{"id":39440,"date":"2016-10-05T22:50:22","date_gmt":"2016-10-06T03:50:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-noviembre-de-1979-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-rafael-arcangel\/"},"modified":"2016-10-05T22:50:22","modified_gmt":"2016-10-06T03:50:22","slug":"11-de-noviembre-de-1979-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-rafael-arcangel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-noviembre-de-1979-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-rafael-arcangel\/","title":{"rendered":"11 de noviembre de 1979, Visita a la parroquia romana de San Rafael Arc\u00e1ngel"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE SAN RAFAEL ARC&Aacute;NGEL<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Domingo 11 de noviembre de 1979 <\/font><\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Hermanas y hermanos querid&iacute;simos:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Os saludo a todos. Permitidme manifestar, antes de nada, la gran alegr&iacute;a que experimento al encontrarme hoy entre vosotros, en vuestra parroquia de San Rafael Arc&aacute;ngel en el Trullo, que termina sus festejos por los 25 a&ntilde;os<i> <\/i>de existencia. Veinticinco a&ntilde;os son un per&iacute;odo considerable, en el arco de tiempo que abarca normalmente una existencia humana. Por tanto, es justo que se subraye un acontecimiento como &eacute;ste y nos detengamos a contemplar el camino recorrido, a evaluar las dificultades superadas, a buscar aliento en la consideraci&oacute;n de los resultados obtenidos.<\/p>\n<p align=\"left\">Estoy contento de encontrarme con vosotros en esta circunstancia tan significativa para vuestra comunidad y para toda la Iglesia que vive, cree y trabaja en esta ciudad de Roma, en la que Cristo me ha puesto como vuestro Obispo y Pastor. Juntamente con vosotros evoco los comienzos de vuestra comunidad: de la comunidad civil, cuyo arranque se sit&uacute;a hacia el fin de los a&ntilde;os treinta, cuando se instalaron aqu&iacute; numerosos italianos repatriados del extranjero, y cuyo desarrollo fue determinado sucesivamente por la confluencia en esta zona de los habitantes de algunos barrios perif&eacute;ricos de la ciudad, como tambi&eacute;n de no pocos emigrantes de otras regiones de Italia. Y evoco los comienzos de la comunidad cristiana, como tal, reunida primero en torno a centros de servicio religioso provisionales, y erigida luego oficialmente en parroquia el a&ntilde;o 1953, bajo la gu&iacute;a pastoral de los padres capuchinos.<\/p>\n<p align=\"left\">Cu&aacute;ntos recuerdos afloran a la memoria de los que entre vosotros residen aqu&iacute; desde hace a&ntilde;os, o que, incluso han nacido y crecido aqu&iacute;. Hay recuerdos alegres y tristes; recuerdos que, de cualquier modo, nos vuelven a llevar a los hechos salientes que han signado vuestra vida como individuos, como familias, corno comunidad. Son recuerdos en los que est&aacute; escrita y custodiada la historia de vuestra barriada, que en estos a&ntilde;os ha crecido y va adquiriendo poco a poco una fisonom&iacute;a propia, de la que vosotros est&aacute;is cada vez m&aacute;s encari&ntilde;ados, como de una realidad que, de alg&uacute;n modo, forma parte de vosotros y de vuestra vida.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Hijos querid&iacute;simos, el Papa est&aacute; aqu&iacute; hoy con vosotros para deciros que tambi&eacute;n &eacute;l est&aacute; encari&ntilde;ado con vuestra barriada: ella tiene un lugar en su coraz&oacute;n. Por lo tanto, saludo a todos los presentes, comenzando por el se&ntilde;or cardenal Vicario y por el obispo auxiliar del sector, Mons. Remigio Ragonesi; saludo al p&aacute;rroco, padre Celso Serri, que tambi&eacute;n ha celebrado su 25 aniversario de ministerio pastoral entre vosotros; y con &eacute;l saludo a sus hermanos que le ayudan, entregando generosamente sus energ&iacute;as para asegurar el servicio religioso a la comunidad. Y entre ellos, &iquest;c&oacute;mo no recordar especialmente al p. Benedetto Camellini, presente entre vosotros desde los primeros meses de la parroquia? Saludo despu&eacute;s a las religiosas que trabajan en el &aacute;mbito de la parroquia: las Hermanas del Instituto de los Sagrados Corazones y las Hermanas Maestras P&iacute;as de la Dolorosa, que se gastan por la juventud en el campo educativo-escolar; las Hermanas de la Caridad de Nuestra Se&ntilde;ora de la Misericordia, providencialmente presentes en el campo caritativo asistencial; las Franciscanas Auxiliares Laicas Misioneras de la Inmaculada, que colaboran con los sacerdotes en el campo de la animaci&oacute;n. misionera.