{"id":39444,"date":"2016-10-05T22:50:28","date_gmt":"2016-10-06T03:50:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-octubre-de-1979-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-pio-v\/"},"modified":"2016-10-05T22:50:28","modified_gmt":"2016-10-06T03:50:28","slug":"28-de-octubre-de-1979-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-pio-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-octubre-de-1979-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-pio-v\/","title":{"rendered":"28 de octubre de 1979, Visita a la parroquia romana de San P\u00edo V"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN P&Iacute;O V<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p> <i>Domingo 28 de octubre de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Hermanas y hermanos car&iacute;simos!<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&quot;&iexcl;Gracia y paz sean con vosotros de parte de Dios Padre y del Se&ntilde;or Jesucristo!&quot; (<i>2 Tes <\/i>1, 2).<\/p>\n<p align=\"left\">1. Me alegra ciertamente encontrarme hoy entre vosotros, fieles de la parroquia dedicada a mi Santo Predecesor, P&iacute;o V, Antonio Ghislieri, que ocup&oacute; la C&aacute;tedra de San Pedro desde 1566<i> <\/i>hasta 1572 y es conocido principalmente como el &quot;Papa del Rosario&quot;, por el impulso que, con su ejemplo y ense&ntilde;anzas, dio a la difusi&oacute;n de esta devoci&oacute;n, que tan dentro del coraz&oacute;n lleva el pueblo cristiano. Esta visita m&iacute;a, efectuada casi al final del mes de octubre, especialmente dedicado a la Virgen del Rosario, quiere ser como un acto de obligada admiraci&oacute;n por San P&iacute;o V y, al mismo tiempo, de ferviente veneraci&oacute;n a Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, que en esta zona es saludada, desde hace siglos, con el significativo t&iacute;tulo de &quot;Virgen del Reposo&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero hay tambi&eacute;n otros motivos que me han impulsado a venir a estar con vosotros: la cercan&iacute;a geogr&aacute;fica de vuestra parroquia con la bas&iacute;lica de San Pedro y con la Sede Apost&oacute;lica, donde el Papa reside; la &quot;joven edad&quot; \u2014veintisiete a&ntilde;os apenas\u2014 de vuestra parroquia, que fue creada jur&iacute;dicamente en 1952,<i> <\/i>por voluntad de P&iacute;o XII, de venerada memoria, y construida con la aportaci&oacute;n financiera de la entonces Sagrada Congregaci&oacute;n del Santo Oficio; y adem&aacute;s, los lazos espirituales que, desde algunos a&ntilde;os, me unen con los sacerdotes de la parroquia, en la que he celebrado Misa varias veces y donde, en octubre de 1977, administr&eacute; el sacramento de la confirmaci&oacute;n. Estos lazos se han reforzado tambi&eacute;n &uacute;ltimamente por la presencia, entre vuestro clero, de un sacerdote polaco de la archidi&oacute;cesis de Cracovia, a m&iacute; confiada antes de la elecci&oacute;n para el Sumo Pontificado.<\/p>\n<p align=\"left\">Muchos de vosotros, conociendo esta mi &quot;amistad&quot; para con vuestra parroquia, durante las audiencias generales de los mi&eacute;rcoles muchas veces me hab&eacute;is invitado y pedido que viniera a haceros una visita.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Y<i> <\/i>aqu&iacute; estoy. Estoy aqu&iacute; hoy con vosotros y para vosotros. Para los presentes y para todos aquellos que no han podido venir. Deseo estar en medio de vosotros para sentir pulsar el coraz&oacute;n y la vida de vuestra comunidad, que comprende alrededor de 4.500 familias, con un total de cerca de veinte mil personas. Ese aumento de poblaci&oacute;n que se ha verificado en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, ha planteado y plantea muchos problemas, tambi&eacute;n, y especialmente, de car&aacute;cter religioso y pastoral. Vuestra parroquia, por el celo del p&aacute;rroco y de los sacerdotes que colaboran con &eacute;l, tiene una peculiar y multiforme actividad que se manifiesta en diversos grupos con finalidades catequ&iacute;sticas, caritativas, lit&uacute;rgicas, en las que cada uno de vosotros \u2014de diferentes edades y a todos los niveles\u2014 puede encontrar espacio para su propio compromiso cristiano. Me dirijo, de modo especial, a los j&oacute;venes, porque son ellos quienes pueden y deben contribuir m&aacute;s vivaz y din&aacute;micamente a las diversas iniciativas pastorales y apost&oacute;licas de vuestra comunidad.