{"id":39428,"date":"2016-10-05T22:50:05","date_gmt":"2016-10-06T03:50:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-diciembre-de-1979misa-para-los-universitarios-romanos\/"},"modified":"2016-10-05T22:50:05","modified_gmt":"2016-10-06T03:50:05","slug":"18-de-diciembre-de-1979misa-para-los-universitarios-romanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-diciembre-de-1979misa-para-los-universitarios-romanos\/","title":{"rendered":"18 de diciembre de 1979,Misa para los universitarios romanos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS UNIVERSITARIOS ROMANOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Martes 18 de diciembre de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Dentro de una semana ser&aacute; Navidad y seguramente regresar&eacute;is a vuestras familias. Se suspender&aacute;n las clases y los dem&aacute;s deberes incluso en las escuelas superiores de Roma. La gran familia universitaria ceder&aacute; el lugar, en vuestra vida. a esa peque&ntilde;a <i>familia dom&eacute;stica<\/i>, que es anterior a ella. La fiesta de Navidad confirma, de manera especial, el primado de la familia en la vida de cada uno de nosotros. En este tiempo, cuando Dios nace como hombre, cada uno de los hombres vuelve al lugar donde naci&oacute;, junto a los seres humanos que son sus padres, junto al padre y a la madre, junto a los hijos de los mismos padres: los hermanos y las hermanas. Cada uno de nosotros se vuelve a encontrar en ese ambiente fundamental, en esa casa que tiene derecho y deber de llamar su casa: la casa familiar. Precisamente en esa noche, en la que Dios nace como ni&ntilde;o sin casa, todos los que, con la fe y el coraz&oacute;n, se dirigen a ese Ni&ntilde;o sienten una especial <i>nostalgia de casa<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">He deseado mucho encontrarme con vosotros precisamente ahora, mientras todav&iacute;a nos preparamos a esta fiesta grande. He deseado encontrarme con vosotros, con el ambiente universitario de Roma, mientras todav&iacute;a es tiempo de Adviento. Como hicimos <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1979\/documents\/hf_jp-ii_hom_19790405_univ-roma.html\">en los d&iacute;as precedentes a la Pascua<\/a>, as&iacute; hacemos tambi&eacute;n hoy. Es hermoso que hay&aacute;is venido, que est&eacute;is hoy conmigo. Considero un derecho m&iacute;o encontrarme con vosotros en la proximidad de Navidad, tal como hicimos antes de Pascua. Os saludo muy cordialmente en esta bas&iacute;lica de San Pedro. Saludo a todos: profesores y alumnos. A aquellos con quienes ya me he encontrado. Y a los nuevos, que est&aacute;n hoy aqu&iacute; por vez primera. Saludo tambi&eacute;n a quienes, por cualquier motivo, no han venido.<\/p>\n<p align=\"left\">En estos d&iacute;as c&iacute;e Adviento, en los que la Iglesia dice a Cristo que est&aacute; para venir: &quot;Ven, Se&ntilde;or, no tardes&quot; (vers&iacute;culo del Aleluya), quisiera repetir a cada uno la misma invitaci&oacute;n: &quot;No tardes&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">2. El Evangelio de hoy es muy interesante. Se podr&iacute;a decir que en &eacute;l se contiene, de alg&uacute;n modo, una lecci&oacute;n concisa de caracterolog&iacute;a. Se podr&iacute;a decir que este pasaje ha sido escrito por los hombres que quieren mirar con atenci&oacute;n dentro de s&iacute; mismos. Efectivamente, cu&aacute;nto hace pensar el comportamiento de estos dos j&oacute;venes a los que, uno despu&eacute;s del otro, dice el padre: `&quot;Hijo, ve hoy a trabajar en la vi&ntilde;a&quot; (<i>Mt<\/i> 21, 281. El primero se manifiesta inmediatamente dispuesto y no mantiene su palabra. En cambio, el otro, primero dice: &quot;No quiero&quot; (<i>Mt<\/i> 21, 29); pero despu&eacute;s se puso a trabajar. Cuando Cristo pregunta: &quot;&iquest;Cu&aacute;l de los dos hizo la voluntad del padre?