{"id":39464,"date":"2016-10-05T22:52:10","date_gmt":"2016-10-06T03:52:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-septiembre-de-1979-santa-misa-en-el-phoenix-park-de-dublin\/"},"modified":"2016-10-05T22:52:10","modified_gmt":"2016-10-06T03:52:10","slug":"29-de-septiembre-de-1979-santa-misa-en-el-phoenix-park-de-dublin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-septiembre-de-1979-santa-misa-en-el-phoenix-park-de-dublin\/","title":{"rendered":"29 de septiembre de 1979, Santa Misa en el Phoenix Park de Dubl\u00edn"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1979\/trav_ireland_sp.htm\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A IRLANDA<\/a><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN EL &laquo;PHOENIX PARK&raquo;<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Dubl&iacute;n, s&aacute;bado 29 de septiembre de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas en Jesucristo:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Como San Patricio, tambi&eacute;n yo he o&iacute;do &quot;la voz de los irlandeses&quot; que me llamaban y por ello he venido a vosotros, a todos los que est&aacute;is en Irlanda.<\/p>\n<p align=\"left\">Desde los or&iacute;genes mismos de su fe, Irlanda ha estado vinculada a la Sede Apost&oacute;lica de Roma. Las primeras noticias atestiguan que vuestro primer obispo, Paladio, vino a Irlanda enviado por el Papa Celestino; y que San Patricio, sucesor de Paladio, fue &quot;confirmado en la fe&quot; por el Papa Le&oacute;n Magno. Entre los dichos atribuidos a Patricio se cuenta la frase famosa dirigida a la &quot;Iglesia de los irlandeses, m&aacute;s a&uacute;n de los romanos&quot;, para hacerles ver que deb&iacute;an orar a fin de ser &quot;cristianos como lo son los romanos&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta uni&oacute;n de caridad entre Irlanda y la Santa Iglesia Romana se ha mantenido intacta e inalterable a lo largo de siglos. Vosotros, cat&oacute;licos irlandeses hab&eacute;is mantenido y amado la unidad y la paz de la Iglesia cat&oacute;lica, guard&aacute;ndola por encima de todos los tesoros terrenos. Vuestro pueblo ha difundido este amor a la Iglesia cat&oacute;lica por todas partes a donde ha ido a trav&eacute;s de los siglos de vuestra historia. Esto hicieron los primeros monjes y los misioneros en las &eacute;pocas oscuras de Europa, y tambi&eacute;n los refugiados que hu&iacute;an de la persecuci&oacute;n y los exiliados y los misioneros \u2014hombres y mujeres\u2014 del siglo pasado y del actual.<\/p>\n<p align=\"left\">He venido a vosotros como Obispo de Roma y Pastor de toda la Iglesia para celebrar esta uni&oacute;n con vosotros en el Sacrificio de la Eucarist&iacute;a, aqu&iacute; en la capital de Irlanda, en Dubl&iacute;n, por primera vez en la historia de Irlanda. Al encontrarme en este momento como peregrino por Cristo, en la tierra de donde tantos peregrinos por Cristo, <i>peregrini pro Christo, <\/i>marcharon a Europa, las Am&eacute;ricas, Australia, &Aacute;frica y Asia, estoy viviendo un momento de intensa emoci&oacute;n. Al verme aqu&iacute; en compa&ntilde;&iacute;a de tantos cientos de miles de hombres y mujeres irlandeses, estoy pensando en las muchas veces que a lo largo de muchos siglos se celebr&oacute; la Eucarist&iacute;a en esta tierra. Cu&aacute;ntos y cu&aacute;n variados los lugares en que se ofreci&oacute; la Misa \u2014imponentes catedrales medievales y espl&eacute;ndidas catedrales modernas; iglesias mon&aacute;sticas antiguas y modernas; Misas en rocas de altozanos y bosques, celebradas por &quot;sacerdotes perseguidos&quot;; o en capillas de techo de paja, para un pueblo pobre en riquezas mundanas pero rico en las cosas del esp&iacute;ritu; en veladas