{"id":39451,"date":"2016-10-05T22:51:51","date_gmt":"2016-10-06T03:51:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-octubre-de-1979-santa-misa-en-el-capitol-mall-de-washington\/"},"modified":"2016-10-05T22:51:51","modified_gmt":"2016-10-06T03:51:51","slug":"7-de-octubre-de-1979-santa-misa-en-el-capitol-mall-de-washington","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-octubre-de-1979-santa-misa-en-el-capitol-mall-de-washington\/","title":{"rendered":"7 de octubre de 1979, Santa Misa en el \u00abCapitol Mall\u00bb de Washington"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index1979\/trav_united-states-america.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A LOS ESTADOS UNIDOS DE AM&Eacute;RICA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">MISA EN EL &laquo;CAPITOL MALL&raquo; <\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Washington<br \/> Domingo 7 de octubre de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas en Jesucristo:<\/i><\/p>\n<p>1. Un d&iacute;a, dialogando Jes&uacute;s con sus oyentes se hall&oacute; ante una prueba, por parte de los fariseos, que pretend&iacute;an hacerle aprobar sus opiniones actuales sobre la naturaleza del matrimonio. Jes&uacute;s respondi&oacute; reafirmando la ense&ntilde;anza de la Escritura: &quot;Al principio de la creaci&oacute;n los hizo Dios var&oacute;n y hembra; por esto dejar&aacute; el hombre a su padre y a su madre, y ser&aacute;n los dos una sola carne. De manera que no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios junt&oacute;, no lo separe el hombre&quot; (<i>Mc <\/i>10, 6-9).<\/p>\n<p>El Evangelio seg&uacute;n San Marcos, a&ntilde;ade inmediatamente la descripci&oacute;n de una escena que todos conocemos bien. Est&aacute; escena nos muestra a Jes&uacute;s indignado porque hab&iacute;a notado c&oacute;mo sus disc&iacute;pulos trataban de impedir que la gente llevase a los propios ni&ntilde;os cerca de El. Y dijo: &quot;Dejad que los ni&ntilde;os vengan a m&iacute; y no los estorb&eacute;is, porque de los tales es el reino de Dios&#8230; Y abraz&aacute;ndolos, los bendijo, imponi&eacute;ndoles las manos&quot; (<i>Mc<\/i> 10, 14-16). Al proponernos estas lecturas la liturgia de hoy, nos invita a todos a reflexionar sobre tres temas estrechamente relacionados entre s&iacute;: la naturaleza del matrimonio, la familia y el valor de la vida.<\/p>\n<p>2. Es para m&iacute; una gran alegr&iacute;a detenerme con vosotros en la reflexi&oacute;n de la Palabra de Dios que la Iglesia nos propone hoy, ya que los obispos de todo el mundo est&aacute;n tratando sobre el matrimonio y la vida de familia tal como se viven en todas las di&oacute;cesis y naciones. Los Episcopados est&aacute;n haciendo esto para preparar el pr&oacute;ximo S&iacute;nodo mundial de los Obispos, que tiene como tema: &quot;Misi&oacute;n de la familia cristiana en el mundo contempor&aacute;neo&quot;. Vuestros mismos obispos han designado el pr&oacute;ximo a&ntilde;o como a&ntilde;o de estudio, planificaci&oacute;n y renovaci&oacute;n pastoral de la familia. Por varias razones existe en el mundo un renovado inter&eacute;s por el matrimonio, la vida de familia y el valor de la vida humana. Este domingo se&ntilde;ala el comienzo del anual &quot;programa para el respeto a la vida&quot;, por medio del cual la Iglesia en los Estados Unidos intenta reiterar la propia convicci&oacute;n de la inviolabilidad de la vida humana en todas sus fases. Renovemos, pues, todos juntos nuestro respeto por el valor de la vida humana, recordando que, a trav&eacute;s de Cristo; toda la vida humana ha sido redimida.