{"id":39488,"date":"2016-10-05T22:52:49","date_gmt":"2016-10-06T03:52:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-legionarios-de-cristo\/"},"modified":"2016-10-05T22:52:49","modified_gmt":"2016-10-06T03:52:49","slug":"28-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-legionarios-de-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-legionarios-de-cristo\/","title":{"rendered":"28 de junio de 1979, Santa Misa para los Legionarios de Cristo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA PARA LA CONGREGACI&Oacute;N<br \/> DE LOS LEGIONARIOS DE CRISTO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font face=\"Times New Roman\" size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Jueves 28 de junio de 1979<\/i>&nbsp;<\/font><\/p>\n<p> <\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><i>Amad&iacute;simos hijos Legionarios de Cristo<\/i>:<\/p>\n<p align=\"left\">En el d&iacute;a en que la liturgia conmemora la fiesta de una gran figura eclesial, San Ireneo, nos reunimos ante esta gruta de Lourdes, junto al altar del Se&ntilde;or, para ofrecerle con la Eucarist&iacute;a el tributo de nuestra acci&oacute;n de gracias, de nuestra alabanza suplicante y de nuestra fidelidad renovada.<\/p>\n<p align=\"left\">Vi&eacute;ndoos delante y sabiendo la procedencia de la gran mayor&iacute;a de vosotros, el Papa no puede menos de recordar y revivir tantos <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index1979\/trav_rep-dom-mexico-bahamas.html\">momentos imborrables transcurridos en vuestra patria <\/a>de origen, M&eacute;xico; vuestro entusiasmo me renueva el eco de aquellas multitudes afectuosamente cercanas y aclamantes.<\/p>\n<p align=\"left\">Al contemplar ante m&iacute; a tan numerosos miembros de vuestra familia religiosa, acompa&ntilde;ados por vuestro Fundador, vienen a mi mente las palabras del G&eacute;nesis que acabamos de leer en la primera lectura de esta Misa. Ellas nos hablan de la divina asistencia que multiplica la descendencia con el favor de su bendici&oacute;n. Ha sido tambi&eacute;n la bendici&oacute;n del Se&ntilde;or la que ha hecho germinar fecundamente aquella fundaci&oacute;n del no lejano a&ntilde;o 1941, y que habiendo obtenido el decreto de alabanza hace apenas 14 a&ntilde;os, tiene hoy m&aacute;s de 130 sacerdotes y casi 700 miembros; distribuidos en diversas casas y naciones, trabajan ya, o se preparan a ello, para difundir el reino de Cristo en la sociedad, a trav&eacute;s de varias formas de apostolado espec&iacute;fico.<\/p>\n<p align=\"left\">Sois, amados hijos, una joven familia religiosa, que busca creciente dinamismo, para ofrecer a la Iglesia una nueva aportaci&oacute;n de energ&iacute;as vivas en el momento actual. Precisamente porque conozco estos ideales vuestros, mi voz quiere invitaros, con acentos evang&eacute;licos que acabamos de escuchar, a imitar al hombre prudente que edific&oacute; su casa sobre la roca.<\/p>\n<p align=\"left\">Para vosotros que ten&eacute;is como rasgo caracter&iacute;stico la espiritualidad cristoc&eacute;ntrica, construir sobre roca vuestro edificio individual y comunitario querr&aacute; decir esforzaros por crecer siempre en el sublime conocimiento de Cristo, mir&aacute;ndole a El para plasmar en vuestra vida su mensaje, bien radicados en la fe y en la caridad, a fin de ser capaces de cuidar en todo instante los intereses de Cristo. As&iacute; podr&eacute;is adquirir esa solidez interior que desaf&iacute;a la lluvia, los r&iacute;os y los vientos,&nbsp;para construir el reino de Dios en la sociedad actual, en la juventud \u2014con la que frecuentemente trabaj&aacute;is\u2014, tan necesitadas de certezas vividas, de certezas derivadas de una inconmovible fe y confianza en Cristo. El Cristo Dios, muerto y resucitado, hecho principio de nueva vida para nosotros, que est&aacute; siempre a nuestro lado como garant&iacute;a de victoria frente a les adversidades.<\/p>\n<p align=\"left\">Parte importante de esa solidez en vuestra vida ser&aacute; asimismo la plena fidelidad a la Iglesia y al Concilio Vaticano II, sin desviaciones de ning&uacute;n tipo, sino en perfecta coherencia con lo que el Se&ntilde;or os pide y el Magisterio propone en el momento actual.<\/p>\n<p align=\"left\">En ese camino, os ser&aacute; de gran ayuda la fidelidad potenciada a esos grandes amores que deben ser un distintivo, de acuerdo con vuestra propia vocaci&oacute;n, de todo Legionario: amor a Cristo en el crucifijo y amor a la Virgen. Si sois fieles a ese hermoso programa, no deb&eacute;is temer: vuestro edificio espiritual descansa sobre cimientos firmes.<\/p>\n<p align=\"left\">Para que os manteng&aacute;is fieles a esos ideales, quiero recordaros que recurr&aacute;is frecuentemente a la oraci&oacute;n. Es el &uacute;nico modo de renovarse interiormente, de adquirir nueva luz que oriente los propios pesos, de apoyar la debilidad personal en la fuerza y solidez del poder divino. En una palabra: es el &uacute;nico modo para mantener una perenne juventud de esp&iacute;ritu, en la disponibilidad a Dios y a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">S&oacute;lo as&iacute; podr&eacute;is vivir en plenitud la alegr&iacute;a rebosante de vuestra vocaci&oacute;n de elegidos para el servicio de Cristo y de la Iglesia. Una alegr&iacute;a que es testimonio de la presencia del Se&ntilde;or y que alienta en la entrega generosa al hermano. Es este el deseo que os dejo, dici&eacute;ndolo con palabras de la liturgia de hoy: \u201cSe&ntilde;or, acu&eacute;rdate de m&iacute; cuando muestres tu bondad para con tu pueblo; vis&iacute;tame cuando operes la salvaci&oacute;n, para que yo vea la felicidad de tus escogidos, me goce con el gozo de tu pueblo y me glor&iacute;e con tu herencia\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Una palabra final. S&eacute; que entre vosotros est&aacute;n los j&oacute;venes que durante mi permanencia en M&eacute;xico prestaron su generosa y entusiasta colaboraci&oacute;n en la Delegaci&oacute;n Apost&oacute;lica. Vaya a ellos el testimonio de mi profundo aprecio y gratitud. Son los mismos sentimientos que extiendo tambi&eacute;n, en presencia de sus Hermanas de Congregaci&oacute;n residentes en Roma, a las Religiosas Clarisas del Sant&iacute;simo Sacramento, que tanto se prodigaron en Ciudad de M&eacute;xico durante mi estancia en la misma Representaci&oacute;n Pontificia.<\/p>\n<p align=\"left\">Y ahora, llevemos al altar del Se&ntilde;or todas estas intenciones.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA PARA LA CONGREGACI&Oacute;N DE LOS LEGIONARIOS DE CRISTO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Jueves 28 de junio de 1979&nbsp; Amad&iacute;simos hijos Legionarios de Cristo: En el d&iacute;a en que la liturgia conmemora la fiesta de una gran figura eclesial, San Ireneo, nos reunimos ante esta gruta de Lourdes, junto al altar &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-legionarios-de-cristo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab28 de junio de 1979, Santa Misa para los Legionarios de Cristo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39488","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39488","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39488"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39488\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39488"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39488"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39488"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}