{"id":39423,"date":"2016-10-05T22:49:01","date_gmt":"2016-10-06T03:49:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-noviembre-de-1978encuentro-de-oracion-con-los-seminaristas-romanos\/"},"modified":"2016-10-05T22:49:01","modified_gmt":"2016-10-06T03:49:01","slug":"19-de-noviembre-de-1978encuentro-de-oracion-con-los-seminaristas-romanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-noviembre-de-1978encuentro-de-oracion-con-los-seminaristas-romanos\/","title":{"rendered":"19 de noviembre de 1978,Encuentro de oraci\u00f3n con los seminaristas romanos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">ENCUENTRO &laquo;EUCAR&Iacute;STICO&raquo; CON LOS SEMINARISTAS DE ROMA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Domingo 19 de noviembre de 1978<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Nuestro encuentro de hoy tiene el car&aacute;cter de una audiencia especial. Es \u2014si se puede decir as&iacute;\u2014 una audiencia eucar&iacute;stica. No la &quot;damos&quot;, pero la &quot;celebramos&quot;. Esta es una sagrada liturgia. Concelebran conmigo, nuevo Obispo de Roma, y con el se&ntilde;or cardenal Vicario, los superiores de los seminarios de esta di&oacute;cesis y participan en esta Eucarist&iacute;a los alumnos del Seminario Romano, del Seminario Capr&aacute;nica y del Seminario Menor.<\/p>\n<p align=\"left\">El Obispo de Roma desea visitar sus seminarios; pero, mientras tanto, hoy hab&eacute;is venido vosotros a &eacute;l para esta sagrada audiencia.<\/p>\n<p align=\"left\">La Santa Misa es tambi&eacute;n una audiencia. Quiz&aacute; la comparaci&oacute;n sea muy atrevida, quiz&aacute; poco conveniente, quiz&aacute; demasiado &quot;humana&quot;; sin embargo, me permito emplearla: &eacute;sta es una audiencia que el mismo Cristo concede continuamente a toda la humanidad \u2014que &Eacute;l concede a una determinada comunidad eucar&iacute;stica\u2014 y a cada uno de nosotros que constituimos esta asamblea.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Durante la audiencia escuchamos al que habla. Y tambi&eacute;n nosotros intentamos hablarle de modo que &Eacute;l pueda escucharnos.<\/p>\n<p align=\"left\">En la liturgia eucar&iacute;stica Cristo habla ante todo con la fuerza de su Sacrificio. Es un discurso muy conciso y a la vez muy ardiente. Se puede decir que sabernos de memoria este discurso; sin embargo, cada vez resulta nuevo, sagrado, revelador. Contiene en s&iacute; todo el misterio del amor y de la verdad, porque la verdad vive del amor y el amor de la verdad. Dios, que es Verdad y Amor, se ha manifestado en la historia de la creaci&oacute;n y en la historia de la salvaci&oacute;n; &Eacute;l propone de nuevo esta historia mediante el sacrificio redentor que nos ha transmitido en el signo sacramental, no s&oacute;lo para que lo meditemos en el recuerdo, sino para que lo renovemos, lo volvamos a celebrar.<\/p>\n<p align=\"left\">Celebrando el sacrificio eucar&iacute;stico, somos introducidos cada vez en el misterio de Dios mismo y tambi&eacute;n en toda la profundidad de la realidad humana. La Eucarist&iacute;a es anuncio de muerte y de resurrecci&oacute;n. El misterio pascual se expresa en ella como comienzo de un tiempo nuevo y como esperanza final.<\/p>\n<p align=\"left\">Es Cristo mismo el que habla, y nosotros no cesamos jam&aacute;s de escucharle. Deseamos continuamente esta fuerza suya de salvaci&oacute;n, que se ha convertido en &quot;garant&iacute;a&quot; divina de las palabras de vida eterna.<\/p>\n<p align=\"left\">&Eacute;l tiene palabras de vida eterna (cf. <i>Jn<\/i> 6. 68).