{"id":39446,"date":"2016-10-05T22:51:43","date_gmt":"2016-10-06T03:51:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-octubre-de-1979-vigilia-de-la-jornada-mundial-de-las-misiones\/"},"modified":"2016-10-05T22:51:43","modified_gmt":"2016-10-06T03:51:43","slug":"20-de-octubre-de-1979-vigilia-de-la-jornada-mundial-de-las-misiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-octubre-de-1979-vigilia-de-la-jornada-mundial-de-las-misiones\/","title":{"rendered":"20 de octubre de 1979, Vigilia de la Jornada Mundial de las Misiones"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">V&Iacute;SPERA DE LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Plaza de San Pedro<br \/> S&aacute;bado 20 de octubre de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Querid&iacute;simos hermanos y hermanas. <br \/> Querid&iacute;simos j&oacute;venes:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Con alegr&iacute;a grande y profunda presido la liturgia eucar&iacute;stica en esta vigilia de la &quot;Jornada mundial de las Misiones&quot;, por encontrarme con todos vosotros, fieles de la di&oacute;cesis de Roma; as&iacute; me siento m&aacute;s &iacute;ntimamente unido a todas las di&oacute;cesis del mundo en esta ocasi&oacute;n tan importante y significativa, y sobre todo a los misioneros y misioneras que, esparcidos por las diversas partes del mundo, anuncian a los hombres con gozo y fatiga el Evangelio de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">S&iacute;, querid&iacute;simos, &eacute;sta es una ocasi&oacute;n muy importante para nuestra vida espiritual y para nuestra di&oacute;cesis: aqu&iacute;, en el centro de la cristiandad, en esta Bas&iacute;lica Vaticana, sentimos los ecos de la Iglesia universal, percibimos las necesidades de todos los pueblos, participamos en los afanes de todos los que con ardor incansable caminan en nombre de Cristo, dan testimonio, anuncian, convierten, bautizan, fundan nuevas comunidades cristianas.<\/p>\n<p align=\"left\">Meditemos brevemente y busquemos juntos, siguiendo las lecturas de la liturgia, la motivaci&oacute;n, la condici&oacute;n y la estrategia de la actividad misionera de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">1.<i> &iquest;Cu&aacute;l es la motivaci&oacute;n primera y &uacute;ltima de esta obra?<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; la primera pregunta. Y la respuesta es sencilla y perentoria: la Iglesia es misionera por voluntad expresa de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s habla muchas veces a los Ap&oacute;stoles de su mandato, de su misi&oacute;n, del motivo de su elecci&oacute;n: &quot;No me elegisteis vosotros a m&iacute;, sino que yo os eleg&iacute; a vosotros, y os he destinado para que vay&aacute;is y deis fruto, y vuestro fruto permanezca&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">Antes de ascender al cielo, Jes&uacute;s da a los Ap&oacute;stoles, y por medio de ellos a toda la Iglesia, de manera oficial y determinante, la misi&oacute;n de evangelizar: &quot;Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura&quot; (<i>Mc<\/i> 16, 15). Y el Evangelista anota: &quot;Ellos se fueron, predicando por todas partes&quot; <i>(Mc <\/i>16, 20).<\/p>\n<p align=\"left\">Desde entonces los Ap&oacute;stoles y los disc&iacute;pulos de Cristo comenzaron a recorrer los caminos de la tierra, a superar incomodidades y fatigas, a encontrar gentes y tribus, pueblos y naciones, a sufrir hasta dar la vida, para anunciar el Evangelio, porque es la voluntad de Dios y respecto a Dios s&oacute;lo hay la decisi&oacute;n de la obediencia y del amor.<\/p>\n<p align=\"left\">San Pablo escrib&iacute;a a su disc&iacute;pulo Timoteo: &quot;Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad&quot; <i>(1 Tim <\/i>2, 4).