{"id":39441,"date":"2016-10-05T22:50:24","date_gmt":"2016-10-06T03:50:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-noviembre-de-1979-dia-del-ferroviario\/"},"modified":"2016-10-05T22:50:24","modified_gmt":"2016-10-06T03:50:24","slug":"8-de-noviembre-de-1979-dia-del-ferroviario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-noviembre-de-1979-dia-del-ferroviario\/","title":{"rendered":"8 de noviembre de 1979, D\u00eda del ferroviario"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN EL D&Iacute;A DEL FERROVIARIO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Centro Roma-Smistamento<br \/> Jueves 8 de noviembre de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Honorable se&ntilde;or Ministro; <br \/> se&ntilde;or director general, <br \/> t&eacute;cnicos y trabajadores de los ferrocarriles del Estado; <br \/> querid&iacute;simos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Con gran alegr&iacute;a y satisfacci&oacute;n me encuentro hoy entre vosotros para celebrar la &quot;Jornada del Ferroviario&quot;, que se festeja cada a&ntilde;o en todos los departamentos ferroviarios de Italia. recordando aquel lejano 3 de octubre de 1839, cuando se inaugur&oacute; el primer ferrocarril italiano: la l&iacute;nea N&aacute;poles-Portici. Como me han confirmado en los saludos que acabamos de o&iacute;r, se trata de una <i>fiesta de familia <\/i>durante la cual se entregan medallas y diplomas de ancianidad, distintivos de honor y m&eacute;rito a los inv&aacute;lidos por causa del servicio, as&iacute; como testimoniales a las familias de los llorados ca&iacute;dos en el trabajo.<\/p>\n<p align=\"left\">Agradezco de coraz&oacute;n al se&ntilde;or Ministro Luigi Preti las palabras que me ha dirigido; agradezco tambi&eacute;n al Director general de los ferrocarriles del Estado y al representante del personal la acogida que me han dispensado, interpretando los sentimientos de todos los presentes y dejando patentes la actividad, sacrificios, expectativas y esperanzas de toda vuestra benem&eacute;rita clase.<\/p>\n<p align=\"left\">Estar presente en este lugar, en este encuentro junto con vosotros, como amigo y como padre, en vuestra &quot;Jornada&quot;, es una circunstancia que inscribo entre la m&aacute;s importantes de mi ministerio pastoral. Por esta raz&oacute;n es tan sentida y viva mi gratitud a todos vosotros, dirigentes, empleados y obreros, que me hab&eacute;is invitado a una ceremonia tan significativa y rica en sentimientos humanos y<b> <\/b>sociales.<\/p>\n<p align=\"left\">En realidad, pensando en el gran n&uacute;mero que sois y en el esp&iacute;ritu t&iacute;pico que os distingue y caracteriza entre las clases de la sociedad, os considero como una sola familia. A todos vosotros aqu&iacute; presentes, a los compa&ntilde;eros que, a lo largo de la red de toda la pen&iacute;nsula siguen, en este mismo momento, la fiesta continuando en su trabajo, va el saludo, la felicitaci&oacute;n, la estima del Papa, con la seguridad de que todos est&aacute;n presentes en su oraci&oacute;n y en las intenciones de esta celebraci&oacute;n. Dirijo tambi&eacute;n un saludo especial \u2014como es bien comprensible\u2014a los ferroviarios que han venido de Polonia para esta circunstancia, abrazando en ellos a todos sus colegas que trabajan en la patria.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Cu&aacute;ntas veces en mi vida me he servido del trabajo tan valioso e indispensable de los ferroviarios! &iexcl;Cu&aacute;ntas veces me he entregado, sereno y confiado, a vuestra pericia y diligencia, seguro de llegar a la meta! Pues bien, no s&oacute;lo en mi nombre, sino tambi&eacute;n en nombre de todos los viajeros y de toda la comunidad, que utiliza vuestros servicios, recibid, queridos ferroviarios, mi saludo m&aacute;s cordial, mi complacencia y mi gratitud.