muerte de Abel, asesinado por su hermano, coraz&oacute;n malvado de envidia&raquo;. Sin embargo, a pesar de que el pueblo haya continuamente &laquo;dado la espalda&raquo; al Se&ntilde;or, &Eacute;l afirma: &laquo;Yo no me he cansado&raquo;. Y env&iacute;a &laquo;con asidua atenci&oacute;n&raquo; a los profetas. Aun as&iacute;, sin embargo, los hombres no lo escucharon. Es m&aacute;s, se lee en la Escritura, &laquo;endurecieron la cerviz y fueron peores que sus padres&raquo;. Y &laquo;la situaci&oacute;n del pueblo de Dios empeor&oacute;, a trav&eacute;s de las generaciones&raquo;.<\/p>\n<p>El Se&ntilde;or dijo a Jerem&iacute;as: &laquo;Ya puedes repetirles este discurso, seguro que no te escuchar&aacute;n; ya puedes gritarles, seguro que no te responder&aacute;n. A&uacute;n as&iacute; les dir&aacute;s: \u201cEsta es la gente que no escucha la voz del Se&ntilde;or, su Dios, y no quiso escarmentar&raquo;. Y luego, destac&oacute; el Papa, a&ntilde;adi&oacute; una palabra &laquo;terrible: \u201cHa desaparecido la fidelidad&#8230; Vosotros no sois un pueblo fiel\u201d&raquo;. Aqu&iacute;, coment&oacute; el Papa Francisco, parece que Dios llorase: &laquo;Te he amado tanto, te he dado tanto y t&uacute;&#8230; todo en contra de m&iacute;&raquo;. Un llanto que recuerda el de Jes&uacute;s &laquo;contemplando Jerusal&eacute;n&raquo;. Por lo dem&aacute;s, explic&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;en el coraz&oacute;n de Jes&uacute;s estaba toda esta historia, donde la fidelidad hab&iacute;a desaparecido&raquo;. Una historia de infidelidad que ata&ntilde;e &laquo;nuestra historia personal&raquo;, porque &laquo;nosotros hacemos nuestra voluntad. Pero haciendo esto, en el camino de la vida seguimos una senda de endurecimiento: el coraz&oacute;n se endurece, se petrifica. La palabra del Se&ntilde;or no entra. El pueblo se aleja&raquo;. Por ello, dijo el Papa, &laquo;hoy, en este d&iacute;a cuaresmal, podemos preguntarnos: &iquest;Escucho la voz del Se&ntilde;or, o hago lo que yo quiero, lo que me gusta?&raquo;.<\/p>\n<p>El consejo del salmo responsorial \u2013&laquo;No endurezc&aacute;is vuestro coraz&oacute;n&raquo;\u2013 se vuelve a encontrar &laquo;muchas veces en la Biblia&raquo; donde, para explicar la &laquo;infidelidad del pueblo&raquo;, se usa a menudo &laquo;la figura de la ad&uacute;ltera&raquo;. El Papa Francisco record&oacute;, por ejemplo, el pasaje famoso de Ezequiel 16: &laquo;Toda una historia de adulterio, es la tuya. T&uacute;, pueblo, no fuiste fiel a m&iacute;, eres un pueblo ad&uacute;ltero&raquo;. O tambi&eacute;n las muchas veces en que Jes&uacute;s &laquo;reprochaba a los disc&iacute;pulos ese coraz&oacute;n endurecido&raquo;, como hizo con los de Ema&uacute;s: &laquo;&iexcl;Qu&eacute; necios y torpes sois!&raquo;.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n malvado \u2013explic&oacute; el Pont&iacute;fice al recordar que &laquo;todos tenemos un pedacito&raquo;\u2013 &laquo;no nos deja entender el amor de Dios. Nosotros queremos ser libres&raquo;, pero &laquo;con una libertad que al final nos hace esclavos, y no con la libertad del amor que nos ofrece el Se&ntilde;or&raquo;.<\/p>\n<p>Esto, subray&oacute; el Papa, sucede tambi&eacute;n en las &laquo;instituciones&raquo;: por ejemplo, &laquo;Jes&uacute;s cura a una persona, pero el coraz&oacute;n de estos doctores de la ley, de estos sacerdotes, de este sistema legal era muy duro, siempre buscaban excusas&raquo;. Y, as&iacute;, le dicen: &laquo;Pero, t&uacute; arrojas a los demonios en nombre del demonio&raquo;. T&uacute; eres un brujo demon&iacute;aco. Son los legalistas &laquo;que creen que la vida de la fe se regula solamente por las leyes que hacen ellos&raquo;. Para ellos &laquo;Jes&uacute;s usa esa palabra: hip&oacute;critas, sepulcros blanqueados, muy hermosos por fuera pero por dentro llenos de podredumbre y de hipocres&iacute;a&raquo;.