{"id":39433,"date":"2016-10-05T22:50:12","date_gmt":"2016-10-06T03:50:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-durante-la-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-clemente-2-de-diciembre-de-1979\/"},"modified":"2016-10-05T22:50:12","modified_gmt":"2016-10-06T03:50:12","slug":"oracion-durante-la-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-clemente-2-de-diciembre-de-1979","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-durante-la-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-clemente-2-de-diciembre-de-1979\/","title":{"rendered":"Oraci\u00f3n durante la visita a la parroquia romana de San Clemente (2 de diciembre de 1979)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN CLEMENTE<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">I Domingo de Adviento, 2 de diciembre de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Deseo saludar a toda vuestra parroquia en el nombre de su patrono: <i>San Clemente, <\/i>uno de los primeros sucesores de San Pedro, Obispo de Roma, que vivi&oacute; a finales del siglo I despu&eacute;s de Cristo, testigo de la fe apost&oacute;lica, exiliado y m&aacute;rtir. Dirija &eacute;l nuestros pasos y acompa&ntilde;e esta visita que, despu&eacute;s de 19 siglos, realiza, en la parroquia dedicada a &eacute;l, su Sucesor en Roma. <i>Interceda por nosotros <\/i>y nos hable con la elocuencia de ese testimonio apost&oacute;lico en el que vivi&oacute; esta ciudad en sus tiempos, apenas algunas decenas de a&ntilde;os despu&eacute;s de San Pedro y San Pablo.<\/p>\n<p align=\"left\">La ciudad de una elecci&oacute;n particular por parte de Dios: que podamos merecer siempre, con nuestra vida y nuestra conducta, esta elecci&oacute;n &uacute;nica. Que pueda servir a esta finalidad tambi&eacute;n la visita de hoy a vuestra parroquia.<\/p>\n<p align=\"left\">En conformidad con la tradici&oacute;n apost&oacute;lica, comienzo esta visita con un saludo dirigido a Dios y a nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, &quot;que es, que era y que viene&quot; <i>(Ap <\/i>1,<i> <\/i>8). Y al mismo tiempo con un saludo dirigido a toda vuestra comunidad en Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante todo, un saludo cordial a vuestro celoso p&aacute;rroco, monse&ntilde;or Vincenzo Pezzella, y a los sacerdotes que colaboran con &eacute;l en la cura pastoral; a las buenas religiosas de la congregaci&oacute;n del &quot;Divino Amor&quot;, y a todas las religiosas que viven y trabajan en el &aacute;mbito de la parroquia; a las 6.000 familias, a los padres, a las madres, a todos los 24.000 fieles que forman la Iglesia viva en esta zona de Roma, y que desde 1956, es decir, desde hace 23 a&ntilde;os, constituyen la parroquia.<\/p>\n<p align=\"left\">Mi saludo paterno se dirige tambi&eacute;n a los ni&ntilde;os, a los adolescentes, a los j&oacute;venes, a las parejas j&oacute;venes, a los ancianos, a los enfermos. Un saludo de complacencia y de aliento a todos los que, sacrificando generosamente su tiempo, se dedican, seg&uacute;n las propias posibilidades y capacidad, a estar disponibles para el vario y complejo trabajo que se desarrolla en esta comunidad, tan vivaz, din&aacute;mica y activa. Un aplauso, en especial, a cuantos se consagran con empe&ntilde;o a la catequesis parroquial a todos los niveles.<\/p>\n<p align=\"left\">Y a&ntilde;ado, tambi&eacute;n, en esta circunstancia gozosa, el deseo de que se superen pronto todas las dificultades y se encuentren los medios adecuados para que pod&aacute;is tener un templo, ya no provisional y transitorio, sino hermoso y definitivo como lo so&ntilde;&aacute;is y lo dese&aacute;is junto con vuestros sacerdotes, desde hace tantos a&ntilde;os.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Adviento: <i>primer domingo de Adviento.