<\/p>\n<p align=\"left\">3. En esta ocasi&oacute;n, celebrando para vosotros el Santo Sacrificio, deseo meditar junto con vosotros, pregunt&aacute;ndome y pregunt&aacute;ndoos: &iquest;qu&eacute; nos dicen a quienes estamos reunidos en este templo las <i>lecturas lit&uacute;rgicas <\/i>de hoy? &iquest;Qu&eacute; le dicen precisamente a la parroquia de San P&iacute;o V? Ante todo, esas lecturas nos hablan de Cristo que &quot;es sacerdote para siempre seg&uacute;n el orden de Melquisedec&quot; (<i>Heb <\/i>5, 6).<i> <\/i>La Carta a los Hebreos nos ense&ntilde;a que Cristo qued&oacute; hecho sacerdote como Hijo de Dios que tom&oacute; la naturaleza humana. Por Dios, su Padre, El es eternamente Hijo. Al hacerse hombre, precisamente como Hijo dedicado completamente al Padre, se hizo, por ese mismo acto sacerdote. En efecto, sacerdocio quiere decir dedicaci&oacute;n: dedicaci&oacute;n <i>de s&iacute; mismo a Dios <\/i>y<i> <\/i>dedicaci&oacute;n, en s&iacute;, a Dios de <i>toda criatura. <\/i>Jesucristo es la plenitud de tal dedicaci&oacute;n. En El y por El, todo el mundo, la humanidad entera, todo hombre y todo lo creado, est&aacute;n, del modo m&aacute;s perfecto, dedicados y restituidos a Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Una parroquia \u2014vuestra parroquia\u2014 significa una comunidad de hombres que, comenzando desde el bautismo, est&aacute;n personal y socialmente ligados <i>al sacerdocio de Cristo; <\/i>a esa dedicaci&oacute;n de Cristo a Dios, Creador y Padre. Vosotros sois una parroquia gracias, ante todo, al hecho de que El esta aqu&iacute;, en medio de vosotros, con vosotros y en vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">Este su eterno sacerdocio, que alcanz&oacute; su plenitud hist&oacute;rica en el sacrificio de la Cruz, se <i>reviste de un signo visible: <\/i>Cristo es sacerdote, &quot;seg&uacute;n el orden de Melquisedec&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Al igual que ese misterioso sacerdote-rey de los tiempos de Abraham, tambi&eacute;n El celebra el memorial de su &uacute;nico sacrificio, ofrecido en el propio cuerpo y sangre sobre la Cruz; lo hace presente y lo renueva en la Iglesia <i>como el sacrificio sacramental del pan y del vino. <\/i>Este sacrificio marca el constante ritmo de la vida de la Iglesia; tambi&eacute;n de vuestra parroquia.<\/p>\n<p align=\"left\">En ese sacrificio, Cristo crea esta parroquia, porque est&aacute; con vosotros. Est&aacute; con todos y con cada uno, como Aquel que &quot;compadece&quot;; est&aacute;, tambi&eacute;n, por tanto, con &quot;los ignorantes y extraviados&quot; (<i>Heb <\/i>5, 2),<i> <\/i>como Quien, ofreci&eacute;ndose a S&iacute; mismo en <i>sacrificio por los pecados, <\/i>puede y quiere acercar a todos a la fuente de la verdad y de la santidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Para terminar esta parte de nuestra reflexi&oacute;n sobre la lectura lit&uacute;rgica de hoy, nos diremos as&iacute; a nosotros mismos: nosotros, la comunidad de San P&iacute;o V, somos parroquia porque permanecemos en la viva uni&oacute;n con el sacerdocio de Cristo, porque participamos de &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"left\">4.<i> <\/i>Continuemos nuestra meditaci&oacute;n sobre la Palabra de Dios de la liturgia de hoy. Aquel mendigo ciego, Bartimeo, tras ser llamado por Cristo, pronunci&oacute; la principal petici&oacute;n de toda su vida: &quot;Se&ntilde;or, que yo vea&quot;; y recibi&oacute; la vista&nbsp; y la respuesta: &quot;Anda, tu fe te ha salvado&quot; (<i>Mc <\/i>10, 50-51).