de difuntos en las casas y Misas itinerantes en pobres hogares de pueblecillos; y en grandes aglomeraciones al aire libre\u2014 en la cima de Croagh Patrick y en Lough Derg. Nada importa el lugar en que se ofreci&oacute; la Misa; para los irlandeses lo importante es que sea Misa. Cu&aacute;ntos han encontrado en ella la fuerza espiritual para vivir, incluso en tiempos de gran dificultad y pobreza, y en d&iacute;as de persecuci&oacute;n y vejaciones. Queridos hermanos y hermanas, queridos hijos e hijas de Irlanda: Permitidme que junto con vosotros vuelva la mirada hacia vuestra historia a la luz de la Eucarist&iacute;a celebrada aqu&iacute; durante tantos siglos.<\/p>\n<p align=\"left\">2. A partir de la Sala alta de Jerusal&eacute;n, a partir de la &uacute;ltima Cena, en cierto modo <i>la Eucarist&iacute;a escribe la historia de los corazones humanos y de las comunidades humanas. <\/i>Pensemos en todos aquellos que habi&eacute;ndose nutrido del Cuerpo y Sangre del Se&ntilde;or, han vivido y han muerto en esta isla <i>llevando en s&iacute; mismos por raz&oacute;n de la Eucarist&iacute;a, la prenda de la vida eterna. <\/i>Pensemos en tantas generaciones de hijos e hijas de este pa&iacute;s, hijos e hijas de la Iglesia al mismo tiempo. Que esta Eucarist&iacute;a nuestra se celebre en la atm&oacute;sfera de la gran comuni&oacute;n de los Santos. Formamos en esta Misa una Uni&oacute;n espiritual con todas las generaciones que han hecho la voluntad de Dios a trav&eacute;s de los siglos hasta el d&iacute;a de hoy. Somos uno en la fe y en el esp&iacute;ritu con la gran multitud que llen&oacute; este Parque Phoenix con ocasi&oacute;n del &uacute;ltimo gran Congreso Eucar&iacute;stico que tuvo lugar en este sitio, el Congreso Eucar&iacute;stico de 1932.<\/p>\n<p align=\"left\">La fe en Cristo penetr&oacute; profundamente en la conciencia y en la vida de vuestros antepasados. <i>La Eucarist&iacute;a transform&oacute; sus almas para la vida eterna <\/i>en la uni&oacute;n con Dios vivo. Que este encuentro eucar&iacute;stico excepcional de hoy sea a la vez <i>oraci&oacute;n por los difuntos, <\/i>por vuestros antepasados y antecesores; y con su ayuda pueda hacer m&aacute;s fructuosa la oraci&oacute;n por los vivos, por la actual generaci&oacute;n de hijos e hijas de la Irlanda de hoy que se est&aacute; preparando al final del siglo XX, a fin de que sean capaces de afrontar los desaf&iacute;os que se les presenten.<\/p>\n<p align=\"left\">3. S&iacute;, a Irlanda, que ha superado tantos momentos dif&iacute;ciles en su historia, se le presenta hoy un nuevo reto, pues no est&aacute; inmune de la influencia de ideolog&iacute;as y tendencias que la civilizaci&oacute;n y el progreso actual traen consigo. La misma capacidad de los medios de comunicaci&oacute;n de meter el mundo entero en vuestros hogares, presenta un modo nuevo de confrontaci&oacute;n con valores y matices que hab&iacute;an sido ajenos a la sociedad irlandesa hasta ahora. El materialismo que todo lo invade, impone hoy al hombre su dominio de maneras muy diferentes y con una agresividad que a nadie excluye. Los principios m&aacute;s sagrados que fueron gu&iacute;a segura de comportamiento de los individuos y la sociedad, est&aacute;n siendo desplazados por falsos pretextos referentes a la libertad, la sacralidad de la vida, la indisolubilidad del matrimonio, el sentido aut&eacute;ntico de la sexualidad humana, la recta actitud hacia los bienes materiales, que el progreso ha tra&iacute;do. Ahora mucha gente siente la tentaci&oacute;n de la permisividad y el consumismo, y con frecuencia se define la identidad humana por lo que se posee. La prosperidad y la abundancia incluso cuando s&oacute;lo est&aacute;n empezando a ser asequibles a m&aacute;s