<\/p>\n<p>3. No dudo en proclamar ante vosotros y ante todo el mundo que cada vida humana \u2014desde el momento de su concepci&oacute;n y durante todas sus fases siguientes\u2014 es sagrada, porque la vida humana ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Nada supera la grandeza o la dignidad de la persona humana. La&nbsp; vida humana no es s&oacute;lo una idea o una abstracci&oacute;n. La vida humana es la realidad concreta de un ser que vive, act&uacute;a, crece y se desarrolla; la vida humana es la realidad concreta de un ser capaz de amor y de servicio a la humanidad.<\/p>\n<p>Permitidme repetir lo que dije durante mi peregrinaci&oacute;n a mi patria: &quot;Si se rompe el derecho del hombre a la vida en el momento en que comienza a ser concebido dentro del seno materno, se ataca indirectamente todo el orden moral que sirve para asegurar los bienes inviolables del hombre&#8230; La Iglesia defiende el derecho a la vida no s&oacute;lo en consideraci&oacute;n a la majestad del Creador, que es el <i>primer Dador <\/i>de la vida, sino tambi&eacute;n <i>por respeto al bien esencial del hombre&#8230;&quot; <\/i>(<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/homilies\/1979\/documents\/hf_jp-ii_hom_19790608_polonia-nowy-targ_sp.html\">8 de junio de 1979<\/a>). <\/p>\n<p>4. La vida humana es preciosa porque es un don de Dios, cuyo amor es infinito; y cuando Dios da la vida, la da para siempre. La vida, adem&aacute;s, es preciosa porque es la expresi&oacute;n y el fruto del amor. Esta es la raz&oacute;n por la que la vida debe tener origen en el contexto del matrimonio y por la que el matrimonio y el amor rec&iacute;proco de los padres deben estar caracterizados por la generosidad en entregarse. El gran peligro para la vida de familia, en una sociedad cuyos &iacute;dolos son el placer, las comodidades y la independencia, est&aacute; en el hecho de que los hombres cierran el coraz&oacute;n y se vuelven ego&iacute;stas. El miedo a un compromiso permanente puede cambiar el amor mutuo entre marido y mujer en dos amores de s&iacute; mismos, dos amores que existen el uno al lado del otro, hasta que terminan en la separaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En el sacramento del matrimonio el hombre y la mujer \u2014que por el bautismo se convierten en miembros de Cristo y tienen el deber de manifestar en su vida las actitudes de Cristo\u2014 reciben la certeza de la ayuda que necesitan para que su amor crezca en una uni&oacute;n fiel e indisoluble y puedan responder generosamente al don de la paternidad. Como ha declarado el Concilio Vaticano II: &quot;Por medio de este sacramento, Cristo mismo se hace presente en la vida de los c&oacute;nyuges y los acompa&ntilde;a, para que puedan amarse mutuamente y amar a sus hijos, como Cristo am&oacute; a su Iglesia y se entreg&oacute; por ella&quot; (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a>, <\/i>48; <i>Ef <\/i>5, 25).<\/p>\n<p>5. Para que el matrimonio cristiano favorezca el bien total y el desarrollo de los c&oacute;nyuges, debe inspirarse en el Evangelio y abrirse as&iacute; a la nueva vida, una nueva vida dada y aceptada generosamente. Los c&oacute;nyuges est&aacute;n llamados tambi&eacute;n a crear una atm&oacute;sfera de familia en la que los hijos sean felices y vivan en plenitud y con dignidad una vida humana y cristiana.