<\/p>\n<p align=\"left\">Dirijo luego un saludo cordial a cuantos dan testimonio activamente de su le en las filas de Acci&oacute;n Cat&oacute;lica, en el grupo voluntario de Damas de San Vicente, en la comunidad de San Egidio, en la. comunidad terap&eacute;utica San Andr&eacute;s; mostrando con su ejemplo c&oacute;mo el compromiso por el anuncio del Evangelio no va separado de la solicitud activa por la promoci&oacute;n humana de los habitantes del barrio. En este sentido merecen una menci&oacute;n y un saludo tambi&eacute;n cuantos colaboran en la organizaci&oacute;n de las actividades recreativo-culturales, que se desarrollan en el oratorio, brindando a tantos muchachos y j&oacute;venes la posibilidad de un esparcimiento sano y formativo, y dando al mismo tiempo una prueba concreta de la presencia incisiva de la parroquia en la vida socio-cultural del barrio. Deseo saludar y alentar tambi&eacute;n al grupo de catequistas laicos, que con generosa dedicaci&oacute;n desarrollan una obra preciosa junto a los sacerdotes, a las religiosas, ayudando a los muchachos que est&aacute;n dando los primeros, significativos pasos en su itinerario de fe.<\/p>\n<p align=\"left\">Finalmente, mi saludo se extiende a todos los esposos cristianos, comprometidos a vivir y testimoniar frente al mundo las riquezas inherentes al sacramento del matrimonio; a los j&oacute;venes que se lanzan con &aacute;nimo atrevido y con esperanza &iacute;ntegra hacia el ma&ntilde;ana; a los ni&ntilde;os, en cuyos ojos inocentes se reflejan los mejores deseos escondidos en el esp&iacute;ritu de cada adulto; a los enfermos que con sus sufrimientos dan una aportaci&oacute;n insustituible al dinamismo interior y al crecimiento espiritual de toda la comunidad; en una palabra, a todos los que forman parte de esta parroquia y especialmente a cuantos en ella se sienten y son m&aacute;s pobres, m&aacute;s solos, m&aacute;s marginados.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy nosotros todos juntos reunidos en torno al altar, damos gracias al Padre, al Hijo, al Esp&iacute;ritu Santo por estos 25 a&ntilde;os de existencia de la parroquia. Damos gracias por esta peque&ntilde;a parte de la Iglesia, por esta porci&oacute;n del Pueblo de Dios, que lleva el nombre de &quot;Parroquia de San Rafael en el Trullo&quot;. Es un fragmento de la historia de la salvaci&oacute;n, delimitado en el tiempo y en el espacio, pero a la vez inconmensurable por lo que se refiere a la presencia del Dios vivo, de la obra salv&iacute;fica de Cristo, de la efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo en los corazones y en las conciencias humanas.<\/p>\n<p align=\"left\">Por todo esto nosotros queremos dar gracias hoy, juntos. <i>Mi visita quiere ser una visita de acci&oacute;n de gracias. <\/i>Recogiendo la invitaci&oacute;n a &quot;levantar nuestros corazones&quot;, decimos hoy con especial convicci&oacute;n las palabras del prefacio:<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvaci&oacute;n, darte gracias!&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Quiz&aacute; sobre el fondo de este 25 aniversario, adquiere mayor realce en nuestra conciencia la verdad que San Pablo ha expresado en el maravilloso pasaje de la Carta a los Hebreos, que hemos escuchado en la liturgia dominical de hoy. He aqu&iacute; que <i>Cristo, Sacerdote <\/i>de la nueva y eterna Alianza, entra en <i>el santuario eterno <\/i>&quot;para comparecer ahora en la presencia de Dios a favor nuestro&quot; (<i>Heb<\/i> 9, 24). Entra para ofrecer continuamente por toda la humanidad el Sacrificio &uacute;nico, que ha ofrecido una sola vez &quot;para destruir el pecado por el sacrificio de s&iacute; mismo&quot; (<i>Heb<\/i> 9, 26).