amplios estratos de la sociedad, tienden a hacer pensar a las personas que tienen derecho a todo lo que puede traer la prosperidad; y de este modo se puede llegar al ego&iacute;smo m&aacute;s grande en sus demandas. Todo el mundo quiere plena libertad en todos los campos del comportamiento humano, y se ofrecen nuevos modelos de moralidad en nombre de una supuesta libertad. Cuando la fibra moral de una naci&oacute;n se debilita, cuando disminuye el sentido de responsabilidad personal, entonces queda abierta la puerta a la justificaci&oacute;n de las injusticias, a la violencia en todas sus formas y a la manipulaci&oacute;n de muchos por parte de unos pocos. El reto que ahora nos acecha es la tentaci&oacute;n de aceptar como libertad verdadera lo que es en realidad una forma nueva de esclavitud.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Y por ello se ha hecho muy urgente imbuirnos de la verdad que viene de Cristo que es &quot;el camino, la verdad y la vida&quot; (<i>Jn <\/i>14, 6), y de la fuerza que El mismo nos ofrece a trav&eacute;s de su Esp&iacute;ritu. Es sobre todo en la Eucarist&iacute;a donde se nos da el poder y el amor del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">El Sacrificio del Cuerpo y Sangre de Jesucristo ofrecido por nosotros es un acto de amor supremo por parte del Salvador. Es su gran victoria sobre el pecado y la muerte, victoria que El a su vez nos comunica. La Eucarist&iacute;a es promesa de vida eterna, puesto que Jes&uacute;s mismo nos dice: &quot;El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitar&eacute; el &uacute;ltimo d&iacute;a&quot; (<i>Jn <\/i>6, 54).<\/p>\n<p align=\"left\">El Santo Sacrificio de la Misa tiene que ser la celebraci&oacute;n gozosa de nuestra salvaci&oacute;n. En la Misa damos gracias y alabamos a Dios Padre nuestro, porque nos ha dado la Redenci&oacute;n por medio de la Preciosa Sangre de Jesucristo. La Eucarist&iacute;a es asimismo el centro de la unidad de la Iglesia y su mayor tesoro al mismo tiempo. Seg&uacute;n las palabras del Concilio Vaticano II, la Eucarist&iacute;a contiene &quot;todo el bien espiritual de la Iglesia&quot; (<i><a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum ordinis<\/a>,<\/i> 5)<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy deseo manifestar la gratitud de Jesucristo y de su Iglesia por la devoci&oacute;n que ha profesado Irlanda a la Eucarist&iacute;a. Como Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, os aseguro que la Misa es sin duda alguna la fuente y el &aacute;pice de vuestra vida cristiana.<\/p>\n<p align=\"left\">Ninguno que vea en Irlanda los domingos por la ma&ntilde;ana la grandes multitudes que van y vienen de Misa, puede tener la menor duda de la devoci&oacute;n de Irlanda a la Misa. Para ellos, un pueblo plenamente cat&oacute;lico se muestra fiel al mandamiento del Se&ntilde;or: Haced esto en memoria m&iacute;a. Que en Irlanda el domingo siga siendo siempre el d&iacute;a en que todo el Pueblo de Dios <i>\u2014<\/i>el<i> pobal De\u2014 <\/i>recorre el camino a la Casa de Dios a la que los irlandeses llaman Casa del Pueblo <i>\u2014<\/i>la<i> teach an pobal\u2014. <\/i>Con gran alegr&iacute;a he sabido que muchos van a Misa tambi&eacute;n varias veces por semana e incluso cada d&iacute;a. Esta pr&aacute;ctica es una gran fuente de gracia y de crecimiento en la santidad.