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Al escuchar los saludos que me han dirigirlo, aparece ante nuestros ojos en primer lugar un admirable conjunto de personas, grande y bien determinado: se trata de todo un servicio, integrado y subsidiario, de jefes de estaci&oacute;n, jefes de trenes, maquinistas, conductores, revisores, encargados de se&ntilde;alizaci&oacute;n, guardagujas, guardav&iacute;as, mec&aacute;nicos, personal del tren, ayudantes, administradores, funcionarios, etc. Detr&aacute;s de vosotros aparece un mecanismo igualmente complejo y bien determinado: el mundo de las v&iacute;as, de los cruces, de los faros, de las locomotoras y vagones de las estaciones y apeaderos, de las centrales de cambio, de los dispositivos de se&ntilde;alizaci&oacute;n, etc. &iexcl;Cu&aacute;nto camino desde la vieja locomotora hasta las maravillas de las modernas m&aacute;quinas electr&oacute;nicas!<\/p>\n<p align=\"left\">Todo esto es fruto del pensamiento humano y de la &quot;providencia&quot; humana, en el sentido de ese &quot;prever&quot; inteligente, por el que el hombre, seg&uacute;n Santo Tom&aacute;s, es providencia para s&iacute; mismo. Efectivamente, las conquistas aludidas en el campo ferroviario sirven a los hombres: facilitan entre ellos los traslados, las comunicaciones y los contactos, que son indispensables para su vida y acci&oacute;n. Antiguamente no exist&iacute;a este importante medio de comunicaci&oacute;n, que es una realizaci&oacute;n que se remonta a los primeros decenios del siglo pasado: desde hace 150 a&ntilde;os, gracias a la &quot;providencia&quot; humana, se tiene a disposici&oacute;n el tren, que se ha convertido as&iacute; en uno de tantos signos del genio humano y en un componente ordinario de la vida diaria. Mejor dir&iacute;a: este medio de comunicaci&oacute;n ahora ya forma parte de la civilizaci&oacute;n y pertenece inseparablemente a ella, gracias tambi&eacute;n al continuo perfeccionamiento de las m&aacute;quinas y de los servicios.<\/p>\n<p align=\"left\">Es verdad que hoy ha sido ya &quot;superado&quot; por otros medios \u2014por ejemplo, la aviaci&oacute;n\u2014, sin embargo, no ha perdido su significado fundamental.<\/p>\n<p align=\"left\">Mirando esta obra de la &quot;providencia&quot; humana, es decir, la invenci&oacute;n, la actividad que tiende hacia una finalidad, he aqu&iacute; que tenemos ante los ojos esa imagen de la Providencia divina que nos da el Evangelio de hoy: la solicitud por una oveja extraviada, por un dracma perdido. Una y otra simbolizan la solicitud por el hombre, por su bien material y espiritual, temporal y eterno. Es la misma solicitud que vosotros ten&eacute;is para con los viajeros, hombres como vosotros, hermanos vuestros.<\/p>\n<p align=\"left\">Por esto deseo que cada uno de vosotros sepa volver a encontrar en esta forma de servicio al hombre, que es el ferrocarril, su puesto, su &quot;medida interior&quot; en este servicio del que nos habla el Evangelio de hoy.<\/p>\n<p align=\"left\">La &quot;providencia&quot; humana es espejo e imagen de la &quot;Providencia&quot; divina, y brota de ella.<\/p>\n<p align=\"left\">Todo esto ciertamente depende de la eficiencia t&eacute;cnica, pero, en definitiva, depende del hombre. De cada uno de los hombres, que, a base de este medio de la t&eacute;cnica, sirve a los otros hombres.<\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute;, hermanos, &quot;la verdad del Se&ntilde;or que permanece para siempre&quot;, basada como est&aacute; sobre el hecho de que nosotros hombres, <i>que vivimos aqu&iacute; abajo, <\/i>tenemos un Padre com&uacute;n <i>que est&aacute; en el cielo. <\/i>Paternidad de Dios y amor de Dios, fraternidad de los hombres y amor de los hombres: son cuatro puntos cardinales de nuestro credo y de nuestro comportamiento cristiano. As&iacute; ha ense&ntilde;ado Cristo hace 20 siglos, as&iacute; repite hoy su humilde Vicario.<\/p>\n<p align=\"left\">3.