{"id":39475,"date":"2016-10-05T22:52:28","date_gmt":"2016-10-06T03:52:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-agosto-de-1979-santa-misa-para-los-fieles-de-la-diocesis-de-vittorio-veneto-en-castelgandolfo\/"},"modified":"2016-10-05T22:52:28","modified_gmt":"2016-10-06T03:52:28","slug":"28-de-agosto-de-1979-santa-misa-para-los-fieles-de-la-diocesis-de-vittorio-veneto-en-castelgandolfo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-agosto-de-1979-santa-misa-para-los-fieles-de-la-diocesis-de-vittorio-veneto-en-castelgandolfo\/","title":{"rendered":"28 de agosto de 1979, Santa Misa para los fieles de la di\u00f3cesis de Vittorio V\u00e9neto en Castelgandolfo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS PEREGRINOS DE LA DI&Oacute;CESIS DE VITTORIO V&Eacute;NETO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Castelgandolfo<br \/> Martes 28 de agosto de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo cordialmente al se&ntilde;or obispo y a los querid&iacute;simos sacerdotes y fieles de la di&oacute;cesis de Vittorio V&eacute;neto.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Bienvenidos a la casa del Papa!<\/p>\n<p align=\"left\">Ya hace un a&ntilde;o hab&iacute;ais manifestado al Santo Padre Juan Pablo I, reci&eacute;n elegido al Sumo Pontificado, el vivo deseo de encontraros nuevamente con &eacute;l en el primer aniversario de su elecci&oacute;n: hab&iacute;a sido durante 11 a&ntilde;os vuestro Pastor y le hab&iacute;ais amado, seguido, venerado; y, aun cuando hab&iacute;a llegado a Papa, continuaba siendo un poco vuestro; &iexcl;y justamente! Por esto quer&iacute;ais encontraros de nuevo con &eacute;l, que ciertamente nunca os hab&iacute;a olvidado.<\/p>\n<p align=\"left\">Y, en cambio, por los misteriosos e imprevisibles designios de Dios, est&aacute;is hoy aqu&iacute; en peregrinaci&oacute;n de plegaria ante su tumba en la cripta vaticana; est&aacute;is aqu&iacute;, reconocidos al amor que os tuvo, pero tambi&eacute;n impresionados todav&iacute;a, y casi sin creerlo, por el r&aacute;pido cambio de las cosas, ocurrido en tan breve per&iacute;odo de tiempo. Pero &eacute;l mismo, el inolvidable Juan Pablo I, tan afable y lleno de sabidur&iacute;a, nos consuela y<i> <\/i>nos anima con su sonrisa, confi&aacute;ndonos a la bondad infinita de la Providencia que trastrueca, pero no confunde los planes humanos.<\/p>\n<p align=\"left\">Y, en efecto, vosotros hab&eacute;is querido realizar igualmente vuestra peregrinaci&oacute;n para encontraros son su sucesor, elegido por la voluntad de Dios para la C&aacute;tedra de Pedro. Vuestra peregrinaci&oacute;n, organizada por <i>el semanario <\/i>diocesano <i>L&#8217;Azione, <\/i>que celebra su 75 aniversario de existencia, es un testimonio de fe y amor, y yo, mientras os presento mi saludo m&aacute;s cordial y mi agradecimiento m&aacute;s sentido, os aseguro tambi&eacute;n mi predilecci&oacute;n especial.<\/p>\n<p align=\"left\">Efectivamente, en vuestra di&oacute;cesis, durante 11 a&ntilde;os, Juan Pablo I pudo manifestar sus altas cualidades pastorales que le llevar&iacute;an despu&eacute;s al supremo solio apost&oacute;lico. El ya no est&aacute; visiblemente entre nosotros, porque as&iacute; lo ha querido el Se&ntilde;or; pero permanece ahora y permanecer&aacute; siempre luminoso y ben&eacute;fico en la Iglesia y en la humanidad con su ejemplo y sus ense&ntilde;anzas.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy la liturgia de la fiesta de San Agust&iacute;n se presta magn&iacute;ficamente para celebrar su figura y grabarla a&uacute;n m&aacute;s a fondo en nuestros corazones.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>1. Reflexionemos ante todo sobre la humildad del Papa Juan Pablo 1.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Podemos decir que lo que impresion&oacute; profundamente desde los a&ntilde;os de su adolescencia fue la certeza del amor de Dios y la grandeza de la llamada al sacerdocio.