<\/p>\n<p align=\"left\">5. S&iacute;, de la Eucarist&iacute;a es de donde recibimos todos nosotros gracia y fuerza para la vida diaria, para vivir la aut&eacute;ntica vida cristiana con la alegr&iacute;a de saber que Dios nos ama, que Cristo muri&oacute; por nosotros, y que el Esp&iacute;ritu Santo vive en nosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">Nuestra participaci&oacute;n plena en la Eucarist&iacute;a es la fuente verdadera del esp&iacute;ritu cristiano que deseamos ver en nuestra vida personal y en todas las facetas de la sociedad. Sea que prestemos servicio en la pol&iacute;tica, o en los campos econ&oacute;mico, cultural, social o cient&iacute;fico \u2014sea cual fuere nuestra ocupaci&oacute;n\u2014, la Eucarist&iacute;a es una exigencia de nuestra vida diaria.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas: Debe haber siempre coherencia entre lo que creemos y nuestras obras. No podemos vivir de las glorias de nuestra historia cristiana pasada. Nuestra uni&oacute;n con Cristo en la Eucarist&iacute;a debe manifestarse en el d&iacute;a de hoy en nuestra existencia: acciones, conducta, estilo de vida, y en las relaciones con los dem&aacute;s. Para cada uno de nosotros la Eucarist&iacute;a es llamada al esfuerzo creciente para vivir como aut&eacute;nticos seguidores de Jes&uacute;s: verdaderos en las palabras, generosos en las obras, con inter&eacute;s y respeto por la dignidad y derechos de todas las personas, sea cual fuere su rango o sus posesiones, sacrificados, honrados y justos, amables, considerados, misericordiosos y due&ntilde;os de s&iacute;, procurando el bien de nuestras familias, de nuestros j&oacute;venes, de nuestro pa&iacute;s, de Europa y el mundo. La verdad de nuestra uni&oacute;n con Jesucristo en la Eucarist&iacute;a queda patente en si amamos o no amamos de verdad a nuestros compa&ntilde;eros, hombres y mujeres; en c&oacute;mo tratamos a los dem&aacute;s y, en especial, a nuestra familia: marido y mujer, hijos y padres, hermanos y hermanas. Se ve en si tratamos o no de estar reconciliados con nuestros enemigos, en si perdonamos a quienes nos hieren u ofenden. Quedar&aacute; verificado en la pr&aacute;ctica de lo que nos ense&ntilde;a la fe. Debemos recordar siempre lo que dijo Jes&uacute;s: &quot;Vosotros sois mis amigos si hac&eacute;is lo que os mando&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 14).<\/p>\n<p align=\"left\">6. La Eucarist&iacute;a es asimismo <i>una llamada a la conversi&oacute;n. <\/i>Sabemos que es una invitaci&oacute;n al Banquete; que al alimentarnos de la Eucarist&iacute;a, recibimos en ella el Cuerpo y Sangre de Cristo bajo las apariencias de pan y vino. Precisamente por esta invitaci&oacute;n la Eucarist&iacute;a es y sigue siendo llamamiento a la conversi&oacute;n. Si la recibimos como tal llamamiento, como tal invitaci&oacute;n, produce en nosotros sus frutos propios. Transforma nuestras vidas. Nos hace un &quot;hombre nuevo&quot; una &quot;criatura nueva&quot; (cf. <i>G&aacute;l<\/i> 6, 15; <i>Ef <\/i>2, 15; <i>2 Cor <\/i>5,<i> <\/i>17). Nos ayuda a no ser &quot;vencidos del mal, antes <i>a vencer el mal con el bien&quot; <\/i>(cf. <i>Rom <\/i>12, 21). La Eucarist&iacute;a ayuda a que el amor triunfe en nosotros, el amor sobre el odio, la solicitud sobre la indiferencia.<\/p>\n<p>El llamamiento a la conversi&oacute;n en la Eucarist&iacute;a vincula el sacramento eucar&iacute;stico al otro gran sacramento del amor de Dios que es la penitencia. Cada vez que recibimos el sacramento de la penitencia o reconciliaci&oacute;n, recibimos el perd&oacute;n de Cristo, y sabemos que este perd&oacute;n llega a nosotros por los m&eacute;ritos de su muerte, la misma muerte que celebramos en la Eucarist&iacute;a. En el sacramento de reconciliaci&oacute;n somos invitados a encontrarnos personalmente con Cristo de este modo y a hacerlo con frecuencia. Este encuentro con Jes&uacute;s es tan sumamente importante que escrib&iacute; estas palabras en mi primera Carta Enc&iacute;clica: &laquo;La Iglesia, pues, observando fielmente la praxis plurisecular del sacramento de la penitencia \u2014la