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&quot;He aqu&iacute; que vienen d&iacute;as \u2014Palabra de Yav&eacute;\u2014 en que yo cumplir&eacute; las promesas&#8230;&quot; (<i>Jer <\/i>33, 14): leemos hoy estas palabras del libro del Profeta jerem&iacute;as y sabemos que anuncian el comienzo del nuevo a&ntilde;o lit&uacute;rgico y, al mismo tiempo, anuncian ya en esta liturgia el momento inminente de la venida del Hijo de Dios que nace de la Virgen. Cada a&ntilde;o nos preparamos para este momento en el ciclo lit&uacute;rgico de la Iglesia, para esta solemnidad grande y gozosa. Deseo que tambi&eacute;n mi visita de hoy a la parroquia de San Clemente sirva para esta preparaci&oacute;n. Efectivamente, el d&iacute;a en que nace Cristo debe traernos (como anuncia el mismo Profeta Jerem&iacute;as) esta alegre certeza: que &quot;el Se&ntilde;or en nuestra justicia&quot; (cf. <i>Jer <\/i>33, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">3. La Iglesia se prepara para la Navidad de un modo totalmente particular. Nos recuerda el mismo acontecimiento que ha presentado recientemente al final del a&ntilde;o lit&uacute;rgico. Esto es, nos recuerda el d&iacute;a de la venida &uacute;ltima de Cristo. Viviremos de manera justa la Navidad, es decir, la primera venida del Salvador, cuando <i>seamos conscientes de su &uacute;ltima venida <\/i>&quot;con poder <i>y <\/i>majestad grandes&quot; (<i>Lc <\/i>21, 27), como declara el Evangelio de hoy. En este pasaje hay una frase sobre la que quiero llamar vuestra atenci&oacute;n: &quot;Los hombres exhalar&aacute;n sus almas por el terror y el ansia de lo que viene sobre la tierra&quot; (<i>Lc <\/i>21, 26).<\/p>\n<p align=\"left\">Llamo la atenci&oacute;n porque tambi&eacute;n en nuestra &eacute;poca el miedo &quot;de lo que deber&aacute; suceder sobre la tierra&quot; se comunica a los hombres.<\/p>\n<p align=\"left\">El tiempo del fin del mundo nadie lo conoce, &quot;sino s&oacute;lo el Padre&quot; (<i>Mc <\/i>13, 32); y por esto de ese miedo que se transmite a los hombres de nuestro tiempo, no deduzcamos consecuencia alguna por cuanto se refiere al futuro del mundo. En cambio, est&aacute; bien detenerse en esta frase del Evangelio de hoy. Para vivir bien el recuerdo del nacimiento de Cristo, es necesario tener muy clara en la mente la verdad sobre la venida &uacute;ltima de Cristo; sobre ese adviento &uacute;ltimo. Y cuando el Se&ntilde;or Jes&uacute;s dice: &quot;Estad atentos&#8230; de repente vendr&aacute; aquel d&iacute;a sobre vosotros como un lazo&quot; (<i>Lc <\/i>21, 34), entonces justamente nos damos cuenta de que El habla aqu&iacute; no s&oacute;lo del &uacute;ltimo d&iacute;a de todo el mundo humano, sino tambi&eacute;n <i>del &uacute;ltimo d&iacute;a de cada hombre. <\/i>Ese d&iacute;a que cierra el tiempo de nuestra vida sobre la tierra y abre ante nosotros la dimensi&oacute;n de la eternidad, es tambi&eacute;n el Adviento. En ese d&iacute;a vendr&aacute; el Se&ntilde;or a nosotros, como redentor y juez.<\/p>\n<p align=\"left\">4. As&iacute;, pues, como vemos, es m&uacute;ltiple el significado del Adviento, que, como tiempo lit&uacute;rgico, comienza con este domingo. Pero parece que sobre todo el primero de los cuatro domingos de este per&iacute;odo quiere hablarnos con la verdad del &quot;pasar&quot;, a que est&aacute;n sometidos el<i> <\/i>mundo y el hombre en el mundo. Nuestra vida en el mundo <i>es un pasar, <\/i>que inevitablemente <i>conduce al t&eacute;rmino. <\/i>Sin embargo, la Iglesia quiere decirnos \u2014y lo hace con toda perseverancia\u2014que este pasar y ese t&eacute;rmino son <i>al mismo tiempo adviento: <\/i>no s&oacute;lo pasamos, sino que al mismo tiempo nos preparamos. Nos preparamos al encuentro con El.<\/p>\n<p align=\"left\">La verdad fundamental sobre el Adviento es, al mismo tiempo, <i>seria y gozosa. <\/i>Es <i>seria: <\/i>vuelve a sonar en ella el mismo &quot;velad&quot; que hemos escuchado en la liturgia de los &uacute;ltimos domingos del a&ntilde;o lit&uacute;rgico. Y es, al mismo tiempo, <i>gozosa: <\/i>efectivamente, el hombre no vive &quot;en el vac&iacute;o&quot; (la finalidad de la vida del hombre no es &quot;el vac&iacute;o&quot;). La vida del hombre no es s&oacute;lo un acercarse al t&eacute;rmino, que junto con la muerte del cuerpo significar&iacute;a el aniquilamiento de todo el ser humano. El Adviento lleva en s&iacute; la certeza de la indestructibilidad de este ser. Si repite: &quot;Velad y orad&#8230;&quot; <i>(Lc <\/i>21, 36), lo hace para que podamos estar preparados a &quot;comparecer ante el Hijo del hombre&quot; <i>(Lc <\/i>21, 36).