<\/p>\n<p align=\"left\">En su primera carta, San Juan, el confidente del Divino Maestro, nos descubre qui&eacute;n es Dios y cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre Dios y el hombre: &quot;Dios es amor. El amor de Dios hacia nosotros se manifest&oacute; en que Dios envi&oacute; al mundo a su Hijo unig&eacute;nito para que nosotros vivamos por El. En eso est&aacute; el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos am&oacute; y envi&oacute; a su Hijo <i>como <\/i>propiciaci&oacute;n por nuestros pecados&quot; <i>(1 Jn <\/i>4, 8-10).<\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; la revelaci&oacute;n grande y definitiva que la &quot;palabra de Dios&quot; ofrece al hombre de todos los tiempos: Dios es amor y la manifestaci&oacute;n que garantiza este amor es la encarnaci&oacute;n del Verbo y su muerte en la cruz.<\/p>\n<p align=\"left\">El Papa Juan Pablo I estuvo siempre &iacute;ntimamente apremiado por esta realidad suprema del amor preveniente de Dios, y, en consecuencia, por la necesaria humildad del hombre, que no puede alegar derechos o ensoberbecerse.<\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s, siempre estuvo convencido de la gratuidad y del valor inmenso de la llamada al sacerdocio y luego al Episcopado, para los que siempre se consideraba personalmente peque&ntilde;o, pero grande en virtud de la amistad e intimidad que Jes&uacute;s mismo da: &quot;No me hab&eacute;is elegido vosotros a m&iacute;, sino que yo os eleg&iacute; a vosotros, y os he destinado para que vay&aacute;is y deis fruto, y vuestro fruto permanezca\u201d (<i>Jn<\/i> 15, 16)<\/p>\n<p align=\"left\">Por esto vivi&oacute; humildemente y ense&ntilde;&oacute; continuamente la humildad, y, cuando Juan XXIII lo nombr&oacute; obispo, &eacute;l, como bien sab&eacute;is, tom&oacute; como lema para el escudo episcopal la palabra &quot;Humilitas&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Este fue siempre su ideal y, elegido Papa, en la <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_i\/audiences\/documents\/hf_jp-i_aud_06091978_sp.html\">audiencia del 6 de septiembre<\/a> se apresur&oacute; a decir: &quot;&iexcl;El Se&ntilde;or ha recomendado tanto ser humildes! Aun si hab&eacute;is hecho cosas grandes, decid: siervos in&uacute;tiles somos. En cambio la tendencia de todos nosotros es m&aacute;s bien lo contrario: ponerse en primera fila. Humildes, humildes: es la virtud cristiana que a todos toca&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">De este profundo y convencido sentido de humildad nac&iacute;a su extrema confianza en Dios, que es Padre, amor, misericordia, y brotaba tambi&eacute;n su alegr&iacute;a, su constante sonrisa, su humorismo que irrump&iacute;a vivaz y persuasivo en todos sus escritos. Su alegr&iacute;a nac&iacute;a de la fe y de la humildad, como hab&iacute;a afirmado Jes&uacute;s: &quot;Esto os lo digo para que yo me goce en vosotros y vuestro gozo sea cumplido&quot; <i>(Jn <\/i>15, 11).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Ha sido una gran lecci&oacute;n, que no debemos olvidar!<\/p>\n<p align=\"left\"><i>2. Reflexionemos tambi&eacute;n sobre el servicio a la verdad del Papa Juan Pablo I.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Tuvo el culto a la verdad y<i> <\/i>todos sus estudios y lecturas, inteligentes y met&oacute;dicos, estuvieron en funci&oacute;n y en perspectiva de la verdad y de su anuncio; y de joven, de sacerdote y despu&eacute;s de obispo, se sinti&oacute; siempre y solamente al servicio de la Verdad y de su anuncio para la salvaci&oacute;n del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Su primer est&iacute;mulo como obispo, en un per&iacute;odo doctrinalmente muy dif&iacute;cil para la Iglesia a causa de hip&oacute;tesis y novedades incontroladas y confusas, fue la denodada defensa de la ortodoxia y de la disciplina.