{"id":39427,"date":"2016-10-05T22:50:03","date_gmt":"2016-10-06T03:50:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-diciembre-de-1979misa-de-medianoche\/"},"modified":"2016-10-05T22:50:03","modified_gmt":"2016-10-06T03:50:03","slug":"24-de-diciembre-de-1979misa-de-medianoche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-diciembre-de-1979misa-de-medianoche\/","title":{"rendered":"24 de diciembre de 1979,Misa de medianoche"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA DE MEDIANOCHE <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Lunes 24 de diciembre de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. He aqu&iacute; que ha llegado de nuevo la hora de este maravilloso acontecimiento: &quot;se cumplieron para Mar&iacute;a los d&iacute;as de su parto, y dio a luz su hijo primog&eacute;nito, y le envolvi&oacute; en pa&ntilde;ales y le acost&oacute; en un pesebre&quot; (<i>Lc <\/i>2, 6-7).<i> <\/i>Podemos preguntarnos: &iquest;Es &eacute;ste un acontecimiento com&uacute;n o m&aacute;s bien ins&oacute;lito? &iexcl;Cu&aacute;ntos ni&ntilde;os nacen en toda la tierra, en el curso de veinticuatro horas, mientras en unas partes del mundo es de d&iacute;a y en otras de noche? Ciertamente, cada uno de estos momentos es algo ins&oacute;lito, algo &uacute;nico para un padre y m&aacute;s para una madre, sobre todo si se trata riel primer ni&ntilde;o, del hijo primog&eacute;nito.<\/p>\n<p align=\"left\">Ese momento es siempre <i>algo grande. <\/i>No obstante \u2014dado que se realiza continuamente en alg&uacute;n lugar del mundo, en todas las horas del d&iacute;a y de la noche el nacimiento del hombre en su <i>aspecto estad&iacute;stico <\/i>es al mismo tiempo algo com&uacute;n y normal.<\/p>\n<p align=\"left\">El mismo nacimiento de Jes&uacute;s parece entrar tambi&eacute;n en esta dimensi&oacute;n estad&iacute;stica, tanto m&aacute;s cuanto que va acompa&ntilde;ado, en la narraci&oacute;n de San Lucas, de la menci&oacute;n de un censo, hecho en los territorios gobernados por el emperador romano C&eacute;sar Augusto; el Evangelista precisa que, en el pueblo donde viv&iacute;an Mar&iacute;a y Jos&eacute;, la orden de hacer <i>el censo <\/i>vino del gobernador de Siria, Cirino.<\/p>\n<p align=\"left\">A este acontecimiento nos referimos todos los a&ntilde;os, al igual que hoy, reuni&eacute;ndonos en esta bas&iacute;lica a medianoche. Pues bien, si en este acontecimiento hay algo ins&oacute;lito consiste quiz&aacute; en que no se cumple dentro de las normales condiciones humanas, bajo el techo de una casa, sino en un establo, que ordinariamente da cobijo s&oacute;lo a los animales. La primera cuna del Ni&ntilde;o, reci&eacute;n nacido, fue en efecto un pesebre.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta noche nos hemos reunido en esta espl&eacute;ndida bas&iacute;lica del renacimiento para hacer compa&ntilde;&iacute;a al Ni&ntilde;o de una Mujer pobre, nacido <i>en un establo y <\/i>acostado <i>en un pesebre.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">2. Ciertamente ninguno de los habitantes, ni ninguno de los forasteros presentes entonces en Bel&eacute;n, pod&iacute;a pensar que en aquellos momentos y en aquel establo, se estaban cumpliendo las <i>palabras del gran profeta, <\/i>tantas veces le&iacute;das y continuamente meditadas por los hijos de Israel.<\/p>\n<p align=\"left\">Isa&iacute;as, efectivamente, hab&iacute;a escrito palabras que constitu&iacute;an el contenido de una gran expectaci&oacute;n y de una esperanza inquebrantable: &quot;Multiplicaste la alegr&iacute;a, has hecho grande el j&uacute;bilo, y se gozan ante ti, como se gozan los que recogen la mies&#8230; Porque nos ha nacido un ni&ntilde;o, nos ha sido dado un hijo que tiene sobre los hombros la soberan&iacute;a&#8230;, pata dilatar el imperio y para una paz ilimitada sobre el trono de David y su reino, para afirmarlo y consolidarlo en el derecho y en la justicia desde ahora para siempre jam&aacute;s&quot; (<i>Is <\/i>9, 3. 