{"id":39418,"date":"2016-10-05T22:48:53","date_gmt":"2016-10-06T03:48:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-diciembre-de-1978visita-a-la-basilica-de-san-pablo-extramuros\/"},"modified":"2016-10-05T22:48:53","modified_gmt":"2016-10-06T03:48:53","slug":"17-de-diciembre-de-1978visita-a-la-basilica-de-san-pablo-extramuros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-diciembre-de-1978visita-a-la-basilica-de-san-pablo-extramuros\/","title":{"rendered":"17 de diciembre de 1978,Visita a la Bas\u00edlica de San Pablo extramuros"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">PRIMERA VISITA A LA BAS&Iacute;LICA DE SAN PABLO EXTRAMUROS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 17 de diciembre de 1978<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Despu&eacute;s de la toma de posesi&oacute;n de la bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n, que es la catedral del Obispo de Roma, despu&eacute;s de la emocionante visita a la bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor en el Esquilino, donde he podido expresar, en los comienzos de mi pontificado, toda mi confianza y completo abandono en manos de Mar&iacute;a, Madre de la Iglesia, hoy me ha sido dado venir aqu&iacute;.<\/p>\n<p align=\"left\">La bas&iacute;lica de San Pablo Extramuros \u2014uno de los cuatro templos m&aacute;s importantes de la Ciudad Eterna\u2014 evoca pensamientos y sentimientos especiales en el coraz&oacute;n de quien, como Obispo de Roma, ha llegado a ser el Sucesor de San Pedro. La vocaci&oacute;n de Pedro \u2014&uacute;nica por voluntad del mismo Cristo\u2014 est&aacute; unida con v&iacute;nculo singular a la persona de Pablo de Tarso. Ambos, Pedro y Pablo, se encontraron aqu&iacute;, en Roma, al final de su peregrinar terreno; ambos vinieron aqu&iacute; para el mismo fin: dar testimonio de Cristo. Ambos sufrieron la muerte aqu&iacute; por la misma causa y, como cuenta la tradici&oacute;n, el mismo d&iacute;a. Los dos constituyen el fundamento de esta Iglesia que los invoca, record&aacute;ndolos juntos como sus Patronos. Y aunque Roma sea la C&aacute;tedra de Pedro, todos nos damos cuenta de lo profundamente que est&aacute; inserto Pablo en los comienzos de esta C&aacute;tedra, en sus fundamentos: su conversi&oacute;n, su persona, su misi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">El hecho de que San Pedro se haya encontrado en Roma, que haya venido de Jerusal&eacute;n, a trav&eacute;s de Antioqu&iacute;a, que aqu&iacute; haya cumplido su mandato pastoral, que aqu&iacute; haya terminado su vida, era expresi&oacute;n de la universalidad del Evangelio, de la cristiandad, de la Iglesia, de la que San Pablo fue heraldo intr&eacute;pido y decidido desde sus comienzos. En el momento de su conversi&oacute;n de perseguidor, o&iacute;mos resonar las palabras: &laquo;Es &eacute;ste para m&iacute; vaso de elecci&oacute;n, para que lleve mi nombre ante las naciones y los reyes y los hijos de Israel&raquo; (<i>Act<\/i> 9, 15).<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;Roma no fue la &uacute;nica meta de la vida apost&oacute;lica y del peregrinar de Pablo de Tarso. Hay que decir sobre todo que su objetivo fue el <i>universum<\/i> del Imperio Romano de entonces (como atestiguan sus viajes y sus cartas). Roma fue la &uacute;ltima etapa de estos viajes. Pablo lleg&oacute; aqu&iacute; ya como prisionero, metido en la c&aacute;rcel por la causa a la que se hab&iacute;a dedicado totalmente: la causa del universalismo, aquella causa que conmov&iacute;a las bases mismas de cierta visi&oacute;n rab&iacute;nica del Pueblo elegido y de su Mes&iacute;as. Sometido a juicio precisamente por causa de su actividad, Pablo hab&iacute;a apelado al C&eacute;sar como ciudadano romano: &laquo;Has apelado al C&eacute;sar; al C&eacute;sar ir&aacute;s&raquo; (<i>Act<\/i> 25, 12). Y as&iacute; Pablo se encontr&oacute; en Roma como prisionero en espera de la sentencia del C&eacute;sar. Se encontr&oacute; aqu&iacute; cuando el principio de la universalidad de la Iglesia, del Pueblo de Dios de la Nueva Alianza, estaba ya suficientemente afirmado, m&aacute;s a&uacute;n, consolidado de manera irreversible en la vida de la misma Iglesia. Y entonces Pablo, que al principio de su misi&oacute;n, despu&eacute;s de la conversi&oacute;n, hab&iacute;a juzgado su deber particular &laquo;<i>videre Petrum<\/i>, ver a Pedro&raquo;, pod&iacute;a llegar aqu&iacute;, a Roma, para encontrarse de nuevo con Pedro: aqu&iacute;, en esta ciudad, en la que la universalidad de la Iglesia ha encontrado en la C&aacute;tedra de Pedro su baluarte por siglos y milenios.<\/p>\n<p align=\"left\">Bien poco es cuanto he dicho sobre Pablo de Tarso, Ap&oacute;stol de las Gentes y gran Santo. Se podr&iacute;a y deber&iacute;a decir mucho m&aacute;s, pero por necesidad debo limitarme a estas alusiones.