{"id":39486,"date":"2016-10-05T22:52:47","date_gmt":"2016-10-06T03:52:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-julio-de-1979-concelebracion-con-los-nuevos-cardenales\/"},"modified":"2016-10-05T22:52:47","modified_gmt":"2016-10-06T03:52:47","slug":"1-de-julio-de-1979-concelebracion-con-los-nuevos-cardenales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-julio-de-1979-concelebracion-con-los-nuevos-cardenales\/","title":{"rendered":"1 de julio de 1979, Concelebraci\u00f3n con los nuevos cardenales"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA CON LOS NUEVOS CARDENALES<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><b><font size=\"4\" color=\"#663300\"><i>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Domingo 1 de julio de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Querid&iacute;simos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Deseo hoy contemplar, juntamente con vosotros, a la Iglesia plenamente &quot;sometida a Cristo&quot; (cf. <i>Ef<\/i> 5, 24), como Esposa fiel. Estos d&iacute;as pasados, que hemos vivido meditando todos juntos el sacrificio de los Santos Ap&oacute;stoles Pedro y Pablo, nos incitan a buscar la manifestaci&oacute;n del misterio realizado en su vocaci&oacute;n a trav&eacute;s del testimonio de fe y de amor, dado hasta la muerte. Una manifestaci&oacute;n, que encontramos a lo largo de la historia de la Iglesia, en el transcurso de los siglos y de las generaciones de sus fieles hijos e hijas, siervos y pastores, <i>subiendo as&iacute; hasta aquel amor sublime<\/i> con que nuestro Redentor y Se&ntilde;or &quot;am&oacute; a la Iglesia y se entreg&oacute; por ella para santificarla, purific&aacute;ndola mediante el lavado del agua&#8230; a fin de present&aacute;rsela a s&iacute; gloriosa, sin mancha o arruga o cosa semejante, sino santa e intachable&quot; (<i>Ef<\/i> 5, 25-27).<\/p>\n<p align=\"left\">A ese amor sublime, a ese Coraz&oacute;n traspasado sobre la cruz y abierto a la Iglesia, su Esposa, deseo hoy, junto con vosotros, llegar <i>en peregrinaci&oacute;n espiritual<\/i>, de la que todos nosotros debemos volver &quot;purificados, reforzados y santificados&quot; en la medida que estos d&iacute;as exigen.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Esta es la Iglesia! &iexcl;Fruto del inescrutable amor de Dios en el Coraz&oacute;n de su Hijo!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Esta es la Iglesia! &iexcl;Que lleva consigo los frutos del amor de los Santos Ap&oacute;stoles, de los M&aacute;rtires, de los Confesores y de las V&iacute;rgenes! &iexcl;Del amor de enteras generaciones!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Esta es la Iglesia, nuestra Madre y Esposa a la vez! Meta de nuestro amor, de nuestro testimonio y de nuestro sacrificio. Meta de nuestro servicio e incansable trabajo. Iglesia, <i>para la cual vivimos en orden a unirnos a Cristo en un &uacute;nico amor<\/i>. Iglesia, por la que vosotros, venerables y queridos hermanos, creados cardenales en el Consistorio de ayer, deb&eacute;is vivir de ahora en adelante m&aacute;s intensamente todav&iacute;a, uni&eacute;ndoos a Cristo en un &uacute;nico amor hacia ella.<\/p>\n<p align=\"left\">2. La Iglesia est&aacute; en el mundo. Todos vosotros constitu&iacute;s en el mundo su vivo testimonio, llegando hasta aqu&iacute; desde lugares tan distantes en el espacio, pero, al mismo tiempo, espiritualmente cercanos.