&quot; (<i>Mt<\/i> 21, 31), la respuesta espont&aacute;nea es: obviamente este &quot;&uacute;ltimo&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Al escuchar estas palabras, estamos dispuestos a aplicarlas a nosotros mismos. Nos proponemos, pues, la pregunta: &iquest;a cu&aacute;l de estos dos hermanos me parezco m&aacute;s? &iquest;A cu&aacute;l de su comportamiento se parece mi comportamiento habitual? &iquest;Pertenezco a esos que se entusiasman f&aacute;cilmente, prometen en seguida, y luego no hacen nada? Olvidan muy pronto que est&aacute;n obligados. O m&aacute;s bien &iquest;soy el hombre que primero dice &quot;no&quot;? Quiz&aacute; en este primer &quot;no&quot; se ha convertido incluso en una costumbre, casi en una regla de mi conducta. Digo que &quot;no&quot;, sin darme cuenta de poder agraviar con ello a alguien&#8230; Pero&#8230; pero&#8230; necesito ese &quot;no&quot; para poder reflexionar, meditar sobre todos los &quot;pros&quot; y los &quot;contras&quot;. Para tomar una decisi&oacute;n finalmente. Y, como resultado, despu&eacute;s de haber dicho primero &quot;no&quot;, al final digo que &quot;s&iacute;&quot;. En este caso, &iquest;no soy mejor que el que con su inicial &quot;s&iacute;&quot; no hab&iacute;a ofendido; pero luego, nada ha hecho al fin? A la luz de las palabras de Cristo tengo derecho a pensar que obro mejor. Estas y semejantes meditaciones sobre el comportamiento y el car&aacute;cter propio puede desarrollar cada uno de nosotros, escuchando el Evangelio de hoy. Son muy &uacute;tiles. Especialmente son &uacute;tiles para los j&oacute;venes, que frecuentemente se preguntan: &iquest;qui&eacute;n soy?, &iquest;c&oacute;mo soy?, &iquest;cu&aacute;les son mis predisposiciones?, &iquest;<i>qu&eacute; car&aacute;cter debo formarme?<\/i> Todo educador diligente, todo pedagogo experto dir&aacute; al joven: &iexcl;Haceos estas preguntas! &iexcl;Hac&eacute;oslas lo m&aacute;s pronto posible! &iexcl;No tard&eacute;is!<\/p>\n<p align=\"left\">3. El contexto completo de la liturgia de hoy indica que este acontecimiento significativo del Evangelio de San Mateo, cuyos protagonistas son los dos j&oacute;venes, revela la dimensi&oacute;n m&aacute;s grande de la vida humana. Precisamente a esta dimensi&oacute;n se la debe llamar &quot;adviento&quot;. Permitidme que yo la llame as&iacute;. Y permitidme que explique por qu&eacute; he llamado as&iacute; a esta dimensi&oacute;n de la vida humana, que se revela a trav&eacute;s del acontecimiento que narra el Evangelio de hoy.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante todo, vosotros sent&iacute;s ciertamente necesidad de la siguiente explicaci&oacute;n introductoria y fundamental: nos hemos acostumbrado a definir con la palabra &quot;adviento&quot; a un cierto per&iacute;odo lit&uacute;rgico que precede a la Navidad y nos prepara a ella. &iquest;Pero se puede afirmar que el &quot;adviento&quot; es una &quot;<i>dimensi&oacute;n de la misma vida humana&quot;<\/i>?<\/p>\n<p align=\"left\">Seg&uacute;n la liturgia de hoy quisiera probar que es indispensable tal extensi&oacute;n del significado, si no debe resultar vac&iacute;o el adviento entendido como un per&iacute;odo lit&uacute;rgico. Este &quot;Adviento&quot; lit&uacute;rgico, efectivamente, lo vivimos s&oacute;lo en tanto en cuanto seamos capaces de descubrir el &quot;adviento&quot; en nosotros como una dimensi&oacute;n fundamental de nuestra vida, de nuestra existencia terrestre.<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente a esto llama el padre, propietario de la vi&ntilde;a, en el Evangelio de hoy, a sus dos hijos.<\/p>\n<p align=\"left\">4. En efecto, &iquest;qu&eacute; significa la &quot;vi&ntilde;a&#8217;?<\/p>\n<p align=\"left\">La vi&ntilde;a significa a la vez un conjunto y cada una de las partes de ese conjunto. Significa todo el mundo creado por Dios para el hombre: para cada uno de los hombres y para todos los hombres. Y simult&aacute;neamente significa esa <i>part&iacute;cula del mundo<\/i>, ese &quot;fragmento&quot; que es un deber concreto para cada hombre concreto.