<\/p>\n<p align=\"left\">Pienso, queridos parroquianos de San P&iacute;o V, que vuestra parroquia es un lugar en que muchos de vosotros deben a Cristo el gran don de la vista espiritual: <i>el don de la fe, mediante la cual conocemos a Dios y <\/i>&quot;las grandes obras de Dios&quot; (<i>Act <\/i>2,<i> <\/i>11) en la historia del hombre. S&iacute;, la parroquia existe, porque nosotros, en este &quot;ver&quot; a trav&eacute;s de la fe, por obra del Esp&iacute;ritu Santo, nos completamos rec&iacute;procamente y rec&iacute;procamente nos ayudamos a educarnos. Aunque este ver a trav&eacute;s de la fe sea el fruto de la gracia del mismo Dios en relaci&oacute;n con el alma humana, sin embargo, en relaci&oacute;n con nuestro entender, est&aacute; contempor&aacute;neamente confiado tambi&eacute;n a nuestra humana solicitud y a nuestro celo.<\/p>\n<p align=\"left\">Est&aacute; confiado a la tarea de la Iglesia. A sus ense&ntilde;anzas. A su catequesis. Y esta es la <i>principal funci&oacute;n de la parroquia. <\/i>En la parroquia, semejante tarea deben desarrollarla no solamente los sacerdotes como maestros de la fe, sino tambi&eacute;n las otras personas: las religiosas y los laicos. Y especialmente fundamental en este campo es el deber de la familia. Precisamente dirigi&eacute;ndome a los padres de familia cristianos, en la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_16101979_catechesi-tradendae_sp.html\">Catechesi tradendae<\/a>, <\/i>publicada hace unos d&iacute;as, digo: &quot;La acci&oacute;n catequ&eacute;tica de la familia tiene un car&aacute;cter. peculiar y, en cierto sentido, insustituible.. Esta educaci&oacute;n en la fe, impartida por los padres \u2014que debe comenzar desde la m&aacute;s tierna edad de los ni&ntilde;os\u2014 se realiza ya cuando los miembros de la familia se ayudan unos a otros a crecer en la fe por medio de su testimonio de vida cristiana, a menudo silencioso, mas perseverante a lo largo de una existencia cotidiana vivida seg&uacute;n el Evangelio&quot; (n&uacute;m. 68).<\/p>\n<p align=\"left\">No podemos olvidar, sin embargo, que entre vosotros, en el &aacute;mbito de esta comunidad. que lleva el nombre de parroquia de San P&iacute;o V, <i>hay ciertamente muchos <\/i>que &quot;no ven&quot;, que &quot;son ciegos&quot; respecto a Dios y sus grandes obras. Y permanecen y se confirman en ese estado. Y quiz&aacute; incluso hacen un programa de esta su falta de fe, que quisieran inocular o imponer a los dem&aacute;s&#8230; Es verdaderamente enorme la importancia de la <i>parroquia <\/i>como comunidad de fe, como comunidad de creyentes. Enorme tambi&eacute;n su misi&oacute;n, su <i>vocaci&oacute;n apost&oacute;lica. <\/i>Cristo Jes&uacute;s, nuestro Salvador. &quot;aniquil&oacute; la muerte y sac&oacute; a luz la vida y la incorrupci&oacute;n por medio del Evangelio&quot; (<i>2 Tim <\/i>1, 10).<\/p>\n<p align=\"left\">5.<i> <\/i>La parroquia es un lugar de evangelizaci&oacute;n. Es, por tanto, lugar de <i>grande y m&uacute;ltiple trabajo, <\/i>que es semejante al trabajo de ese agricultor, de que habla la liturgia de hoy en el salmo responsorial: &quot;Van y andan llorando, los que llevan y esparcen la semilla&#8230; Los que con llanto siembran, en j&uacute;bilo cosechan&quot; (<i>Sal <\/i>125 [126], 6, <b> <i>5).<\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"left\">En esta circunstancia tan agradable para m&iacute;, cono es la visita a vuestra parroquia, quiero desearos ese m&uacute;ltiple trabajo, esa fatiga y quiz&aacute; tambi&eacute;n esas l&aacute;grimas. de que habla el salmista, para desearos, seguidamente, los frutos de <i>ese trabajo: <\/i>esa siega, esos haces que se recogen con humano y, al mismo tiempo, divino gozo<i>.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN P&Iacute;O V HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 28 de octubre de 1979 &nbsp; &iexcl;Hermanas y hermanos car&iacute;simos! &quot;&iexcl;Gracia y paz sean con vosotros de parte de Dios Padre y del Se&ntilde;or Jesucristo!&quot; (2 Tes 1, 2). 1. 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