pr&aacute;ctica de la confesi&oacute;n individual unida al acto personal de dolor y al prop&oacute;sito de la enmienda y satisfacci&oacute;n\u2014 defiende el derecho particular del alma. Es el derecho del hombre a un encuentro m&aacute;s personal con Cristo crucificado que perdona, con Cristo que dice por medio del ministro del sacramento de la reconciliaci&oacute;n &quot;tus pecados te son perdonados, vete y no peques m&aacute;s&quot;&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/__PL.HTM\">Redemptor hominis<\/a><\/i>, 20). Gracias al amor y misericordia de Dios, no hay pecado por grande que sea que no pueda ser perdonado; no hay pecador que sea rechazado. Toda persona que se arrepiente ser&aacute; recibido por Jesucristo con perd&oacute;n y amor inmenso.<\/p>\n<p>Tuve una gran alegr&iacute;a al saber que los obispos irlandeses hab&iacute;an pedido a los fieles que se confesaran dentro de la gran preparaci&oacute;n espiritual de mi visita a Irlanda. No me pod&iacute;ais haber dado mayor alegr&iacute;a ni mayor regalo. Y si hoy todav&iacute;a hay alguno que est&eacute; vacilando por una u otra raz&oacute;n, os ruego record&eacute;is esto: la persona que sabe confesar la verdad de la culpa y pide perd&oacute;n a Cristo, acrecienta la propia dignidad humana y da muestras de grandeza espiritual.<\/p>\n<p>Aprovecho la ocasi&oacute;n para pediros a todos que sig&aacute;is teniendo en gran honor este sacramento de la penitencia toda la vida. Recordemos las palabras de P&iacute;o XII acerca de la confesi&oacute;n frecuente: &quot;No sin inspiraci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo fue introducida esta pr&aacute;ctica en la Iglesia&quot; (<i>AAS<\/i>, 35, 1945, p&aacute;g. 235).<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: El llamamiento a la conversi&oacute;n y arrepentimiento viene de Cristo y nos lleva siempre de nuevo a Cristo en la Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p>7. Deseo igualmente recordaros una verdad importante afirmada por el Concilio Vaticano II; es &eacute;sta: &quot;Con todo, la participaci&oacute;n en la sagrada liturgia no agota toda la vida espiritual&quot; <i>(<a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html\">Sacrosanctum Concilium<\/a>, <\/i>12). <i>Y <\/i>por ello yo tambi&eacute;n os animo a otros ejercicios de devoci&oacute;n que hab&eacute;is mantenido amorosamente a lo largo de siglos, especialmente en relaci&oacute;n con el Sant&iacute;simo Sacramento. Estos actos de piedad honran a Dios y son &uacute;tiles a nuestra vida cristiana; dan alegr&iacute;a al coraz&oacute;n y nos ayudan a apreciar m&aacute;s el culto lit&uacute;rgico de la Iglesia.<\/p>\n<p>La visita al Sant&iacute;simo Sacramento \u2014que es muy practicada en Irlanda, forma gran parte de vuestra piedad y tanta cabida tiene en vuestra peregrinaci&oacute;n a Knock\u2014 es un gran tesoro de la fe cat&oacute;lica. Alimenta el amor social y nos da oportunidad de adorar y dar gracias, reparar y suplicar. La bendici&oacute;n del Sant&iacute;simo Sacramento, la exposici&oacute;n y adoraci&oacute;n del Sant&iacute;simo Sacramento, las Horas Santas y las procesiones eucar&iacute;sticas. son asimismo elementos valiosos de vuestra herencia, en pleno acuerdo con las ense&ntilde;anzas del Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p>En este momento me gozo tambi&eacute;n en reafirmar ante Irlanda y ante el mundo entero, la maravillosa doctrina de la Iglesia cat&oacute;lica sobre la consoladora. presencia de Cristo en el Sant&iacute;simo Sacramento, su presencia real en el sentido m&aacute;s pleno, es decir, la presencia sustancial por la que Cristo, total y completo, Dios y hombre, est&aacute; presente (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_03091965_mysterium_sp.html\">Mysterium fidei<\/a>. <\/i>39). En la Misa y fuera de la Misa, la Eucarist&iacute;a es el Cuerpo y Sangre de Jesucristo y merece, por tanto, el culto que se da a Dios vivo y s&oacute;lo a El (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_03091965_mysterium_sp.html\">Mysterium fidei<\/a>, <\/i>55. <i>Discurso de Pablo VI <\/i>el 15 de junio de 1978; <i>L&#8217;Osservatore Romano, <\/i>Edici&oacute;n en Lengua Espa&ntilde;ola, 2 de julio, 1978, p&aacute;g. 9).