<\/p>\n<p align=\"left\">En este significado segundo la &quot;vi&ntilde;a&quot; est&aacute; a la vez &quot;dentro de nosotros&quot; y &quot;fuera de nosotros&quot;. Debemos cultivarla, mejorando el mundo y mejor&aacute;ndonos a nosotros mismos. M&aacute;s a&uacute;n, lo uno depende de lo otro: <i>hago al mundo mejor<\/i>, en tanto en cuanto <i>mejoro yo mismo<\/i>. De lo contrario soy s&oacute;lo un &quot;t&eacute;cnico&quot; del desarrollo del mundo y no un &quot;trabajador en la vi&ntilde;a&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; pues, esa &quot;vi&ntilde;a&quot;, a la que he sido enviado como hab&iacute;a sido enviado cada uno de los dos hijos del Evangelio de hoy, debe convertirse, al mismo tiempo, en lugar de mi <i>trabajo por el mundo<\/i> y de mi <i>trabajo en m&iacute; mismo<\/i>. Y eso es as&iacute; en cuanto tengo una s&oacute;lida conciencia de que Dios ha creado el mundo para el hombre. En este mundo visible Dios ha venido por vez primera al hombre y viene a &eacute;l continuamente. Viene mediante todo lo que este mundo es, mediante todo lo que oculta en s&iacute;. Cada vez que el hombre avanza en descubrir lo que el mundo creado esconde en s&iacute;, se elogia el genio del hombre y la mayor&iacute;a de las veces se detiene aqu&iacute;. Mientras \u2014si se reflexiona profundamente sobre el problema\u2014 ese mundo <i>que el hombre descubre cada vez mejor, es el adviento cada vez ir&aacute;s pleno del Creador<\/i>. Si vivimos el per&iacute;odo lit&uacute;rgico del Adviento cada a&ntilde;o, lo hacemos para extenderlo tambi&eacute;n a ese adviento cada vez m&aacute;s pleno del Creador. Cada vez se le ampl&iacute;a m&aacute;s al hombre esa &quot;vi&ntilde;a&quot; a la que ha sido llamado.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Sin embargo, la &quot;vi&ntilde;a&quot; significa tambi&eacute;n el <i> mundo interior<\/i>. Este mundo es el hombre mismo. Cada hombre constituye este mundo &uacute;nico e irrepetible. Dios-Creador viene a este mundo interior a trav&eacute;s del mundo exterior, pero a la vez viene tambi&eacute;n directamente. Viene de modo incomparable, diferente de todos los seres creados. Porque el hombre es imagen y semejanza de Dios. Y por esto ese adviento de Dios se realiza tambi&eacute;n directamente en el hombre. No s&oacute;lo mediante el mundo que lleva en s&iacute; las huellas de la Sabidur&iacute;a y del Poder creadores, sino directamente. En esta venida directa al hombre, Dios es no s&oacute;lo Creador, sino sobre todo Padre. Viene, pues, al hombre en su Hijo, en el Verbo eterno. Viene como Padre en el Hijo, de otro modo no ser&iacute;a el adviento del Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">Este adviento del Padre en la historia del hombre es tan antiguo como el hombre. Nos hablan de esto los primeros cap&iacute;tulos de la revelaci&oacute;n, las primeras p&aacute;ginas del libro del G&eacute;nesis. Ya el primer lugar de la existencia humana era esta &quot;vi&ntilde;a&quot; interior. Esa &quot;vi&ntilde;a&quot; interior la recibimos en herencia del primer hombre, tal como heredamos tambi&eacute;n el mundo exterior, la tierra que el Creador confi&oacute; al hombre para que la sometiese (cf. <i>G&eacute;n<\/i> 1, 28).<\/p>\n<p align=\"left\">En el mismo lugar, al principio, <i>entra tambi&eacute;n el pecado en la historia del hombre<\/i>. El pecado original es una de esas realidades sobre las que la liturgia del Adviento se detiene con atenci&oacute;n especial. En este cuadro comprendemos mejor el significado de la fiesta de la Inmaculada Concepci&oacute;n que se celebra en el Adviento. Poniendo de relieve este privilegio excepcional de la Virgen, elegida para convertirse en Madre del Redentor, el Adviento quiere, al mismo tiempo, recordarnos que esta &quot;vi&ntilde;a&quot; heredada de nuestros progenitores, produce &quot;espinas y cardos&quot; (<i>G&eacute;n<\/i> 3, 18), que encontramos