<\/p>\n<p>Para poder vivir una vida gozosa de familia se requieren sacrificios, tanto por parte de los padres como de los hijos. Cada miembro de la familia debe convertirse, de modo especial en siervo de los otros, compartiendo sus cargas. Es necesario que cada uno sea sol&iacute;cito no s&oacute;lo por la propia vida, sino tambi&eacute;n por la de los otros miembros de la familia: por sus necesidades, esperanzas, ideales. Las decisiones respecto al n&uacute;mero de los hijos y a los sacrificios que de ellos se derivan, no deben ser tomadas s&oacute;lo con miras a aumentar las propias comodidades y asegurar una vida tranquila. Reflexionando sobre este punto ante Dios, ayudados por la gracia que . procede del sacramento y guiados por las ense&ntilde;anzas de la Iglesia, los padres se recordar&aacute;n a s&iacute; mismos que es menor mal negar a sus hijos ciertas comodidades y ventajas materiales, que privarles de la presencia de hermanos y hermanas que podr&iacute;an ayudarles a desarrollar su humanidad y realizar la belleza de la vida en cada una de sus fases y en toda su variedad.<\/p>\n<p>Si los padres comprendieran plenamente las exigencias y las oportunidades que se encuentran en este sacramento grande, no dejar&iacute;an de unirse a Mar&iacute;a en el himno de alabanza al autor de la vida \u2014a Dios\u2014 que los ha elegido como colaboradores.<\/p>\n<p>6. Todos los seres humanos deber&iacute;an valorar la individualidad de cada una de las personas como criatura de Dios, llamada a ser hermano o hermana de Cristo en virtud de la encarnaci&oacute;n y redenci&oacute;n universal. Para nosotros la sacralidad de la persona humana est&aacute; fundada en estas premisas. Y sobre estas premisas se funda nuestra celebraci&oacute;n de la vida, de toda vida humana. Esto explica nuestros esfuerzos para defender la vida humana contra cualquier influencia o acci&oacute;n que la pueda amenazar o debilitar, como tambi&eacute;n nuestros esfuerzos para volver cada vida m&aacute;s humana en todos sus aspectos.<\/p>\n<p>Por lo tanto, reaccionaremos cada vez que la vida humana est&eacute; amenazada. Cuando el car&aacute;cter sagrado de la vida antes del nacimiento sea atacado, nosotros reaccionaremos para proclamar que nadie tiene jam&aacute;s el derecho de destruir la vida antes del nacimiento. Cuando se hable de un ni&ntilde;o como de una carga, o se lo considere como medio para satisfacer una necesidad emocional, nosotros intervendremos para insistir en que cada ni&ntilde;o es don &uacute;nico e irrepetible de Dios, que tiene derecho a una familia unida en el amor. Cuando la instituci&oacute;n del matrimonio est&eacute; abandonada al ego&iacute;smo o reducida a un acuerdo temporal y condicional que se puede rescindir f&aacute;cilmente, nosotros reaccionaremos afirmando la indisolubilidad del v&iacute;nculo matrimonial. Cuando el valor de la familia est&eacute; amenazado por presiones sociales y econ&oacute;micas, nosotros reaccionaremos reafirmando que la familia es necesaria no s&oacute;lo para el bien privado de cada persona, sino tambi&eacute;n para el bien com&uacute;n de toda sociedad, naci&oacute;n y Estado (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/audiences\/1979\/documents\/hf_jp-ii_aud_19790103_sp.html\">Discurso en la audiencia general del 3 de enero de 1979<\/a>). Cuando la libertad, pues, se utilice para dominar a los d&eacute;biles, para dilapidar riquezas naturales y energ&iacute;a, y para negar a los hombres las necesidades esenciales, nosotros reaccionaremos para reafirmar los principios de la justicia y del amor social. Cuando a los enfermos, los ancianos y los moribundos se los deja solos, nosotros reaccionaremos proclamando que son dignos de amor, de solicitud y de respeto.