<\/p>\n<p align=\"left\">Todos nosotros participamos en este &uacute;nico Santo Sacrificio. Todos nosotros <i>tenemos parte <\/i>en el &uacute;nico y eterno <i>sacerdocio de Cristo, <\/i>Hijo de Dios. Precisamente este templo, que fue construido en esta zona de Roma, poco tiempo despu&eacute;s de la erecci&oacute;n de la parroquia, es el lugar de esta participaci&oacute;n. Efectivamente, la parroquia surge y existe, a fin de que todos nosotros tengamos parte en la misi&oacute;n sacerdotal, prof&eacute;tica y real (pastoral) de Cristo, como nos ense&ntilde;a el Concilio Vaticano II; para que, ofreciendo junto con El y por El nuestros dones espirituales, podamos entrar con El y por El en el santuario eterno de la Majestad Divina, el santuario que El ha preparado para nosotros como &quot;casa del Padre&quot; (<i>Jn <\/i>14, 21).<\/p>\n<p align=\"left\">4. <i>Para llegar a la casa del Padre <\/i>debemos <i>dejarnos guiar por la verdad, <\/i>que Jes&uacute;s ha expresado en su vida y en su doctrina. Es verdad rica y universal. Desvela ante los ojos de nuestra alma los amplios horizontes de las grandes obras de Dios. Y, al mismo tiempo, desciende tan profundamente a los misterios del coraz&oacute;n humano, como s&oacute;lo la Palabra de Dios puede hacerlo. Uno de los elementos de esta verdad es el que parece recordarnos la liturgia de hoy con un acento especial:<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu, porque suyo es el reino de los cielos&quot; (<i>Mt <\/i>5, 3).<\/p>\n<p align=\"left\">Se puede decir que la liturgia de este domingo ilustra de manera especialmente sugestiva esta primera bienaventuranza del serm&oacute;n de la monta&ntilde;a, permiti&eacute;ndonos penetrar a fondo en la verdad que contiene. Efectivamente, nos habla en la primera lectura de la <i>viuda pobre <\/i>de los tiempos de El&iacute;as, que habitaba en Sarepta de Sid&oacute;n. Poco despu&eacute;s nos habla de otra viuda pobre de los tiempos de Cristo, que ha entrado en el atrio del templo de Jerusal&eacute;n. Una y otra han dado todo lo que pod&iacute;an. La primera dio a El&iacute;as el &uacute;ltimo pu&ntilde;ado de harina para hacer una peque&ntilde;a torta. La otra ech&oacute; en el tesoro del templo dos leptos, y estos dos leptos constitu&iacute;an todo &quot;lo que ten&iacute;a&quot; (<i>Mc <\/i>12, 44). La primera no queda defraudada porque, conforme a la predicci&oacute;n de El&iacute;as, &quot;no falt&oacute; la harina de la tinaja, hasta que el Se&ntilde;or hizo caer la lluvia sobre la tierra&quot; (cf. <i>1 Re <\/i>17, 14). La segunda pudo escuchar las alabanzas m&aacute;s grandes de labios de Cristo mismo.<\/p>\n<p align=\"left\">Mediante estas dos figuras se desvela el verdadero significado de esa pobreza de esp&iacute;ritu, que constituye el contenido de la primera bienaventuranza en el serm&oacute;n de la monta&ntilde;a. Esto puede sonar a paradoja, pero <i>esta pobreza esconde en s&iacute; una riqueza especial. <\/i>Efectivamente, rico no es el que tiene, sino el que da. Y da no tanto lo que posee, cuanto a s&iacute; mismo. Entonces, &eacute;l puede dar aun cuando no posea. Aun cuando no posea, es por lo tanto rico.<\/p>\n<p align=\"left\">El hombre, en cambio, es pobre, no porque no posea, sino porque est&aacute; apegado \u2014y especialmente cuando est&aacute; apegado espasm&oacute;dica y totalmente\u2014 a lo que posee. Esto es, est&aacute; apegado de tal manera que no se halla en disposici&oacute;n de dar nada de s&iacute;. Cuando no est&aacute; en disposici&oacute;n de abrirse a los dem&aacute;s y darse a s&iacute; mismo. En el coraz&oacute;n del rico todos los bienes de este mundo est&aacute;n muertos. En el coraz&oacute;n del pobre, en el sentido en que hablo, aun los bienes m&aacute;s peque&ntilde;os reviven y se hacen grandes.