{"id":39411,"date":"2016-10-05T22:34:52","date_gmt":"2016-10-06T03:34:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-martires-17-de-febrero-de-2015\/"},"modified":"2016-10-05T22:34:52","modified_gmt":"2016-10-06T03:34:52","slug":"como-martires-17-de-febrero-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-martires-17-de-febrero-de-2015\/","title":{"rendered":"Como m\u00e1rtires (17 de febrero de 2015)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">PAPA FRANCISCO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA <br \/> DE LA <i>DOMUS SANCTAE MARTHAE<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>&nbsp;Como m&aacute;rtires<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Martes 17 de febrero de 2015<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El Papa ofreci&oacute; la celebraci&oacute;n por los veinti&uacute;n coptos &laquo;degollados por el solo motivo de ser cristianos&raquo;<\/b><\/p>\n<p><font color=\"#663300\">Fuente:<i> L\u2019Osservatore Romano<\/i>, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 8, viernes 20 de febrero de 2015<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Ofrecemos esta misa por nuestros veinti&uacute;n hermanos coptos, degollados por el solo motivo de ser cristianos&raquo;. Lo dijo el Papa Francisco en la celebraci&oacute;n que presidi&oacute; el martes 17 de febrero en la capilla de la Casa Santa Marta. &laquo;Recemos por ellos \u2014a&ntilde;adi&oacute;\u2014, que el Se&ntilde;or los acoja como m&aacute;rtires, por sus familias, por mi hermano Tawadros que sufre mucho&raquo;. Y precisamente con el patriarca de la Iglesia ortodoxa copta, Tawadros II, el Papa habl&oacute; personalmente por tel&eacute;fono el lunes por la tarde manifest&aacute;ndole su profunda participaci&oacute;n en el dolor por el cruel asesinato realizado por los fundamentalistas isl&aacute;micos. Y asegur&oacute; tambi&eacute;n su oraci&oacute;n con ocasi&oacute;n de los funerales.<\/p>\n<p>Repitiendo las palabras de la ant&iacute;fona de ingreso &laquo;S&eacute; la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, t&uacute; que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dir&iacute;geme y gu&iacute;ame&raquo; (Salmo 31, 3-4), el Papa Francisco inici&oacute; la homil&iacute;a. El pasaje del Libro del G&eacute;nesis sobre el diluvio (6, 5-8; 7, 1-5.10), propuesto por la liturgia del d&iacute;a, &laquo;nos hace pensar \u2014dijo el Pont&iacute;fice\u2014 en la capacidad de destrucci&oacute;n que tiene el hombre: el hombre es capaz de destruir lo que ha hecho Dios&raquo; cuando &laquo;le parece que es m&aacute;s poderoso que Dios&raquo;. Y, as&iacute;, &laquo;Dios puede hacer cosas buenas, pero el hombre es capaz de destruirlas todas&raquo;.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n &laquo;en la Biblia, en los primeros cap&iacute;tulos, encontramos muchos ejemplos, desde el comienzo&raquo;. Por ejemplo, explic&oacute; el Papa Francisco, &laquo;el hombre llama el diluvio por su maldad: es &eacute;l quien lo llama&raquo;. Adem&aacute;s, &laquo;el hombre llama el fuego del cielo, en Sodoma y Gomorra, por su maldad&raquo;. Luego &laquo;el hombre crea la confusi&oacute;n, la divisi&oacute;n de la humanidad \u2014Babel, la Torre de Babel\u2014 por su maldad&raquo;. En definitiva, &laquo;el hombre es capaz de destruir, nosotros somos todos capaces de destruir&raquo;. Nos lo confirma, tambi&eacute;n en el G&eacute;nesis, &laquo;una frase muy, muy aguda: \u201cla maldad del hombre crec&iacute;a sobre la tierra y todos los pensamientos de su coraz&oacute;n \u2014del coraz&oacute;n de los hombres\u2014 tienden siempre y &uacute;nicamente al mal, siempre\u201d&raquo;.