6-7).<\/p>\n<p align=\"left\">Ninguno de los presentes en Bel&eacute;n pod&iacute;a pensar que <i>precisamente en aquella noche <\/i>se estaban cumpliendo las palabras del gran profeta, ni que ello se realizaba en un establo, donde generalmente habitan los animales, &quot;por no haber sitio para ellos en el mes&oacute;n&quot; (<i>Lc <\/i>2. 7).<\/p>\n<p align=\"left\">3. No obstante, hay alg&uacute;n elemento, alg&uacute;n detalle en las palabras de Isa&iacute;as que parecen cumplirse ya esta noche al pie de la letra; Isa&iacute;as hab&iacute;a escrito: &quot;El pueblo que andaba en tinieblas, vio una luz grande. Sobre los que habitan en la tierra de sombras de muerte resplandeci&oacute; una brillante luz&quot; (<i>Is <\/i>9, 2).<\/p>\n<p align=\"left\">Ahora bien, Bel&eacute;n y toda Palestina. en aquel momento, es <i>tierra de sombras <\/i>y sus habitantes yacen en el sue&ntilde;o. Pero fuera de la ciudad \u2014como le&iacute;amos en el Evangelio de Lucas\u2014 &quot;hab&iacute;a en la regi&oacute;n unos <i>pastores <\/i>que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando sobre su reba&ntilde;o&quot; (<i>Lc <\/i>2, 8). Los pastores son hijos de aquel &quot;pueblo que camina en las tinieblas&quot; y al mismo tiempo son sus representantes, elegidos en aquel momento, elegidos <i>&quot;para ver la gran luz&quot;. <\/i>En efecto, as&iacute; escribe San Lucas a prop&oacute;sito de los pastores de Bel&eacute;n: &quot;Se les present&oacute; un &aacute;ngel del Se&ntilde;or y la gloria del Se&ntilde;or los envolvi&oacute; con su luz, quedando ellos sobrecogidos de gran temor&quot; (<i>Lc <\/i>2, 9). Y de lo hondo de aquella luz que les viene de Dios y de lo profundo de aquel tenor que es la respuesta de los corazones sencillos a la Luz Divina, llega una voz: &quot;No tem&aacute;is, os traigo una buena nueva, una gran alegr&iacute;a&#8230; Hoy os ha nacido un Salvador, que es el Mes&iacute;as Se&ntilde;or&quot; (<i>Lc <\/i>2, 10-11).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras debieron producir una alegr&iacute;a inmensa en los corazones de aquellos hombres sencillos, educados y alimentados como todo el pueblo de Israel <i>por una gran Promesa <\/i>en la tradici&oacute;n de la espera del Mes&iacute;as. Con raz&oacute;n dice el Mensajero que esta alegr&iacute;a &quot;es para todo el pueblo&quot; (<i>Lc<\/i> 2, 10); es decir, precisamente para el Pueblo de Dios, que andaba en tinieblas, pero no se cansaba de la Promesa.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Con raz&oacute;n era necesario en aquella noche un Mensajero que trajese la &quot;gran luz&quot; de la profec&iacute;a de Isa&iacute;as al establo y al pesebre de Bel&eacute;n. Era necesaria esta luz, era necesaria &quot;la manifestaci&oacute;n de la gloria&quot; (<i>Tit <\/i>2, 13) \u2014como escribe San Pablo\u2014 para que se pudiese leer bien la se&ntilde;al. &quot;Encontrar&eacute;is un ni&ntilde;o<i> <\/i>envuelto en pa&ntilde;ales y reclinado en un pesebre&quot; (<i>Lc<\/i> 2, 12). Los pastores de Bel&eacute;n, hombres sencillos que no sab&iacute;an leer, han le&iacute;do bien, de veras, la se&ntilde;al. Fueron los primeros entre quienes lo han le&iacute;do despu&eacute;s y lo leen ahora. Fueron los <i>primeros testigos del misterio.