<\/p>\n<p align=\"left\">Una vez Papa, en el discurso que tuvo al clero de Roma, el 7 de septiembre de 1978, citando a San Agust&iacute;n, expon&iacute;a el deber primero y principal del obispo, que &eacute;l siempre cumpli&oacute; firmemente: <i>&quot;Praesumus <\/i>\u2014dec&iacute;a San Agust&iacute;n\u2014. si <i>prosumus; <\/i>nosotros los obispos gobernamos s&oacute;lo si servimos: nuestro gobierno es cabal si se concreta en servicio o se ejerce con miras al servicio, con esp&iacute;ritu y estilo de servicio. Sin embargo, este servicio episcopal fallar&iacute;a si el obispo no quisiera ejercer los poderes recibidos. Sigue diciendo San Agust&iacute;n: &eacute;l obispo que no sirve a la gente es s&oacute;lo un <i>foenus custos, <\/i>un espantap&aacute;jaros colocado en los vi&ntilde;edos para que los p&aacute;jaros no piquen las uvas. Por ello est&aacute; escrito en la <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>:<i> <\/i> &quot;Los obispos gobiernan&#8230; con los consejos, las exhortaciones, los ejemplos, pero tambi&eacute;n con la autoridad y la sacra potestad&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">La defensa y el anuncio de la verdad fue su est&iacute;mulo y su tormento, y fue tambi&eacute;n su gloria, seguidor de los grandes Pastores que fueron sus ideales: San Agust&iacute;n, San Gregorio Magno, San Francisco de Sales, San Alfonso Mar&iacute;a de Ligorio. <\/p>\n<p align=\"left\">Y como San Agust&iacute;n, el Papa Juan Pablo I parece decirnos: &quot;Si tu fe duerme en tu coraz&oacute;n, Cristo duerme en cierto modo en tu barca, porque Cristo por medio de la fe habita en ti. Cuando comienzas a sentirte turbado, despierta a Cristo que duerme; despierta de nuevo tu fe, y sabe que El no te abandona&quot; <i>(En. in Ps. <\/i>90, 11; <i>PL 37, <\/i>1169).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Escuchemos su palabra: es un maestro de fe!<\/p>\n<p align=\"left\"><i>3. Finalmente, reflexionemos tambi&eacute;n sobre la bondad del Papa Juan Pablo I.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">El hab&iacute;a comprendido bien la lecci&oacute;n de San Juan: &quot;El que no ama a su hermano, a quien ve, no es posible que ame a Dios a quien no ve&quot; <i>(1 Jn <\/i>4, 20).<\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s hab&iacute;a dicho a los Ap&oacute;stoles: &quot;Nadie tiene mayor amor que &eacute;ste de dar uno la vida por sus amigos&quot;. Y les hab&iacute;a dado el mandamiento nuevo: &quot;Amaos los unos a los otros como yo os he amado&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Se puede decir que Juan Pablo I hab&iacute;a hecho de estas palabras el programa de toda su vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Siempre cort&eacute;s, afable, sonriente, quiso que su apostolado y su pastoral fueran el s&iacute;mbolo de la bondad y de la caridad hacia todos, especialmente hacia los sacerdotes, los enfermos, los ni&ntilde;os, los pobres.<\/p>\n<p align=\"left\">Al ponerse en comunicaci&oacute;n con los fieles de la di&oacute;cesis de Vittorio V&eacute;neto, confiados a &eacute;l, escribi&oacute;: &quot;Ser&iacute;a un obispo verdaderamente desdichado si no os amara&quot;, y a&ntilde;ad&iacute;a: &quot;Puedo aseguraros que os amo, que s&oacute;lo quiero serviros y poner a disposici&oacute;n de todos mis pobres fuerzas, lo poco que tengo y soy&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Ajeno a palabras vanas, entreg&oacute;, en cambio, toda su vida, yendo a visitar parroquias y enfermos, sacerdotes y asociaciones, llevando su consuelo a los hermanos en Burundi y a los enfermos en peregrinaci&oacute;n a Lourdes.