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Y ahora, s&eacute;ame permitido hablar del Pont&iacute;fice que eligi&oacute; el nombre del Ap&oacute;stol de las Gentes: de Pablo VI. Las circunstancias del tiempo y del lugar me impulsan de modo particular a hablar de &eacute;l. Pero, sobre todo, es una exigencia del coraz&oacute;n: efectivamente, deseo hablar de quien con todo derecho considero no s&oacute;lo como mi predecesor, sino como verdadero Padre. Y de nuevo siento que podr&iacute;a y deber&iacute;a hablar largamente, pero tambi&eacute;n ahora, por la tiran&iacute;a del tiempo, mi discurso deber&aacute; ser breve. Deseo dar las gracias a todos los que honran la memoria de este gran Pont&iacute;fice. Deseo dar las gracias a sus conciudadanos de Brescia por el reciente acto solemne dedicado a su memoria, y deseo dar las gracias al cardenal Pignedoli por haber participado en &eacute;l. M&aacute;s de una vez volveremos sobre cuanto &eacute;l hizo y sobre lo que era.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Por qu&eacute; eligi&oacute; el nombre de Pablo? (despu&eacute;s de muchos siglos volvi&oacute; a entrar este nombre en el anuario de los Obispos de Roma). Ciertamente porque intuy&oacute; una gran afinidad con el Ap&oacute;stol de las Gentes. &iquest;Acaso no testimonia el pontificado de Pablo VI c&oacute;mo &eacute;l fue profundamente consciente, a semejanza de San Pablo, de la nueva llamada de Cristo al universalismo de la Iglesia y de la cristiandad seg&uacute;n la medida de nuestros tiempos? &iquest;Acaso no escrutaba &eacute;l, con penetraci&oacute;n extraordinaria, los signos de los tiempos de esta &eacute;poca dif&iacute;cil, como lo hizo Pablo de Tarso? &iquest;No se sent&iacute;a &eacute;l llamado, como este Ap&oacute;stol, a llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra? &iquest;Acaso no conservaba, como San Pablo, la paz interior tambi&eacute;n cuando &laquo;la nave fue arrastrada por la tempestad, sin que pudiera resistir al viento&raquo; (cf. <i>Act<\/i> 27, 15)?<\/p>\n<p align=\"left\">Pablo VI, Siervo de los siervos de Dios, Sucesor de Pedro, que hab&iacute;a elegido el nombre del Ap&oacute;stol de las Gentes, hab&iacute;a heredado con el nombre su carisma.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Al venir hoy a la bas&iacute;lica de San Pablo deseo unirme con nuevos v&iacute;nculos de amor y de unidad eclesial a la comunidad de padres benedictinos que, desde hace siglos, cuidan este lugar con la oraci&oacute;n y el trabajo.<\/p>\n<p align=\"left\">Deseo, adem&aacute;s, como nuevo Obispo de Roma, visitar la parroquia que tiene su sede en la bas&iacute;lica de San Pablo.<\/p>\n<p align=\"left\">En efecto, esta antigua y venerada bas&iacute;lica que, a lo largo de los siglos y siempre, ha sido meta de peregrinaciones y que estaba fuera de los muros de Roma, en estos &uacute;ltimos decenios \u2014a consecuencia del desarrollo urban&iacute;stico de la ciudad\u2014 ha sido erigida parroquia, viniendo a ser de este modo el centro de la vida religiosa de los habitantes de este sector.<\/p>\n<p align=\"left\">Y as&iacute; tenemos aqu&iacute; tres aspectos que, aunque bien distintos entre s&iacute;, constituyen otras tantas facetas de la misma realidad: abad&iacute;a, bas&iacute;lica, parroquia, tres entidades que se nutren rec&iacute;procamente, dando a los fieles copiosos frutos espirituales.<\/p>\n<p align=\"left\">Extiendo, pues, mi saludo a las distintas asociaciones que colaboran con la parroquia en el plano pastoral; saludo a los catequistas, saludo, con paternal afecto, a los religiosos y a las religiosas que desarrollan su actividad en el &aacute;mbito de la parroquia, con especial atenci&oacute;n a quienes prestan su colaboraci&oacute;n en el Pontificio Oratorio de San Pablo, que promueve una acci&oacute;n interparroquial en favor de la juventud.<\/p>\n<p align=\"left\">A todos los fieles mi m&aacute;s cordial saludo, mi bendici&oacute;n y mi est&iacute;mulo para que amen a su parroquia. Finalmente dirijo mi pensamiento particular a los que sufren, bien sea afligidos por la enfermedad, bien sea angustiados por la falta de trabajo, asegur&aacute;ndoles mi recuerdo especial en la oraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">4. &laquo;<i>Gaudete in Domino semper: iterum dico vobis, gaudete<\/i>&#8230; Alegraos siempre en el Se&ntilde;or: de nuevo os digo, alegraos&raquo;. Estas palabras de la liturgia de hoy, es decir, del III domingo de Adviento, est&aacute;n tomadas de San Pablo. Estas mismas palabras repiti&oacute; Pablo V1 en la Exhortaci&oacute;n que public&oacute; sobre la alegr&iacute;a cristiana (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19750509_gaudete-in-domino_sp.html\">Gaudete in Domino<\/a><\/i>; AAS 67, 1975, p&aacute;gs. 289-322 <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, Edici&oacute;n en Lengua Espa&ntilde;ola, 25 de mayo de 1975, p&aacute;gs. 1-7).<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy me uno a los dos con todo el coraz&oacute;n y os grito a vosotros queridos hermanos y hermanas: &laquo;Iterum dico vobis, gaudete, Os lo repito, alegraos&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;<i>Dominus&#8230; prope est,<\/i> &iexcl;El Se&ntilde;or est&aacute; cerca!&raquo;.<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1978 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PRIMERA VISITA A LA BAS&Iacute;LICA DE SAN PABLO EXTRAMUROS HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Domingo 17 de diciembre de 1978 &nbsp; 1. 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