{"id":39405,"date":"2016-10-05T22:34:42","date_gmt":"2016-10-06T03:34:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/puerta-abierta-10-de-marzo-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:42","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:42","slug":"puerta-abierta-10-de-marzo-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/puerta-abierta-10-de-marzo-de-2015\/","title":{"rendered":"Puerta abierta (10 de marzo de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>&nbsp;Puerta abierta <\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes 10 de marzo de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 11, viernes 13 de marzo de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Pedir perd&oacute;n no es un simple pedir disculpas&raquo;. No es f&aacute;cil, as&iacute; como &laquo;no es f&aacute;cil recibir el perd&oacute;n de Dios: no porque &Eacute;l no quiera d&aacute;rnoslo, sino porque nosotros cerramos la puerta no perdonando&raquo; a los dem&aacute;s. En la homil&iacute;a de la misa en Santa Marta del martes 10 de marzo, el Papa Francisco a&ntilde;adi&oacute; una tesela a la reflexi&oacute;n sobre el camino penitencial que caracteriza la Cuaresma: el tema del perd&oacute;n.<\/p>\n<p>La reflexi&oacute;n parti&oacute; del pasaje de la primera lectura, tomada del libro del profeta Daniel (3, 25.34-43), donde se lee que el profeta Azar&iacute;as &laquo;pasaba un momento de prueba y record&oacute; la prueba de su pueblo, que era esclavo&raquo;. Pero, puntualiz&oacute; el Pont&iacute;fice, el pueblo &laquo;no era esclavo por casualidad: era esclavo porque hab&iacute;a abandonado la ley del Se&ntilde;or, porque hab&iacute;a pecado&raquo;. Por ello Azar&iacute;as reza as&iacute;: &laquo;Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia&#8230; Ahora, Se&ntilde;or, somos el m&aacute;s peque&ntilde;o de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados. Hoy pedimos misericordia&raquo;. Es decir, Azar&iacute;as &laquo;se arrepiente. Pide perd&oacute;n por el pecado de su pueblo&raquo;. As&iacute;, pues, el profeta &laquo;no se lamenta ante Dios en la prueba&raquo;, no dice: &laquo;Pero t&uacute; eres injusto con nosotros, mira lo que sucede ahora&#8230;&raquo;. &Eacute;l, en cambio, afirma: &laquo;Hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados y nos merecemos esto&raquo;. He aqu&iacute; el detalle fundamental: Azar&iacute;as &laquo;ten&iacute;a conciencia de pecado&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa hizo notar luego tambi&eacute;n que Azar&iacute;as no dice al Se&ntilde;or: &laquo;Disculpa, nos hemos equivocado&raquo;. En efecto, &laquo;pedir perd&oacute;n es otro cosa, es algo distinto que pedir disculpas&raquo;. Se trata de dos actitudes diferentes: el primero se limita a pedir disculpas, el segundo implica el reconocimiento de haber pecado. <\/p>\n<p>El pecado, en efecto, &laquo;no es un simple error. El pecado es idolatr&iacute;a&raquo;, es adorar a los &laquo;numerosos &iacute;dolos que tenemos&raquo;: el orgullo, la vanidad, el dinero, el &laquo;yo mismo&raquo;, el bienestar. He aqu&iacute; porqu&eacute; Azar&iacute;as no pide simplemente disculpas, sino que &laquo;pide perd&oacute;n&raquo;. <\/p>\n<p>El pasaje del evangelio de san Mateo (18, 21-35) llev&oacute; al Papa Francisco a afrontar la otra cara del perd&oacute;n: del perd&oacute;n que se pide a Dios al perd&oacute;n que se ofrece a los hermanos. Pedro plantea una pregunta a Jes&uacute;s: &laquo;Se&ntilde;or, si mi hermano me ofende, &iquest;cu&aacute;ntas veces tengo que perdonarlo?