{"id":39406,"date":"2016-10-05T22:34:44","date_gmt":"2016-10-06T03:34:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nada-de-espectaculo-9-de-marzo-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:44","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:44","slug":"nada-de-espectaculo-9-de-marzo-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nada-de-espectaculo-9-de-marzo-de-2015\/","title":{"rendered":"Nada de espect\u00e1culo (9 de marzo de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>&nbsp;Nada de espect&aacute;culo <\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Lunes 9 de marzo de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 11, viernes 13 de marzo de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El estilo de Dios es la &laquo;sencillez&raquo;: in&uacute;til buscarlo en el &laquo;espect&aacute;culo mundano&raquo;. Tambi&eacute;n en nuestra vida &Eacute;l obra siempre &laquo;en la humildad, en el silencio, en las cosas peque&ntilde;as&raquo;. Esta es la reflexi&oacute;n cuaresmal que el Papa Francisco quiso proponer en la homil&iacute;a de la misa celebrada en Santa Marta el lunes 9 de marzo. <\/p>\n<p>Como de costumbre, el Pont&iacute;fice parti&oacute; de la liturgia de la palabra en la que, observ&oacute;, &laquo;existe una palabra com&uacute;n&raquo; en las dos lecturas: &laquo;la ira; la indignaci&oacute;n&raquo;. En el Evangelio de san Lucas (4, 24-30) se narra el episodio donde &laquo;Jes&uacute;s vuelve a Nazaret, va a la sinagoga y comienza a hablar&raquo;. En un primer momento &laquo;toda la gente lo escuchaba con amor, feliz&raquo; y estaba asombrada de las palabras de Jes&uacute;s: &laquo;estaban contentos&raquo;. Pero Jes&uacute;s prosigue con su discurso &laquo;y reprende la falta de fe de su pueblo; recuerda c&oacute;mo esta falta es tambi&eacute;n hist&oacute;rica&raquo; haciendo referencia al tiempo de El&iacute;as (cuando \u2014record&oacute; el Papa\u2014 &laquo;hab&iacute;a tantas viudas&raquo;, pero Dios envi&oacute; al profeta &laquo;a un viuda de un pa&iacute;s pagano&raquo;) y a la purificaci&oacute;n de Naam&aacute;n el sirio, narrada en la primera lectura tomada del segundo libro de los Reyes (5, 1-15).<\/p>\n<p>Inicia as&iacute; la din&aacute;mica entre las expectativas de la gente y la respuesta de Dios que estuvo en el centro de la homil&iacute;a del Pont&iacute;fice. En efecto, explic&oacute; el Papa Francisco, mientras la gente &laquo;escuchaba con gusto lo que dec&iacute;a Jes&uacute;s&raquo;, a alguien &laquo;no le gust&oacute; lo que dec&iacute;a&raquo; y &laquo;quiz&aacute; alg&uacute;n hablador se alz&oacute; y dijo: &iquest;pero este de qu&eacute; viene a hablarnos? &iquest;D&oacute;nde estudi&oacute; para que nos diga estas cosas? Que nos haga ver su licenciatura. &iquest;En qu&eacute; universidad estudi&oacute;? Este es el hijo del carpintero y lo conocemos bien&raquo;.<\/p>\n<p>Explotan as&iacute; &laquo;la furia&raquo; y &laquo;la violencia&raquo;: se lee en el Evangelio que &laquo;lo echaron fuera de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio del monte&raquo; para despe&ntilde;arlo. Pero, se pregunt&oacute; el Pont&iacute;fice, &laquo;la admiraci&oacute;n, el estupor&raquo; &iquest;c&oacute;mo pasaron &laquo;a la ira, a la furia, a la violencia?&raquo;. Es lo que sucede tambi&eacute;n al general sirio de quien se escribe en el segundo libro de los Reyes: &laquo;Este hombre ten&iacute;a fe, sab&iacute;a que el Se&ntilde;or lo curar&iacute;a. Pero cuando el profeta le dice \u201cve, b&aacute;&ntilde;ate\u201d, se indigna&raquo;. Ten&iacute;a otras expectativas, explic&oacute; el Papa, y en efecto pensaba en Eliseo: &laquo;Al estar de pie, invocar&aacute; el nombre del Se&ntilde;or su Dios, agitar&aacute; su mano hacia la parte enferma y me quitar&aacute; la lepra&#8230; Pero nosotros tenemos r&iacute;os m&aacute;s hermosos que el Jord&aacute;n&raquo;. Y as&iacute; se marcha. Sin embargo, &laquo;los amigos le hacen entrar en raz&oacute;n&raquo; y, tras regresar, se cumple el milagro. <\/p>\n<p>Dos experiencias distantes en el tiempo pero muy similares: &laquo;&iquest;Qu&eacute; quer&iacute;a esta gente, estos de la sinagoga, y este sirio?