{"id":39424,"date":"2016-10-05T22:49:02","date_gmt":"2016-10-06T03:49:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-noviembre-de-1978celebracion-eucaristica-en-san-juan-de-letran\/"},"modified":"2016-10-05T22:49:02","modified_gmt":"2016-10-06T03:49:02","slug":"12-de-noviembre-de-1978celebracion-eucaristica-en-san-juan-de-letran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-noviembre-de-1978celebracion-eucaristica-en-san-juan-de-letran\/","title":{"rendered":"12 de noviembre de 1978,Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en San Juan de Letr\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">TOMA DE POSESI&Oacute;N DE LA C&Aacute;TEDRA DE OBISPO DE ROMA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/> DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA <br \/> EN SAN JUAN DE LETR&Aacute;N<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 12 de noviembre de 1978<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Ha llegado el d&iacute;a en que el Papa Juan Pablo II viene a la bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n a tomar posesi&oacute;n de la c&aacute;tedra de Obispo de Roma. Deseo arrodillarme en este lugar y besar el umbral de este templo que desde hace tantos siglos es &laquo;morada de Dios entre los hombres&raquo; (<i>Ap<\/i> 21, 3), Dios Salvador con el Pueblo de la Ciudad Eterna, Roma. Con todos los aqu&iacute; presentes repito las palabras del Salmo:<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Alegr&eacute;me cuando me dijeron: \/ &quot;Vamos a la casa de Yav&eacute;&quot;. \/ Estuvieron nuestros pies \/ en tus puertas, &iexcl;oh Jerusal&eacute;n! \/ Jerusal&eacute;n, edificada como ciudad, \/ bien unida y compacta; \/ adonde suben las tribus, \/ las tribus de Yav&eacute;. \/ seg&uacute;n la norma (dada) a Israel \/ para celebrar el nombre de Yav&eacute;&raquo; (<i>Sal<\/i> 122\/121).<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;No es &eacute;sta una imagen del acontecimiento de hoy? Las generaciones antiguas llegaban a este lugar; generaciones de romanos y generaciones de Obispos de Roma, Sucesores de San Pedro; y cantaban este himno de gozo que repito hoy aqu&iacute; con vosotros. Me uno a estas generaciones yo, nuevo Obispo de Roma Juan Pablo II, polaco de origen. Me detengo en el umbral de este templo y os pido que me acoj&aacute;is en el nombre del Se&ntilde;or. Os ruego que me acoj&aacute;is como hab&eacute;is acogido a mis predecesores a lo largo de todos los siglos; como hab&eacute;is acogido apenas hace unas semanas a Juan Pablo I, tan amado del mundo entero. Os ruego que me acoj&aacute;is tambi&eacute;n a m&iacute;.<\/p>\n<p align=\"left\">Dice el Se&ntilde;or: &laquo;No me hab&eacute;is elegido vosotros a m&iacute;, sino que yo os eleg&iacute; a vosotros&raquo; (<i>Jn<\/i> 15, 16). Esto es todo lo que puedo apelar: no estoy aqu&iacute; por mi voluntad. El Se&ntilde;or me ha elegido. Por tanto, en el nombre del Se&ntilde;or os pido: &iexcl;acogedme!<\/p>\n<p align=\"left\">2. Al mismo tiempo dirijo un saludo cordial a todos. Saludo a los se&ntilde;ores cardenales y a los hermanos en el Episcopado que han querido tomar parte en esta ceremonia; y deseo saludar en particular a ti, querido hermano cardenal Vicario, a mons. vicegerente, a los obispos auxiliares de Roma; a vosotros, queridos sacerdotes de esta di&oacute;cesis m&iacute;a; a vosotros, hermanas y hermanos de tantas &oacute;rdenes y congregaciones religiosas. Dirijo un saludo respetuoso a las autoridades gubernativas y civiles, con agradecimiento especial a las delegaciones aqu&iacute; presentes. Os saludo a todos, y este &quot;todos&quot;. quiere decir &quot;a cada uno en particular&quot;. Aunque no pronuncie vuestros nombres uno por uno, quiero saludar a cada uno llam&aacute;ndole por su nombre. &iexcl;Vosotros, romanos! &iquest;A cu&aacute;ntos siglos se remonta este saludo? Es un saludo que nos lleva a los dif&iacute;ciles comienzos de la fe y de la Iglesia, la cual precisamente aqu&iacute;, en la capital del antiguo Imperio, durante tres siglos super&oacute; su prueba de fuego: prueba de vida. Y de ella sali&oacute; victoriosa. &iexcl;Gloria a los m&aacute;rtires y confesores! &iexcl;Gloria a Roma santa! &iexcl;Gloria a los Ap&oacute;stoles del Se&ntilde;or! &iexcl;Gloria a las catacumbas y a las bas&iacute;licas de la Ciudad Eterna!