&raquo;. En el Evangelio &laquo;no son muchos los momentos en los que una persona pide perd&oacute;n&raquo;, explic&oacute; el Papa, recordando algunos de estos episodios. Est&aacute;, por ejemplo, &laquo;la pecadora que llora sobre los pies de Jes&uacute;s, lava los pies con sus l&aacute;grimas y los seca con sus cabellos&raquo;: en ese caso, dijo el Pont&iacute;fice, &laquo;la mujer hab&iacute;a pecado mucho, hab&iacute;a amado mucho y pide perd&oacute;n&raquo;. Luego se podr&iacute;a recordar el episodio en el que Pedro, &laquo;tras la pesca milagrosa, dice a Jes&uacute;s: \u201cAl&eacute;jate de m&iacute;, que soy un pecador\u201d&raquo;: all&iacute; &eacute;l &laquo;se da cuenta de que no se hab&iacute;a equivocado, que hab&iacute;a otra cosa dentro de &eacute;l&raquo;. Tambi&eacute;n, se puede volver a pensar en el momento en el que &laquo;Pedro llora, la noche del Jueves santo, cuando Jes&uacute;s lo mira&raquo;. <\/p>\n<p>En todo caso, son &laquo;pocos los momentos en los que se pide perd&oacute;n&raquo;. Pero en el pasaje propuesto por la liturgia Pedro pregunta al Se&ntilde;or cu&aacute;l debe ser la medida de nuestro perd&oacute;n: &laquo;&iquest;S&oacute;lo siete veces?&raquo;. Jes&uacute;s responde al ap&oacute;stol &laquo;con un juego de palabras que significa \u201csiempre\u201d: setenta veces siete, es decir, t&uacute; debes perdonar siempre&raquo;. Aqu&iacute;, subray&oacute; el Papa Francisco, se habla de &laquo;perdonar&raquo;, no simplemente de pedir disculpas por un error: perdonar &laquo;a quien me ha ofendido, a quien me hizo mal, a quien con su maldad hiri&oacute; mi vida, mi coraz&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute; entonces la pregunta para cada uno de nosotros: &laquo;&iquest;Cu&aacute;l es la medida de mi perd&oacute;n?&raquo;. La respuesta puede venir de la par&aacute;bola relatada por Jes&uacute;s, la del hombre &laquo;a quien se le perdon&oacute; mucho, mucho, mucho, mucho dinero, mucho, millones&raquo;, y que luego, bien &laquo;contento&raquo; con su perd&oacute;n, sali&oacute; y &laquo;encontr&oacute; a un compa&ntilde;ero que tal vez ten&iacute;a una deuda de 5 euros y lo mand&oacute; a la c&aacute;rcel&raquo;. El ejemplo es claro: &laquo;Si yo no soy capaz de perdonar, no soy capaz de pedir perd&oacute;n&raquo;. Por ello &laquo;Jes&uacute;s nos ense&ntilde;a a rezar as&iacute; al Padre: \u201cPerdona nuestras ofensas as&iacute; como nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; significa en concreto? El Papa Francisco respondi&oacute; imaginando el di&aacute;logo con un penitente: &laquo;Pero, padre, yo me confieso, voy a confesarme&#8230; \u2014&iquest;Y qu&eacute; haces primero de confesarte? \u2014Pienso en las cosas que hice mal. \u2014Est&aacute; bien. \u2014Luego pido perd&oacute;n al Se&ntilde;or y prometo no volver hacerlo&#8230; \u2014Bien. &iquest;Y luego vas al sacerdote?&raquo;. Pero antes &laquo;te falta una cosa: &iquest;has perdonado a los que te han hecho mal?&raquo;. Si la oraci&oacute;n que se nos ha sugerido es: &laquo;Perdona nuestras ofensas as&iacute; como nosotros perdonamos a los dem&aacute;s&raquo;, sabemos que &laquo;el perd&oacute;n que Dios te dar&aacute;&raquo; requiere &laquo;el perd&oacute;n que t&uacute; das a los dem&aacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Como conclusi&oacute;n, el Papa Francisco resumi&oacute; as&iacute; la meditaci&oacute;n: ante todo, &laquo;pedir perd&oacute;n no es un simple pedir disculpas&raquo; sino que &laquo;es ser consciente del pecado, de la idolatr&iacute;a que constru&iacute;, de las muchas idolatr&iacute;as&raquo;; en segundo lugar, &laquo;Dios siempre perdona, siempre&raquo;, pero pide que tambi&eacute;n yo perdone, porque &laquo;si yo no perdono&raquo;, en cierto sentido es como si cerrase &laquo;la puerta al perd&oacute;n de Dios&raquo;. Una puerta, en cambio, que debemos mantener abierta: dejemos entrar el perd&oacute;n de Dios a fin de que podamos perdonar a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE &nbsp;Puerta abierta Martes 10 de marzo de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 11, viernes 13 de marzo de 2015 &nbsp; &laquo;Pedir perd&oacute;n no es un simple pedir disculpas&raquo;. 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