<\/p>\n<p>Y as&iacute;, queridos hermanos y hermanas, cada acto de reverencia, cada genuflexi&oacute;n que hac&eacute;is ante el Sant&iacute;simo Sacramento, es importante porque es un acto de fe en Cristo, un acto de amor a Cristo. Y cada se&ntilde;al de la cruz o gesto de respeto que hac&eacute;is al pasar ante una iglesia, es tambi&eacute;n un. acto de fe.<\/p>\n<p>Que Dios os mantenga en esta fe \u2014esta santa fe cat&oacute;lica\u2014, esta fe en el Sant&iacute;simo Sacramento.<\/p>\n<p>Termino, queridos hermanos y hermanas, amados hijos e hijas de Irlanda, recordando que la Divina Providencia se vali&oacute; de esta isla de una punta de Europa, para <i>convertir al continente europeo, <\/i>este continente que ha sido durante dos mil a&ntilde;os <i>el continente de la primera evangelizaci&oacute;n. <\/i>Yo mismo soy hijo de una naci&oacute;n que recibi&oacute; el Evangelio hace m&aacute;s de mil a&ntilde;os, <i>muchos <\/i>siglos despu&eacute;s que vuestra patria. Cuando recordamos solemnemente en 1966 el milenio del bautismo de Polonia, <i>recordamos tambi&eacute;n con gratitud a los misioneros irlandeses <\/i>que participaron, entre otros, en la obra de la primera evangelizaci&oacute;n del pa&iacute;s que se extiende al este y oeste del V&iacute;stula.<\/p>\n<p>Uno de mis amigos m&aacute;s &iacute;ntimos, famoso profesor de historia en Cracovia, exclam&oacute; al saber mi intenci&oacute;n de visitar Irlanda: &quot;Qu&eacute; bendici&oacute;n que el Papa vaya a Irlanda. Es un pa&iacute;s que lo merece de modo especial&quot;. Yo he opinado siempre del mismo modo. Y pienso que el centenario del santuario de la Madre de Dios de Knock, brinda este a&ntilde;o ocasi&oacute;n providencial para la visita del Papa a Irlanda. Con esta visita estoy mostrando la idea que tengo de lo que Irlanda &quot;merece&quot; y, al mismo tiempo, doy satisfacci&oacute;n a hondas necesidades de mi coraz&oacute;n. Estoy pagando una gran deuda a Jesucristo, que es el Se&ntilde;or de la historia y el autor de nuestra salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por tanto, os confieso mi alegr&iacute;a al encontrarme con vosotros hoy 29 de septiembre de 1979, fiesta de los Santos Arc&aacute;ngeles, Miguel, Gabriel y Rafael; y celebrar el Santo Sacrificio de la Misa, y dar testimonio ante vosotros de Cristo y de su misterio pascual. As&iacute; puedo proclamar la realidad vivificante de la conversi&oacute;n a trav&eacute;s de la Eucarist&iacute;a y del sacramento de la penitencia, en medio de la actual generaci&oacute;n de hijos e hijas de Irlanda. <i>Metanoeite, <\/i>&quot;convert&iacute;os&quot; (<i>Mc <\/i>1, 15). Convert&iacute;os constantemente, convert&iacute;os cada d&iacute;a; porque constantemente, cada d&iacute;a, el Reino de Dios se va acercando. En el camino de este mundo temporal sea Cristo el Se&ntilde;or de vuestras almas para la vida eterna. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A IRLANDA SANTA MISA EN EL &laquo;PHOENIX PARK&raquo; HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Dubl&iacute;n, s&aacute;bado 29 de septiembre de 1979 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas en Jesucristo: 1. 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