{"id":39436,"date":"2016-10-05T22:50:16","date_gmt":"2016-10-06T03:50:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-noviembre-de-1979-solemnidad-de-nuestro-senor-jesucristo-rey-del-universo\/"},"modified":"2016-10-05T22:50:16","modified_gmt":"2016-10-06T03:50:16","slug":"25-de-noviembre-de-1979-solemnidad-de-nuestro-senor-jesucristo-rey-del-universo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-noviembre-de-1979-solemnidad-de-nuestro-senor-jesucristo-rey-del-universo\/","title":{"rendered":"25 de noviembre de 1979, Solemnidad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo Rey del universo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">SOLEMNIDAD DE NUESTRO SE&Ntilde;OR JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" face=\"Times New Roman\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA <br \/> PARA LOS LAICOS DE ROMA COMPROMETIDOS EN LA PASTORAL<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font color=\"#663300\" face=\"Times New Roman\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"><i><br \/>Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Domingo 25 de noviembre de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Hoy la bas&iacute;lica de San Pedro vibra con la liturgia de una solemnidad extraordinaria. En el calendario lit&uacute;rgico postconciliar la <i>solemnidad de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo Rey del universo <\/i>va unida al domingo &uacute;ltimo del a&ntilde;o eclesi&aacute;stico. Y est&aacute; bien as&iacute;. Efectivamente, las verdades de la fe que queremos manifestar, el misterio que queremos vivir <i>encierran, <\/i>en cierto sentido, cada una de las dimensiones de la historia, cada una de las etapas del tiempo humano, y abren al mismo tiempo la perspectiva &quot;de un cielo nuevo y de una tierra nueva&quot; <i>(Ap <\/i>21, 1), la perspectiva de un Reino que &quot;no es de este mundo&quot; <i>(Jn <\/i>18, 36).<i> <\/i>Es posible que se entienda err&oacute;neamente el significado de las palabras sobre el &quot;Reino&quot;, que pronunci&oacute; Cristo ante Pilato, es decir sobre el Reino que no es de este mundo. Sin embargo, el contexto singular del acontecimiento, en cuyo &aacute;mbito fueron pronunciadas, no permite comprenderlas as&iacute;. Debemos admitir que el Reino de Cristo, gracias al cual se abren <i>ante el hombre <\/i>las perspectivas extraterrestres, las perspectivas de la eternidad, se forma en el mundo y en la temporalidad. <i>Se forma, <\/i>pues, <i>en el hombre mismo <\/i>mediante &quot;el testimonio de la verdad&quot; <i>(Jn <\/i>18, 37)<i> <\/i>que Cristo dio en ese momento dram&aacute;tico de su Misi&oacute;n mesi&aacute;nica: ante Pilato, ante la muerte en cruz, que pidieron al juez sus acusadores. As&iacute;, pues, debe atraer nuestra atenci&oacute;n no s&oacute;lo el momento lit&uacute;rgico de la solemnidad de hoy, sino tambi&eacute;n la sorprendente <i>s&iacute;ntesis de verdad, <\/i>que esta solemnidad expresa y proclama. Por esto me he permitido, junto con el cardenal Vicario de Roma, invitar hoy a los miembros de los diversos sectores del apostolado de los laicos de todas las parroquias de nuestra ciudad, esto es, a todos los que junto con el Obispo de Roma y con los Pastores de almas de cada una de las parroquias aceptan hacer propio el testimonio de Cristo Rey y tratan de hacer lugar en sus corazones al Reino y de difundirlo entre los hombres.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Jesucristo es &quot;el testigo fiel&quot; (cf. <i>Ap <\/i>1, 5),<i> <\/i>como dice el autor del Apocalipsis. Es el &quot;testigo fiel&quot; del se&ntilde;or&iacute;o de Dios en la creaci&oacute;n y sobre todo en la historia del hombre. Efectivamente, Dios form&oacute; al hombre, desde el principio, como Creador y a la vez como Padre. Por lo tanto, Dios, como Creador y como Padre, est&aacute; siempre presente en su historia. Se ha convertido no s&oacute;lo en el Principio y en el T&eacute;rmino de todo lo creado, sino que se ha convertido tambi&eacute;n en el Se&ntilde;or de la historia y en el Dios de la Alianza: &quot;Yo soy el alfa y el omega, dice el Se&ntilde;or Dios; el que es, el que era, el que viene, el Todopoderoso&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 8).