{"id":39479,"date":"2016-10-05T22:52:35","date_gmt":"2016-10-06T03:52:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-1979-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria\/"},"modified":"2016-10-05T22:52:35","modified_gmt":"2016-10-06T03:52:35","slug":"15-de-agosto-de-1979-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-1979-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria\/","title":{"rendered":"15 de agosto de 1979, Solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD <br \/> DE LA ASUNCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font size=\"4\" color=\"#663300\"><i>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Iglesia de Santo Tom&aacute;s de Villanueva, Castelgandolfo<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"><br \/> Mi&eacute;rcoles 15 de agosto de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Estamos <i>en el umbral de la casa de Zacar&iacute;as<\/i>, en la localidad de Ain-Karin. Mar&iacute;a llega a esta casa, llevando en s&iacute; el misterio gozoso. El misterio de un Dios que se ha hecho hombre en su seno. Mar&iacute;a llega a Isabel, persona que le es muy cercana, a quien le une un misterio an&aacute;logo; llega para compartir con ella la propia alegr&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">En el umbral de la casa de Zacar&iacute;as <i>le espera una bendici&oacute;n<\/i>, que es la continuaci&oacute;n de lo que ha o&iacute;do de los labios de Gabriel: &quot;Bendita t&uacute; entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre&#8230; Dichosa la que ha cre&iacute;do que se cumplir&aacute; lo que se le ha dicho de parte del Se&ntilde;or&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 42-45).<\/p>\n<p align=\"left\">Y en ese instante, desde lo profundo de la intimidad de Mar&iacute;a, desde lo profundo de su silencio, brota ese c&aacute;ntico que expresa toda la verdad del gran Misterio. Es el c&aacute;ntico que anuncia la historia de la salvaci&oacute;n y manifiesta el coraz&oacute;n de la Madre: &quot;Mi alma engrandece al Se&ntilde;or&#8230;&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 46).<\/p>\n<p align=\"left\">2. Hoy no nos encontramos ya en el umbral de la casa de Zacar&iacute;as en Ain-Karin. <i>Nos encontramos en el umbral de la eternidad<\/i>. La vida de la Madre de Cristo ahora ya ha terminado sobre la tierra. En Ella debe cumplirse esa ley que el Ap&oacute;stol Pablo proclama en su Carta a los Corintios: la ley de la muerte vencida por la resurrecci&oacute;n de Cristo. En realidad, &quot;Cristo ha resucitado de entre los muertos como primicia de los que duermen&#8230; Y como en Ad&aacute;n hemos muerto todos, as&iacute; tambi&eacute;n en Cristo somos todos vivificados. Pero cada uno en su propio rango&quot; (<i>1 Cor<\/i> 15, 20, 22-25). En este rango Mar&iacute;a es la primera. En efecto, &iquest;qui&eacute;n &quot;pertenece a Cristo&quot; m&aacute;s que Ella?<\/p>\n<p align=\"left\">Y he aqu&iacute; que en el momento en que se cumple en Ella la ley de la muerte, vencida por la resurrecci&oacute;n de su Hijo, <i>brota de nuevo<\/i> del coraz&oacute;n de Mar&iacute;a <i>el c&aacute;ntico<\/i>, que es c&aacute;ntico de salvaci&oacute;n y de gracia: <i>el c&aacute;ntico de la asunci&oacute;n al cielo<\/i>. La Iglesia pone de nuevo en boca de la Asunta, Madre de Dios, el &quot;Magn&iacute;ficat&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">3. &iexcl;En esta nueva verdad resuenan las siguientes palabras que un d&iacute;a pronunci&oacute; Mar&iacute;a durante la visita a Isabel!:<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Exulta de j&uacute;bilo mi esp&iacute;ritu en Dios, mi Salvador&#8230;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Porque ha hecho en m&iacute; maravillas el Poderoso<\/i>&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 47-49).