en los campos roturados por el trabajo del agricultor. Los encontramos tambi&eacute;n en nosotros, en nuestro coraz&oacute;n, Tambi&eacute;n de &eacute;l se puede decir que produce &quot;espinas y cardos&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Y por esto es dif&iacute;cil el trabajo en la vi&ntilde;a interior. Y no hay que maravillarse de que, a veces, un joven llamado a trabajar en ella, diga su &quot;no ir&eacute;&quot;. No obstante, el <i>trabajo<\/i> en la &quot;<i>vi&ntilde;a interior&quot;<\/i> es indispensable. De otro modo el hombre introduce el pecado, introduce el mal, en este mundo que fue creado para &eacute;l. Y en la &quot;vi&ntilde;a interior&quot; se ampl&iacute;a el c&iacute;rculo del pecado, aumentando en poder&iacute;o las estructuras del pecado. La atm&oacute;sfera del mundo en que vivimos se vuelve moralmente cada vez m&aacute;s envenenada. No podemos rendirnos a esta destrucci&oacute;n del ambiente humano por parte del pecado.<\/p>\n<p align=\"left\">Es necesario oponerse a &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"left\">6. &iquest;Qui&eacute;n es Jesucristo? &iquest;Aquel a quien nos dirigimos con la ardiente invocaci&oacute;n &quot;Ven&#8230; no tardes&quot;? &iquest;Aquel a cuya venida en la noche de Bel&eacute;n nos preparamos y se prepara cada hombre, mediante el per&iacute;odo lit&uacute;rgico de Adviento que precede a la gran fiesta de Navidad? Es la revelaci&oacute;n plena y definitiva del adviento de Dios en la historia del hombre. <i>Dios viene al hombre literalmente<\/i>. No ya mediante las obras de la creaci&oacute;n, esto es a trav&eacute;s del mundo que habla de El. No ya s&oacute;lo mediante los hombres que anuncian la verdad divina, como los profetas y los grandes jefes del Pueblo de la Antigua Alianza, Dios viene al hombre de modo mucho m&aacute;s <i>radical y definitivo<\/i>: viene por el hecho de que <i>El mismo se hace Hombre<\/i>, Hijo del hombre. &quot;Con la encarnaci&oacute;n \u2014leemos en la Constituci&oacute;n del Concilio <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>\u2014 el Hijo de Dios se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabaj&oacute; con manos de hombre, pens&oacute; con inteligencia de hombre, obr&oacute; con voluntad de hombre, am&oacute; con coraz&oacute;n de hombre. Nacido de la Virgen Mar&iacute;a, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado&quot; (n&uacute;m. 22).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Jesucristo<\/i> es la <i>revelaci&oacute;n m&aacute;s plena y definitiva del adviento de Dios<\/i> en la historia de la humanidad y en la&nbsp; historia de cada uno de los hombres. De cada uno de nosotros. Y en El, en su venida, en su Nacimiento en el establo de Bel&eacute;n, luego en toda su vida de ense&ntilde;anza, finalmente en su cruz y en su resurrecci&oacute;n, somos <i>llamados<\/i>, todos y cada uno de nosotros, <i>de modo definitivo<\/i> a la &quot;vi&ntilde;a&quot;. El que es la plenitud del adviento de Dios, es tambi&eacute;n la plenitud de la llamada divina dirigida al hombre. En El parece que Dios nos dice a cada uno de nosotros: &iexcl;&quot;no tardes&quot;!<\/p>\n<p align=\"left\">7. Debemos admitir que esta &quot;vi&ntilde;a&quot; nuestra, exterior e interior, <i>ha cambiado mucho<\/i> por el hecho de la venida de Cristo. Por obra del Verbo divino se ha encontrado en una luz nueva, totalmente expuesta al sol. Por obra de los santos sacramentos se ha hecho f&eacute;rtil de manera nueva. El trabajo en ella es, al mismo tiempo, m&aacute;s f&aacute;cil (Cristo mismo dice: &quot;mi yugo es blando y mi carga ligera&quot;, <i>Mt<\/i> 11, 30), pero es tambi&eacute;n m&aacute;s comprometido: efectivamente, Cristo lo llama &quot;yugo&quot; y &quot;carga&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Es preciso mirar a esta vi&ntilde;a con un sentido de m&aacute;ximo realismo<\/i>. Volverla a encontrar en lo concreto de nuestra, de vuestra vida ele estudiantes, de universitarios.