{"id":39419,"date":"2016-10-05T22:48:54","date_gmt":"2016-10-06T03:48:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-diciembre-de-1978-visita-pastoral-a-la-parroquia-de-santa-ana-en-el-vaticano\/"},"modified":"2016-10-05T22:48:54","modified_gmt":"2016-10-06T03:48:54","slug":"10-de-diciembre-de-1978-visita-pastoral-a-la-parroquia-de-santa-ana-en-el-vaticano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-diciembre-de-1978-visita-pastoral-a-la-parroquia-de-santa-ana-en-el-vaticano\/","title":{"rendered":"10 de diciembre de 1978, Visita pastoral a la parroquia de Santa Ana, en el Vaticano"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DEL VATICANO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Domingo 10 de diciembre de 1978<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. &quot;<i>Vobis&#8230; sum Episcopus, vobiscum sum christianus<\/i>: Para vosotros&#8230; soy Obispo, con vosotros soy cristiano&quot;. Estas palabras de San Agust&iacute;n hallaron eco profundo en los textos del Concilio Vaticano II, en su Magisterio. Me vienen a la mente precisamente hoy, mientras visito la parroquia de Santa Ana, parroquia de la Ciudad del Vaticano. En efecto, &eacute;sta es mi parroquia. Tengo residencia fija en este territorio, como mis venerados predecesores, y tambi&eacute;n como vosotros, venerables hermanos cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes, y vosotros, queridos hermanos y hermanas, coparroquianos m&iacute;os. Aqu&iacute;, en esta iglesia, puedo repetir de modo muy particular las palabras que S. Agust&iacute;n dirig&iacute;a a sus fieles en el aniversario de su ordenaci&oacute;n episcopal: &quot;Pero vosotros ayudadme a m&iacute;, para que, seg&uacute;n el precepto del Ap&oacute;stol, llevemos los unos las cargas de los otros, y as&iacute; cumplamos la ley de Cristo (<i>G&aacute;l<\/i> 6, 2)&#8230; Si me asusta lo que soy para vosotros, me consuela lo que soy con vosotros. Para vosotros soy Obispo, con vosotros soy cristiano. Aquel nombre expresa un deber, &eacute;ste, una gracia; aqu&eacute;l indica un peligro, &eacute;ste, la salvaci&oacute;n&quot; (<i>Serm<\/i>. 340, 1; PL 38, 1483).<\/p>\n<p align=\"left\">Efectivamente, la verdad de que cada uno de nosotros \u2014vosotros, venerables hermanos y queridos hijos, y yo\u2014 seamos &quot;cristianos&quot;, es el primer manantial de nuestra alegr&iacute;a, de nuestro noble y sereno orgullo, de nuestra uni&oacute;n y comuni&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;&iexcl;Cristiano!&quot;: &iexcl;Qu&eacute; significado tan grande tiene esta palabra y qu&eacute; riqueza contiene! Los disc&iacute;pulos fueron llamados por vez primera cristianos, en Antioqu&iacute;a, como leemos en los Hechos de los Ap&oacute;stoles, cuando describen los sucesos del per&iacute;odo apost&oacute;lico en aquella ciudad (cf. <i>Hch<\/i> 11, 26). Cristianos son los que han recibido el nombre de Cristo; los que llevan en s&iacute; su misterio; los que le pertenecen con su humanidad entera; los que con plena conciencia y libertad &quot;consienten&quot; que El grabe en su ser humano la dignidad de hijos de Dios. &iexcl;Cristianos!<\/p>\n<p align=\"left\">La parroquia es una comunidad de cristianos. Comunidad fundamental.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Nuestra parroquia vaticana est&aacute; dedicada a Santa Ana. Como es sabido, fue nuestro predecesor P&iacute;o XI, con la Constituci&oacute;n Apost&oacute;lica <i>Ex Lateranensi pacto <\/i>de fecha del 30 de mayo de 1929, quien dio una peculiar fisonom&iacute;a religiosa a la Ciudad del Vaticano: el Obispo Sacrist&aacute;n, cargo que desde 1352 fue confiado por Clemente VI a la Orden de San Agust&iacute;n, era nombrado Vicario General de la Ciudad del Vaticano; la iglesia de Santa Ana, ya desde hace tiempo encomendada a los sol&iacute;citos padres agustinos, fue erigida parroquia. M&aacute;s