<\/p>\n<p align=\"left\">Jesucristo \u2014&quot;Testigo fiel&quot;\u2014 ha venido al mundo precisamente para dar testimonio de esto.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Su venida en el tiempo! De qu&eacute; modo tan concreto y sugestivo la hab&iacute;a preanunciado el profeta Daniel en su visi&oacute;n mesi&aacute;nica, hablando de la venida de &quot;un hijo de hombre&quot; (<i>Dan <\/i>7<i>, <\/i>13) y delineando la dimensi&oacute;n espiritual de su Reino en estos t&eacute;rminos: &quot;Le fue dado el se&ntilde;or&iacute;o, la gloria y el imperio, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron, y su dominio es dominio eterno que no acabar&aacute; nunca, y su imperio, imperio que nunca desaparecer&aacute;&quot; (<i>Dan <\/i>7, 14). As&iacute; ve el profeta Daniel, probablemente en el siglo II, el Reino de Cristo antes de que El viniese al mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">3.<i> <\/i>Lo que sucedi&oacute; <i>ante Pilato <\/i>el viernes antes de Pascua nos permite liberar la imagen prof&eacute;tica de Daniel de toda asociaci&oacute;n impropia. He aqu&iacute;, en efecto, que el mismo &quot;Hijo del hombre&quot; <i>responde <\/i>a la pregunta que le hizo el gobernador romano, Esta respuesta dice: &quot;Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, mis ministros habr&iacute;an luchado para que no fuese entregado a los jud&iacute;os; pero mi reino no es de aqu&iacute;&quot; (<i>Jn <\/i>18, 36).<\/p>\n<p align=\"left\">Pilato, representante del poder ejercido en nombre de la poderosa Roma sobre el territorio de Palestina, el hombre que piensa seg&uacute;n las categor&iacute;as temporales y pol&iacute;ticas, no entiende esta respuesta. Por eso pregunta por segunda vez: &quot;&iquest;Luego t&uacute; eres rey?&quot; (<i>Jn <\/i>18, 37).<\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n Cristo responde <i>por segunda vez. <\/i>Como la primera vez ha explicado en qu&eacute; sentido no es rey, as&iacute; ahora, para responder plenamente a la pregunta de Pilato y al mismo tiempo a la pregunta de toda la historia de la humanidad, de todos los gobernantes y de todos los pol&iacute;ticos, responde as&iacute;: &quot;Yo soy rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad oye mi voz&quot; (cf. <i>Jn <\/i>18, 37).<\/p>\n<p align=\"left\">Esta respuesta, en conexi&oacute;n con la primera, expresa toda la verdad sobre su Reino: toda la verdad sobre Cristo-Rey .<\/p>\n<p align=\"left\">4. En esta verdad se incluyen tambi&eacute;n las <i>palabras ulteriores del Apocalipsis, <\/i>con las que el disc&iacute;pulo amado completa, de alg&uacute;n modo, a la luz de la conversaci&oacute;n que tuvo lugar el Viernes Santo en la residencia jerosolimitana de Pilato, lo que hace tiempo escribi&oacute; el profeta Daniel. San Juan anota: &quot;Ved que viene en las nubes del cielo (as&iacute; lo hab&iacute;a expresado Daniel) y todo ojo lo ver&aacute;, y cuantos le traspasaron&#8230; S&iacute;, am&eacute;n&quot; (<i>Ap <\/i>1, 5-6). Precisamente: <i>Am&eacute;n. <\/i>Esta palabra &uacute;nica sella por as&iacute; decirlo, la verdad sobre Cristo. No es s&oacute;lo &quot;el testigo fiel&quot;, sino tambi&eacute;n &quot;el primog&eacute;nito de entre los muertos&quot; (<i>Ap<\/i> 1. 5). Y si es el Pr&iacute;ncipe de la tierra y de quienes la gobiernan (&quot;el Pr&iacute;ncipe de los reyes de la tierra&quot;, Ap 1, 5)<i>, <\/i>lo es por esto, sobre todo por esto y definitivamente por esto, porque &quot;nos ama y nos ha absuelto de nuestros pecados por la virtud de su sangre y nos ha hecho reyes y sacerdotes de Dios su Padre&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 5-6).