<\/p>\n<p align=\"left\">8. &iquest;En qu&eacute; sentido vosotros, universitarios, est&aacute;is invitados a trabajar en la vi&ntilde;a personal de vuestra vida, en este per&iacute;odo. tan importante y tan decisivo para vosotros?<\/p>\n<p align=\"left\">. A la luz del mensaje de Navidad, esto es de la Encarnaci&oacute;n de Dios en la historia humana, quisiera exhortaros a un serio compromiso en el estudio, es decir, en la preparaci&oacute;n a la vida profesional que hab&eacute;is elegido, entendi&eacute;ndola como un servicio al hombre, como un acto de amor a la humanidad. Esta necesita de profesionales bien preparados, serios, responsables, porque a ellos est&aacute; confiada la vida de cada uno y de la comunidad del ma&ntilde;ana. La humanidad necesita de personalidades equilibradas, maduras, generosas, comprensivas, que hayan superado todo ego&iacute;smo. Y &eacute;ste es precisamente el tiempo precioso de vuestra formaci&oacute;n intelectual, Moral, afectiva, para las tareas que os esperan en la sociedad y para las que asumir&eacute;is un d&iacute;a en la familia que estar&eacute;is llamados. a formar y que desde hoy debe polarizar vuestras energ&iacute;as morales, a fin de que se&aacute;is ma&ntilde;ana esos padres y esas madres que Dios quiere, que la Iglesia espera.<\/p>\n<p align=\"left\">Comprometeos en la profundizaci&oacute;n de vuestra fe. El vivo contraste de hoy de las distintas mentalidades derivadas de diversas filosof&iacute;as y el pluralismo ideol&oacute;gico exigen un conocimiento m&aacute;s profundo y claro de la propia fe, para poderla vivir y testimoniar con m&aacute;s serena convicci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de las tensiones y de las crisis, provocadas por las ideolog&iacute;as anti- o acristianas, hay hoy gran necesidad de estudio serio y met&oacute;dico de la revelaci&oacute;n, para comprender que no hay contraste entre fe y ciencia. y c&oacute;mo la ciencia en sus aplicaciones debe estar iluminada tambi&eacute;n por la fe.<\/p>\n<p align=\"left\">&Eacute;ste debe ser tambi&eacute;n vuestro gozoso compromiso de universitarios.<\/p>\n<p align=\"left\">Finalmente, comprometeos a vivir en &quot;gracia&quot;. Jes&uacute;s ha nacido en Bel&eacute;n precisamente para esto: para revelarnos la verdad salv&iacute;fica y para darnos la vida de la gracia. Comprometeos a ser siempre part&iacute;cipes de la vida divina injertada en nosotros por el bautismo. Vivir en gracia es dignidad suprema, es alegr&iacute;a inefable, es garant&iacute;a de paz, es ideal maravilloso y debe ser tambi&eacute;n preocupaci&oacute;n l&oacute;gica de quien se llama disc&iacute;pulo de Cristo. Por tanto, Navidad. significa la presencia de Cristo en el alma mediante la gracia.&#8217;<\/p>\n<p align=\"left\">Y si por debilidad de la naturaleza humana se ha perdido la vida divina a causa del pecado grave, entonces Navidad debe significar el retorno a la gracia. mediante la confesi&oacute;n sacramental, realizada con seriedad de arrepentimiento, de prop&oacute;sitos. Jes&uacute;s viene tambi&eacute;n para perdonar; el encuentro personal con Cristo es una conversi&oacute;n, un nuevo nacimiento para asumir totalmente las responsabilidades propias de hombre y de cristiano.<\/p>\n<p align=\"left\">9. &quot;Ven, Se&ntilde;or, no tardes&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Mis queridos amigos, deseo que salg&aacute;is de nuestro encuentro de hoy, mejor y m&aacute;s profundamente preparados para la fiesta de Navidad. Deseo que ampli&eacute;is en vosotros esa &quot;<i>dimensi&oacute;n interior del Adviento&quot;<\/i>, que es una dimensi&oacute;n esencial de toda la existencia cristiana.<\/p>\n<p align=\"left\">Finalmente, deseo que este encuentro con Cristo, al que se prepara toda la Iglesia, os traiga la alegr&iacute;a. <i>La verdadera alegr&iacute;a<\/i>, y que vuestra alegr&iacute;a sea plena (cf. <i>Jn<\/i> 1. 4).