<i> <\/i>Este hombre, del que hablo, pertenece a una comunidad particular, a<i> <\/i>una gran familia. Es la gran familia de los &quot;ferroviarios&quot;, que hoy celebra su fiesta.<\/p>\n<p align=\"left\">La vida del ferroviario, teniendo como finalidad el servicio y, por lo tanto, ordenada al bien com&uacute;n de la gran familia humana, se desarrolla en forma tan organizada que constituye una verdadera y propia &quot;comunidad profesional&quot;. &iquest;Qu&eacute; leyes morales \u2014me refiero a las leyes morales personales, sociales y profesionales\u2014 deben dirigir a una comunidad tal, para que pueda cumplir el gran deber que se le impone, y desarrollar esa &quot;parte&quot; que le corresponde en la realizaci&oacute;n del bien com&uacute;n? &iquest;Qu&eacute; es necesario para que se gobierne a s&iacute; misma seg&uacute;n los principios del orden social y de la cooperaci&oacute;n?<\/p>\n<p align=\"left\">Ser&iacute;a demasiado largo ilustrar aqu&iacute; estas normas: me limitar&eacute;, por esto, a recordar los criterios fundamentales que deben inspirarlas seg&uacute;n la luz del Evangelio. Vosotros sois sensibles y exigentes en cuesti&oacute;n de justicia: ten&eacute;is mucho inter&eacute;s por el puesto de trabajo, la seguridad en el trabajo (para que no haya que lamentar los lutos, que tan frecuentemente, incluso este a&ntilde;o, han afectado dolorosamente a vuestra gran familia), la tutela de vuestros derechos, el respeto rec&iacute;proco entre las personas, la eliminaci&oacute;n de los actos arbitrarios. Estos son otros tantos ejemplos en los que puede ser invocado positivamente el precepto del amor en defensa de la misma norma de la justicia y para completarla, la cual, por lo dem&aacute;s, como est&aacute; impresa por Dios en el coraz&oacute;n del hombre, encuentra as&iacute; tina plenitud superior en el Evangelio. Efectivamente, en &eacute;l la justicia es la cumbre de las virtudes morales, como reguladoras de las relaciones no s&oacute;lo con Dios, sino tambi&eacute;n con los hombres y con nosotros mismos, hasta llegar al campo m&aacute;s alto de la fe y de la gracia, para sublimarse en caridad.<\/p>\n<p align=\"left\">Estoy profundamente convencido y quiero esperar, amigos y hermanos, que vosotros est&eacute;is de acuerdo conmigo, al juzgar que una fidelidad coherente a los valores primarios de la caridad y de la justicia seg&uacute;n el Evangelio sea una cura sumamente eficaz para los males viejos y nuevos de la sociedad humana; cuando se respeten estos valores, nunca se realizar&aacute; lo que hemos le&iacute;do hace poco en San Pablo, esto es, que se juzga al hermano, o se lo desprecia (cf <i>Rom <\/i>14, 10).<\/p>\n<p align=\"left\">4. El Papa viene para participar en esta gran fiesta de los &quot;ferroviarios&quot; para descaros todo esto. Pero sobre todo desea ser para vosotros el que expresa la gran gratitud que deben mostraros todos aquellos a quienes serv&iacute;s: el p&uacute;blico que viaja, el que se detiene en las estaciones ferroviarias, el comercio, el turismo, que encuentran facilidad gracias a la red ferroviaria. Hoy quiero ser el int&eacute;rprete de este &quot;gracias&quot;, que se eleva hacia los ferroviarios italianos y hacia los de todo el mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Y en nombre de todos, hoy aqu&iacute; rindo honor a las fatigas de la vida de los ferroviarios: a sus continuos desplazamientos, a los horarios molestos y nocturnos, a los peligros, a las preocupaciones. que repercuten tambi&eacute;n en las familias.<\/p>\n<p align=\"left\">Y por esto dirijo tambi&eacute;n mi pensamiento a vuestros seres queridos, a las esposas, a los hijos que est&aacute;n en la cima de vuestros pensamientos y por quienes sosten&eacute;is el duro trabajo cotidiano. Decidles que el Papa piensa en ellos, los bendice y ruega por ellos.