<\/p>\n<p>No es cuesti&oacute;n de ser demasiado negativos, destac&oacute; el Papa, porque &laquo;esta es la verdad&raquo;. A tal punto que &laquo;somos capaces de destruir incluso la fraternidad&raquo;, como lo demuestra la historia de &laquo;Ca&iacute;n y Abel en las primeras p&aacute;ginas de la Biblia&raquo;. Un episodio que, precisamente, &laquo;destruye la fraternidad, es el inicio de las guerras: los celos, las envidias, tanta codicia de poder, de tener m&aacute;s poder&raquo;. S&iacute;, afirm&oacute; el Papa Francisco, &laquo;esto parece negativo, pero es realista&raquo;. Por lo dem&aacute;s, a&ntilde;adi&oacute;, basta con tomar un &laquo;peri&oacute;dico cualquiera&raquo; para ver &laquo;que m&aacute;s del noventa por ciento de las noticias son noticias de destrucci&oacute;n: &iexcl;m&aacute;s del noventa por ciento! &iexcl;Y esto lo vemos todos los d&iacute;as!&raquo;.<\/p>\n<p>Pero entonces, &laquo;&iquest;qu&eacute; sucede en el coraz&oacute;n del hombre?&raquo;, fue la pregunta fundamental propuesta por el Papa. &laquo;Jes&uacute;s, una vez, advirti&oacute; a sus disc&iacute;pulos que el mal no entra en el coraz&oacute;n del hombre porque coma algo que no es puro, sino que sale del coraz&oacute;n&raquo;. Y &laquo;del coraz&oacute;n del hombre salen todas las maldades&raquo;. En efecto, &laquo;nuestro coraz&oacute;n d&eacute;bil est&aacute; herido&raquo;. Est&aacute; &laquo;siempre ese deseo de autonom&iacute;a&raquo; que lleva a decir: &laquo;Yo hago lo que quiero y si tengo ganas de hacer esto, lo hago. Y si por esto quiero declarar una guerra, la declaro. Y si por esto quiero destruir a mi familia, lo hago. Y si para ello tengo que matar al vecino, lo hago&raquo;. Pero precisamente &laquo;estas son las noticias de cada d&iacute;a&raquo;, destac&oacute; el Papa, observando que &laquo;los peri&oacute;dicos no nos cuentan noticias de la vida de los santos&raquo;.<\/p>\n<p>As&iacute;, pues, continu&oacute; tratando la cuesti&oacute;n central: &laquo;&iquest;por qu&eacute; somos as&iacute;?&raquo;. La respuesta es directa: &laquo;Porque tenemos esta posibilidad de destrucci&oacute;n, este es el problema&raquo;. Y actuando as&iacute;, luego, &laquo;en las guerras, en el tr&aacute;fico de armas somos emprendedores de muerte&raquo;. Y &laquo;hay pa&iacute;ses que venden las armas a este que est&aacute; en guerra con este, y las venden tambi&eacute;n a este, para que as&iacute; contin&uacute;e la guerra&raquo;. El problema es precisamente la &laquo;capacidad de destrucci&oacute;n y esto no viene del vecino&raquo; sino &laquo;&iexcl;de nosotros!&raquo;.<\/p>\n<p>&laquo;Cada &iacute;ntimo intento del coraz&oacute;n no era otra cosa m&aacute;s que el mal&raquo; repiti&oacute; una vez m&aacute;s el Papa Francisco. Al recordar precisamente que &laquo;nosotros tenemos esta semilla dentro, esta posibilidad&raquo;. Pero &laquo;tenemos tambi&eacute;n al Esp&iacute;ritu Santo que nos salva&raquo;. Se trata, por ello, de elegir a partir de las &laquo;peque&ntilde;as cosas&raquo;. Y, as&iacute;, &laquo;cuando una mujer va al mercado y encuentra a otra, comienza a hablar, a criticar a la vecina, a la otra mujer de m&aacute;s all&aacute;: esa mujer mata, esa mujer es malvada&raquo;. Y lo es &laquo;en el mercado&raquo; pero tambi&eacute;n &laquo;en la parroquia, en las asociaciones: cuando hay celos y envidias, van al p&aacute;rroco y le dicen: \u201cesta no, este s&iacute;, este hace\u201d&raquo;. Tambi&eacute;n &laquo;esta es la maldad, la capacidad de destruir que todos nosotros tenemos&raquo;.<\/p>\n<p>Es sobre este punto que &laquo;hoy la Iglesia, a la puerta de la Cuaresma, nos hace reflexionar&raquo;. La invitaci&oacute;n del Papa se orienta a preguntarnos la raz&oacute;n de ello, a partir del pasaje evang&eacute;lico de san Marcos (8, 14-21). &laquo;En el Evangelio Jes&uacute;s ri&ntilde;e un poco a los disc&iacute;pulos que discut&iacute;an: \u201cpero t&uacute; ten&iacute;as que tomar el pan \u2014&iexcl;No, t&uacute;!\u201d&raquo;. En definitiva los doce &laquo;discut&iacute;an como siempre, peleaban entre ellos&raquo;. Y he aqu&iacute; que Jes&uacute;s les dirige &laquo;una hermosa palabra: \u201cEstad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes\u201d&raquo;. As&iacute;, &laquo;presenta sencillamente el ejemplo de dos personas: Herodes es malo, asesino, y los fariseos hip&oacute;critas&raquo;. Pero el Se&ntilde;or habla tambi&eacute;n de &laquo;\u201clevadura\u201d y ellos no comprend&iacute;an&raquo;.