<\/p>\n<p align=\"left\">Y la verdad que salva es &uacute;nicamente Jesucristo, el Redentor, el Mediador entre Dios y los hombres, el Revelador &uacute;nico y definitivo del destino sobrenatural del hombre. Jes&uacute;s ha dado a la Iglesia la misi&oacute;n de anunciar el Evangelio; cada uno de los cristianos participa en esta misi&oacute;n. Cada uno de los cristianos es misionero por su naturaleza. Pablo VI, de venerada memoria, escrib&iacute;a en la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a>: <\/i>&quot;La presentaci&oacute;n del mensaje evang&eacute;lico no constituye para la Iglesia algo de orden facultativo: est&aacute; de por medio el deber que le incumbe, por mandato del Se&ntilde;or, con vistas a que los hombres crean y se salven. S&iacute;, este mensaje es necesario. Es &uacute;nico. De ning&uacute;n modo podr&iacute;a ser reemplazado. No admite indiferencia, ni sincretismo, ni acomodos. Est&aacute; en causa la salvaci&oacute;n de los hombres. Representa la belleza de la Revelaci&oacute;n. Lleva consigo una sabidur&iacute;a que no es de este mundo. Es capaz de suscitar por s&iacute; mismo la fe, una fe que tiene su fundamento en la potencia de Dios. Es la Verdad. Merece que el ap&oacute;stol le dedique todo su tiempo, todas sus energ&iacute;as y que, si es necesario, le consagre su propia vida&quot; (n&uacute;m. 5). &quot;Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y la vocaci&oacute;n propia de la Iglesia, su identidad m&aacute;s profunda. Ella existe para evangelizar&quot; (n&uacute;m. 14).<\/p>\n<p align=\"left\">A veces dicen algunos que no se puede imponer el Evangelio, no se puede hacer violencia a la libertad religiosa, que m&aacute;s bien es in&uacute;til e ilusorio anunciar el Evangelio a los que ya pertenecen a Cristo de manera an&oacute;nima por la rectitud de su coraz&oacute;n. Ya Pablo VI respond&iacute;a as&iacute; claramente: &quot;Ser&iacute;a ciertamente un error imponer cualquier cosa a la conciencia de nuestros hermanos. Pero proponer a esa conciencia la verdad evang&eacute;lica y la salvaci&oacute;n ofrecida por Jesucristo, con plena claridad y con absoluto respeto hacia las opciones libres que luego pueda hacer, lejos de ser un atentado contra la libertad religiosa, es un homenaje a esa libertad, a la cual se ofrece la elecci&oacute;n de un camino que incluso los no creyentes juzgan noble y exaltante&#8230; Este modo respetuoso de proponer la verdad de Cristo y de su Reino, m&aacute;s que un derecho es un deber del evangelizador. Y es a la vez un derecho de sus hermanos recibir, a trav&eacute;s de &eacute;l, el anuncio de la Buena Nueva de la salvaci&oacute;n&quot; <i>(<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a>, <\/i>80).<\/p>\n<p align=\"left\">Son palabras muy serias, pero sobre todo iluminadoras y estimulantes, que precisan una vez m&aacute;s cu&aacute;l es la voluntad positiva de Dios y nuestra responsabilidad de cristianos.<\/p>\n<p align=\"left\">2. <i>Pero hag&aacute;monos una segunda pregunta: &iquest;Cu&aacute;l es la condici&oacute;n esencial para la obra misionera?<\/i>:<i> Es <\/i>la unidad en la doctrina.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; or&oacute; Jes&uacute;s antes de dejar este mundo: &quot;No ruego s&oacute;lo por &eacute;stos, sino por cuantos crean en m&iacute; por su palabra, para que todos sean uno, como t&uacute;, Padre, est&aacute;s en m&iacute; y yo en ti, para que tambi&eacute;n ellos sean en nosotros y el mundo crea<i> <\/i>que t&uacute; me has enviado&quot; (<i>Jn <\/i>17, 20-21).<\/p>\n<p align=\"left\">Y San Pablo escrib&iacute;a con ansia a su disc&iacute;pulo Timoteo: &quot;Porque uno es Dios, uno tambi&eacute;n el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes&uacute;s, que se entreg&oacute; a s&iacute; mismo para redenci&oacute;n de todos&quot; <i>(1 Tim <\/i>2, 5-6).<\/p>\n<p align=\"left\">Efectivamente, si falta la unidad en la fe, &iquest;qui&eacute;n y qu&eacute; se anuncia? &iquest;C&oacute;mo puede ser cre&iacute;ble, tanto m&aacute;s cuando la doctrina es tan misteriosa y la moral tan exigente? Las diferencias y los contrastes doctrinales s&oacute;lo crean confusi&oacute;n, y al fin decepci&oacute;n. En una materia tan esencial y delicada como es el contenido del&nbsp; Evangelio, no se puede ser jactanciosos, o superficiales, o posibilistas, inventando teor&iacute;as y exponiendo hip&oacute;tesis. La evangelizaci&oacute;n debe tener como caracter&iacute;stica la unidad en la fe y en la disciplina, y por esto, el amor a la verdad.