<\/p>\n<p align=\"left\">3. Entrando hoy en la bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n se me presenta ante los ojos el momento en que Mar&iacute;a traspasa el umbral de la casa de Zacar&iacute;as para saludar a Isabel, madre de Juan. Escribe el Evangelista que ante este saludo &laquo;el ni&ntilde;o&#8230; exult&oacute; en su seno&raquo; (<i>Lc<\/i> 1, 41); y ya desde los tiempos m&aacute;s remotos, muchos Padres y escritores a&ntilde;aden que en aquel instante. Juan recibi&oacute; la gracia del Salvador. Y por ello, &eacute;l mismo lo anunci&oacute; el primero. El, el primero con todo el pueblo de Israel, le esper&oacute; a orillas del Jord&aacute;n. Y ha sido &eacute;l quien lo ha mostrado al pueblo con las palabras: &laquo;He aqu&iacute; el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo&raquo; (<i>Jn<\/i> 1, 29). Cordero de Dios significa Redentor, significa &iexcl;Salvador del mundo!<\/p>\n<p align=\"left\">Es muy acertado que esta bas&iacute;lica dedicada a San Juan Bautista, adem&aacute;s de a San Juan Evangelista, est&eacute; consagrada al Sant&iacute;simo Salvador. Es como si tambi&eacute;n hoy oy&eacute;ramos resonar esta voz a orillas del Jord&aacute;n, al igual que a trav&eacute;s de los siglos. La voz del Precursor, la voz del Profeta, la voz del Amigo, del Esposo. As&iacute; dijo Juan: &laquo;Preciso es que El crezca y yo meng&uuml;e&raquo; (<i>Jn<\/i> 3, 30). Esta primera confesi&oacute;n de la fe en Cristo Salvador fue como la llave que cerr&oacute; la Antigua Alianza, tiempo de esperanza, y abri&oacute; la Alianza Nueva, tiempo de cumplimiento. Esta primera confesi&oacute;n fundamental de la fe en el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, la hab&iacute;an o&iacute;do ya a orillas del Jord&aacute;n los futuros Ap&oacute;stoles de Cristo. Tambi&eacute;n la oy&oacute; probablemente Sim&oacute;n Pedro. Ello le ayud&oacute; a proclamar m&aacute;s tarde en los comienzos de la Nueva Alianza: &laquo;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&raquo; (<i>Mt<\/i> 16, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">Es justo, por tanto, que los Sucesores de Pedro se lleguen a este lugar para recibir la confesi&oacute;n de Juan, como una vez la recibi&oacute; Pedro: &laquo;He aqu&iacute; el Cordero de Dios&raquo;, y transmitirla a la nueva era de la Iglesia proclamando: &laquo;T&uacute; eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">4. En el marco de este maravilloso encuentro de lo antiguo con lo nuevo, hoy, como nuevo Obispo de Roma, deseo dar comienzo a mi ministerio para con el Pueblo de Dios de esta Ciudad y de esta di&oacute;cesis, que por la misi&oacute;n de Pedro ha llegado a ser la primera en la gran familia de la Iglesia, en la familia de las di&oacute;cesis hermanas. El contenido esencial de este ministerio es el mandamiento de la caridad: este mandamiento que hace de nosotros los hombres, los amigos de Cristo: &laquo;Vosotros sois mis amigos si hac&eacute;is lo que os mando&raquo; (<i>Jn<\/i> 15, 14). &laquo;Como el Padre me am&oacute;, yo tambi&eacute;n os he amado; permaneced en mi amor&raquo; (<i>Jn<\/i> 15, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Oh Ciudad Eterna, oh queridos hermanos y hermanas, oh ciudadanos de Roma! Vuestro nuevo Obispo desea sobre todo que permanezcamos en el amor de Cristo y que este amor sea siempre m&aacute;s fuerte que nuestras debilidades. Que este amor nos ayude a modelar el rostro espiritual de nuestra comunidad para que ante &eacute;l desaparezcan los odios y envidias, toda malicia y perversidad, en las cosas grandes y en las