<\/p>\n<p align=\"left\">5. De este modo el Adviento es tambi&eacute;n el primero y fundamental tiempo de elecci&oacute;n; acept&aacute;ndolo, participando en &eacute;l, elegimos <i>el sentido principal de toda la vida. <\/i>Todo lo que sucede entre el d&iacute;a del nacimiento y el de la muerte de cada uno de nosotros, constituye, por decirlo as&iacute;, una gran prueba: el examen de nuestra humanidad. Y por eso la ardiente llamada de San Pablo en la segunda lectura de hoy: la llamada a potenciar el amor, a hacer firmes e irreprensibles nuestros corazones en la santidad; la invitaci&oacute;n a toda nuestra manera de comportarnos (en lenguaje de hoy se podr&iacute;a decir &quot;a todo el estilo de vida&quot;), a la observancia de los mandamientos de Cristo. El Ap&oacute;stol ense&ntilde;a: si debemos agradar a Dios, no podemos permanecer en el estancamiento, debemos <i>ir adelante, <\/i>esto es, &quot;para adelantar cada vez m&aacute;s&quot; (<i>1<\/i> <i>Tes <\/i>4, 1). Y efectivamente es as&iacute;. En el Evangelio hay una invitaci&oacute;n al progreso. Hoy todo el mundo est&aacute; lleno de invitaciones al progreso. Nadie quiere ser un &quot;no-progresista&quot;. Sin embargo, se trata de saber de qu&eacute; modo se debe y se puede &quot;ser progresista&quot;, y en qu&eacute; consiste el verdadero progreso. No podemos pasar tranquilamente por alto estas preguntas. El Adviento comporta <i>el significado m&aacute;s profundo del progreso. <\/i>El Adviento nos recuerda cada a&ntilde;o que la vida humana no puede ser un estancamiento. Debe ser un progreso. El Adviento nos indica en qu&eacute; consiste este progreso.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Y por esto esperamos el momento del nuevo Nacimiento de Cristo en la liturgia. Porque El es quien (como dice el Salmo de hoy) &quot;ense&ntilde;a el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, ense&ntilde;a su camino a los humildes&quot; (<i>Sal <\/i>24 [25], 8-9).<\/p>\n<p align=\"left\">Y por tanto hacia El, que vendr&aacute; \u2014hacia Cristo\u2014, nos dirigimos con plena confianza y convicci&oacute;n. <a name=\"Y_le_decimos\">Y le decimos<\/a>: <\/p>\n<p align=\"left\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"5\">&iexcl;G<\/font><\/i><\/b>u&iacute;a! <i>&iexcl;Gu&iacute;ame en la verdad! <\/i>&iexcl;Gu&iacute;anos en la verdad!<\/p>\n<p align=\"left\">Gu&iacute;a, oh Cristo, en la verdad <i><br \/> a los padres y a las madres <br \/> <\/i>de familia de la parroquia: <br \/> estimulados y fortificados <br \/> por la gracia sacramental del matrimonio <br \/> y conscientes de ser en la tierra <br \/> el signo visible de tu indefectible amor a la Iglesia, <br \/> sepan ser serenos y decididos <br \/> para afrontar con coherencia evang&eacute;lica <br \/> las responsabilidades de la vida conyugal <br \/> y de la educaci&oacute;n cristiana de los hijos.<\/p>\n<p align=\"left\">Gu&iacute;a, oh Cristo, en la verdad <br \/> a los <i>j&oacute;venes <\/i>de la parroquia: <br \/> que no se dejen atraer por nuevos &iacute;dolos, <br \/> como el consumismo a ultranza, <br \/> el bienestar a cualquier costo, <br \/> el permisivismo moral, <br \/> la violencia contestataria, <br \/> sino que vivan con alegr&iacute;a tu mensaje, <br \/> que es el mensaje de las bienaventuranzas, <br \/> el mensaje del amor a Dios y al pr&oacute;jimo, <br \/> el mensaje del compromiso moral <br \/> para la transformaci&oacute;n aut&eacute;ntica de la sociedad.<\/p>\n<p align=\"left\">Gu&iacute;a, oh Cristo, en la verdad <i><br \/> a todos los fieles <\/i>de la parroquia: <br \/> que la fe cristiana anime toda su vida <br \/> y los haga convertirse, frente al mundo, <br \/> en valientes testigos de tu misi&oacute;n de salvaci&oacute;n, <br \/> en miembros conscientes y din&aacute;micos de la Iglesia, <br \/> contentos de ser hijos de Dios <br \/> y hermanos contigo de todos los hombres.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Gu&iacute;anos, oh Cristo, en la verdad! &iexcl;Siempre!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN CLEMENTE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II I Domingo de Adviento, 2 de diciembre de 1979 &nbsp; 1. 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