<\/p>\n<p align=\"left\">3. Lo que nosotros queremos decirle a &Eacute;l es siempre nuestro, porque brota de nuestras experiencias humanas, de nuestros deseos; pero tambi&eacute;n de nuestras penas. Es frecuentemente un lenguaje de sufrimiento, pero tambi&eacute;n de esperanza. Le hablamos de nosotros mismos, de todos los que esperan de nosotros que los recordemos ante el Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">Esto que decimos se inspira en la Palabra de Dios. La liturgia de la palabra precede a la liturgia eucar&iacute;stica. En relaci&oacute;n a la palabra escuchada hoy, tendremos much&iacute;simas cosas que decir a Cristo, durante esta sagrada audiencia.<\/p>\n<p align=\"left\">Queremos, pues, hablarle ante todo del talento singular \u2014y quiz&aacute; no uno solo, sino cinco\u2014 que hemos recibido: la vocaci&oacute;n sacerdotal, la llamada a encaminarnos hacia el sacerdocio, entrando en el seminario. Todo talento es una obligaci&oacute;n. &iexcl;Cu&aacute;nto m&aacute;s nos sentiremos obligados por este talento, para no echarlo a perder, no &quot;esconderlo bajo tierra&quot;, sino hacerlo fructificar! Mediante una seria preparaci&oacute;n, el estudio, el trabajo sobre el propio yo, y una sabia formaci&oacute;n del &quot;hombre nuevo&quot; que, d&aacute;ndose a Cristo sin reserva en el servicio sacerdotal, vivido en el celibato, podr&aacute; llegar a ser de modo particular &quot;un hombre nuevo para los dem&aacute;s&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Queremos hablar tambi&eacute;n a Cristo del camino que nos conduce a cada uno al sacerdocio, hablarle cada uno de su propia vida. En ella buscamos perseverar con temor de Dios, como nos invita a hacer el Salmista. Este es el camino que nos hace salir de las tinieblas para llevarnos hacia la luz, como escribe San Pablo. Queremos ser &quot;hijos de la luz&quot;. Queremos velar, queremos ser moderados, sobrios y responsables para nosotros y para los dem&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">Ciertamente cada uno de nosotros tendr&aacute; todav&iacute;a muchas cosas que decir durante esta audiencia \u2014cada uno de vosotros, superiores, y cada uno de vosotros, querid&iacute;simos alumnos\u2014.<\/p>\n<p align=\"left\">Y, &iquest;qu&eacute; dir&eacute; a Cristo yo, vuestro Obispo?<\/p>\n<p align=\"left\">Antes de nada, quiero decirle: Te doy gracias por todos los que me has dado.<\/p>\n<p align=\"left\">Quiero decirle una vez m&aacute;s (se lo repito continuamente): &iexcl;La mies es mucha! &iexcl;Env&iacute;a obreros a tu mies! <\/p>\n<p align=\"left\">Y adem&aacute;s quiero decirle: Gu&aacute;rdalos en la verdad y conc&eacute;deles que maduren en la gracia del sacramento del sacerdocio, para el que se preparan.<\/p>\n<p align=\"left\">Todo esto quiero dec&iacute;rselo por medio de su Madre, a la que vener&aacute;is en el Seminario Romano, contemplando la imagen de la &quot;Virgen de la Confianza&quot;, de la cual el siervo de Dios Juan XXIII era especialmente devoto.<\/p>\n<p align=\"left\">Os conf&iacute;o, pues, a esta Madre: a cada uno de vosotros y a todos y a los tres Seminarios de mi nueva di&oacute;cesis. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1978 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ENCUENTRO &laquo;EUCAR&Iacute;STICO&raquo; CON LOS SEMINARISTAS DE ROMA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Domingo 19 de noviembre de 1978 &nbsp; 1. Nuestro encuentro de hoy tiene el car&aacute;cter de una audiencia especial. Es \u2014si se puede decir as&iacute;\u2014 una audiencia eucar&iacute;stica. No la &quot;damos&quot;, pero la &quot;celebramos&quot;. Esta es una sagrada liturgia. 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