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Un &uacute;ltimo pensamiento me sugiere a&uacute;n vuestra vida. El viajar contin&uacute;o, &iquest;acaso no es imagen de otro viaje que nos iguala a todos? &iquest;Acaso no es la vida del hombre sobre la tierra una v&iacute;a, un recorrido, una trayectoria, comprendida entre un punto de partida y otro de llegada? S&iacute;, cada uno de nosotros es un viajero seg&uacute;n una met&aacute;fora conocida: y lo importante \u2014c&oacute;mo recuerda incluso el nombre de la estaci&oacute;n principal de Roma\u2014 es llegar felizmente al &quot;t&eacute;rmino&quot; de nuestra carrera, creyendo en ella, seg&uacute;n las palabras de San Pablo, dispuestos a recibir la recompensa del Se&ntilde;or (cf. <i>2 Tim<\/i> 4, 7-8);<\/p>\n<p align=\"left\">Esta imagen del camino constituye la vida misma de la Iglesia que se esfuerza en servir aqu&iacute; abajo al hombre de manera integral, para conducirlo a trav&eacute;s del mundo hasta Cristo, a Dios, a la vida eterna. En nuestro viaje constituye motivo de verdadero consuelo tener presente lo que el Salmo responsorial de la Misa de hoy nos hace recitar: &quot;El Se&ntilde;or es mi luz y mi salvaci&oacute;n, &iquest;a qui&eacute;n temer&eacute;? El Se&ntilde;or es la defensa de mi vida,&nbsp; &iquest;qui&eacute;n me har&aacute; temblar?&quot; (<i>Sal<\/i> 27., 1). He aqu&iacute; por qu&eacute; mi palabra se convierte en deseo sincero y cordial para que cada uno de vosotros y de nosotros tenga la fuerza suficiente y la gracia necesaria para no perder nunca de vista el punto final del camino y, sobre todo, para poder alcanzarlo. Por lo dem&aacute;s, esta ardiente esperanza nuestra est&aacute; ya desde ahora en disposici&oacute;n de animar y sostener nuestro esfuerzo cotidiano, en el que se esconde no s&oacute;lo la espera, sino tambi&eacute;n la experiencia de una gozosa comuni&oacute;n con Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Queridos hermanos: Vosotros hab&eacute;is invitado hoy aqu&iacute;,, a vuestra fiesta. que es al mismo tiempo profesional, social y familiar, al Obispo de Roma. En el centro de vuestro lugar de trabajo hab&eacute;is construido el altar para que pueda celebrar sobre &eacute;l el Sacrificio de Cristo. Pues bien, &iquest;qu&eacute; quer&eacute;is manifestar con todo esto? Ciertamente vuestra fe en la Eucarist&iacute;a. Efectivamente, en ella nosotros &quot;damos gracias a Dios&quot; por todos los bienes de la creaci&oacute;n y de la redenci&oacute;n, y al mismo tiempo le &quot;restituimos&quot; estos bienes por medio de Cristo, a fin de que se conviertan para nosotros, para cada uno de nosotros, en una fuente de salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente esto es lo que quiero hacer hoy aqu&iacute; con vosotros. En cuanto cristianos, sois un pueblo particular, un &quot;sacerdocio real&quot; (<i>1 Pe<\/i> 2, 9), con el que se presenta hoy ante vosotros el Obispo y Sacerdote, para <i>elevar a Dios<\/i>, &quot;in persona Christi&quot;, todo lo que forma parte de vuestra vida, de vuestra vocaci&oacute;n, de vuestro trabajo.<\/p>\n<p align=\"left\">Esto es lo que importa: la ofrenda a Dios. As&iacute; es posible dar a la propia fatiga el valor m&aacute;s pleno, que retorna hacia vosotros como restituido por los frutos que se derivan de este Sacrificio, cuyo signo es la &quot;comuni&oacute;n&quot;, es decir, la uni&oacute;n estrecha con Cristo y entre nosotros, que es prenda de la vida eterna.<\/p>\n<p align=\"left\">Conf&iacute;o estos deseos a Mar&iacute;a Sant&iacute;sima para que os asista y os proteja en todo vuestro cometido, pero sobre todo en el viaje hacia Dios, meta y fin &uacute;ltimo del hombre. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN EL D&Iacute;A DEL FERROVIARIO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Centro Roma-Smistamento Jueves 8 de noviembre de 1979 &nbsp; Honorable se&ntilde;or Ministro; se&ntilde;or director general, t&eacute;cnicos y trabajadores de los ferrocarriles del Estado; querid&iacute;simos hermanos y hermanas: 1. 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