<\/p>\n<p align=\"left\">Meditemos las palabras equilibradas y profundas de Pablo VI: &quot;De todo evangelizador se espera que posea el culto a la verdad, puesto que la verdad que &eacute;l profundiza y comunica no es otra que<i> <\/i>la verdad revelada y, por tanto<i>, <\/i>m&aacute;s que ninguna otra, forma parte de la verdad primera que es el mismo Dios. El predicador del Evangelio ser&aacute; aquel que, aun a costa de renuncias y sacrificios, busca siempre la verdad que debe transmitir a los dem&aacute;s. No vende ni disimula jam&aacute;s la verdad por el deseo de<i> <\/i>agradar a los hombres, de causar sombro, ni por originalidad o deseo aparentar. No rechaza nunca la verdad. No obscurece la verdad revelada por pereza de buscarla, por comodidad, por miedo. No deja de estudiarla. La sirve generosamente sin avasallarla&quot; <i>(<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a>, <\/i> 78).<\/p>\n<p align=\"left\">Agradezcamos a Pablo VI estas indicaciones tan l&iacute;mpidas y al mismo tiempo pidamos intensamente que todos estudien, conozcan, anuncien la verdad y s&oacute;lo la verdad, d&oacute;ciles al Magisterio aut&eacute;ntico de la Iglesia, porque la certeza y la claridad son las cualidades indispensables<i> <\/i> de la evangelizaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">3.<i> Finalmente, he aqu&iacute; la &uacute;ltima pregunta: &iquest;Cu&aacute;l es la estrategia de la obra misionera? <\/i>Tambi&eacute;n para esta<i> <\/i>pregunta es sencilla la respuesta: &iexcl;El amor!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;La estrategia &uacute;nica e indispensable para la obra misionera es s&oacute;lo el amor &iacute;ntimo, personal, convencido, ardiente a Jesucristo!<\/p>\n<p align=\"left\">Recordemos la exclamaci&oacute;n gozosa de Santa Teresa de Lisieux: &quot;&iexcl;Mi vocaci&oacute;n es el amor!&#8230; &iexcl;En el coraz&oacute;n de la Iglesia, mi Madre, yo ser&eacute; amor&#8230;, as&iacute; ser&eacute; todo!&quot;<i> <\/i>(<i>Man. B.<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;As&iacute; debe ser tambi&eacute;n para nosotros!<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014 El<i> <\/i>amor intr&eacute;pido y valiente: &iexcl;Tres cuartas partes de la humanidad todav&iacute;a no conocen a Jes&uacute;s!<i> <\/i>&iexcl;Por esto la Iglesia necesita muchos y generosos misioneros y misioneras para anunciar el Evangelio! &iexcl;Vosotros, j&oacute;venes y muchachas: estad atentos a la voz de Dios que llama! &iexcl;Ten&eacute;is delante y os invitan ideales estupendos de caridad, de generosidad, de entrega! &iexcl;La vida s&oacute;lo es grande y bella en cuanto<i> <\/i>se entrega! &iexcl;Sed intr&eacute;pidos! &iexcl;La alegr&iacute;a suprema est&aacute; en el amor sin<i> <\/i>pretensiones, en una pura donaci&oacute;n de caridad a los hermanos!<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014 El amor es d&oacute;cil y confiado en la acci&oacute;n de la &quot;gracia&quot;. Es el Esp&iacute;ritu Santo quien penetra en las almas y transforma los pueblos. Las dificultades siempre son inmensas, y especialmente hoy los mismos fieles, envueltos en la historia actual, est&aacute;n tentados por el ate&iacute;smo, el secularismo, la autonom&iacute;a moral. Por eso es necesaria una confianza absoluta en la obra del Esp&iacute;ritu Santo (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a>, <\/i> 75).<i> <\/i>Y por eso el cristiano es paciente y alegre en su labor misionera, aunque deba sembrar con l&aacute;grimas, aceptando la cruz y manteniendo el esp&iacute;ritu de las bienaventuranzas.<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014 Finalmente, el amor es ingenioso y constante, ejercit&aacute;ndose en los diversos tipos de apostolado misionero: apostolado del ejemplo, de la oraci&oacute;n, del sufrimiento, de la caridad, aprovech&aacute;ndose de todas las iniciativas y medios propuestos por las Obras Misionales Pontificias, tan benem&eacute;ritas y tan activas en Roma y en todas las di&oacute;cesis.