<\/i> Nosotros, que en esta noche llenamos la bas&iacute;lica de San Pedro, y cuantos en todas partes est&aacute;n presentes en la Misa de medianoche, nos hacemos <i>part&iacute;cipes de su testimonio. <\/i>No en vano esta Misa de medianoche es llamada en algunas regiones &quot;Misa de los pastores&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Recordemos que es la noche del Misterio, aunque podr&iacute;a valorarse de diversa manera el acontecimiento, en el que apareci&oacute; la &quot;manifestaci&oacute;n de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador&quot; (<i>Tit <\/i>2,<i> <\/i>13) con el nacimiento del Ni&ntilde;o, cuando Este vino al mundo por la Virgen y cuando en la noche de su nacimiento no pudo disponer de un techo dom&eacute;stico sobre su cabeza, sino &uacute;nicamente de un establo y de un pesebre.<\/p>\n<p align=\"left\">Ahora bien, ya que estamos reunidos aqu&iacute;, haci&eacute;ndonos part&iacute;cipes del primer testimonio, dado por los pastores de Bel&eacute;n, acerca de este Misterio, tratemos de <i>reflexionar a fondo <\/i>sobre &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que &eacute;l ama&quot; (<i>Lc<\/i> 2, 14). Estas palabras provienen de la misma luz que resplandeci&oacute; en aquella noche en el coraz&oacute;n de hombres de buena voluntad.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>\/Dios se complace en los hombres!<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Esta noche constituye un testimonio singular de la complacencia divina para con el hombre. &iquest;Acaso no lo cre&oacute; a su imagen y semejanza? Las im&aacute;genes y las semejanzas se crean para ver en ellas el reflejo de uno mismo. Por esto se miran con complacencia.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Acaso no se ha complacido Dios en el hombre, cuando, despu&eacute;s de haberlo creado, &quot;vio que era bueno?&quot; (<i>G&eacute;n <\/i>1, 31).<\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; que en Bel&eacute;n nos encontramos en el culmen de esta complacencia. &iquest;Es quiz&aacute; posible expresar de modo diverso lo que sucedi&oacute; entonces?<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Es posible comprender diversamente el Misterio, por el cual el Verbo se hace carne, el Hijo de Dios asume la naturaleza humana y nace como ni&ntilde;o del seno de la Virgen? &iquest;Es posible leer de otra manera esta se&ntilde;al?<\/p>\n<p align=\"left\">6. Por esto precisamente, a medianoche de Navidad, muchos pueblos entonan un <i>gran canto. <\/i>Este se difunde cada a&ntilde;o desde el mismo establo de Bel&eacute;n. Resuena en los labios de los hombres de tantas tierras y razas. Resuena el gran canto del gozo y asume tantas formas. Cantan en Italia, cantan en Polonia, cantan en todas las lenguas y dialectos, en todos los pa&iacute;ses y continentes. &iexcl;Dios ha manifestado su complacencia en el hombre!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Dios se complace en el hombre!<\/p>\n<p align=\"left\">Los hombres entonces se despiertan; se despierta el hombre, &quot;pastor de su destino&quot; (Heidegger).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Cu&aacute;ntas veces el hombre es aplastado por este destino, cu&aacute;ntas veces es prisionero suyo, cu&aacute;ntas veces muere de hambre, est&aacute; pr&oacute;ximo a la desesperaci&oacute;n, es amenazado en la conciencia del significado de la propia humanidad! &iexcl;Cu&aacute;ntas veces \u2014no obstante todas las apariencias que se crea\u2014 el hombre est&aacute; lejos de complacerse de s&iacute; mismo!<\/p>\n<p align=\"left\">Pero hoy &eacute;l se despierta y oye el anuncio: &iexcl;Dios nace en la historia humana!<\/p>\n<p align=\"left\">Dios se complace en el hombre. Dios se ha hecho hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">Dios se complace en ti. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA DE MEDIANOCHE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Lunes 24 de diciembre de 1979 &nbsp; 1. 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