<\/p>\n<p>7. Hago m&iacute;as las palabras que Pablo VI dirigi&oacute; el a&ntilde;o pasado a los obispos americanos: &laquo;Adem&aacute;s, estamos convencido de que los esfuerzos hechos por salvaguardar los derechos humanos actualmente son en beneficio de la misma vida. Todo lo que se propone desterrar \u2014con leyes o acciones\u2014 la discriminaci&oacute;n fundada en &quot;raza, origen, color, cultura, sexo o religi&oacute;n&quot; (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_letters\/documents\/hf_p-vi_apl_19710514_octogesima-adveniens_sp.html\">Octogesima adveniens<\/a>, <\/i>16), es un servicio a la vida. Cuando se atienden los derechos de las minor&iacute;as, cuando los minusv&aacute;lidos mentales o s&iacute;quicos est&aacute;n atendidos, cuando se concede voz a los marginados de la sociedad, en todos estos niveles quedan salvaguardadas la dignidad de la<b> <\/b>vida humana, la plenitud de la vida humana y la sacralidad de la vida humana&#8230; En particular, toda colaboraci&oacute;n prestada para mejorar el clima moral de la sociedad, para oponerse al permisivismo y al hedonismo, y toda ayuda a la familia, que es la fuente de vidas nuevas, defiende efectivamente los valores de la vida&raquo; (<a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/speeches\/1978\/may\/document\/hf_p-vi_spe_19780526_vescovi-americani.html\">26 de mayo de 1978<\/a>; <i>Pablo VI: Ense&ntilde;anzas al Pueblo de Dios, <\/i>1978, p&aacute;g. 209).<\/p>\n<p>8. Mucho queda por hacer para poder ayudar a aquellos cuya vida est&aacute; amenazada y reavivar la esperanza de quienes tienen miedo a la vida. Se requiere valent&iacute;a para resistir a las presiones y falsos eslogans, para proclamar la dignidad suprema de toda vida, y exigir que la sociedad misma la proteja. Un americano relevante, Thomas Jefferson, afirm&oacute;: &quot;El cuidado de la vida y la felicidad humanas, y no su destrucci&oacute;n, es el objetivo recto y el &uacute;nico leg&iacute;timo del buen gobierno&quot; (31 de marzo de 1809). Por esto deseo dirigir una palabra de alabanza a todos los miembros de la Iglesia cat&oacute;lica y de las otras Iglesias cristianas, a todos los hombres y mujeres de la herencia jud&iacute;o-cristiana, como tambi&eacute;n a todos los hombres de buena voluntad para que se unan en un esfuerzo com&uacute;n por la defensa de la vida en su plenitud y por la promoci&oacute;n de todos los derechos humanos.<\/p>\n<p>Nuestra celebraci&oacute;n de la vida forma parte de nuestra celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a. Nuestro Se&ntilde;or y Salvador, por medio de su muerte y resurrecci&oacute;n, se ha convertido para nosotros en &quot;el pan de vida&quot; y prenda de la vida eterna. En El encontramos la valent&iacute;a, la perseverancia y la creatividad que necesitamos para promover y defender la vida en nuestras familias y en todo el mundo.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: Tenemos confianza en que Mar&iacute;a, la Madre de Dios y Madre de la Vida, nos ayudar&aacute; para que nuestro modo de vivir refleje siempre nuestra admiraci&oacute;n y agradecimiento por el don del amor de Dios. que es la vida. Sabemos que Ella nos ayudar&aacute; a emplear cada d&iacute;a que nos es dado como una oportunidad para defender la vida antes del nacimiento y para hacer m&aacute;s humana la vida de nuestros hermanos, dondequiera que est&eacute;n.<\/p>\n<p>La intercesi&oacute;n de la Virgen del Rosario, cuya fiesta celebramos hoy, nos obtenga poder llegar todos un d&iacute;a a la plenitud de la vida en Cristo Jes&uacute;s nuestro Se&ntilde;or. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A LOS ESTADOS UNIDOS DE AM&Eacute;RICA MISA EN EL &laquo;CAPITOL MALL&raquo; HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Washington Domingo 7 de octubre de 1979 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas en Jesucristo: 1. 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