peque&ntilde;as, en las cuestiones sociales y en las interpersonales. Que lo m&aacute;s fuerte sea el amor. Con qu&eacute; alegr&iacute;a y cu&aacute;nto agradecimiento a la vez, he seguido estos &uacute;ltimos d&iacute;as los muchos episodios (la televisi&oacute;n me los ha hecho cercanos) en los que a consecuencia de falta de personal en los hospitales, muchos se ofrecieron voluntarios, adultos y j&oacute;venes en especial, para servir con generosidad a los enfermos. Si tiene su valor la b&uacute;squeda de la justicia en la vida profesional, tanto m&aacute;s atento debe estar el amor social. Por tanto, deseo para esta nueva di&oacute;cesis m&iacute;a, para Roma, este amor que Cristo ha querido para sus disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p align=\"left\">El amor construye, &iexcl;s&oacute;lo el amor construye!<\/p>\n<p align=\"left\">El odio destruye. El odio no construye nada. Lo &uacute;nico que puede hacer es disgregar. Puede desorganizar la vida social: a lo m&aacute;s. puede hacer presi&oacute;n en los d&eacute;biles, pero sin edificar nada.<\/p>\n<p align=\"left\">Para Roma, para mi nueva di&oacute;cesis y, al mismo tiempo, para toda la Iglesia y para el mundo, deseo amor y justicia. Justicia y amor para que podamos construir.<\/p>\n<p align=\"left\">En relaci&oacute;n con esta construcci&oacute;n, en la segunda lectura de hoy San Pablo nos ense&ntilde;a, como ense&ntilde;&oacute; hace tiempo a los cristianos de Efeso cuando escrib&iacute;a: &laquo;(Cristo) constituy&oacute; a los unos ap&oacute;stoles, a los otros profetas, a &eacute;stos evangelistas, a aqu&eacute;llos pastores y doctores&#8230; para la edificaci&oacute;n del Cuerpo de Cristo&raquo; (<i>Ef<\/i> 4, 11-12). Y continuando este pensamiento a la luz del Concilio Vaticano II, con referencia en particular al <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Decreto sobre el Apostolado de los Laicos<\/a>, yo a&ntilde;adir&iacute;a que Cristo nos llama para que lleguemos a ser padres, madres de familia, hijos e hijas. ingenieros, abogados, t&eacute;cnicos, cient&iacute;ficos, educadores, estudiantes, alumnos. &iexcl;Lo que sea! Cada uno tiene su puesto en esta construcci&oacute;n del Cuerpo de Cristo, del mismo modo que cada uno tiene su puesto y su tarea en la construcci&oacute;n del bien com&uacute;n de los hombres, de la sociedad, la naci&oacute;n, la humanidad. La Iglesia se construye en el mundo. Se construye con hombres vivos. Al dar comienzo a mi servicio episcopal, pido a cada uno de vosotros que encuentre y defina su propio puesto en la empresa de esta construcci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Y pido adem&aacute;s a todos vosotros romanos, sin excepci&oacute;n, a cuantos est&aacute;is aqu&iacute; presentes hoy, y a todos aquellos a quienes llegar&aacute; la voz de vuestro nuevo Obispo: Acudid en esp&iacute;ritu a orillas del Jord&aacute;n, all&iacute; donde Juan Bautista ense&ntilde;aba; Juan, Patrono precisamente de esta bas&iacute;lica, catedral de Roma. Escuchad una vez m&aacute;s lo que dijo se&ntilde;alando a Cristo: &laquo;He aqu&iacute; el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;He aqu&iacute; el Salvador!<\/p>\n<p align=\"left\">Creed en El con fe renovada, con una fe tan ardiente como la de los primeros cristianos romanos que aqu&iacute; han perseverado durante tres siglos de pruebas y persecuciones.<\/p>\n<p align=\"left\">Creed con fe renovada, como es necesario que creamos nosotros, cris&shy;tianos del segundo milenio que est&aacute; para terminar; creed en Cristo Salvador del mundo. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1978 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TOMA DE POSESI&Oacute;N DE LA C&Aacute;TEDRA DE OBISPO DE ROMA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN SAN JUAN DE LETR&Aacute;N Domingo 12 de noviembre de 1978 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: 1. 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