<\/p>\n<p>El hecho es que, como relata san Marcos, los disc&iacute;pulos &laquo;hablaban de pan, de este pan, y Jes&uacute;s les dice: \u201cpero esa levadura es peligrosa, lo que nosotros tenemos dentro y que nos conduce a destruir. Estad atentos, prestad atenci&oacute;n\u201d&raquo;. Luego &laquo;Jes&uacute;s muestra la otra puerta: \u201c&iquest;Ten&eacute;is el coraz&oacute;n endurecido? &iquest;No record&aacute;is cuando distribu&iacute; los cinco panes, la puerta de la salvaci&oacute;n de Dios?&raquo;. En efecto, &laquo;por este camino de la discusi&oacute;n \u2014dijo\u2014 jam&aacute;s, jam&aacute;s se har&aacute; algo bueno, siempre habr&aacute; divisiones, destrucci&oacute;n&raquo;. Y continu&oacute;: &laquo;Pensad en la salvaci&oacute;n, en lo que tambi&eacute;n Dios hizo por nosotros, y elegid bien&raquo;. Pero los disc&iacute;pulos &laquo;no entend&iacute;an porque el coraz&oacute;n estaba endurecido por esta pasi&oacute;n, por esta maldad de discutir entre ellos y ver qui&eacute;n era el culpable de ese despiste del pan&raquo;.<\/p>\n<p>El Papa Francisco exhort&oacute; a considerar &laquo;seriamente este mensaje del Se&ntilde;or&raquo;. Con la consciencia de que &laquo;estas no son cosas raras, no es el discurso de un marciano&raquo;, sino que son, en cambio, &laquo;las cosas que cada d&iacute;a suceden en la vida&raquo;. Y para verificarlo, repiti&oacute;, basta s&oacute;lo con tomar &laquo;el peri&oacute;dico, nada m&aacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>Sin embargo, a&ntilde;adi&oacute;, &laquo;el hombre es capaz de hacer mucho bien: pensemos en la madre Teresa, por ejemplo, una mujer de nuestro tiempo&raquo;. Pero si &laquo;todos nosotros somos capaces de hacer tanto bien&raquo; somos igualmente &laquo;capaces tambi&eacute;n de destruir en lo grande y en lo peque&ntilde;o, en la familia misma: destruir a los hijos, no dejando crecer a los hijos con libertad, no ayud&aacute;ndoles a crecer bien&raquo; y as&iacute;, en cierto modo, anulando a los hijos. Al considerar que &laquo;tenemos esta capacidad&raquo;, para nosotros &laquo;es necesaria la meditaci&oacute;n continua: la oraci&oacute;n, la confrontaci&oacute;n entre nosotros&raquo;, precisamente &laquo;para no caer en esta maldad que lo destruye todo&raquo;.<\/p>\n<p>Y &laquo;contamos con la fuerza&raquo; para hacerlo, como &laquo;nos recuerda Jes&uacute;s&raquo;. Por ello &laquo;hoy nos dice: \u201cRecordadlo. Recordaos de m&iacute;, que he derramado mi sangre por vosotros; recordaos de m&iacute; que os he salvado, que os he salvado a todos; recordaos de m&iacute;, que tengo la fuerza para acompa&ntilde;aros en el camino de la vida, no por la senda de la maldad, sino por el camino de la bondad, de hacer el bien a los dem&aacute;s; no por el camino de la destrucci&oacute;n, sino por la senda del construir: construir una familia, construir una ciudad, construir una cultura, construir una patria, &iexcl;cada vez m&aacute;s!&raquo;.<\/p>\n<p>La reflexi&oacute;n de hoy sugiri&oacute; al Papa Francisco pedir al Se&ntilde;or, &laquo;antes de comenzar la Cuaresma&raquo;, la gracia de &laquo;elegir siempre bien el camino con su ayuda y no dejarnos enga&ntilde;ar por las seducciones que nos llevar&aacute;n por el camino equivocado&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAPA FRANCISCO MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE &nbsp;Como m&aacute;rtires Martes 17 de febrero de 2015 &nbsp; El Papa ofreci&oacute; la celebraci&oacute;n por los veinti&uacute;n coptos &laquo;degollados por el solo motivo de ser cristianos&raquo; Fuente: L\u2019Osservatore Romano, ed. sem. en lengua espa&ntilde;ola, n. 8, viernes 20 de febrero de 2015 &nbsp; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-martires-17-de-febrero-de-2015\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abComo m\u00e1rtires (17 de febrero de 2015)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39411","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39411","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39411"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39411\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}