<\/p>\n<p align=\"left\">Ciertamente en el mundo mucho ha cambiado desde que Cristo pronunci&oacute; la bienaventuranza de los pobres de esp&iacute;ritu en el serm&oacute;n de la monta&ntilde;a. Los tiempos en que vivimos son bien diversos de los de Cristo. Vivimos en otra &eacute;poca de la historia, de la civilizaci&oacute;n, de la t&eacute;cnica, de la econom&iacute;a. Sin embargo, las Palabras de Cristo nada han perdido de su exactitud, de su profundidad, de su verdad. M&aacute;s a&uacute;n, han adquirido un nuevo alcance.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy no s&oacute;lo es necesario juzgar con la verdad de estas Palabras de Cristo el comportamiento de una viuda pobre y de sus contempor&aacute;neos, sino que es necesario juzgar con esta verdad todos los sistemas y reg&iacute;menes econ&oacute;mico-sociales, las conquistas t&eacute;cnicas, la civilizaci&oacute;n del consumo y al mismo tiempo toda la geograf&iacute;a de la miseria y del hambre, inscrita en la estructura de nuestro mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Y as&iacute;, como en los tiempos del serm&oacute;n de la monta&ntilde;a, tambi&eacute;n hoy cada uno de nosotros debe juzgar con la verdad de las Palabras de Cristo sus obras y su coraz&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Qu&eacute; instituci&oacute;n tan estupenda es esta <i>parroquia, <\/i>que <i>nos permite sentir constantemente las Palabras de Cristo <\/i>y juzgar nuestros corazones con su verdad!<\/p>\n<p align=\"left\">5. Deseo que hoy se estrechen las manos todos los <i>c&oacute;nyuges <\/i>que, en virtud del sacramento, han constituido en esta parroquia otras tantas comunidades familiares. Renueven hoy en sus corazones las sagradas promesas que, ante Dios y la Iglesia, hicieron de ellos un d&iacute;a esposos \u2014marido y mujer\u2014, y despu&eacute;s procreadores \u2014padre y madre\u2014. Recen por la gracia de la perseverancia en la fidelidad matrimonial y en la de padres. Recen por obtener el amor necesario para el cumplimiento de la vocaci&oacute;n que han recibido de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Los ni&ntilde;os <\/i>encuentren en esta parroquia una casa familiar m&aacute;s amplia; se empapen de la verdad de la Palabra de Dios en la catequesis; se alimenten con el Cuerpo del Salvador.<\/p>\n<p align=\"left\">Los <i>j&oacute;venes <\/i>busquen en esta parroquia el apoyo de sus ideales y se comprometan a animarla con su nueva vida, con su testimonio, con la diligencia en servir a Dios y a los hombres.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Los enfermos y los que sufren <\/i>encuentren aqu&iacute; consuelo y alivio. Los visite Cristo, mediante el servicio de los sacerdotes y les explique con la palabra interior del Esp&iacute;ritu la dignidad grande y el significado de sus sufrimientos.<\/p>\n<p align=\"left\">Puedan todos, en esta parroquia, tomar conciencia de ser miembros del Cuerpo de Cristo y darse cuenta de que se acerca a ellos el Reino de Dios, m&aacute;s a&uacute;n, de que ya est&aacute; presente en ellos.<\/p>\n<p align=\"left\">Yo ruego hoy por todo esto, junto con vosotros, confiando ante todo en la intercesi&oacute;n de Mar&iacute;a, que es Madre de la Iglesia y causa de nuestra alegr&iacute;a, y luego tambi&eacute;n en la intercesi&oacute;n de San Rafael Arc&aacute;ngel, a quien hab&eacute;is elegido como gu&iacute;a de vuestro camino. Con su ayuda y con su protecci&oacute;n, vuestra comunidad podr&aacute; continuar, con renovado aliento, en el camino de un testimonio cristiano coherente y activo, ofreciendo a cuantos est&aacute;n oprimidos por las dudas, perplejidades y desesperaci&oacute;n el mensaje eterno de alegr&iacute;a y esperanza que nos ha dejado Cristo en su Evangelio. As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE SAN RAFAEL ARC&Aacute;NGEL HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 11 de noviembre de 1979 &nbsp; Hermanas y hermanos querid&iacute;simos: 1. Os saludo a todos. 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