<\/p>\n<p align=\"left\">5. He aqu&iacute; la definici&oacute;n plena de ese Reino, toda la verdad sobre Cristo Rey. Nos hemos reunido hoy en esta Bas&iacute;lica para aceptar esta verdad una vez m&aacute;s, con los ojos de la fe bien abiertos y con el coraz&oacute;n pronto para dar la respuesta. No s&oacute;lo porque se trata de verdad que exige respuesta. No s&oacute;lo la comprensi&oacute;n. No s&oacute;lo la aceptaci&oacute;n por parte del entendimiento, sino una respuesta que brota de toda la vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta <i>respuesta <\/i>ha sido pronunciada, de modo espl&eacute;ndido, por el Episcopado de la Iglesia contempor&aacute;nea en el <i>Concilio Vaticano II. <\/i>En este momento quisi&eacute;ramos incluso tender la mano a esos textos de la Constituci&oacute;n <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i> que deslumbran con la profundidad sencilla de la verdad, a esos textos cargados de la plenitud de la &quot;praxis&quot; cristiana contenidos en la Constituci&oacute;n pastoral <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i> y a tantos otros documentos que sacan de esos fundamentales las conclusiones concretas para los diversos campos de la vida eclesial. Pienso especialmente en el decreto <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam actuositatem<\/a><\/i> sobre el apostolado de los laicos. Si algo pido al laicado de Roma y del mundo es que tengan siempre a la vista estos <i>documentos espl&eacute;ndidos de la ense&ntilde;anza de la Iglesia contempor&aacute;nea. <\/i>Ellos definen el sentido m&aacute;s profundo del ser cristianos. Estos documentos merecen mucho m&aacute;s que ser simplemente estudiados o meditados; si no se busca en ellos el apoyo, es casi imposible entender y realizar nuestra vocaci&oacute;n y, especialmente, la vocaci&oacute;n de los laicos, su particular aportaci&oacute;n a la construcci&oacute;n de ese Reino que, aun no siendo &quot;de este mundo&quot; (<i>Jn <\/i>18, 36),<i> <\/i>sin embargo, existe ya aqu&iacute; abajo, porque est&aacute; en nosotros. Y. en particular, en vosotros: &iexcl;laicos!<\/p>\n<p align=\"left\">6. Cristo subi&oacute; a la cruz como un Rey singular: como el testigo eterno de la verdad. &quot;Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad&quot; (<i>Jn <\/i>18, 37)<i>. <\/i>Este testimonio es la medida de nuestras obras, La medida de la vida. La verdad por la que Cristo ha dado la vida \u2014y que la ha confirmado con la resurrecci&oacute;n\u2014, es la fuente fundamental de la <i>dignidad del hombre. <\/i>El Reino de Cristo se manifiesta, como ense&ntilde;a el Concilio, en la &quot;realeza&quot; del hombre. Es necesario que, bajo esta luz, sepamos participar en toda esfera de la vida contempor&aacute;nea y formarla. Efectivamente, no faltan en nuestros tiempos propuestas dirigidas al hombre, no faltan programas que se presentan para su bien. &iexcl;Sepamos examinarlos de nuevo en la dimensi&oacute;n de la verdad plena sobre el hombre, de la verdad confirmada con las palabras y con la cruz de Cristo! &iexcl;Sepamos discernirlos bien! Lo que afirman, &iquest;se expresa con la medida de la verdadera dignidad del hombre? La libertad que proclaman, &iquest;sirve a la realeza del ser creado a imagen de Dios, o por el contrario prepara la privaci&oacute;n o constricci&oacute;n de la misma? Por ejemplo: &iquest;sirven a la verdadera libertad del hombre o expresan su dignidad, la infidelidad conyugal, aun cuando est&eacute; legalizada por el divorcio, o la falta de responsabilidad por la vida concebida, aun cuando la t&eacute;cnica moderna ense&ntilde;a c&oacute;mo desembarazarse de ella? Ciertamente todo el &quot;permisivismo&quot; moral no se basa en la dignidad del hombre y no educa al hombre para su realeza.