<\/p>\n<p align=\"left\">Y con el ejemplo y la palabra ense&ntilde;&oacute; siempre y a todos a amar, como se lee en la magn&iacute;fica carta escrita a Santa Teresa de Lisieux, donde escrib&iacute;a: &quot;Ver el rostro de Cristo en el del pr&oacute;jimo es el &uacute;nico criterio que nos garantiza un amor serio a todos, m&aacute;s all&aacute; de antipat&iacute;as, ideolog&iacute;as y simples filantrop&iacute;as&quot; <i>(&quot;Ilustr&iacute;simos se&ntilde;ores&quot;, <\/i>Biblioteca Autores Cristianos<i>, <\/i>Madrid, 1978, .p&aacute;g. 182).<\/p>\n<p align=\"left\">Y el &uacute;ltimo domingo de su vida, en el rezo del <i>&Aacute;ngelus, <\/i>dio su p&oacute;stuma ense&ntilde;anza de caridad: &quot;La gente a veces dice: estamos en una sociedad totalmente podrida, totalmente deshonesta. Esto no es cierto. Hay todav&iacute;a mucha gente buena, mucha gente honesta. M&aacute;s bien habr&iacute;a que preguntarse: &iquest;Qu&eacute; hacer para mejorar la sociedad? Yo dir&iacute;a: Que cada uno trate de ser bueno y contagiar a los dem&aacute;s con una<i> <\/i>bondad enteramente imbuida de la mansedumbre y del amor ense&ntilde;ados por Cristo&quot; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_i\/angelus\/documents\/hf_jp-i_ang_24091978_sp.html\">24 de septiembre)<\/a>. Fue su testamento de amor imbuido de un animoso optimismo cristiano, que debemos considerar precioso y ponerlo en pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p align=\"left\">Querid&iacute;simos sacerdotes y fieles: &iexcl;Cu&aacute;ntas cosas nos ha ense&ntilde;ado el Papa Juan Pablo I!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Dichosos vosotros que hab&eacute;is podido gozar durante tantos a&ntilde;os de la presencia de un padre tan bueno!<\/p>\n<p align=\"left\">El, aunque inmerso en la &quot;ciudad de los hombres&quot;, para iluminarlos y salvarlos, se sent&iacute;a miembro de la &quot;Ciudad de Dios&quot;, y dirigi&eacute;ndose a Cristo pudo decir siempre con San Agust&iacute;n: &quot;A ti s&oacute;lo te amo, a ti s&oacute;lo te sigo, a ti s&oacute;lo te busco y estoy dispuesto a estar sometido s&oacute;lo a ti, porque s&oacute;lo t&uacute; ejerces el se&ntilde;or&iacute;o con justicia y yo deseo ser conducido por ti&quot; <i>(Soliloquios <\/i>1, 1, 5-6).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;El nos dice esto tambi&eacute;n a nosotros, todav&iacute;a peregrinos en esta tierra!<\/p>\n<p align=\"left\">Hagamos nuestra la oraci&oacute;n que &eacute;l sol&iacute;a rezar: &quot;Se&ntilde;or, t&oacute;mame como soy, con mis defectos, con mis deficiencias, pero hazme como T&uacute; deseas&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">La Virgen Sant&iacute;sima que le gui&oacute; &quot;con delicada ternura&quot; en su vida de ni&ntilde;o, de sacerdote, de obispo y de Papa, os gu&iacute;e<i> <\/i>tambi&eacute;n a vosotros, sus antiguos y siempre amados fieles, hacia una vida intensamente cristiana, hacia la alegr&iacute;a eterna del cielo.<\/p>\n<p align=\"left\">Y tened siempre presente y propicia tambi&eacute;n mi especial y afectuosa bendici&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA PARA LOS PEREGRINOS DE LA DI&Oacute;CESIS DE VITTORIO V&Eacute;NETO HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Castelgandolfo Martes 28 de agosto de 1979 &nbsp; Saludo cordialmente al se&ntilde;or obispo y a los querid&iacute;simos sacerdotes y fieles de la di&oacute;cesis de Vittorio V&eacute;neto. &iexcl;Bienvenidos a la casa del Papa! Ya hace un a&ntilde;o hab&iacute;ais manifestado &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-agosto-de-1979-santa-misa-para-los-fieles-de-la-diocesis-de-vittorio-veneto-en-castelgandolfo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab28 de agosto de 1979, Santa Misa para los fieles de la di\u00f3cesis de Vittorio V\u00e9neto en Castelgandolfo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39475","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39475","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39475"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39475\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}