<\/p>\n<p align=\"left\">Ven, Se&ntilde;or, no tardes.<\/p>\n<p align=\"left\">10. Permitidme todav&iacute;a que formule. algunas intenciones para nuestra oraci&oacute;n com&uacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Los hechos que en los &uacute;ltimos d&iacute;as y semanas han sacudido a la opini&oacute;n p&uacute;blica, est&aacute;n ciertamente presentes en la conciencia de cada uno de nosotros: No se puede menos de encomendarlos a Dios, no se pueden dejar estos problemas fuera del &aacute;mbito de nuestra oraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">No podemos menos de recordar, pues, a ese amigo y coet&aacute;neo vuestro que, hace unas 24 horas, ha sufrido la muerte en una calle de Roma, como otra v&iacute;ctima m&aacute;s del inquietante proceso de que somos testigos en nuestro pa&iacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">Este proceso, que se advierte sobre todo <i>en el norte de Italia<\/i>, nos exige pensar en los ambientes especialmente probados por las acciones terroristas, y ante todo en <i>Tur&iacute;n<\/i>, como atestiguan las noticias de los &uacute;ltimos d&iacute;as. Debemos manifestar, de diversos mochos, la solidaridad fraterna con los que mueren asesinados. Con los que \u2014ahora no hace mucho\u2014 han sido heridos. Con todos los que sufren. Es necesario tambi&eacute;n \u2014as&iacute; como lo hizo Cristo\u2014 orar por los que hacen sufrir y provocan la muerte, que difunden la violencia y siembran el terror.<\/p>\n<p align=\"left\">Sin embargo, al. mismo tiempo no podemos dejarnos de preguntar: &iquest;cu&aacute;l es la finalidad de estos actos que causan tanto sufrimiento a cada uno de los hombres, a familias enteras y a diversos ambientes? Y no podemos dejar de preguntar de qu&eacute; fuentes, de qu&eacute; premisas, de qu&eacute; concepci&oacute;n del mundo (m&aacute;s bien resultar&iacute;a dif&iacute;cil hablar en estos casos de una &quot;ideolog&iacute;a&quot;) toma origen este comportamiento en relaci&oacute;n con el hombre, la falta total del respeto a la vida, la tendencia desenfrenada a la violencia, a la destrucci&oacute;n y al homicidio.<\/p>\n<p align=\"left\">Debemos pensar sobre esto. Debemos reflexionar sobre todo esto.<\/p>\n<p align=\"left\">Debernos hacer de estas manifestaciones peligrosas el tema de nuestra oraci&oacute;n personal y comunitaria. Y tambi&eacute;n debemos hacer objeto de nuestra oraci&oacute;n la gran <i>amenaza<\/i> del mundo y en particular de nuestro <i>continente europeo<\/i>, que se ha manifestado en el curso de las &uacute;ltimas semanas.<\/p>\n<p align=\"left\">Sobre este problema \u2014que justamente inquieta a la opini&oacute;n de todos\u2014 volver&eacute; todav&iacute;a con ocasi&oacute;n de la pr&oacute;xima Jornada mundial de la Paz, a la que se refiere tambi&eacute;n el mensaje publicado hoy y que se titula: <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19791208_xiii-world-day-for-peace_sp.html\">La verdad, fuerza de la paz<\/a><\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Deseo insertar en nuestra oraci&oacute;n de hoy, en nuestra liturgia eucar&iacute;stica, todos estos problemas, cargados de solicitud social. S&iacute;, es necesario orar. Es necesario velar en oraci&oacute;n delante de Dios, para que el mal, que est&aacute; creciendo en los hombres, no se haga m&aacute;s fuerte por nuestra debilidad. Y es necesario gritar juntos en la liturgia de Adviento:<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;&iexcl;Ven, Se&ntilde;or, no tardes!&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA PARA LOS UNIVERSITARIOS ROMANOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de San Pedro Martes 18 de diciembre de 1979 &nbsp; 1. Dentro de una semana ser&aacute; Navidad y seguramente regresar&eacute;is a vuestras familias. Se suspender&aacute;n las clases y los dem&aacute;s deberes incluso en las escuelas superiores de Roma. 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