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia est&aacute; <i>en el mundo como signo de la voluntad salv&iacute;fica del mismo Dios<\/i>. &iquest;No es ella quiz&aacute; el Cuerpo de Aquel a quien el Padre ha consagrado con la unci&oacute;n y ha enviado al mundo? &quot;Me ha enviado para predicar la buena nueva a los abatidos \/ y sanar a los de quebrantado coraz&oacute;n, \/ para anunciar la libertad a los cautivos \/ y la liberaci&oacute;n de los encarcelados&#8230; para consolar a todos los tristes \/ y para dar a los afligidos de Si&oacute;n, \/ en vez de ceniza una corona&#8230; alabanza en vez de esp&iacute;ritu abatido&quot; (<i>Is<\/i> 61, 1-3).<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;No <i>deber&aacute;<\/i> quiz&aacute; la Iglesia <i>ser<\/i> todo esto? &iquest;No <i>deber&aacute;<\/i> quiz&aacute; <i>vivir<\/i> de todo esto, si ha de corresponder a la misi&oacute;n salv&iacute;fica de Aquel, que es su Esposo y Cabeza?<\/p>\n<p align=\"left\">Bien sab&eacute;is vosotros, venerables y queridos hermanos \u2014y tambi&eacute;n lo saben todas las Iglesias de donde proced&eacute;is\u2014, en qu&eacute; lenguaje de hechos, experiencias, aspiraciones, tristezas, sufrimientos, persecuciones y esperanzas hay que traducir aquel antiqu&iacute;simo texto prof&eacute;tico de Isa&iacute;as, a fin de expresar <i>en el lenguaje de nuestro tiempo<\/i>, que la Iglesia est&aacute; radicada en el mundo; que desea ser, en ese mundo, un signo viviente de la voluntad salv&iacute;fica del Padre Eterno en relaci&oacute;n con cada hombre y con toda la humanidad. &iexcl;La Iglesia de nuestra dif&iacute;cil &eacute;poca \u2014del segundo milenio que camina hacia su fin\u2014, &eacute;poca de extremas tensiones y amenazas o de grandes miedos y grandes esperanzas!<\/p>\n<p align=\"left\">3. En todo tiempo esta Iglesia es <i>sencilla<\/i>, con la misma sencillez que le inspir&oacute; nuestro Se&ntilde;or y Maestro con la palabra del Evangelio. &iexcl;Qu&eacute; poco hace falta para que la Iglesia &quot;comience a existir&quot; entre los hombres! &quot;Donde est&aacute;n dos o tres congregados en mi nombre, all&iacute; estoy yo en medio de ellos&quot; (<i>Mt<\/i> 18, 20), y &quot;si dos de vosotros conviniereis sobre la tierra en pedir cualquier cosa, os lo otorgar&aacute; mi Padre, que est&aacute; en los cielos&quot; (<i>Mt<\/i> 18, 19).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Qu&eacute; poco se necesita para que esta Iglesia exista, se multiplique y se difunda! Sobre ello deciden dos o tres reunidos en el nombre de Cristo y unidos, por medio de El, en oraci&oacute;n, con el Padre. &iexcl;Qu&eacute; poco se necesita para que esta Iglesia exista por todas partes, incluso all&iacute; donde, seg&uacute;n las &quot;leyes&quot; humanas no est&aacute; ni puede estar o donde se la condena a muerte! &iexcl;Qu&eacute; poco se necesita <i>para que exista<\/i> y realice su m&aacute;s profunda sustancia!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Y para que viva su <i>perenne juventud!<\/i> La misma juventud que vivieron los primeros cristianos, los cuales &quot;eran asiduos a la ense&ntilde;anza de los Ap&oacute;stoles, en la comuni&oacute;n, en la fracci&oacute;n del pan y en las oraciones&#8230; Tomaban su alimento con alegr&iacute;a y sencillez de coraz&oacute;n, alabando a Dios en medio del general favor del pueblo&quot; (<i>Act<\/i> 2, 42. 