tarde, Su Santidad Pablo VI, de venerada memoria, con el &quot;Motu proprio&quot; <i>Pontificalis domus<\/i>, del 28 de marzo de 1968, abol&iacute;a el t&iacute;tulo de &quot;Sacrist&aacute;n&quot;, dejando, con todo, intacta la funci&oacute;n que se conserva con el nombre de &quot;Vicario General de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Por tanto, deseo dirigir un paternal y afectuoso saludo a mi Vicario General y a sus inmediatos colaboradores; al p&aacute;rroco, a los celosos padres que tanto se dedican al cuidado de la parroquia y al decoro de las distintas capillas del Vaticano; a los dem&aacute;s religiosos y religiosas que desarrollan su laborioso y meritorio servicio a la Santa Sede; a todos los feligreses, hombres y mujeres, de esta especial comunidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Ya desde el comienzo de mi pontificado, ten&iacute;a mucho deseo de visitar &quot;mi parroquia&quot;, como una de las primeras parroquias de la di&oacute;cesis de Roma. Estoy contento de que esto se realice precisamente en el tiempo de Adviento.<\/p>\n<p align=\"left\">La figura de Santa Ana, en efecto, nos recuerda la casa paterna de Mar&iacute;a, Madre de Cristo. All&iacute; vino Mar&iacute;a al mundo, trayendo en S&iacute; el extraordinario misterio de la Inmaculada Concepci&oacute;n. All&iacute; estaba rodeada del amor y la solicitud de sus padres Joaqu&iacute;n y Ana. All&iacute; &quot;aprend&iacute;a&quot; de su madre precisamente, de Santa Ana, a ser madre. Y, aunque desde el punto de vista humano, Ella hubiese renunciado a la maternidad, el Padre celestial, aceptando su donaci&oacute;n total, la gratific&oacute; con la maternidad m&aacute;s perfecta y m&aacute;s santa. Cristo, desde lo alto de la cruz, traspas&oacute;, en cierto sentido, la maternidad de su Madre al disc&iacute;pulo predilecto, y asimismo la extendi&oacute; a toda la Iglesia, a todos los hombres. As&iacute;, pues, cuando como `&quot;herederos de la promesa&quot; divina (cf. <i>G&aacute;l<\/i> 4, 28. 31), nos encontramos en el radio de esta maternidad y cuando sentimos de nuevo su santa profundidad y plenitud, pensamos entonces que fue precisamente Santa Ana la primera que ense&ntilde;&oacute; a Mar&iacute;a, su Hija, a ser Madre.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Ana&quot; en hebreo significa &quot;Dios (sujeto sobreentendido) realiz&oacute; la gracia&quot;. Reflexionando sobre este significado del nombre de Santa Ana, exclamaba as&iacute; San Juan Damasceno: &quot;Ya que deb&iacute;a suceder que la Virgen Madre de Dios naciese de Ana, la naturaleza no se atrevi&oacute; a preceder al germen de la gracia, sino que qued&oacute; sin el propio fruto para que la gracia produjera el suyo. En efecto, deb&iacute;a nacer la primog&eacute;nita, de la que nacer&iacute;a el Primog&eacute;nito de toda criatura&quot; (<i>Serm. VI, De nativa B. V. M.<\/i>, 2; PG 96, 663).<\/p>\n<p align=\"left\">Mientras hoy venimos aqu&iacute; todos nosotros, feligreses de Santa Ana en el Vaticano, dirijamos nuestros corazones a ella y, por medio de ella, a Mar&iacute;a, Hija y Madre, y repitamos: &quot;<i>Mostra Te esse Matrem \/ sumat per te preces \/ qui pro nobis natus \/ tulli esse tuus<\/i>: Muestra que eres Madre, reciba por tu medio nuestras s&uacute;plicas, el que nacido por nosotros, quiso ser tu Hijo&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">En el segundo domingo de Adviento estas palabras parecen recobrar un particular significado.<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1978 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DEL VATICANO HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Domingo 10 de diciembre de 1978 &nbsp; 1. &quot;Vobis&#8230; sum Episcopus, vobiscum sum christianus: Para vosotros&#8230; soy Obispo, con vosotros soy cristiano&quot;. 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