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Sin embargo, no puedo olvidar algunas situaciones de hecho, que hacen hoy m&aacute;s apremiante el deber misionero de toda la Iglesia y de todos nosotros que la formamos. Se registran varias formas de anti-evangelizaci&oacute;n que tratan de oponerse radicalmente al mensaje de Cristo: la eliminaci&oacute;n de toda trascendencia y de toda responsabilidad ultraterrena; la autonom&iacute;a &eacute;tica al margen de toda ley moral natural y revelada; el hedonismo considerado como &uacute;nico y satisfactorio sistema de vida; y en muchos cristianos, una debilitaci&oacute;n del fervor espiritual, un ceder a la mentalidad mundana, una aceptaci&oacute;n progresiva de las opiniones err&oacute;neas del laicismo y del inmanentismo social y pol&iacute;tico.<\/p>\n<p align=\"left\">Tengamos siempre presente el grito de San Pablo: &quot;Caritas Christi urget nos!&quot; <i>(2 Cor <\/i>5,<i> <\/i>14).<\/p>\n<p align=\"left\">La ardiente exclamaci&oacute;n del Ap&oacute;stol adquiere una elocuencia especial y determina una especial solicitud en nuestro tiempo. Es el imperativo misionero el que debe despertar a todos los cristianos, a las di&oacute;cesis, parroquias y diversas comunidades: &iexcl;el amor de Cristo nos apremia a testimoniar, anunciar y proclamar la Buena Nueva a todos y a pesar de todo!<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente en este tiempo deb&eacute;is ser testigos y misioneros de la verdad: &iexcl;Ning&uacute;n miedo! El amor de Cristo os debe estimular a ser fuertes y decididos, porque &quot;si Dios est&aacute; por nosotros, &iquest;qui&eacute;n contra nosotros?&quot; (<i>Rom <\/i>8,<i> <\/i>51).<\/p>\n<p align=\"left\">Efectivamente, nadie &quot;nos puede separar del amor de Cristo&quot; (<i>Rom <\/i>8, 35).<\/p>\n<p align=\"left\">Pero debemos dirigir nuestra atenci&oacute;n tambi&eacute;n a esos territorios y naciones del mundo, donde, por desgracia, no puede ser predicado el Evangelio, donde la actividad misionera de la Iglesia est&aacute; prohibida. &iexcl;La Iglesia s&oacute;lo quiere anunciar la alegr&iacute;a de la paternidad divina, el consuelo de la redenci&oacute;n realizada por Cristo, la fraternidad de todos los hombres! Los misioneros s&oacute;lo quieren anunciar la paz verdadera y justa, la del amor de Cristo y en Cristo, nuestro hermano y salvador. &iexcl;Pueblos enteros esperan el agua viva de la verdad y de la gracia, y est&aacute;n sedientos de ella! Roguemos para que la Palabra de Dios pueda correr libre y r&aacute;pidamente (cf. <i>Sal <\/i>147, 15) en todos los pueblos de la tierra.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Por esto la Iglesia misionera necesita ante todo ele almas misioneras en la oraci&oacute;n: &iexcl;Estemos cercanos a los evangelizadores con nuestra oraci&oacute;n! Especialmente por las misiones debemos orar siempre, sin cansarnos. Oremos ante todo por medio de la Santa Misa, uni&eacute;ndonos al Sacrificio de Cristo por la salvaci&oacute;n de todos los hombres: &iexcl;Que la Eucarist&iacute;a mantenga firme y fervorosa la fe de los cristianos!<\/p>\n<p align=\"left\">Pero roguemos tambi&eacute;n con constancia y confianza a Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, la Reina de las misiones, para que haga sentir cada vez m&aacute;s en los fieles el af&aacute;n de la evangelizaci&oacute;n y la responsabilidad del anuncio del Evangelio. Pid&aacute;mosle en particular con el rezo del santo Rosario, con el fin de unirnos as&iacute; y ayudar a los que se fatigan entre dificultades e incomodidades para dar a conocer y amar a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Mar&iacute;a, que estaba presente con los Ap&oacute;stoles, los disc&iacute;pulos y las piadosas mujeres, el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, al comienzo de la Iglesia, permanezca siempre presente en la Iglesia, Ella, la primera misionera, Madre y apoyo de todos los que anuncian el Evangelio!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V&Iacute;SPERA DE LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Plaza de San Pedro S&aacute;bado 20 de octubre de 1979 &nbsp; Querid&iacute;simos hermanos y hermanas. 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