46-47), como leemos hoy en la segunda lectura, tomada de los Hechos de los Ap&oacute;stoles, lectura con la que se despiertan no solamente los recuerdos, sino tambi&eacute;n los deseos de <i>sencillez de la Esposa<\/i>, que <i>acaba de experimentar el sacrificio de amor de su Esposo crucificado<\/i> y goza de su fecundidad generadora en el Esp&iacute;ritu Santo, cuando \u2014seg&uacute;n leemos\u2014 &quot;el Se&ntilde;or iba incorporando a los que hab&iacute;an de ser salvados&quot; (<i>Act<\/i> 2, 18).<\/p>\n<p align=\"left\">Esta Iglesia es sencilla, con la sencillez que le es propia.<\/p>\n<p align=\"left\">Y es <i>fuerte<\/i>, <i>&uacute;nicamente con la fuerza<\/i> recibida del Se&ntilde;or: &iexcl;&Uacute;nicamente con ella! &iexcl;Y con ninguna otra! &quot;Cuanto atareis en la tierra ser&aacute; atado en el cielo, y cuanto desatareis en la tierra ser&aacute; desatado en el cielo&quot; (<i>Mt<\/i> 18, 18).<\/p>\n<p align=\"left\">He ah&iacute; la cualidad propia de esta fuerza de la Iglesia. Fuerza semejante no la conoce ni el hombre ni la humanidad, en ninguna otra dimensi&oacute;n de su existencia, individual o social. La humanidad no alcanza esa fuerza en ning&uacute;n otro campo de su temporalidad y en ninguna reserva de la naturaleza&#8230; <i>Una fuerza as&iacute; s&oacute;lo viene de Dios<\/i>. Directamente de Dios. Esa fuerza <i>ha sido rescatada<\/i> por la <i>Sangre de su Redentor<\/i> y Esposo. Es <i>fuerza del Esp&iacute;ritu Santo<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Una fuerza que se une con lo que en el hombre hay de m&aacute;s profundo: mediante la fe, la esperanza y la caridad, busca \u2014busca inmutablemente\u2014 en el cielo las soluciones de lo que no puede ser plenamente resuelto en la tierra.<\/p>\n<p align=\"left\">4. &iexcl;Venerables y queridos hermanos: Nos alegramos grandemente por el hecho de que vosotros, reci&eacute;n creados cardenales, <i>despos&aacute;is<\/i> hoy <i>esta Iglesia<\/i> a ejemplo de Cristo! Signo de tales esponsales es el anillo, que dentro de poco os colocar&eacute; en el dedo.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Nos alegramos grandemente de estos vuestros esponsales, que derraman sobre la vida del Pueblo de Dios, sobre toda la tierra <i>una nueva afluencia de amor<\/i> y una nueva seguridad de amor! Y esperamos tambi&eacute;n que una nueva eficacia de amor. De ese amor con el que hemos sido amados y con el que debemos amarnos mutuamente. Amor que procede del Esposo y es para el Esposo.<\/p>\n<p align=\"left\">Amor, <i>mediante el cual la Iglesia debe ser amada<\/i> con renovado fervor por cada uno de vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">Amor, mediante el cual la Iglesia debe nuevamente expresarse en toda la sencillez y la fuerza que ha recibido del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">Amor, mediante el cual la Iglesia debe nuevamente convertirse en Esposa, &quot;sin mancha ni arruga&quot; para el Esposo.<\/p>\n<p align=\"left\">Amor que deseo para vosotros juntamente con el Pueblo de Dios, que est&aacute; en Roma y en el mundo. Pongo mi deseo <i>en las manos de la Madre de la Iglesia y Esposa del Esp&iacute;ritu Santo<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA CON LOS NUEVOS CARDENALES HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de San Pedro Domingo 1 de julio de 1979 &nbsp; Querid&iacute;simos hermanos y hermanas: 1. Deseo hoy contemplar, juntamente con vosotros, a la Iglesia plenamente &quot;sometida a Cristo&quot; (cf. Ef 5, 24), como Esposa fiel. 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