<\/p>\n<p align=\"left\">Las ha hecho desde el principio. Desde el momento de su concepci&oacute;n en el seno de su madre, Ana, cuando, habi&eacute;ndola elegido como Madre del propio Hijo, la ha liberado del yugo de la herencia del pecado original. Y luego, a lo largo de los a&ntilde;os de la infancia cuando la ha llamado totalmente para s&iacute;, a su servicio, como la Esposa del Cantar de los Cantares. Y despu&eacute;s: a trav&eacute;s de la Anunciaci&oacute;n, en Nazaret, y a trav&eacute;s de la noche de Bel&eacute;n, y a trav&eacute;s de los treinta a&ntilde;os de la vida oculta en la casa de Nazaret. Y sucesivamente, mediante las experiencias de los a&ntilde;os de ense&ntilde;anza de su Hijo Cristo y mediante los horribles sufrimientos de la cruz y la aurora de la resurrecci&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p align=\"left\">En realidad &quot;ha hecho en m&iacute; maravillas el Poderoso, cuyo nombre es Santo&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 49).<\/p>\n<p align=\"left\">En este instante se cumple el &uacute;ltimo acto en la dimensi&oacute;n terrestre, acto que es, al mismo tiempo, el primero en la dimensi&oacute;n celeste. En el seno de la eternidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a glorifica a Dios, consciente de que a causa de su gracia la hab&iacute;an de glorificar todas las generaciones, porque &quot;su misericordia se derrama de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 50),<\/p>\n<p align=\"left\">4. Tambi&eacute;n nosotros, querid&iacute;simos hermanos y hermanas, alabamos juntos a Dios por todo lo que ha hecho por la humilde Esclava del Se&ntilde;or. Le glorificamos, le damos gracias. Reavivamos nuestra confianza y nuestra esperanza, inspir&aacute;ndonos en esta maravillosa fiesta mariana.<\/p>\n<p align=\"left\">En las palabras del &quot;Magn&iacute;ficat&quot; se manifiesta todo el coraz&oacute;n de nuestra Madre. Son hoy <i>su testamento espiritual<\/i>. Cada uno de nosotros debe mirar, en cierto modo con los ojos de Mar&iacute;a, la propia vida, la historia del hombre. A este prop&oacute;sito son muy hermosas las palabras de San Ambrosio, que me complazco en repetiros hoy: &quot;Est&eacute; en cada uno el alma de Mar&iacute;a para engrandecer al Se&ntilde;or, est&eacute; en cada uno el esp&iacute;ritu de Mar&iacute;a para exultar en Dios; si, seg&uacute;n la carne, es una sola la Madre de Cristo, seg&uacute;n la fe, todas las almas engendran a Cristo: en efecto, cada una acoge en s&iacute; al Verbo de Dios&quot; (<i>Exp. ev. sec. Lucam<\/i> II, 26).<\/p>\n<p align=\"left\">Y adem&aacute;s, queridas hermanas y hermanos, &iquest;acaso no deberemos repetir tambi&eacute;n nosotros como Mar&iacute;a: ha hecho cosas grandes en m&iacute;? Porque lo que ha hecho en Ella, lo ha hecho para nosotros y, por lo tanto, tambi&eacute;n lo ha hecho en nosotros. Por nosotros se ha hecho hombre, nos ha tra&iacute;do la gracia y la verdad. Hace de nosotros hijos de Dios y herederos del cielo.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Las palabras de Mar&iacute;a nos dan una nueva visi&oacute;n de la vida<\/i>. Visi&oacute;n de una fe perseverante y coherente. Fe que es la luz de la vida cotidiana. De esos d&iacute;as a veces tranquilos, pero frecuentemente tempestuosos y dif&iacute;ciles. Fe que, finalmente, ilumina las tinieblas de la muerte de cada uno de nosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">Sea esta mirada sobre la vida y la muerte el fruto de la fiesta de la Asunci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Me siento feliz de poder vivir junto con vosotros, en Castelgandolfo, esta fiesta, hablando de la alegr&iacute;a de Mar&iacute;a y proclamando su gloria a todos a quienes les resulta querido y familiar el nombre de la Madre de Dios y de los hombres.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Iglesia de Santo Tom&aacute;s de Villanueva, Castelgandolfo Mi&eacute;rcoles 15 de agosto de 1979 &nbsp; 1. Estamos en el umbral de la casa de Zacar&iacute;as, en la localidad de Ain-Karin. 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