&raquo; pregunt&oacute; el Papa Francisco. Por una parte &laquo;a los de la sinagoga Jes&uacute;s les reprende la falta de fe&raquo;, tanto que el Evangelio subraya c&oacute;mo &laquo;Jes&uacute;s all&iacute;, en ese lugar, no hizo milagros, por la falta de fe&raquo;. Por otro, Naam&aacute;n &laquo;ten&iacute;a fe, pero una fe especial&raquo;. En cualquier caso, destac&oacute; el Papa Francisco, todos buscaban lo mismo: &laquo;Quer&iacute;an el espect&aacute;culo&raquo;. Pero &laquo;el estilo del buen Dios no es hacer espect&aacute;culo: Dios act&uacute;a en la humildad, en el silencio, en las cosas peque&ntilde;as&raquo;. No por casualidad, al sirio, &laquo;la noticia de la posible curaci&oacute;n le llega de una esclava, una joven, que era la criada de su mujer, de una humilde jovencita&raquo;. Al respecto coment&oacute; el Papa: &laquo;As&iacute; va el Se&ntilde;or: por la humildad. Y si vemos toda la historia de la salvaci&oacute;n, encontraremos que siempre el Se&ntilde;or obra as&iacute;, siempre, con las cosas sencillas&raquo;. <\/p>\n<p>Para hacer comprender mejor este concepto, el Pont&iacute;fice hizo referencia a otros diversos episodios de las Escrituras. Por ejemplo, observ&oacute;, &laquo;en la narraci&oacute;n de la creaci&oacute;n no se dice que el Se&ntilde;or cogiera la varita m&aacute;gica&raquo;, no dijo: &laquo;Hagamos al hombre&raquo; y el hombre fue creado. Dios, en cambio, &laquo;lo hizo con el barro y su trabajo, sencillamente&raquo;. Y, as&iacute;, &laquo;cuando quiso liberar a su pueblo, lo liber&oacute; a trav&eacute;s de la fe y la confianza de un hombre, Mois&eacute;s&raquo;. Del mismo modo, &laquo;cuando quiso hacer caer la poderosa ciudad de Jeric&oacute;, lo hizo a trav&eacute;s de una prostituta&raquo;. Y &laquo;tambi&eacute;n para la conversi&oacute;n de los samaritanos, pidi&oacute; el trabajo de otra pecadora&raquo;.<\/p>\n<p>En realidad, el Se&ntilde;or desplaza siempre al hombre. Cuando &laquo;invit&oacute; a David a luchar contra Goliat, parec&iacute;a una locura: el peque&ntilde;o David ante aquel gigante, que ten&iacute;a una espada, ten&iacute;a muchas cosas, y David solamente la honda y las piedras&raquo;. Lo mismo sucede &laquo;cuando dijo a los Magos que hab&iacute;a nacido precisamente el rey, el gran rey&raquo;. &iquest;Qu&eacute; encontraron? &laquo;Un ni&ntilde;o, un establo&raquo;. Por lo tanto, destac&oacute; el obispo de Roma, &laquo;las cosas simples, la humildad de Dios, este es el estilo divino, nunca el espect&aacute;culo&raquo;.<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s, explic&oacute;, la del &laquo;espect&aacute;culo&raquo; fue precisamente &laquo;una de las tres tentaciones de Jes&uacute;s en el desierto&raquo;. Satan&aacute;s le dijo, en efecto: &laquo;Ven conmigo, subamos al alero del templo; t&uacute; te tiras y todos ver&aacute;n el milagro y creer&aacute;n en ti&raquo;. El Se&ntilde;or, en cambio, se revela &laquo;en la sencillez, en la humildad&raquo;.<\/p>\n<p>Entonces, concluy&oacute; el Papa Francisco, &laquo;nos har&aacute; bien en esta Cuaresma pensar en nuestra vida sobre c&oacute;mo el Se&ntilde;or nos ayud&oacute;, c&oacute;mo el Se&ntilde;or nos hizo seguir adelante, y encontraremos que siempre lo hizo con cosas sencillas&raquo;. Incluso podr&aacute; parecernos que todo sucedi&oacute; &laquo;como si fuera una casualidad&raquo;. Porque &laquo;el Se&ntilde;or hace las cosas sencillamente. Te habla silenciosamente al coraz&oacute;n&raquo;. Resultar&aacute; &uacute;til, por lo tanto, en este per&iacute;odo recordar &laquo;las numerosas veces&raquo; que en nuestra vida &laquo;el Se&ntilde;or nos visit&oacute; con su gracia&raquo; y hemos entendido que la humildad y la sencillez son su &laquo;estilo&raquo;. Esto, explic&oacute; el Papa, vale no solamente en la vida diaria, sino tambi&eacute;n &laquo;en la celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica, en los sacramentos&raquo;, en los cuales &laquo;es bello que se manifieste la humildad de Dios y no el espect&aacute;culo mundano&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE &nbsp;Nada de espect&aacute;culo Lunes 9 de marzo de 2015 &nbsp; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 11, viernes 13 de marzo de 2015 &nbsp; El estilo de Dios es la &laquo;sencillez&raquo;: in&uacute;til buscarlo en el &laquo;espect&aacute;culo mundano&raquo;. 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