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;C&oacute;mo no evocar aqu&iacute; la diagnosis que en el contexto socio-religioso de nuestra ciudad ha hecho el se&ntilde;or cardenal Vicario en vuestra asamblea del pasado 10 de noviembre? El ha indicado los principales &quot;sufrimientos&quot; que angustian a la ciudad de Roma: la <i>inseguridad social <\/i>de las familias por la casa, el trabajo, la educaci&oacute;n de los hijos; el <i>extrav&iacute;o espiritual y social <\/i>de los emigrantes de zonas rurales; la <i>incomunicabilidad <\/i>entre las familias que <i>viven <\/i>en los grandes condominios populares sin conocerse y sin la valent&iacute;a de solidarizarse: la <i>delincuencia organizada <\/i>especialmente al servicio de la droga; la violencia loca e inmotivada y el terrorismo pol&iacute;tico, a los que se a&ntilde;aden las m&uacute;ltiples manifestaciones de inmoralidad y de irreligiosidad en la vida personal y social.<\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n se especificaban las causas de estos males, entre otras, el <i>descenso del inter&eacute;s por los problemas de la educaci&oacute;n y de la ense&ntilde;anza <\/i>dejada cada vez m&aacute;s en poder de fuerzas minoritarias, pero fuertemente perturbadoras; la disgregaci&oacute;n de la familia sometida a la acci&oacute;n corrosiva de m&uacute;ltiples factores ambientales y de costumbres. Pero la ra&iacute;z m&aacute;s profunda de ellas, como ha dicho el cardenal, est&aacute; &quot;en el constante desprecio de la persona humana, de su dignidad. de sus derechos y deberes&quot; y del sentido religioso y moral de la vida. El cardenal Vicario os ha pedido tambi&eacute;n a todos vosotros que asum&aacute;is decididamente responsabilidades, coloc&aacute;ndoos ante algunas &quot;perspectivas concretas de compromiso&quot; <i>y <\/i>exactamente: la <i>construcci&oacute;n de una verdadera comunidad <\/i>cristiana, capaz de anunciar el Evangelio de modo cre&iacute;ble; <i>el compromiso cultural <\/i>de b&uacute;squeda y discernimiento cr&iacute;tico, con fidelidad constante al Magisterio, <i>en orden a un di&aacute;logo justo entre Iglesia y mundo; <\/i>el compromiso de contribuir al incremento del sentido de la responsabilidad social, estimulando en el clero y en los fieles la solidaridad por el bien com&uacute;n tanto de la comunidad eclesial como de la civil; finalmente, el compromiso en la <i>pastoral vocacional, <\/i>hoy especialmente urgente, y en la de las <i>comunicaciones sociales.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute;, hermanas y hermanos querid&iacute;simos, que est&aacute;n ante vosotros algunas coordenadas precisas de acci&oacute;n pastoral, en las que cada uno est&aacute; invitado a medirse con adhesi&oacute;n coherente a las exigencias, que dimanan del bautismo y de la confirmaci&oacute;n y reafirmadas por la participaci&oacute;n en la Eucarist&iacute;a. Pido a todos y a cada uno que no se eche atr&aacute;s ante las propias responsabilidades. Lo pido en la solemnidad lit&uacute;rgica de Cristo Rey.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo, en cierto sentido, est&aacute; siempre ante el tribunal de las conciencias humanas, como una vez se encontr&oacute; ante el tribunal de Pilato. El nos revela siempre la verdad de su Reino. Y se encuentra siempre, por tantas partes, con la r&eacute;plica: &quot;&iquest;Qu&eacute; es la verdad?&quot; (<i>Jn<\/i> 18, 38).<\/p>\n<p align=\"left\">Por esto que El se encuentre a&uacute;n cercano a nosotros. Que su reino est&eacute; cada vez m&aacute;s en nosotros. Correspond&aacute;mosle con el amor al que nos ha llamado, y amemos en El siempre m&aacute;s la dignidad de cada hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">Entonces seremos verdaderamente part&iacute;cipes de su misi&oacute;n. Nos convertiremos en ap&oacute;stoles de su reino. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE NUESTRO SE&Ntilde;OR JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA PARA LOS LAICOS DE ROMA COMPROMETIDOS EN LA PASTORAL HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de San Pedro Domingo 25 de noviembre de 1979 &nbsp; 1. Hoy la bas&iacute;lica de San Pedro vibra con la liturgia de una solemnidad extraordinaria. 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