<\/p>\n<p>Lamentablemente, dijo el Papa Francisco, lo mismo &laquo;ocurri&oacute; en la historia de la Iglesia&raquo;. Pensemos &laquo;en la pobre Juana de Arco: hoy es santa. Pobrecita: estos doctores la quemaron viva, porque dec&iacute;an que era her&eacute;tica&raquo;. O incluso m&aacute;s cercano en el tiempo, pensemos &laquo;en el beato Rosmini: todos sus libros al &Iacute;ndice. No se pod&iacute;an leer, era pecado leerlos. Hoy es beato&raquo;. Al respecto el Pont&iacute;fice destac&oacute; que as&iacute; como &laquo;en la historia de Dios con su pueblo, el Se&ntilde;or enviaba a los profetas para decir que amaba a su pueblo&raquo;, as&iacute; &laquo;en la Iglesia, el Se&ntilde;or env&iacute;a a los santos&raquo;. Son ellos &laquo;los que llevan adelante la vida de la Iglesia: son los santos. No son los poderosos, no son los hip&oacute;critas&raquo;. Son &laquo;el hombre santo, la mujer santa, el ni&ntilde;o, el joven santo, el sacerdote santo, la religiosa santa, el obispo santo&#8230;&raquo;: es decir, los &laquo;que no tienen el coraz&oacute;n endurecido&raquo;, sino &laquo;siempre abierto a la palabra de amor del Se&ntilde;or&raquo;, los que &laquo;no tienen miedo de dejarse acariciar por la misericordia de Dios. Por eso los santos son hombres y mujeres que comprenden tantas miserias, tantas miserias humanas, y acompa&ntilde;an al pueblo de cerca. No desprecian al pueblo&raquo;.<\/p>\n<p>Con este pueblo que &laquo;perdi&oacute; la fidelidad&raquo; el Se&ntilde;or es claro: &laquo;El que no est&aacute; conmigo, est&aacute; contra m&iacute;&raquo;. Alguien podr&iacute;a preguntar: &laquo;&iquest;Pero no existir&aacute; otro camino de componenda, un poco de aqu&iacute; y un poco de all&aacute;?&raquo;. No, dijo el Pont&iacute;fice, &laquo;o est&aacute;s en la senda del amor, o est&aacute;s en la senda de la hipocres&iacute;a. O te dejas amar por la misericordia de Dios, o haces lo que quieres seg&uacute;n tu coraz&oacute;n, que se endurece cada vez m&aacute;s por esta senda&raquo;. No existe, afirm&oacute;, &laquo;una tercera senda posible: o eres santo, o vas por el otro camino&raquo;. Y quien &laquo;no recoge&raquo; con el Se&ntilde;or, no s&oacute;lo &laquo;deja las cosas&raquo;, sino &laquo;peor: desparrama, arruina. Es un corruptor. Es un corrupto, que corrompe&raquo;.<\/p>\n<p>Por esta infidelidad &laquo;Jes&uacute;s llora por Jerusal&eacute;n&raquo; y &laquo;por cada uno de nosotros&raquo;. En el cap&iacute;tulo 23 de san Mateo, record&oacute; el Papa concluyendo, se lee una maldici&oacute;n &laquo;terrible&raquo; contra los &laquo;dirigentes que tienen el coraz&oacute;n endurecido y quieren endurecer el coraz&oacute;n del pueblo&raquo;. Dice Jes&uacute;s: &laquo;As&iacute; recaer&aacute; sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra, desde la sangre de Abel. Ser&aacute;n culpables de tanta sangre inocente, derramada por su maldad, su hipocres&iacute;a, su coraz&oacute;n corrupto, endurecido, petrificado&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE &nbsp;Corazones petrificados&nbsp; Jueves 12 de marzo de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 11, viernes 13 de marzo de 2015 &nbsp; Ninguna componenda: o nos dejamos amar &laquo;por la misericordia de Dios&raquo; o elegimos el camino &laquo;de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/corazones-petrificados-12-de-marzo-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCorazones petrificados (12 de marzo de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39404","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39404","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39404"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39404\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39404"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39404"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39404"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}